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Archive for the ‘Betania’ Category

La siguiente reseña fue escrita por la poetisa María José Mures y publicada en la revista literaria hispanoamericana Aurora Boreal (Dinamarca, 2 de enero de 2019) Aurora Boreal

Cuando se edita por cuarta vez un libro algo bueno contiene sus páginas y así es el interior del libro de León de la Hoz, si navegamos –o naufragamos por sus páginas– veremos que no nos deja indiferentes.
Sin abrir Vidas de Gulliver llama la atención el sugerente color rojo de su portada y más la barca volteada y a la deriva, varada en…

El libro está formado por 65 poemas y estructurado en cuatro partes. Si nos detenemos en “Vidas como islas”, la primera parte, al igual que hiciera Jonathan Swift en ésta nos relata en primera persona sus múltiples naufragios: querer huir, heridas, muerte, ideología, política, patria, Dios, soñar en volar como Ícaro… Ante tanto descontento existe la salvación que vemos en el poema “Libertad” la soledad es la única que como perro guardián lo acompaña y la que le da esa libertad ficticia y salvadora de pensar en ser libre.

Desde el primer poema “Este que veis no soy yo” se vive el naufragio y nos lo hace sentir, de manera excelente, y el lector puede notar cómo el agua o el nudo de dolor le llega al cuello.

Sabemos que Swift fue un excelente escritor satírico y su obra maestra fue considerada una sátira política que, a mi parecer, también lo hace León en este lamento de la situación no solo política de la Isla: Yo tuve un país de arrecifes llenos de sangre / donde morían quienes llegaban o se iban.

Se ve la ironía en “Las cuatro heridas,” con la pedantería del cuerpo que anda a su lado:

Va alegre, cantando, sin saber adónde va.
Lleva colonia y traje caros de Japón,
aunque ignora que va desnudo y apesta
igual a todos camino del matadero. […]

y en todo el poema de “Crónica de año nuevo”:

Todo el mundo se disfraza para la ocasión.
Los pobres se disfrazan de ricos,
los ricos se disfrazan de generosos,
los enfermos se disfrazan de sanos,
incluso los medio muertos se disfrazan
con el mejor traje de enfermos. […]

Si Los viajes de Gulliver fueron ficción, Vidas de Gulliver son poemas y viajes de dentro hacia fuera e incluso al revés. Son vividos y leídos con la misma intensidad con que su autor los escribió. Hay una intención entre tanta agonía, una luz al final del Titanic y es el poema “Consejos para ser feliz” dedicado a su hijo Lucas que sinceramente deberíamos leer todos los días.

María José Mures
Fernán Núñez, Córdoba, España, 1970. Maestra de Educación Especial e Infantil. Máster en Logopedia. Enseña en Ciudad Real, donde reside. Autora de los poemarios: Antes del amor (2001), Zahorí, Leyendas (2004) y Cambalache (2005), Primer Labio (2018). Sus versos aparecen en la Antología de poetas de Fernán Núñez (2006). Colaboró en la edición del libro Romances y canciones de Amor II (2006) y fue directora adjunta de Revista de Feria.

Vidas de Gulliver se puede adquirir en Amazon en el siguiente enlace:
https://www.amazon.es/Vida-gulliver-ebook-LEON-HOZ/dp/8480173211/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1543929936&sr=1-1&keywords=leon+de+la+hoz

 

 

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“Tertulia Arco Poético”

 Día 10 de enero de 2019

Hora: 19:30

Lugar:

Biblioteca Retiro “Elena Fortún”

C/ Dr. Esquerdo 189

Tel. 91 5019146 –

Poeta Invitado

Louis Bourne

que nos leerá una selección de su obra poética

Presentan:

C. Lana Leza y Antonio Domínguez Rey

Coordina: Pepa Nieto

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Deseándoles lo mejor en este entrante 2019, nos complace presentarles las portadas de los 13 títulos publicados por Betania el pasado año 2018

Los cuervos y la infamia. Félix Anesio

Cuba in verse: The Island Behind Bars. Ada Bezos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Apocalipsis Bolivariano. Enrique Viloria Vera

Tabla de salvación.
Lilliam Moro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para después / Per il domani. Alfredo Pérez Alencar

El único José Martí. Ismael Sambra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viaje hacia el horror (Separata).
Lilliam Moro

Amadoro. Pepe Varos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Primer Labio. María José Mures

La poesía de las dos orillas. Cuba (1959-1993). León de la Hoz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Homenaje a la tierra.
Rubí Arana

Vidas de Gulliver. León de la Hoz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La semana más larga. León de la Hoz

 

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Nos complace presentar la nueva edición de la novela de León de la Hoz, La semana más larga (2018).

La siguiente reseña que transcribimos a continuación apareció en el diario ABC el año en que salió la primera edición de la novela.

Una historia extraordinaria que sin embargo se repite hasta confundirse con lo ordinario. Tal es la impresión que deja León de la Hoz al narrar. en excelente prosa, la huida de su patria de un escritor cubano perseguido por sus ideas de disidencia, por su actitud inalienable y porque, como decía la canción, a los demás no les gusta que «uno tenga su propia fe». La novela fluye a través de la mente mágica de ese personaje central, insertado en el seno de una familia en la que la ternura convive con el cainismo, y la protección de una abuela empeñada en mantenerles unidos, con la tiranía impuesta por la mujer que la sucede en el gobierno de la casa.

La parábola nación-familia domina el conjunto de la narración, cuyo rasgo más sobresaliente es haber sabido conjugar todos los temas a los que la narrativa cubana reciente nos tiene acostumbrados con originalidad y pulso narrativo. El hambre, la vigilancia férrea de los ortodoxos censores del régimen, el trasvestismo y cómo no, la nostalgia sentida como una enfermedad terminal para cuanto cubano es arrancando de su patria. Una imagen de La Habana que parece surreal y una pesadilla dolorosa son las representaciones más vívidas de esta novela.

Arturo García Ramos ABC (2007)


LEÓN DE LA HOZ (Santiago de Cuba, 1957). Poeta y escritor cubano.

Ha publicado Coordenadas (La Habana, 1982); La cara en la moneda (La Habana, 1987); Los pies del invisible (La Habana, 1988); Preguntas a Dios (Madrid, 1994); La poesía de las dos orillas. Cuba (1959-1993); (Madrid, 1994 y 2018); Cuerpo divinamente humano (Madrid, 1999), ilustrado por Roberto Fabelo,  La semana más larga (novela) (Madrid, 2007 y 2018). Los indignados españoles: del 15M a Podemos (Madrid, 2015), Vidas de Gulliver (Madrid, 2012, 2016, 2017 y 2018).

En Cuba, entre otros premios nacionales, obtuvo los premios “David” (1984) y “Julián del Casal” (1987), ambos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba y fue cofundador y director de la revista online Otrolunes.

Ha sido incluido en numerosas antologías, entre otras, Poesía cubana: La isla entera, Felipe Lázaro y Bladimir Zamora (Madrid, 1995); Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX, Jorge Luis Arcos (La Habana, 1999); Antología de la Poesía Cubana, Vol. IV, Ángel Esteban y Álvaro Salvador (Madrid, 2002) y Poemas cubanos del siglo XX, Manuel Díaz Martínez (Madrid, 2002).

Escribe El blog de León en https://leondelahoz.com/


La semana más larga, de León de la Hoz.

2ª Edición (2018)

2018, 184 pp. Colección Narrativa.

ISBN: 978-84-8017-252-3.

PV: 17.46 euros  (libro impreso)


EL LIBRO SE PUEDE ADQUIRIR EN AMAZON EN LA SIGUIENTE DIRECCIÓN:

https://www.amazon.es/semana-mas-larga-Leon-Hoz/dp/8480172525


 

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Nos complace presentar la edición digital e impresa del poemario Primer Labio (Betania, 2018) de la poeta española María José Mures (Córdoba, 1970), residente en Ciudad Real donde trabaja como maestra.

Como señala el dramaturgo español Jesús Pérez García en las palabras iniciales de este libro, los poemas de esta entrega poética se transforman “en un dispositivo, en un cuerpo que proyecta sueños y deseos, porque ese cuerpo es un alma, un alma de carne y hueso, de una carne y hueso hecha de vivencias y recuerdos”. Para el prologuista,  “Primer Labio nos muestra un camino en el que se van procesando las emociones, y por eso  va cargándose cada vez más de sabiduría (…) Hay también una tierna reiteración propia de los cuerpos enamorados cuando sienten estar enamorados, un deseo de captar todos los detalles, todos los destellos de sus almas anhelantes la una de la otra, y de instantes únicos en ese único y fugaz periodo en que son vividos y pasan, apenas vividos, a proyectarse como pasado”. Además, amplia su razonamiento diciendo que este libro de poesía “es como una película, como una pieza teatral, en cinco actos, cuyos tránsitos se caracterizan por un dominio de los tiempos que refleja ese presente absoluto del inicio y el pasado que ya antecede al final –al momento en que todo se acaba- y del espacio, difuso en los primeros poemas y vacío de todo cuanto estaba lleno al inicio, que –entendemos después- era el cuerpo del ser amado”. Y finaliza Pérez García: “Los versos que nos disponemos a leer son como una hendidura, como un surco, de una corporeidad candente, un deseo de asir el momento y la cualidad de María José (Mures) es transmitir con palabras y hacer sentir esa corporeidad y ser capaz de hacerlo sin juegos de postración y ocultación, usando la primera persona para poner en palabras esa vivencia que todos y todas hemos vivido o soñado vivir en algún momento”.

Como muestra del buen quehacer poético de María José Mures, ofrecemos un poema de cada una de las cinco partes que componen este poemario:

 

Sin letrero

 

No hay letrero

de coto privado de caza,

pero son tuyas,

en la piel están las caricias,

las ternuras y humedades

de tu reserva y la mía.

 

Vivir para tenerte,

vivir esos cinco minutos,

donde redondeas

mis ovillos de placer.

 

 

Éxtasis mudo

 

En la noche me deshago

me vuelvo humana salvajemente

no sé qué azar reaparece

cuando sin buscarte llegas

justo en éxtasis mudo.

 

Es mía tu mano en mi pecho,

mía la del sexo…

es la fuerza que se inculca

y en espiral se encuentra con sentido

destensando preocupaciones,

agotando todo,

es tu mejilla en mi vientre cuando inspiras

quedando sin aliento.

 

 

Incumplimiento

 

Prométeme no tocarme

ni mirarme tan siquiera

no hables cuando calle,

sal, lleves o no

mis pensamientos,

¡ves!

debí no decirlo,

nada has cumplido.

 

 

Barca roja llena de luz

 

Sujeta y en el balanceo del mar

sin ver nada, mas amarrada a tu luz,

los días vienen como se van

yo varada acechándote

esperando el instante

en el que tú te enciendas de noche.

 

 

Punto

 

He perdido el miedo a lo conocido

delante de mí te encuentro

sin conocerte

tus labios besan

 

borrando una historia

que sin saberlo y sin dictado

tiene punto

final.

 

La poeta y profesora cubana Aimée G. Bolaños señala en la contraportada de este libro:

Primer Labio se deja leer como un diario de amor que registra momentos, estados, transformaciones, aberturas, superaciones, caídas. El poemario recorre las estaciones del amor, integrando lo literal y simbólico; viaje de los sentidos y la afectividad, de elevación y profundidad al dar fe de la pasión amatoria. Conquista por su puro fuego que se va haciendo cada vez más reflexivo, sin perder la corporeidad, ni la llama. Que es libro de piel, del sexo, de los labios todos, del alma enamorada, que cuando carnal, más plena y arrasadora. Alma carnal que en la poesía de María José Mures resplandece”.

En la portada se reproduce la obra  Lady Godiva de John Collier y en páginas interiores obras de  Sandro Botticelli,  Paul Rason, Gustav Klimt, August Rodin y Charo Mures.


María José Mures  (Fernán Núñez, Córdoba, 1970). Maestra de Educación Especial e Infantil. Máster en Logopedia. Enseña en Ciudad Real, donde reside.

Autora de los poemarios: Antes del amor (2001), Zahorí, Leyendas (2004) y Cambalache (2005). Sus versos  aparecen en la Antología de poetas de Fernán Núñez  (2006). Colaboró en la edición del libro Romances y canciones de Amor II (2006) y fue directora adjunta de la Revista de Feria.


Primer Labio de María José Mures

Prólogo de Jesús Pérez García

2018, 116 pp. Colección Betania de Poesía

ISBN: 978-84-8017-408-4

PV: 12.00 euros ($15.00)

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Es un placer presentar a los lectores la segunda edición de La poesía de las dos orillas. Cuba 1959-1993, de León de Hoz publicado por esta casa cuando se cumplen 25 años de su primera edición (Madrid: Libertarias/Prodhufi, 1994).

No es una antología cualquiera. Hace casi tres décadas uno de los problemas más debatidos en los escenarios intelectuales y políticos cubanos era la existencia o no de una cultura dividida a causa de una Cuba partida en dos desde el triunfo de la Revolución en 1959. Hasta entonces fueron pocos los intentos por reunir y comprender la poesía de dentro de la isla y su exilio, no fue una tarea fácil porque las relaciones entre la Cuba de dentro y la de fuera ideologizadas y politizadas se dirimían en el terreno de los enemigos. Esta antología, a pesar de haber salido por primera vez 35 años después de haber triunfado la Revolución, es una de las primeras que aborda y estudia la poesía “dividida” desde el punto de vista del análisis de esas complejas relaciones y como muestrario de ese quehacer.

La antología cuenta con 36 poetas y un promedio sustancial de 10 páginas por cada uno. La selección abarca la creación de aquellos poetas que empiezan a dar a conocer su obra en los albores de la Revolución y termina con la llamada generación de los 80. Como reconoce el autor en su análisis, no están todos los que podrían y por eso al final hay una lista de poetas que pueden servir de guía para lectores interesados. Además del conocido estudio sobre la poesía del periodo que el autor divide por características afines en Movimientos poéticos de los 60, 70, 80 y del Exilio, en vez de la división al uso en generaciones. La nueva edición incluye un análisis del autor del contexto en que preparó el libro y también de las actuales circunstancias de expansión del exilio y la convivencia de esas dos orillas que motivaron la antología.

En esta nueva edición también De la Hoz nos ha dejado una actualización de las fichas de los autores, muchos de ellos fallecidos o en el exilio en este momento, y ha incorporado dos novedades gráficas, una de indudable valor testimonial es la carta en el Apéndice que Gastón Baquero le envió al poeta español Jesús Munarrriz, editor de Hiperión en la que destaca la importancia de que se hubiera publicado un libro con esas características, y la otra novedad son las fotos que hace el hijo del poeta a quien estaba dedicado el libro cuando éste aún era un niño que iba a crecer en esa Cuba dividida. Independientemente de la importancia que tuvo en su momento, la antología es un homenaje a la poesía total cubana y a los poetas que vivieron esa época condicionados por una realidad política que ha cambiado en los últimos años.

La parte inicial de análisis del desarrollo de las generaciones o movimientos poéticos, como prefiere llamarlo De la Hoz, y su relación con el contexto cultural, social y político consta de las siguientes partes, con sus correspondientes notas:

 Veinticinco años después,

Generaciones, degeneraciones, regeneraciones,

Movimiento poético de los 60,

Movimiento poético de los 70,

Movimiento poético de los 80, y

Movimiento del Exilio. La otra orilla.

Los poetas que aparecen, algunos fallecidos o que ya no viven en Cuba, son:

Magaly Alabau, Rafael Alcides Pérez, Armando Álvarez Bravo, Cira Andrés, Antón Arrufat, Miguel Barnet, Belkis Cuza Malé, Manuel Díaz Martínez, Rolando Escardó, Ángel Escobar, Lina de Feria, Pablo Armando Fernández, Amando Fernández, Roberto Fernández Retamar, Emilio García Montiel, Raúl Hernández Novás, Fayad Jamís, José Kózer, Felipe Lázaro, César López, Luis Marré, Carlos Martí Brenes, Lilliam Moro Núñez, Luis Rogelio Nogueras, Francisco de Oraá, Herberto Padilla, Gustavo Pérez Firmat, José Pérez Olivares, Delfín Prats, Andrés Reynaldo, Raúl Rivero, Isel Rivero, Reina María Rodríguez, Efraín Rodríguez Santana, Alberto Rodríguez Tosca y Pío E. Serrano Castellanos.

Con La poesía de las dos orillas. Cuba, 1959-1993 (Betania, 2018),  León de la Hoz  no solo nos aporta su selección de la poesía de este periodo, sino que pasados 25 años vislumbra un nuevo panorama cultural que ha unido a ambas orillas en una sola, donde se plasma la ya innegable pluralidad de todo lo cubano frente a las trasnochadas e ineficaces políticas represivas del régimen del 59.


LEÓN DE LA HOZ (Santiago de Cuba, 1957). Poeta y escritor cubano.

Ha publicado Coordenadas (La Habana, 1982); La cara en la moneda (La Habana, 1987); Los pies del invisible (La Habana, 1988); Preguntas a Dios (Madrid, 1994); La poesía de las dos orillas. Cuba (1959-1993); (Madrid, 1994 y 2018); Cuerpo divinamente humano (Madrid, 1999), ilustrado por Roberto Fabelo,  La semana más larga (novela) (Madrid, 2007 y 2018). Los indignados españoles: del 15M a Podemos (Madrid, 2015), Vidas de Gulliver (Madrid, 2012, 2016, 2017 y 2018).

En Cuba, entre otros premios nacionales, obtuvo los premios “David” (1984) y “Julián del Casal” (1987), ambos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba y fue cofundador y director de la revista online Otrolunes.

Ha sido incluido en numerosas antologías, entre otras, Poesía cubana: La isla entera, Felipe Lázaro y Bladimir Zamora (Madrid, 1995); Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX, Jorge Luis Arcos (La Habana, 1999); Antología de la Poesía Cubana, Vol. IV, Ángel Esteban y Álvaro Salvador (Madrid, 2002) y Poemas cubanos del siglo XX, Manuel Díaz Martínez (Madrid, 2002).

Escribe El blog de León en https://leondelahoz.com/


La poesía de las dos orillas. Cuba, 1959-1993. (Antología) de León de la Hoz.

2ª Edición (2018)

2018, 440 pp. Colección Antologías.

ISBN: 978-84-8017-406-0.

PV: 20.00 e  (libro impreso)

EL LIBRO SE PUEDE ADQUIRIR EN AMAZON EN LA SIGUIENTE DIRECCIÓN:

https://www.amazon.es/poes%C3%ADa-las-orillas-Cuba-1959-1993/dp/8480174064/ref=sr_1_2?s=books&ie=UTF8&qid=1543826386&sr=1-2&keywords=la+poesia+de+las+dos+orillas

Otros libros de León de la Hoz que se pueden adquirir en Amazon:

La semana más larga (Novela)

https://www.amazon.es/semana-mas-larga-Leon-Hoz/dp/8480172525/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1543930054&sr=1-1&keywords=leon+de+la+hoz+la+semana+mas+larga

Vidas de Gulliver (Poesía)

https://www.amazon.es/Vida-gulliver-ebook-LEON-HOZ/dp/8480173211/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1543929936&sr=1-1&keywords=leon+de+la+hoz

 

 

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Reseña del escritor cubano Alexis Romay,  publicada en Diario de Cuba (20 de noviembre de 2018) en la sección “De Leer”: www.ddcuba.com

Tengo el hábito —la buena o mala costumbre, según se mire— de leer como quien repasa un palimpsesto, inmerso en ver con quién dialoga —implícita y explícitamente— el texto que tengo en mis manos. Me permito esta salvedad pues Pablo Medina, incluso antes de dar paso a su voz poética, nos muestra un mapa posible, una clave de lectura de su texto, al iniciar sus Soledades (Betania, 2017) con una cita de un hermoso verso de Antonio Machado: “Lejos quedó —la pobre loba— muerta”. Destaquemos, antes que nada, el contexto. La cita de Antonio Machado proviene de su primer poemario, publicado, en 1902, con el título de Soledades (que sufriría ligeros ajustes en ediciones posteriores). El poema del que el escritor cubano toma en préstamo el endecasílabo se titula “El viajero”; el verso que le antecede, reza: “¿Lamentará la juventud perdida?”.

Esa “pobre loba” —la irrecuperable juventud—, suelta un aullido inteligible que abarca las Soledades de Medina. Sin embargo —como leer es también una forma de reescribir—, mientras me regodeaba en cada lectura y relectura en la imagen de Machado, ahora recuperada por mi compatriota, no pude evitar sustituir alguna que otra palabra para adaptarla a esa condición crónica que llamamos exilio cubano, que Medina y yo padecemos en mayor o menor cuantía. Y claro, no me queda otro remedio que leer el verso así:

Lejos quedó —la pobre isla— vacía.

O así:

Lejos quedó —la pobre isla— inerte.

Medina con Machado, explora la ausencia del viajero, ausente de todo y, claro, ausente de sí mismo; en sus palabras: “revela un alma casi toda ausente”.

No hay que olvidar que en sus orígenes, el exilio —en la realidad, la literatura, el mito— era entendido e impuesto como un castigo. Desde la primera y más famosa expulsión de la que se tiene noticia en la cultura judeo-cristiana —la de Adán y Eva del paradisíaco Jardín del Edén— pasando por el éxodo de los hebreos del antiguo Egipto, los destierros a que eran forzados los nobles en la Roma imperial, el periplo del Cid Campeador, la humillación de Napoleón en Santa Elena, las fugas de los esclavos de los barracones, haciendo escala en el contemporáneo e interminable catalógo de exilio político (que nos incluye a todos los cubanos), como dan fe estos ejemplos —arbitrarios como toda lista que se respete—, el exilio no siempre tuvo un carácter punitivo: en algún momento se transmutó en refugio. Y desde ese refugio, Medina se asoma y canta.

Soledades se compone de cinco partes. La primera: “Hacia la isla” —que impone un aquí y un allá: el aquí implícito en el punto de partida; el allá, la isla que se repite—; la segunda: “El sueño de la razón” (y el torbellino que genera); la tercera: “Manual de estrellas” —en donde el poeta se adentra lo mismo en la paradoja de Epiménides (el cretense que propuso que todos los cretenses mienten) que en la naturaleza de la fenomenología (esa proyección poética del solipsismo) a la que el cubano reprende con un cariñoso sopapo: “No hables más que secas el pozo de la razón”, le dice Medina a Edmund Husserl y pasa la página, que el fin del mundo se avecina. En esta sección, el poeta regala prendas de diverso rango. De todas, me quedo con esta: “El conjunto de todos los conjuntos/ es la guaracha de todas las guarachas”. Y me la quedo por melódica y por rítmica y porque se explica sola y, claro, por mezclar la teoría de conjuntos y la fragmentada realidad de nuestra tierra y, faltaría más, porque es parte de un poema titulado “Georg Cantor llevado a la música cubana” y ese matrimonio feliz es, en sí, memorable. El libro prosigue con “El gran despertar” (de aquel sueño de la razón antes mencionado), del que cito toda una estrofa, justificándome en esa evocación de la isla y en lo mucho que me gusta un zeugma bien logrado:

Ayer tenía fe y hoy tengo calambres,

siete platos rotos, una ciudad fiada,

otra perdida, un techo que se derrumba,

un hormiguero, un pulpo, una mujer

que se fugó con un marino.

Y luego de ese gran despertar —al que el poeta identifica como la nada—, Soledades culmina con un “Cuaderno de bitácora” (que glosa, entre otros temas, a Nietsche y la muerte de Dios).

Escribir es darle la cara a la soledad, hacerle frente, tutearla. O, para ser precisos, a las soledades en plural, que estas páginas tienden a agolparse unas con otras y por eso no nos matan. Y si el de Medina es un libro de soledades, es también, precisamente por ello, un libro de fugas. Medina confiesa que viaja “de una nostalgia querida a otra que desconozco”.

Por más que explore cuestiones ontológicas, el texto se ocupa de materia mundana. (¿Acaso hay algo más propio a la ontología que la mera existencia en un cuerpo que añora, siente, sueña y envejece?). Allí donde García Márquez divaga sobre Remedios la bella, Medina retrata a Dolores la estupenda; si la virginal habitante de Macondo sale volando —para recordarnos que el (abuso del) recurso de deus ex machina demuestra una profunda pereza intelectual—, la musa del cubano se pasea por las calles “manoseando la soledad/ fusilera en busca de las liebres”.

El poemario está lleno de luces y sombras. Esto lo digo en sentido metáforico y literal. El sol se cuela en las primeras tres letras del título y después, una luz tropical que no es propia de la costa noreste de Estados Unidos —donde vive el poeta— asola las páginas del libro, haciendo más luminoso “el concierto de la indiferencia” e iluminando la vida de un sujeto poético que se declara “hermano del quinqué”. Hay voces que descubren el solticio. Y el mar. El mar está en todas partes, a veces con el telón de fondo de la costa de Massachussetts, en otras ocasiones con el oleaje de aquel malecón que se cae en pedazos.

Si es efectiva la combinación del claroscuro en el libro, también lo es la mezcla de lo leve y lo pesado. Dice Medina en “Fatalismo crónico”: “Los globos en su peso/ dominan la gravedad de las cosas// y el niño que los lleva/ distribuye su labor, aspira// aire puro, juguetón, asume/ la levedad de no ser”.

Soledades es un artefacto que dialoga también con lo cubano en el terreno visual. Intercaladas entre sus páginas encuentran cabida fotos del artista Geandy Pavón, pertenecientes a las series “Quo Vadis Cuba” y “The Cuban American” (de esta última, en las páginas finales del libro, me descubrí en la sala de la familia Del Risco, bailando un rumbón). Versos y fotos tienen un sinfín de puntos de contacto, pero destaco el esencial: en las imágenes de esa nación en ruinas que producen ambas poéticas, a decir de Medina: “hay zapatos, pero se agotó el betún”.

Es de todos sabido que el sueño de la razón produce monstruos. La pesadilla de Francisco de Goya reaparece en los versos de Medina con el despertar de “los monstruos de la codicia” y con un tirano que sueña con ciegos marinos armados de puñales de sal, esos balseros que nunca tocaron tierra firme y ahora regresan en su duermevela a ajustarle cuentas.

A veces quien habla es la propia isla en peso. En “Islote entre dos luces”: “El sol y la luna/ me llevan a la intemperie/ donde brota la sonrisa oscura/ que sembraron en el mar/ los signos enormes/ de la alegría y el estornudo”.

El bilingüismo que aparece a cuentagotas en el libro y que se anuncia desde el poema inicial (“Entre dos lenguas viene el paso de una sombra”), llega a su máxima y más profunda, dolorosa, humorística e irónica expresión en el poema titulado “Habana”, un retrato de la depauperada capital de Cuba escrito en el Spanglish que cae con esa fuerza más sobre las tierras de nuestra América. Este desvarío lingüístico halla su razón en el desvarío físico del poeta, que confiesa andar “perdido/ en las calles de Whitman,/ los callejones de Martí”.

Una sombra —un alter ego— se manifiesta una y otra vez en el libro: el escritor misterio. Esta figura, como el encapuchado de T.S.Eliot, se desliza por los confines de Soledades hasta dar con la tumba de sus padres, en donde prende un cigarro y descubre que ni ayer ni mañana existen.

También, como Eliot, Medina entiende que escribir —acaso vivir— es mezclar memoria y deseo, “porque uno nunca sabe cuando viene/ la bárbara verdad con sus hordas chabacanas/ a imponer su imperio de cristal”. Solo una cosa es cierta: el poeta cubano sabe ocupar su tiempo, para beneficio propio y ajeno, en su Nueva Inglaterra, “cuando es tarde y nos llama el olvido”.


Alexis Romay. Poeta y escritor cubano, residente en Nueva Jersey. Autor de las novelas La apertura cubana (2013) y Salidas de emergencia (2007), del libro de sonetos Los culpables  (2010) y la compilación de décimas satíricas Diversionismo ideológico (2012). Dirige el blog Belascoain y Neptuno: https://belascoainyneptuno.com

 

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