Archive for octubre 2020

Con sumo gusto, presentamos el poemario Ferocidad: Los años sucios (Betania, 2020) del poeta y profesor cubano Luis García de la Torre (La Habana, 1973) radicado en Santiago de Chile.

Tras su opera prima Rave Party (2002), en esta segunda entrega poética, García de la Torre reúne 55 poemas intensos y desgarradores sobre la dura realidad cubana. Hay versos reales, irreales y sublimes, pero todos escritos con la intención de atrapar unas imágenes que retratan una sociedad en clara descomposición.

En la contraportada, la recientemente fallecida poeta cubana  Lilliam Moro (muy amiga del autor) nos dice que “su poesía es rompedora, tiene una fuerza increíble, un aliento sostenido y unos recursos magníficos”. También, otro poeta cubano, Pío E. Serrano comenta: “leo de un tirón tus poemas, largo aliento sostenido y que desborda el primer poema para impregnar los siguientes como si el mismo arrebato lírico los atrapase en un impulso común, casi un delirio gnóstico de carne y memoria doloridas”.

Para ilustrar su poesía, ofrecemos a nuestros lectores varios poemas de este libro:

 

Fin de los cubanos

 

El lobby de los cubanos

es dejarse caer fatigados

 

y en estos días

los recuerdos de bien adentro

de bien debajo de la piel y los golpes

de bien debajo de los huesos ensimismados

que se les sueltan en cada contingencia

hacen que la isla raje

 

el lobby de los cubanos

es dejarse caer acabados.

 

Ahora, cada enero desde el 59

 

No aplaca ni corrige chupar…

No alcanza la voz  para decir a uno mismo:

 

no quiero más

 

estos tours son paredes denigradas

oscuras

raspadas

 

todo no hace esperar rioso

 

ya quiero siempre, incluso de mí,

como que aplaudir estar de vuelta.

 

Para despertar

 

Espanta, zafa de ti esa suerte

inerte

haz disminuir las hojas

que caen en los sueños que jamás sonrojan

y prohíbes cuando lo que hace falta

es sentir toda la blasfemia más alta

perfumando la divina frase de decir aquí soy puta

si recomiendo lo que te compone y disfruta

profundo yo, alquilado, condenado para sentir

y no cumplir si la meta es aburrir

esta sofocación de volverse bandolero

viajero

saqueando dentro de tus sílabas

paladeadas para licuar boleros que no libas

machucado

velado.

 

En fin, coño llévame a tu lecho

que muero por amanecer entre tus pechos,

 

A una puta en Centro Habana

 

Pero almacénate poco resentida

en mi recogida,

avalánchate lúdica

y todo aquí servido y prometido,

enclocha

al cielo impedido

y elige

otra almohada encima

de

los mil derechos desechos,

y no limpies

mis heridas con tus mordidas

que las usadas

viven de nadie

y yo te quiero de puta en mis calles

 

y actúame

caliente,

y foméntate

ardiente,

y siempre gózame

que estás

en esta entrada

reciclada

de otra gana

de caberte más carne e ir arrullada

sobre toda esta isleta de ex rebeldía

que

ya nos enfría.

 

La revolución

 

Solícita

en el tufo de su discurso

acusa a toda la poesía

que va aliviando

la mueca del mañana.

 

Entonces yo

sigo como bebo tan lejos de ti

mi poca Habana.

 

 

*    *    *

La ilustración de la portada -y varias imágenes interiores- de esta obra son del pintor cubano Víctor J. García (Leiko), residente en Gran Canaria.  La autoría de las  fotos es  de Deysma Coll.

La versión digital  de este poemario se puede leer y descargar gratis pinchando en este enlace: Ferocidad: Los años sucios o bien buscando su título en unas de las ventanas ebook.


Luis García de la Torre (La Habana, 1973). Poeta y profesor cubano. Licenciado en Educación en la especialidad de Español y Literatura en el Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona” en Cuba. Se graduó de profesor de Lenguaje y Comunicación en la Universidad de Chile y de Máster of Organizational Leadership en la Humboldt International University  de Miami. Autor del libro de ensayo La familia Loynaz y Cuba (Betania, 2017) y de dos poemarios: Rave Party (2002) y Ferocidad los año sucios (Betania, 2020).

Ferocidad: Los años sucios de Luis Garcia de la Torre.

106 pp. 2020. Colección Betania de Poesía,

ISBN: 978-84-8017-426-8.

PV: 12.00 euros ($15.00).

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CARTAS A MI MADRE de Luis Rafael

Nos enorgullece presentar el poemario Cartas a mi madre (Betania, 2020) del poeta y editor cubano Luis Rafael (Güines, 1974), residente en Madrid; donde dirige la reconocida editorial Verbum.

Como bien señala el poeta español Luis Alberto de Cuenca, en la portada de este libro: “Con un planteamiento lírico de vanguardia desde un punto de vista gráfico y conceptual, las Cartas a mi madre de Luis Rafael rinden un cálido, sentido y muy original homenaje a la mujer que nos da la vida y nos moldea de principio a fin”.

Esta nueva entrega poética de Luis Rafael cierra el ciclo abierto por su autor con la publicación del poemario Cartas al padre (2000), seguido de Cartas al hijo (2008) que se unen a Cartas a mi madre (2020) con una temática familiar como hilo conductor, de amor genuino, donde sobresale la espiritualidad de las relaciones humanas que se  plasma en unos versos originales, de una gran serenidad y una elegancia lírica que desborda lo meramente cotidiano.

Como una breve muestra del buen quehacer literario de este amigo poeta, cubano-madrileño, les ofrecemos cuatro poemas:

Como el mar

Cuando pienses

En mí

(O me recuerdes)

Escríbeme

 

Y estaré

Contigo

-Como el mar

/ De los atardeceres

Que acuba

Y acompaña.

 

Silueta

Vienes

A mí

Te veo

(Silueta

/ Dulce instantánea

/ Daguerrotipo

-De recuerdos

Aletargando

Insomnios

 

En la evocación

De tu cuerpo

La duermevela

Entretiene el destiempo

-Y la madrugada

Se torna llovizna fresca

-Y la brisa cálida

 

Aquí estás

: Casi te toco

: Casi te beso

: Casi te tengo

: Casi.

 

La vida

La vida es

…Frágil

 

Como pétalo

(De cristal)

Como el reflejo

De la Luna

-Sobre el mar

 

Como esa brizna

De polvo

/ Que huye

De la lluvia (Inminente)

Y se eleva

-Punzando el espacio

-Soñando ser

: Un planeta

Lleno de

Vida.

 

Los olvidados

Las viejas fotos

(Familiares)

Los manuscritos

De cartas

Y postales

(Los rostros

Y los trazos)

Cual riachuelos

Suicidándose

: En la arena infinita

/ De un tiempo ajeno

Inabarcable

(Atenuándose

-Borrándose

-Irreconocibles)

 

¿Quién es este?

¿Quién escribió qué…?

Dirán / Mañana

Y estos pobres testimonios

(De felicidad

O de miedo)

Tesoros míos

Terminarán llevados

Por el viento

 

El tiempo sigue

Y sigue

Y al cabo (Todos)

Huellas

Y recuerdos

Serán olvido

Y los olvidados

Ya no serán

O seremos.

 

*  *   *

La versión digital (PDF) de este libro se puede leer y descargar de forma gratuita en el siguiente enlace: CARTAS A MI MADRE o en una de las ventanas ebook de nuestro blog EBETANIA.


Luis Rafael Hernández (Güines, 1974). Poeta, narrador y ensayista cubano. Doctor en Filología Hispanoamericana por la Universidad Complutense de Madrid. Máster en Didáctica y Máster en Estudios Literarios. Director de la madrileña Editorial Verbum desde el año 2012 y codirector del Festival de Poesía de Madrid. Dirigió la revista literaria Jácara(1995-2005).

Autor de  nueve poemarios: En la casa del hombre (1995), Cartas al padre (2000), Colómbico (2003), Crece en mi cuerpo el mundo(2005), Cartas al hijo (2008), Babel (2011), Poemas de amor y desamor (2013), El mirador del cielo(2014) y Cartas a mi madre (2020). Ha publicado una novela: Mulato (2007) y varios libros para niños.

Obtuvo el Premio Nacional de Cuentos en Cuba (1990), el Premio Nacional de Poesía (1995), El Premio Nacional de Ensayo “Eliseo Diego” (1996) y el Premio de la Crítica Literaria “La Rosa Blanca” (2007).


Cartas a mi madre de Luis Rafael

98 pp. 2020. Colección Betania de Poesía

ISBN: 978-84-8017-425-1,

PV: 12.00 euros ($15.00).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Nos complace presentar la novela No quiero llanto (Betania, 2020) de la poeta y escritora cubana Dolores Labarcena (Santiago de Cuba, 1972), residente en Barcelona.

En esta, su cuarta novela,  la autora continúa narrando con una trama que atrapa al lector desde las primeras páginas, confirmando un ya maduro estilo narrativo y su interés  por la temática cubana.

Como se señala en la contraportada: “Si alguien se quedó esperando la novela de la Revolución (cubana) puede que aquí la tenga. Por fin resuelta en la única clave posible:

La del humor; pero, también, la del extrañamiento”.

Prosigue el texto: “En primer lugar, porque (el personaje principal) Píriz no es Platón Karataiev y no representa a todos los hombres y, en segundo, porque no bajó de la Sierra Maestra cantando, sino con muchos secretos que solo a él  conciernen”.

Señalando que  se trata de una novela “del antihéroe a punto de morir, No quiero llanto se despliega como un relato dentro de otro. Como vimos en (su segunda novela) Cachemir (2016), la autora nos va acostumbrando a su gusto por las Matrioskas, a su manera de delirar la Historia”.

Y concluye: “Otra vez una Cuba teatral con espléndidos pasajes tirados de precio: el DTI, la marina mercante, Angola, la casa de los combatientes… Todo para acabar en ese hospital donde el personaje se muere, se muere… de risa”.

Como muestra del buen quehacer narrativo de Dolores Labarcena, ofrecemos un capítulo:

El manisero

Peritos del pasado y árbitros del porvenir. Así fueron, o fuimos. No pienso justificarme, y si evito contar ciertos pasajes no es por amnesia sino por honor, se lo debo a muchos que al igual que yo se rompieron el lomo por esto. Sí,  me incluyo en la caravana. ¿Acaso alguien podía dudar de algo tan puro, tan ilusionante? Un día me sentí un poco confuso. Normal. Acababan de fusilar a un asturiano que su único delito fue no permitir que saquearan su peletería. Aquel infeliz se aferraba a la caja recaudadora, rodilla en tierra, detrás del mostrador, como si con el gesto, sin socorro alguno, se aferrase a la vida. ¡Fuera, ladrones! ¡Salvajes! Este negocio lo he levantado yo. No me sacarán de aquí, gritaba. Un emigrante que al igual que mis padres vinieron a probar fortuna  a este país. Fui testigo. El pueblo, como animales que no generan energía propia, berreaba: ¡Paredón, paredón! ¡Abajo el capitalismo! Hordas que de prisa y corriendo rescataban su orden primitivo. ¡Contrarrevolucionario! ¡Traidor! ¡Batistiano!, vociferaban entre consignas y clamores. Solo las culatas de las ametralladoras pudieron barrenar aquella pared humana. Esperpéntico, ¡un zapato me dio en un ojo, un ladrillo en la espalda!… La caja se la arrancamos a base de trompones. Algo imborrable. Lo montamos en un camión y directo a La Cabaña.

La Revolución debe hacer justicia para que no vuelva a alzar la cabeza otro régimen tirano como el que acaba de caer, me dijo el teniente coronel Clemente Escalante cuando le hablé del caso en particular. Estábamos en su despacho de Monserrate, y continuó: Siéntate, Chivo…Mmm…Escúchame. Somos el brazo del pueblo. Tenemos el mandato. Ninguna de esa gente merece tanto expediente, ni juicios, ni tanto papeleo. Eso es un detalle burgués. ¡Paredón!  Chivo, a mí me torturaron en el Buró de Investigaciones. ¡Jamás eché pa´lante a nadie! Pero esos esbirros, esos criminales y sus cómplices hicieron cantar el manisero a más de uno. ¿Venganza? ¡Qué va!, Chivo, Escarmiento. ¿No los ves? No, no, no se arrepienten. ¿Qué te parece que unos pocos, por la simple explotación de la clase trabajadora, tengan yates y se vayan a pasear al Mediterráneo, que hagan torneos de golf, pesca deportiva? ¿Y que tengan playas privadas, casas con piscinas, millones en bancos extranjeros, te parece bien? Acabaremos con esa calaña de una vez por todas. ¿Venganza? El que a hierro mata, no puede morir a sombrerazos, Chivo. Y somos justos, hasta le damos la oportunidad que se defiendan. Convéncenos, o mejor, convénceme de lo contrario. ¿Acaso no estás tú convencido y dudas de la justicia revolucionaria? Es una tarea necesaria en estos momentos decisivos. La acción de ajusticiarlos, de arrancar el mal de raíz, ejerce una gran influencia psicológica y moral sobre el pueblo cubano que es el verdadero artífice, el verdadero protagonista de esta victoria, el soberano. ¿Oíste el cañonazo? “Se acabó la diversiooón, Llegó el comandante y mando a pararr”… Vamos, no des más vueltas a la olla de tamales. Escoge: ¿Capri o Floridita? Lo que tú digas, dije, e incluso le di la razón argumentando que debíamos acabar con la burguesía y las clases privilegiadas que todavía dudaban si irse o no irse del país. ¿Un acto de cobardía? Quizás. Todos predicaban la misma cantinela. Como si el dinero fuese un crimen y la pobreza una virtud. Lo que tú digas, dije. ¿Justicia revolucionaria? Con ese tumbao aquello se convirtió en una cacería humana. Peritos del pasado y árbitros del porvenir.


Los ejemplares impresos de esta obra  se pueden adquirir en las librerías españolas o conseguir  mediante pedidos a Betania (a nuestro e-mail). Pero, además, ofrecemos la oportunidad de leer y descargar –de forma gratuita- la versión digital  (PDF) en nuestro blog EBETANIA: NO QUIERO LLANTO en una de las ventanas ebook.  Esta nueva novela de Dolores Labarcena se suma a nuestra colección digital que ya consta de 31  ebook (PDF) de temática cubana.


Dolores Labarcena  (Santiago de Cuba, 1972). Poeta y escritora cubana, residente en Barcelona.  Autora de dos poemarios: Las puertas dialogadas (La Habana: Editora Abril, 2004) y  Tundra (Virginia: Casa Vacía, 2018).  Como narradora ha publicado cuatro novelas:  Kruschov (Madrid: Verbum, 2015), Cachemir (Valencia: Aduana Vieja, 2016), Diario de un Tuátara (Islas Canarias: Baile del Sol, 2018) y No quiero llanto (Madrid: Betania, 2020).  Codirige, junto a Pedro Marqués de Armas, la revista digital de literatura Potemkin ediciones: www.potemkine-ediciones2.webmode.es 


No quiero llanto (novela) de Dolores Labarcena

128 pp. 2020. Colección NARRATIVA.

ISBN: 978 – 84 – 8017- 423 -7.

PV: 15.00 euros ($20.00)

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Reseña de la poeta y escritora cubana Ena Columbié del libro Al pie de la memoria. Antología de poetas cubanos muertos en el exilio, 1959-2002 (Betania, 2003) del poeta y editor cubano Felipe Lázaro (Güines, 1948), publicada en el blog El EXÉGETA (Miami, 2 de octubre de 2020).En estos tiempos de pandemia voy a comenzar a saldar algunas deudas literarias conmigo. Durante el año pasado me propuse comentar algunos libros que se han ido quedando en la mesita de noche a la espera, por la urgencia que generan los proyectos propios y el gasto enorme de energías; además ha ido creciendo el grupo de libros. Ahora retomo la idea. Serán unas notas cortas, que es lo que precisa el tiempo convulso en que vivimos.

Al pie de la memoriaAntología de poetas cubanos muertos en el exilio, 1959-2002. (Betania, 2002) del escritor cubano, Felipe Lázaro. Es un libro necesario útil, de un  grado referencial fundamental para el desglose de la historia de la literatura cubana en general y del exilio en particular. El libro incorpora a treinta y cinco poetas, nombres trascendentales de dicha literatura como, Agustín Acosta, Reinaldo Arenas y Heberto Padilla,así como otros menos conocidos, pero no menos importantes, como Eugenio Florit, José Mario y Jorge Oliva. Son más de 40 años de poesía, varias generaciones de poetas que van dejando sus letras en piso extraño, en lugares que le recibieron y permitieron volcar su sentimiento en libertad, sin ser escamoteados o vetados. Muchos hablan sobre este libro debido a su trascendencia, en conversaciones y anécdotas, en magníficas reseñas, que no me propongo emular; pero interés es otro, se trata de la historia, de la dialéctica, de la continuidad.

Han seguido muriendo poetas cubanos en el exilio, como Elena Tamargo, Lichi Diego, Heriberto Hernández y recientemente, la “betaniana” Lilliam Moro entre otros:

Me iré con todo el tiempo que perdí

con el alivio de las deudas saldadas

menos aquella que contraje contigo:

los largos años en que no eché a volar

porque por propia voluntad fui cortando mis alas;

el abrazo que no supe pedir y se quedó pendiente,

la culpa como esa ropa confeccionada a mi medida

y sobre todo dejando atrás el lastre

de esta conciencia pesarosa

tan incapaz que no cumplió su cometido

de interpretar el mundo para encajar en él.

Entonces no habrá tiempo para enmendar la plana:

Lo tendré que dejar para la próxima edición.

       Fragmento del poema de Lilliam Moro “Por si acaso es mañana”, de su último libro de poesía, Ese olor a después (Ediciones Furtivas Inc., 2020)

 

Poetas que en los 18 años que han sucedido después de la publicación de Al pie de la memoria, han muerto en exilio y deben ser incluidos en este encomiable trabajo de recuperación histórico-literaria de Felipe Lázaro. Incluso, algunos que quedaron fuera del libro en cuestión en aquella primera edición, como los casos de Eddy Campa, René Ariza, Esteban Luis Cárdenas y David Lago, que luego fueron recogidos por José Abreu Felippe, en la magnífica compilación, Poesía exiliada y pateada (Alexandria Library, 2016) Estos y otros escritores necesitan ese nicho literario que los abrace, unidos en un solo espacio.

La Editorial Betania es una de las colecciones más completas de literatura cubana del exilio y no debe perderse la oportunidad de continuar con ese catálogo ya imprescindible.

AL PIE DE LA MEMORIA, incluye a 35 poetas cubanos muertos en el exilio desde 1959 hasta el 2002:

Emilia Bernal, Agustín Acosta, Rafael Esténger, Eugenio Florit, Mercedes García Tudurí, Pablo Le Riverend, Arístides Sosa Quesada, José Ángel Buesa, Adela Jaume, Alberto Baeza Flores, Gastón Baquero, Justo Rodríguez Santos, Ramón Álvarez Silva, Miguel González, Lucas Lamadrid, Carlos Miguel Suárez Radillo, Óscar Gómez-Vidal, Ana Rosa Núñez, Nornam Rodríguez, Antonio Giraudier, Pancho Vives, Pura de Prado,Heberto Padilla, Severo Sarduy, José Corrales, José Mario, David (Fernández) Chericián, Luis Cartañá, Reinaldo Arenas, Julio E. Miranda, Wifredo Fernández, Alberto Serret, Jorge Oliva, Armando Fernández y Roberto Valero.

 Al pie de la memoria. 208 pp. Colección Antologías. ISBN: 978-84-8017-176-6. PV: 20.00 euros ($25.00).

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