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Archive for 24 marzo 2011

Líneas maestras, definiciones, recuerdos, ideas, homenajes, gravitan en esta conversación que han mantenido Aimée G. Bolaños y Mabel Cuesta sobre el libro de esta última, Inscrita bajo sospecha.

 

Aimée G. Bolaños (AGB): ¿Quisieras darnos, a tus lectores, algunas pistas?  ¿Cómo escribiste el libro? ¿Autoficción? ¿Será el retrato de una joven artista viajera que se mira en el espejo de su escritura? ¿Podrías referirte al protagonismo de las ciudades?

Mabel Cuesta (MC): El libro nació y creció en un año, el año que cambió el curso y lo que podríamos llamar “el destino natural” de mi vida en Cuba (otoño de 2005 al verano de 2006). Lo comencé a escribir cuando aún vivía en la isla pero ya sabía que me marcharía. Ese gesto de salir para no volver tan recurrente en la gente de mi país, en mi caso específico estuvo asociado (como pasa a mucha gente en todas partes del mundo) con una situación personal amorosa. Pero eso no es todo. Esa circunstancia dolorosísima (el decidir si me marcharía o no) trajo consigo una serie de preguntas mucho más fuertes sobre mi origen, mi devenir como ser humano, como profesional, mi cotidianidad, mi razón de ser y especialmente sobre cómo sentía que en diferentes circunstancias y de manera recurrente se me ha percibido como sospechosa. Un ciclo que comenzó el día en que  mi padre no me quiso reconocer como hija legítima y que, creía yo, terminaba con esta huida del país para irme a vivir con una amante que me doblaba la edad y que para colmo del sambenito traía con ella el interesante atractivo de vivir en la ciudad más famosa del mundo.

Sí, es un libro de autoficción, sin duda alguna.

En cuanto a la artista viajera, esa es, creo, la definición más feliz que podría hacer de mí misma. Gracias por regalármela. Tuve el privilegio (siendo cubana más que privilegio, el regalo divino) de comenzar a viajar a los 24 años. Pasé largas estancias para estudiar en Madrid en 2001 y en Valencia en 2004 y desde esas ciudades que amo intensamente por cuanto crecí en ellas, pude visitar otras capitales y pueblos europeos: Lisboa, Venecia, Florencia, París, Barcelona… Más tarde comencé a conocer a América Latina: México, Honduras, República Dominicana, Puerto Rico, Guatemala, Argentina y en cada uno de esos viajes integrar una visión del cosmos a mi limitada visión de niña de barrio pobre en una isla que solo interesa por su música y su maltrecha política. Todo eso se recoge en mis tres libros de cuentos y también en mis ensayos. Curiosamente, siempre que termino un viaje (y viajo intensamente) tengo la urgencia de escribir un texto… últimamente son poemas que espero poder recoger algún día en forma de libro.

Las ciudades son para mí gigantes casas que me reciben con diferentes estados de ánimo. En Ciudad México por ejemplo, siempre siento penas muy hondas, suelo pensar que es el modo en que los aztecas tienen para presentarse ante mí y tomar mi corazón sin cuchillos de obsidiana, son muertes lentas que sin embargo, no puedo evitar repetir. Madrid es una fiesta perpetua, el lugar del mundo en donde más he aprendido y más amada por mis amigos (la parte más importante de mi familia) me he sentido. Nueva York (tema aparte) es una caja de Pandora cotidiana. Al decir de Jo Labanyi, un perpetúo golpe que esquivar; sin embargo, no podría entender mis textos, ni a la persona que soy sin esa dramática y tantas veces divertida experiencia. Suelo decir que estos cinco años en Nueva York los siento como cinco siglos, que soy como el Orlando de la Woolf porque aquí he  vivido muchas vidas, muchas pasiones – la lengua inglesa, la música, el cine, el teatro, los amigos- pero sobre todo he trabajado tanto tanto que a veces no puedo ni creerlo. Ese ciclo se está acabando y también sé que lo echaré mucho de menos.

AGB : Tu libro es de peculiar poética narrativa. Llama la atención su forma compositiva, densa brevedad, traslaciones temporales, formas de recordar. ¿Fue una elección consciente? ¿Algunos dioses tutelares?

MC: No, no elijo nada conscientemente. Soy muy visceral, muy intuitiva. La única cosa que al respecto podría decirte es que he leído más poesía que ningún otro género. Encima, las únicas dos veces que he amado ha sido a dos poetas que son a su vez exquisitas lectoras y con ellas hemos compartido un universo de lecturas que sin dudas afecta mi escritura. Mi respeto por ellas y por lo que representan dentro del corpus literario de nuestro país, me ha impulsado a tocar fondo en lo tocante a la poesía cubana en particular e iberoamericana en general. Hemos pasado madrugadas enteras leyendo versos en voz alta, como quien escucha una sinfonía que no quiere terminar. Así mismo, mi mejor formación académica no ha ocurrido ni en la Universidad de La Habana ni el Graduate Center de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (que no quiere decir que no deba y respete mucho a ambas instituciones), pero ciertamente lo mejor ha ocurrido en la casa de las Ediciones Vigía en mi ciudad natal (Matanzas, Cuba) y después en la ilusoria salita de nuestro estudio en West New York. Por la editorial, estuve viendo pasar desde mis quince años, a poetas de la talla de Fina García Marruz, Antón Arrufat, Antonio José Ponte, Damaris Calderón o mi querida Carilda Oliver, además de la definitiva experiencia vivencial y literaria de haber encontrado en ese lugar a Laura Ruiz. También allí descubrí a Anna Ajmátova, Boris Pasternak, Rimbaud o Anne Sexton. En el segundo espacio, he tenido el privilegio de conversar con Alina Galliano, Magali Alabau, Lourdes Gil, Maya Islas, Reinaldo García Ramos, Odette Alonso, Marielena Blanco, Iraida Iturralde, Javier Marimón y Jesús Barquet; además de encontrarme cara a cara con Wilde, Whitman o Silvia Plath.  Conversar con esos vivos y esos muertos, ha ido aposentándose en mi alma y en mi memoria de modo definitivo y aunque no los emulo (no alcanzo a tanto) sale su presencia de continuo entre mis garabatos.

AGB: ¿Gravita la experiencia del posexilio en tu narrativa? Ser de origen cubano y nacida en los años en los años 70 ¿cómo ha marcado tu visión y maneras de rememorar? ¿Por qué la  sospecha?

MC: Gravitan en mí muchas experiencias. Cargo con mi condición de cubana, la dolorosa marca del exilio histórico -pensando no sólo en los últimos 50 años, sino también en el siglo XIX: Cirilo Villaverde, Emilia Casanova, Narciso López, Carmen Miyares y José Martí- y también la de los balseros o los que cruzan la frontera mexico-estadounidense (mi propia experiencia) o las de los que residen con permiso del gobierno cubano en países europeos o latinoamericanos. Soy toda esa gente que no cree ni en las excusas del embargo económico con las que el gobierno de los Castro pretende explicarlo todo, ni en la eficacia de ese embargo para poner cierto alivio a las presiones que sufrimos todos los ciudadanos cubanos  en cualquier lugar del mundo. Cargo también la experiencia de los blogueros o ciudadanos de la red que intentamos -sumados al coro de los raperos- descubrir la Cuba que no sale en los medios de difusión oficiales o en lo que reportan los chantajeados periodistas internacionales desde La Habana. Supongo que todo esto responda la manera en que la fecha en que nací marca mi devenir como miembro activo desde la diáspora en la sociedad civil cubana; mis marcas, mis visiones. Lo de la sospecha, arriba creo haberlo explicado.

AGB: ¿Tu libro pudiera ser de una memoria herida? ¿Cómo se relacionan memoria y olvido en tus textos? En relación a experiencias traumáticas ¿crees en la reconciliación de la memoria, lo que Ricoeur llama el “difícil perdón”?

MC: No, no creo en la reconciliación de la memoria. Mi memoria más dolorosa me persigue, aunque curiosamente soy una persona (por lo que me cuentan y reflejan los otros y por lo que yo misma siento en mi día a día) muy alegre y optimista; pero mis pozos de tristeza son insondables. Padezco la amarga sensación de haber sido tratada con injusticia por aquellos a quienes debemos lo mejor o peor que hay en nosotros: mis padres.

Gracias a Dios tuve una abuela y una santa trinidad de tías que aliviaron mucho ese dolor de los primeros años; pero tal y como puedes ver en el libro, mi piel está muy tatuada. Quisiera olvidar. Creo que es el único camino hacia el perdón verdadero. Pero como también temo a lo que pido (no vaya a serme concedido, decía Santa Teresa) padezco un miedo atroz a la falta de memoria, la cual me provoca, a la par que horror, gozos tremendos. Como ves, es un dilema. Y la escritura (como tan claramente se refleja en el par de cuentos de este libro: “Escrituras”-“Borraduras”) me salva a ratos. Creo que, como no puedo olvidar, escribir me alivia y ahí voy “del timbo al tambo”.

Aimée G. Bolaños es autora, entre otros, de El Libro de Maat (Brasil, 2002), Las Otras. Antología mínima del Silencio (España, 2004), Poesía insular de signo infinito. Una lectura de poetas cubanas de la diáspora (Betania, 2008) y Las palabras viajeras (Betania, 2010)

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La siguiente entrevista fue publicada recientemente por la escritora Teresa Dovalpage en su blog. Dovalpage fue finalista del Premio Herralde con su novela Muerte de un murciano en La Habana (Anagrama, 2006). Además ha publicado Posesas de La Habana (PurePlay, 2004), Por culpa de Candela (Floricanto Press, 2009), El Difunto Fidel (Iduna, 2010), entre otros. Su blog es una interesante fuente de recursos y diálogo con escritores.

 

Teresa Dovalpage: Betania se distingue por su excelente colección de poesía, pero veo que publican otros géneros (narrativa, teatro). ¿Qué posibilidades tiene un autor sin pedigrí literario de publicar, digamos, una novela o una colección de cuentos con ustedes?

Felipe Lázaro: Betania se fundó en 1987 como un proyecto cultural dedicado –inicialmente- a publicar libros de poesía de autores españoles e hispanoamericanos. No obstante, como bien dices, fuimos ampliando otras colecciones, sobre todo, la de narrativa (novela y libros de cuentos) y  la de ensayo (literario e histórico), aunque también lo seguimos intentando con la literatura infantil y las obras de teatro, que son más difíciles de trabajar,  u otras colecciones como las de Arte, Ciencias Sociales, etc.  En definitiva, más de 500 títulos en estos 24 años de labor editorial, de donde  un 80% de nuestros títulos son libros de poesía (poemarios y antologías) y ese mismo porcentaje corresponde a los autores cubanos (más de cien, de dentro y fuera de la Isla) publicados por nuestra casa editora.

Respecto a la narrativa, hemos publicado novelas de escritores conocidos, como los cubanos:  Matías Montes Huidobro (Parto en el cosmos, 2002) , Daniel Iglesias Kennedy (La hija del cazador, 1995 ; Esta tarde se pone el sol, 2001 ; Espacio vacío, 2003),  León de la Hoz (La semana más larga, 2007), Pancho Vives (Ruyam, 1990),  Jacobo Machover ( Memoria de siglos, 1991), Nidia Fajardo (Poniendo los sueños de penitencia, 2002) y Armando Valdés Zamora (Las vacaciones de Hegel, 1999),  el venezolano Carlos Pérez Ariza (Pagadero al portador, 1997), el mexicano Raúl Thomas ( Cincuenta años de amor, 1999 ; Meditaciones perrunas, 2002 ; Posdata de un amor desesperado, 2004 ; Lo prometido es deuda, 2008), la colombiana Adriana Restrepo (Chivitas, 1996), la española Ángela Reyes (Adiós a las amazonas, 2004) o la nicaragüense Martine Dreyfus (Casi todo pasó en abril, 2000) pero también editamos a escritores menos conocidos, como: Andrés Alburquerque (Diez cuentos cubanos, más o menos, 2002), Magda Silva (Hacia un mundo nuevo, 2006) Paulina Fátima (El castillo de los ultrajes, 2000), Gisela García Martín (Nunca podré olvidarte, 2003). Sin dejar de mencionar  las excelentes colecciones de relatos de los cubanos Mirza L. González (Astillas, fugas, eclipses, 2001) e Ismael Sambra (Viviendo lo soñado, 2002) y a jóvenes valores como Jorge Luis Llópiz con su estupendo libro de cuentos  Juego de intenciones (2000) o las más recientes incorporaciones a la colección Narrativa, como: Inscrita bajo sospecha y De Ceca en Meca (ambos de 2010) de los también cubanos Mabel Cuesta y Gabriel Cartaya, respectivamente. Por lo tanto, publicamos a autores conocidos y a autores que se inician, siempre esperando descubrir al mejor,  pues creemos  – como decía Pavese  – que el mejor antólogo es el tiempo y estos  últimos que he mencionado ya vislumbran una trayectoria literaria con muchísimo futuro.

Teresa Dovalpage: ¡Ustedes tienen un catálogo impresionante! Y ya veo que no sólo publican a cubanos, son muy internacionales… Ahora, ¿cómo prefiere la editorial Betania recibir manuscritos: directamente de los autores, por medio de agentes o por otra vía como concursos literarios? ¿Organizan ustedes alguno en particular?

Felipe Lázaro: Lo más corriente es  recibir las obras directamente de los autores. Al principio recibíamos los manuscritos por correo postal y ahora todo se recibe por e-mail. Este prodigioso avance de la humanidad, que se llama Internet, nos ha facilitado muchísimo el trabajo, tanto  a autores como a editores. A veces, pienso cómo trabajábamos hace veinte años y casi no me lo puedo creer, hoy ya no se podría trabajar así. Veremos qué nos deparan los próximos años.

De todas maneras, no solo recibimos manuscritos de los autores, sino que también  creamos nuestros proyectos editoriales, como son los casos de los libros Conversación con Gastón Baquero (1ª edición, 1987; 2ª edición, 1994) y Entrevistas a Gastón Baquero (1998), de los poemarios La novia de Lázaro (1991) de Dulce María Loynaz, nuestro best seller, pues lo editamos un año antes que le concedieran el Premio Cervantes (1992), Versos sencillos (2003) de José Martí , Oasis (2002) de José Ángel Buesa , La ciudad muerta de Korad (2001) de Oscar Hurtado o las antología poéticas: Herejías Elegidas ( 2º edición, 2003) de Raúl Rivero, El grito y otros poemas (2000) de José Mario y Fatiga ser dos sombras (2001) de Ángel Escobar. Todos estos títulos son proyectos betanianos. Incluso el Manual de cocina cubana, un anónimo del siglo XIX, 1862) titulado El cocinero de los enfermos, convalecientes y desganados (2ª edición, 2002). Y no digamos dos antologías colectivas que han tenido cierta repercusión, como: Poesía cubana: La isla entera (1995) y Al pie de la memoria. Antología de poetas cubanos muertos en el exilio, 1959-2002 (2003).

Sin dejar de mencionar las importantes coediciones que hemos realizado con instituciones, como el Centro Cultural Cubano de Nueva York y con las madrileñas: Fundación Hispano Cubana, la Asociación Cultural Gastón Baquero, el Centro de Estudios Poéticos Hispánicos, la Escuela Internacional de Madrid (TANDEM) y VOMADE.

Teresa Dovalpage: Es tremendo…. No sabía que hicieran tanto, que tuvieran tantas publicaciones… Hace varios años me cayó en la mano precisamente un ejemplar de El cocinero de los enfermos, convalecientes y desganados, qué bueno que hayan rescatado esa joya. Y tienes razón, qué haríamos sin Internet…ya yo ni me acuerdo de los tiempos pre-Google. Cuando les llega un manuscrito de un autor novel o no muy conocido, ¿qué proceso siguen para aceptarlo o rechazarlo? ¿Cuánto tiempo, aproximadamente, toma la decisión?

Felipe Lázaro: Lo primero que se hace es leerlo con suma calma y con detenimiento. Una vez evaluado el manuscrito,  se le comunica al autor nuestra decisión: si nos interesa o no, y el tiempo de la toma de decisión depende principalmente del volumen del libro, de la cantidad de originales que hayamos recibido y estén pendientes de lectura y de su evaluación.

Teresa Dovalpage: ¿Cuáles de sus últimos libros publicados recomendaría a nuestros lectores?

Felipe Lázaro: Pues recomendaría el poemario Las palabras viajeras de la cubana-brasileña Aimée G. Bolaños publicado a finales del año pasado y  la antología crítica que inicia el 2011 betaniano: Indómitas al sol. Cinco poetas cubanas de Nueva York que reúne una selección de poemas de Magali Alabau, Alina Galliano, Lourdes Gil, Maya Islas e Iraida Iturralde  con ensayos críticos de Odette Alonso Yodú, Elena M Martínez, Perla Rozencvaig y Mabel Cuesta.

Teresa Dovalpage: Los poetas cubanos han tenido un gran apoyo en Betania porque la verdad monda y lironda es que poquísimas editoriales se atreven con la poesía. ¡Más mérito para ustedes, y ojalá que de ahí salga otro best seller como el de Dulce María Loynaz!  ¿Qué consejos le daría a un autor que quiera publicar con ustedes?

Felipe Lázaro: Que trabajen mucho sus libros, que  relean y revisen bien su obra antes de enviárnosla, incluso que la sometiesen a varias lecturas con anterioridad, pues es un excelente ejercicio crítico. O sea que una vez sus libros hayan pasado por varias  lecturas  críticas y con esos resultados tomados en cuenta, procurando  siempre que el manuscrito  venga lo más limpio posible de errores o de erratas, pues, entonces, estaríamos encantados en  recibirlos.

Teresa Dovalpage: Pues claro que sí, no hay cosa peor que empezar a leer un manuscrito y ver una “b” donde debería estar una “v” o cualquier barbaridad de ese estilo. Muchas gracias, Felipe, por acceder a esta entrevista… ¡Y no dejen de visitar el blog de Betania!

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La otra Esquina de las Palabras invita al lanzamiento del libro de cuentos
De ceca en meca (Betania, Madrid, 2010), del escritor cubano Gabriel Cartaya.
La presentación estará a cargo de los escritores Ángel Velázquez Callejas, Carlos Palacios, y Ángel Lago.

Café Demetrio
300 Alhambra Circle, Coral Gables
(305)448-4949
Viernes 4 de marzo, a las 7:30 pm

Gabriel Cartaya (Manzanillo, 1951).
Fue Profesor en la Universidad Pedagógica de Manzanillo, Cuba (1978-1999). Fundador del Centro de Estudios Regionales del Guacanayabo y la Sierra Maestra. Ha publicado los libros Con las últimas páginas de José Martí (1995), José Martí en 1895 (2001) y Luz al universo (2006). Tiene publicados varios artículos y ensayos en revistas cubanas. Reside en Tampa, donde dirige la revista Surco Sur, de arte y literatura hispanoamericana.

 

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