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Archive for 23 noviembre 2017

Nos complace presentar la coedición del libro de ensayo Visión poética en tres libros de Alfredo Pérez Alencart (Hebel / Betania, 2017) del  poeta y profesor puertorriqueño David Cortés Cabán (Arecibo, 1952).

Esta obra se centra en el estudio de tres poemarios: Cartografía de las revelaciones (2017), El pie en el estribo (2016) y Savia de las antípodas (2009) del poeta hispano-peruano Alfredo Pérez Alencart (Puerto Maldonado, 1962)  afincado en la ciudad de Salamanca, donde ejerce la docencia universitaria y una intensa actividad como promotor cultural.

Como señala el profesor Cortés Cabán en las palabras iniciales de esta entrega: “En la poesía de Alencart, lo oculto, lo profundo, lo revelados y misterioso del lenguaje sostendrá, sin ningún tipo de hermetismo, lo que brota de la verdadera realidad de la vida y de la relación lírica que mantiene el poeta con el entorno, en silencioso diálogo con el pasado y el presente y asimismo con escritores de su generación y de otros tiempos”. Señalando, además, que: “Lo vital en la poesía de Alencart está expresado en estos textos como la representación de un cosmos poético donde la imagen que trasciende nos entrega siempre una realidad que no se limita al tiempo ni a la sensación que pueda confundir la pasajera condición de las cosas que se ven, pues lo que ciertamente nos propone el poeta nos sitúa en una esfera donde la fe (Cartografía de las revelaciones) o la solidaria  contemplación del vivir humano (El pie en el estribo) o el transcurrir cotidiano que hace de la impresión del instante (Savia de las antípodas) un hallazgo luminoso para que la poesía misma nos acerque al verdadero sentido en la vida, ése que hace de la existencia un ejemplo de solidaridad humana”. Y terminando de matizar: “Por eso, la poesía aquí comentada nos propone un camino por donde transitemos hacia un mundo más sensible y solidario. No nos ofrece, por supuesto, una sola forma de llegar a ese camino para contemplar el mundo que habitamos, sino también otros planos y direcciones que destacan una perspectiva más humana de la vida”.

En la portada de ese tomo resalta un retrato hecho por el pintor portugués Emerenciano Rodrigues, además de reproducir en sus páginas interiores las tres portadas de los libros estudiados, todas con obras del pintor español Miguel Elías, profesor de la Universidad de Salamanca.


David Cortés Cabán  (Arecibo, 1952). Poeta y profesor universitario puertorriqueño. Fue profesor adjunto del Departamento de Lenguas Modernas en Hostos Community College (City University of New York). Ha publicado los poemarios: Poemas y otros silencios (1981), Al final de las palabras (1985), Una hora antes (1991), El libro de los regresos (1999), Ritual de pájaros: antología personal (2004), Islas (2011) y Lugar sin fin (2017).


Visión poética en tres libros de Alfredo Pérez Alencart, de David Cortés Cabán.

2017, 104 pp. Coedición: Hebel / Betania.

ISBN: 978.84-8017-395-7.

Edición digital e impresa.

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Con sumo gusto presentamos la edición digital e impresa del poemario Perdido en la placenta del tiempo del poeta y periodista cubano Roberto Cazorla, residente en Madrid desde 1963.

En esta nueva entrega poética se suceden haikús libres, un soneto, poemas, prosas poéticas y dos cuentos breves que componen el libro. Como muestra del buen quehacer lírico del bardo matancero, les ofrecemos a nuestros lectores unos breves textos:

 

 

HAIKÚS LIBRES

Serás poeta cuando

soportes que un soneto te vomite

encima.

= = =

Nací en una acuarela

que se parece a una isla.        

 = = =

Hasta en mi casa oigo el silencio

que acobardaba a mi pueblo.

= = =

Hoy la mañana es un abanico

compitiendo con la brisa

isleña que me convirtió

en apátrida.

= = =

El tiempo:

estrecho dedal, ciega-luz,

un grano de arroz muriéndose

de soledad.

 

SONETO

Estoy en la frontera de la duda,

mirando el horizonte de aspereza,

me pisa hasta la vida, ya no reza

mi endeble voluntad de susto y viuda.

 

Me anida la confianza siempre crudas

rajándome la luz con fiel certeza,

que ya de ser tan pobre la pereza,

hasta la voz de Dios se le desnuda.

 

Con una Biblia el mundo se me hunde

tratando de apagar una centella

para al que soy, el miedo no le inunde.

 

¡Si pudiera lanzar una botella

con el SOS que difunde

el delirante olor de una doncella!

 

POEMA

 

 Ellos,

que cuando caminan

producen el efecto de la piel enjuta

de los cocodrilos,

se liberan de todo expresando las palabras I’m sorry.

Es el cuño que ponen con sus pies recolectados

sobre los que fuimos concebidos

cuando la luna se vistió de sal y de chantaje.

I’m sorry,

excuse me:

palabras que producen el temblor eterno de mi arteria aorta.

I’m sorry,

pero te eructan en la frente

y te salpican con saliva amarillenta,

te reparten por la ira

la sensación del nuevo diluido.

I’m sorry,

¡y te tumban de la cuerda que te pertenece!

Excuse me,

¡y te saludan por la mañana con la pornografía

vestida de café con leche!

I don’t know,

y sí saben que el ombligo no les pertenece,

que por dentro de cada masculina acción

llevan una lentejuela brillante

y con olor azufre.

I’m sorry,

excuse me,

palabras que supieron alentar a la pastilla,

que castraron el camino lógico

de estrechar la mano.

I’m sorry con sabor a whisky.

Excuse me entrelazado con la hierba.

I done’t know congelado entre el sexo y la tristeza.

I’m sorry me asesina todas las mañanas,

y excuse me me obliga a viajar por el pedazo de tierra

que tienen reparado.

I dont’t know me traspasa la glándula de estaño

que tengo por la boca,

pero me anchan el yo desesperado,

comprendo, pienso,

¡y marcho hacia el número tres

para afiliarme!

                                                                                                 Chicago, 1972.

 

PROSAS POÉTICAS

Se partió mi casa

Sin ti sobra vida; falta el paisaje sustituto de tu ausencia.

La soledad duplica su colección de puñales; me desintegra,

incinera el alma que escondo. Se partió mi casa: me resigno

en la matriz del dolor que me llamaré hasta que vuelvas.

 

El día calumnia

Mañana es el día calumnia de la semana, el amanecer será

un anciano, y la esperanza la minusvalía de una mosca desahuciada.

Mañana es el día adecuado para fundir la envidia y para que la

muerte recuerda al suicidio.

 

La venganza del salitre

En este amanecer renegado, con la malicia del cadáver agradecido,

sostengo el peso de mi isla; pájaro agonizando en el recuerdo, eslabón

crápula del primer suspiro. ¿Recuerdas cuando me quité la vida con el

arma que fue mi hasta nunca? Aunque te dejé mi nombre escrito en los

muros de la lactancia, sé que para ti soy un difunto vivo. Cuba, banquete

de sangre, torbellino incesante, siervo suplicando el tiro de gracia; agonía

del leproso heredero de la luna. Cuba, nublada por el vaho de tu historia.

¿Volverás a competir con la majestuosidad del pavo real?

 

CUENTO

Los hombres andan por arriba

Mi compañero de cuarto me comentó que la noche anterior yo había

tenido pesadillas. Subrayé la realidad de mi estómago. Salí a la calle.

El sol me hizo pensar que Madrid era La Habana. Tuve deseos de rebe-

larme, no sabía contra quién. Lo hice contra mí mismo. Me paré en una

de las esquinas que parecían zarandearse. La Gran Vía era una piel agu-

sanada. Los hombres parecían hongos al revés. ¿Qué rumbo tomar? El

reloj de una joyería, y el tiempo, no eran adolescentes. Eché a andar.

Era difícil no tropezar con alguien. Me encaminé hacia el comedor de

Auxilio Social para degustar la comida que nos daban a los refugiados.

Era escasa, triste como la necesidad. La cola de personas se extendía

adquiriendo la figura de una serpiente inexcusable. Las protestas, trans-

formadas en estiletazos, se esculpían en mis oídos.

Tras larga espera entramos al comedor un grupo de hambrientos. Me

senté. De pronto un plato se alojó frente a mí. Una mueca usurpó mis

labios: ¡El plato era azul; como un fragmento del cielo cubano! Una ni-

ña con una cesta de pan comenzó a repartir. Una monja con voz de ge-

peral de caballería, agarró a la niña por un brazo diciéndole mientras la

sacudía como si fuera una marioneta: Niña, ¿qué haces? ¿Cómo te atre-

ves a repartir el pan antes de rezar! La niña que, disimuladamente, es-

condía un pedazo de pan, cayó al suelo por la violencia con que la sacu-

dió la monja, que tenía la acritud arañándole el rostro. La pequeña se ha-

bía adelantando porque tenía tanto hambre como todos. No tenía más de

seis años.

Terminé de comer. Salí a la calle. Hubiese querido tener una peseta y

cincuenta céntimos para ir en el Metro hasta mi casa. Estaba cansado

por dentro. (El Metro me producía una sensación inédita). ¡Saber que

se movía por debajo de la tierra era nuevo para mí! ¡Hermoso saber

que los hombres andaban por arriba!

En la acera una mujer abofeteaba a un niño porque éste lloraba por

unas patatas fritas. Me pregunté algo que nadie pudo contestarme. Fue

como si hubiese soñado que la mentira vistiera sotana. Automática-

mente, me detuve delante de una vidriera que exhibía armas de fuego…

¡Pero eran de juguetes!

 

                                                                                                                          Madrid, 1964

* * *

En la portada, como en las páginas interiores, se reproducen acuarelas del pintor tinerfeño Domingo Cedrés Quesada.


Roberto Cazorla. Poeta, periodista y actor cubano. Nació en  Matanzas. Desde 1963 reside en España.  Trabajó durante cuarenta y un años en la Agencia EFE. Actualmente es corresponsal y colaborador del semanario Libre, publicado en Miami. Autor de una treintena de libros: de poesía, de cuentos y de relatos. En 1997 publicó Ceiba Mocha,  reconocida  autobiografía de su niñez cubana. Sus últimos títulos publicados son: Ciudadano de un archipiélago de ternura (2014) y La isla que me llamaré siempre (2016).


Perdido en la placenta del tiempo

de Roberto Cazorla.

2017; 112 pp. Colección Betania de Poesía.

ISBN: 978-84-8017-394-0.

PV: 12.00 euros ($15.00).


Pedidos directamente a: editorialbetania@gmail.com


EDITORIAL BETANIA (fundada en 1987).

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