REVISTA OTROLUNES, Nº3, 2007
20 años con Betania
León de la Hoz
La editorial Betania acaba de cumplir 20 años en 2007 y se dice pronto, pero es una hazaña que una pequeña empresa dedicada al libro pueda sobrevivir tanto tiempo en las condiciones del exilio. Su fundador y director, el poeta Felipe Lázaro, no sólo ha publicado a lo largo de estos años a notables escritores de dentro y fuera de Cuba, fundamentalmente, sino que ha cubierto una extensa área de la poesía cubana que de otra manera habría permanecido peor desconocida.
Sus antologías han abarcado un amplio espectro que ha servido de guía a estudiosos que se habrían perdido en medio del marasmo y la dispersión del exilio poético. Y los libros dedicados a Gastón Baquero, son hoy una referencia obligada para cualquiera que desee conocer su pensamiento poético y también el lado más personal de uno que se prodigaba poco en entrevistas. Estas dos vertientes de la línea editorial bastan como ejemplo para considerar la contribución de la misma a la cultura nacional.
Sin embargo, no nos llamemos a engaño, el editor de Betania ha tenido que realizar su trabajo en condiciones difíciles política. Una editorial pequeña y en el exilio no es un central azucarero, ni un partido político, ni una ONG y contra esos criterios ha tenido y tiene que luchar Lázaro para poder vivir de su trabajo honestamente con la ilusión de que su proyecto, además, es un pequeño grano en el granero de la cultura cubana, una cultura que nos abarca a todos y donde todos deberían convivir. Yo me pregunto, cuando alguien alude a la calidad menor de ciertos libros publicados por Betania y otras editoriales pequeñas del exilio, si con el mismo rasero evalúan la porquería que se ha publicado en Cuba por las grandes editoriales congestionadas de empleados y presupuestos. Por ejemplo, en los años en que Arte y Literatura dejó de publicar la gran literatura europea y norteamericana a favor cierta letra tercermundista intrascendente. O cuando Letras Cubanas o Unión llenaba los catálogos de lo mismo, en detrimento de autores sospechosos o prohibidos no por su calidad, sino por sus ideas.
A punto de acabar este año, me gustaría hacer un brindis por Betania en su 20 aniversario y por todas esas editoriales cubanas del exilio que han sido y son más que un medio de subsistencia para sus editores por el gran aporte que hacen a la cultura del país y de la libertad. No pasará mucho tiempo para que toda esa producción pueda ser recogida y puesta al servicio de todos los cubanos como parte del recerborio espiritual de la nación, de una Isla Entera.