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Este artículo de la poeta y profesora cubana Aimée G. Bolaños (Cienfuegos, 1943) fue publicado en la revista digital hispanoamericana Otro Lunes (Berlín: Nº 46, abril 2017): http://otrolunes.com/46/este-lunes/notas-sobre-poesia-y-exilio-en-felipe-lazaro/

Foto de Jacqueline Alencart

Exilio es, en fin, reconocer las patrias menos obvias.
Juana Rosa Pita

Para pensar la significación del exilio en la obra de Felipe Lázaro, bastaría reparar en el título de su antología. Cuando el autor reúne en Tiempo de exilio1 una selección de su poesía de los últimos cuarenta años, el exilio está en el centro de un proceso creativo de muy variados matices, aún abierto.

Su escritura tiene nítidas referencias a una temporalidad histórica marcada por  los interminables tránsitos. Quien habla y firma el libro se hace en el exilio, omnipresente en los avatares del vivir a partir del éxodo originario. El sujeto poético de cada poema en sus desdoblamientos de “persona”, quiero decir, con sus diferentes máscaras, es expresivo de una experiencia transterrada que identifican al autor, escriba, antologador  y  editor de Tiempo de exilio.  A su vez, el exilio remite  la poesía de Felipe Lázaro a una genealogía poética: Ovidio, Dante, Baudelaire, figuras emblemáticas. Heredia, Martí, Lezama Lima, Baquero (tan caro a Felipe Lázaro), de diferentes formas en el continuum poético cubano.

Con toda razón, Francis Sánchez, al prologar el libro, subraya la significación del término que el autor reclama a pesar de haber salido de Cuba con solo 12 años (p. 7). Y vale recordar que si el exilio tiene marcas políticas evidentes, siendo histórico (muy patente, si bien no exclusivo, de la historia cubana), es también una dimensión existencial, supone una conciencia ontológica, consustancial a la poesía. Alude a la condición del artista y su vida espiritual, a una sensibilidad profunda en la trashumancia simbólica, como aquel albatros de Baudelaire exilado en las alturas. Más que un fenómeno o temática, implica una sensibilidad, un conjunto de actitudes, afectos y comportamiento que encarnan en la poesía.

 Tiempo de exilio, como compendio poético de Felipe Lázaro, naturalmente me lleva a reparar en las intrincadas y sostenidas relaciones entre su figura autoral y exilio. Si la poesía lírica con una propuesta de lectura oscilante problematiza la relación autor y yo de la enunciación con su ambigüedad; la poesía del exilio encuentra su fundamento en el efecto de realidad que identifica autor y sujeto poético. A diferencia de las estrategias de la autoficción –soy yo, pero no soy yo–, el autor afirma la identidad pragmática y ontológica del sujeto discursivo y el nombre al pie de libro. Esta estrategia, compartida por el lector, constituye el fundamento de una poética de registro testimonial autorreflexivo, entre el memorialismo y la autoconfesión, tan patente en la poesía del exilio y distintiva de Felipe Lázaro.

Con sus prácticas discursivas específicas, de modo marcado en Tiempo de exilio, la poesía exiliada redefine la figura del autor, oficiante de su propia historia y escritura,  crea un lugar donde se afirma y reconoce, un espacio en el que de manera verdadera, con todas sus contradicciones y ausencias, existe. El poeta escribe para no desaparecer. La poesía es última y primera prueba de existencia. El poeta reclama y proclama su referencia, existe fuera del texto. Vive y escribe su experiencia, se presenta como figura empírica, factual, de estatuto “real” del tejido imaginario, lo que es muy patente en los poemas de la poesía compartida en Tiempo de exilio. En ellos el autor se ficcionaliza junto a tantas figuras de la historia de la poesía cubana y latinoamericana exiliada en un formidable juego de espejos. De este modo, no solo aspira a la credibilidad, también a legitimar la experiencia del exilio que comparte con una comunidad sociohistórica, tanto autoral como lectora.

Viviendo su exilio, el poeta habita y es habitado por el espacio sin tiempo de la escritura  –“poetizando a diestra y siniestra” (p. 78)–,  contrapaso  al tiempo lacerante y los no-lugares o lugares terminales del exilio. En este espacio de la escritura se nombra, retornando a sí y cuanto fue suyo –“cotidiana fantasía” (p. 86) –, asumida la poesía como única y definitiva casa.

En esa dimensión intemporal y restauradora de la escritura, Tiempo de exilio muestra su otra cara de Jano: el tiempo humano del ser y la existencia. En esa densidad histórica que el poeta describe como “abismo de la extrañeza” (p. 24), el presente revisita un pasado declinante –“nostalgias arrebatadas del naufragio…” (p. 27)–, transitando entre diferentes tiempos y espacios referidos a una trayectoria de vida marcada por “la inmensa distancia, lo que nos une y separa” (p. 24).

El poeta representa su cotidianidad –odisea de los días–, se mueve entre ciudades, mujeres amadas, amigos-poetas, omnipresente la poesía de este viaje sin retorno. En este sentido, altamente expresivo resulta “Árbol extraño” que, según Francis Sánchez, “ofrece un arquetipo del exiliado, símbolo que resurge de una fisura ontológica” (p. 10). El poema, concebido como una conversación del sujeto de la enunciación con el hijo, alude a esa ruptura ontológica con la metáfora seminal del árbol ceniciento, pálido de frío que deberá revivir sus raíces en un trasplante-vuelta, deseo mitificado e imposibilidad. La extranjería-extrañeza se ha tornado radical:

Mas un día, hijo, lo volveré a trasplantar,
ya definitivamente,
aunque puede pasar que tampoco allí encuentre morada,
que no se sienta realizado en casa,
que después de tanto recorrer por el mundo
su pequeño lugar de nacimiento le sea ajeno.
Y será otra vez extranjero:
irreversible meteco,
noria de los pasos. (p. 39)

Metaforizado por el frío, el exilio alcanza significación simbólica. La dimensión metafísica dialoga con la histórica en “Nostalgia”, uno de los poemas más abiertos a la interpretación de la antología por su extrema hipérbole, síntesis metafórica y elíptica composición:

Tan fría es la ausencia
que hasta el silencio
se hiela. (p. 31)

Plurívoco e inclusivo, el autor crea una figura autorreferente y plural. El sujeto poético habla de sí como otro, la voz, siendo individual, es la de una comunidad exiliada, el movimiento se torna transgresivo, hacia la alteridad. Y en ese testimoniar al otro, se configura otro devenir y el poeta deviene otro, como puede leerse en “Fecha de caducidad”,  expresivo de una experiencia transpersonal al categorizar la figura del exilado con una enunciación metafórica muy viva –la patria es una balsa– que nomina las odiseas de mar cubanas:

Todo exiliado es un sobreviviente
que rescata del naufragio la patria
convirtiéndola en su única balsa.

(…)

A este triste y solitario náufrago
solo le queda rememorar su infancia
-su verdadero país-
mientras se niega a aceptar esta tragedia
impuesta por la Historia
-histeria patria-
y la lejanía no está en él
ni el espacio lo desune. (p. 84-85)

La memoria recurre en Tiempo de exilio al configurar el tiempo humano en movimiento tanto retrospectivo, dominante en la antología, como prospectivo: tiempo de la espera, de la profecía y el vaticinio. Expulsión del paraíso, tierra prometida inalcanzable, edén tropical ya desvaído, infancia mitificada, futuro conjetural componen una compleja trama en la que el dolor de la pérdida es tanto mítico como histórico, de evidente causalidad social. Extranjería, extrañeza, desarraigo, nostalgia son marcas de sensibilidad constantes. Y valdría actualizar la etimología de esta última palabra que tiene en su raíz nosteo y algeo(volver a la patria), indisolublemente asociada a las funciones imaginativas de la memoria y a la conflictiva percepción del paso del tiempo. Desde un problemático presente, el sujeto de “Tendrás casas invisibles” parece augurar cuando recuerda:

Tendrás casas invisibles
en el espacio desterrado.
Varios hogares descoloridos
-ascua vidriosa-
en el espacio congelado de palmas,
compartiendo el pan del olvido coagulado.
Así despertarás
fatigado,
de todo sueño esperanzador. (p. 35)

El proceso creativo de Felipe Lázaro vuelve continuamente sobre sí para interpretar, con imaginativas variaciones, el tema mayor del exilio,  moviéndose entre el adentro –minimalismo de la historia personal– y el tiempo de la Historia con mayúscula, magna estructura sociohistórica donde el sujeto poético lidia con la falta de sentido, tocando lo simbólico en el espacio compensatorio de la escritura. Así en “Epitafio para un aprendiz de poeta”, referido a un otro conjetural, el yo enunciativo oblicuamente se configura:

Sufrió lo indecible por una tierra lacerante.
sumergido en un pantano reseco por la lejanía
miraba sus poros como si fuera el universo
extraño, siempre extraño frente al espejo desnudo. (p. 61)

De libro a libro, de poema a poema, las formas compositivas de Felipe Lázaro van mudando y enriqueciendo sus significados en la identidad de una estética que privilegia la forma sentenciosa y reflexiva, la fragmentación y el decir elusivo, los efectos de oralidad y autorreferenciales, el sesgo narrativo, el dialogismo con el otro y con sí mismo. Su autoexamen y la mirada atenta al mundo que lo rodea dan vida a los espacios y tiempos de la errancia obligada, tanto en poemas de elaborada estructuración polifónica disonante, de cierto barroquismo  –“Las siete moradas de una Teresa llamada Carmen”, “Evocación de un encuentro”, entre otros memorables–, como en los de suma concentración, rupturas de sistema, acotaciones desafiantes y elocuente parquedad, como en “Señas de un preso”, dedicado al poeta Jorge Valls:

Lugar: La Cabaña-cárcel,
un camastro,
la mesita,
unos libros,
poca luz.
Una ventana con barrotes mohosos.
Nombre: Estudiante de Filosofía.
Tiempo: Veinte años.
Horas: Desfile de rejas. (p. 32)

La poesía amatoria es lugar de revelaciones en Tiempo de exilio. Los ditirambos amatorios de tesitura emotiva, más sensuales o idealizados –“Para el amor quedan recursos”, por ejemplo–, así como los punzantes poemas epigramáticos que reinterpretan el imperecedero “amo y odio” de Catulo –“Marvila la calculadora”, tan eficaz–, constituyen entradas en la intimidad, reveladoras de facetas de la biografía sentimental.

Provocativos, por su tono y asunto, los poemas lúdicos de las celebraciones báquicas se destacan por su intensidad. Con su enunciación irónica, catálogos etílicos y  crónicas alborozadas –encubridoras de vacío y nostalgia–, estos deliciosos divertimentos crean escenas de notable fluencia descriptiva y contadora. Representativo de esa cuerda “Un sueño muy ebrio sobre la arena” reúne poetas dispersos en la celebración de las afinidades electivas y el vino  –“las grandes jarras hermanan brazos. / La intolerancia se disipa con un buen jerez” (p. 69)–, convivio que integra sitios y figuras de la bohemia, quizás otra forma de la errancia y, a la vez, morada. Allí, en ese espacio heterotópico, con la visión de las “copas con ala”, fulgurante imagen martiana del umbral del poema, se yuxtaponen fragmentos del viaje siempre inacabado y el nomadismo cultural.

Especialmente he apreciado los retratos, tanto elegíacos como desacralizadores,  y los autorretratos, en los que el poeta da forma a estados espirituales y a su reflexión ética. En este tipo de poema, “Tiempo de exilio” paradigmático, puede ser revelador y reticente, el sujeto discursivo espectador lúcido y aturdido de sí mismo:

Haber heredado el silencio por costumbre.

La nada acumulándose a pasos agigantados,
estériles segundos que se suceden
cuando el calendario pesa más que la vida
y es incierto el respirar constante.

Ya nada asombra a no ser la verdad.
Y el equilibrio necesario de los días
aturdido
experimenta con la lejanía. (p. 89)

De notable riqueza y variedad resulta la galería de retratos de poetas exilados (grandes figuras y todos lo que optaron por el destierro desde 1959), poemas generalmente memoriosos, elegíacos, dialógicos. En “Memoria compartida (Poema a Gastón Baquero)”, la elegía es espejo imaginario de una muerte que se reparte:

Más visible que nunca antes
divagas alegre por silente viaje,
repiensas versos como recuerdos
ante el asombro de las estrellas
con tu corazón elegante convertido en Isla. (p. 80)

De emocional tesitura reflexiva, “Díptico del eterno exilado”, a la memoria de José Mario, abre con una cita Guillermo Rosales que no deja lugar a dudas: “Soy un exiliado total”. El poema rememora una vida poética y en la poesía, para culminar con la figura emblemática del poeta maldito, eternamente anhelante y dislocado, padeciendo su exilio absoluto:

Con tu poesía rodeas la esencia del verdor insular,
vitral ausente de todo tipo de emblemas patrios.
Sin datos escritos en tu pasaporte,
deshaces la telaraña de tus ensueños
y confirmas la más trágica verdad:
los hombres son más libres después de muertos.

Al final, quemaste tu vida a grandes sorbos:
rebelde, iconoclasta, irreverente,
doblemente exiliado,
poeta maldito en tu tierra y en el destierro. (p. 83)

Un rico pensamiento del arte poético, junto a vívidas memorias de trozos de vida compartida, se deja leer en los poemas de diálogo imaginativo e imaginario con poetas.

(Heberto Padilla, Manuel Díaz Martínez, León de la Hoz, Alfredo Pérez Alencart, Louis Bourne, José Lezama Lima, Saint-John Perse, José Martí, Dámaso Alonso, Charles Baudelaire, Nicanor Parra, entre tantos)2. El sujeto poético se transforma en un demiurgo que da existencia al otro, en él se reconoce y completa, ahondando sin desvelar el misterio de la poesía. Cada uno de estos poetas, a su manera incomparable, “es un artista del desequilibrio” (p. 56) que en la escritura se  rehace. De este modo los retratos interpretan la condición del poeta errante, conocedor de la fragilidad de cualquier frontera entre el desaliento y la esperanza:

Desterrado de sí mismo
como una provocación más en su vida
siempre lo acompañó el poder subversivo de un poema.

(…)

Este hombre masticó el exilio
y toda desesperanza le fue ajena. (p. 78-79)

Leídos de conjunto, los poemas de poetas, tanto retratos como autorretratos, integran una poética autoral tramada en y por el exilio; cada figura, ícono y emblema. Elogio de la palabra poética, ética, crítica y denuncia, conciencia de la transitoriedad de modas y modismos, todo ocupa su lugar en el pensamiento poético. Con la imago, Tiempo de exilio nos dice: la poesía es subversión, acto de rebeldía, sueño de verdades inconclusas, suma de voces sin estériles fronteras, fantástica realidad cotidiana, reconstrucción de la historia que se escapa, conocimiento ancestral, conjugación mística, coloquio humano trascendente, alegría que medita.

Finalmente, como alguien que comparte e intenta escribir la errancia, al pensar la poesía de Felipe Lázaro me han acompañado dos ángeles del imaginario. El primero, el ángel de Walter Benjamin tan citado que, lejos de agotarse, gana hoy nuevos significados. En la novena tesis sobre filosofía de la historia, Benjamin remite a un cuadro de Paul Klee, “Angelus Novus”, que representa un ángel atónito, de ojos desorbitados y alas abiertas. El Ángel de la Historia, dice, debe de ser parecido. Ha vuelto su rostro hacia el pasado, ve una única catástrofe que acumula sin cesar ruinas y las vuelca a sus pies. El Ángel quiere despertar a los muertos y componer el destrozo, pero sopla un vendaval que lo empuja hacia el futuro, al que vuelve la espalda, mientras el cúmulo de ruinas crece hacia el cielo3.

Junto al vendaval de la historia moderna y en nuestro caso al venturoso desastre del exilio, no solo destructivo, la poesía de Felipe Lázaro revive también otro Ángel, el de la Jiribilla, imaginado por Lezama Lima; ángeles no opuestos, más bien  simbólicos dobles complementarios. Sin desconocer las ruinas y la catástrofe, leyendo Tiempo de exilio, celebro esta imagen jubilosa, tan criolla y esperanzada, que rinde tributo a nuestra poesía:

Ángel de la jiribilla, ruega por nosotros. Y sonríe. Obliga a que suceda. Enseña una de tus alas, lee: Realízate, cúmplete, sé anterior a la muerte. Vigila las cenizas que retornan. Sé el guardián del etrusco potens, de la posibilidad infinita. Repite: Lo imposible al actuar sobre lo posible engendra un posible en la infinidad. Ya la imagen ha creado una causalidad, es el alba de la era poética entre nosotros4.

 

Notas del artículo

 

  1. Felipe Lázaro. Tiempo de exilio. Antología poética (1974-2014). Prólogo de Francis Sánchez. Prefacio de Margarita García Alonso. 2.ª Edición. Madrid: Editorial Betania, 2016. La antología acoge poemas de cinco libros: Despedida del asombro(1974), Las Aguas (1979), Ditirambos amorosos(1981), Los muertos cada día están más indóciles (1987), Un sueño muy ebrio sobre la arena (2003). Tiempo de exilio, última parte del libro, reúne poemas sueltos, no publicados en libro de autor. Todas las citas pertenecen a esta edición.
  2. Felipe Lázaro especifica y distingue: “Poetas a quienes escribo poemas como: Gastón Baquero, Alberto Baeza Flores, José Mario y Jorge Valls, y poetas a quienes dedico poemas, como: Díaz Martínez, Pio E. Serrano, León de la Hoz, Alfredo Pérez Alencart, Gaetano Longo, Louis Bourne, Carlos Contramaestre. Poetas que cito: Baudelaire, Perse, Mariano Brull, O. Paz, Eliot, H. Padilla, Martí, G. Rosales, y otros, más las tres citas iniciales: Rilke, Whitman y Borges.” Correo a la autora de 19 de febrero de 2017.
  3. Walter Benjamin. Tesis sobre la historia y otros fragmentos. Prólogo, traducción y edición de Bolívar Echevarría. México D.F.: ed. Ítaca, 2008, p. 160.
  4. José Lezama Lima. El reino de la imagen. Selección y prólogo de Julio Ortega. Caracas: ed. Ayacucho, p. 336.

Del Autor

Aimée G. Bolaños
(Cuba-Brasil). Escriba y lectora de ficción. Profesora del programa de posgraduación de la Universidade Federal do Rio Grande, Brasil. Fue docente en la Universidad Central de Las Villas, Cuba. Ha publicado numerosos artículos sobre  poesía y narrativa cubana trasnacional, el libro de ensayos Poesía insular de signo infinito. Una lectura de poetas cubanas de la diáspora  (2008) y la entrada sobre “Diáspora” para el Dicionário das mobilidades culturais: percursos americanos (2010, edición en francés,  2015). Entre sus libros de ficción: El Libro de Maat (2002), Las Otras. Antología mínima del Silencio (2004). Las palabras  viajeras (2010),  Escribas (2013), Visiones de mujer con alas  (2016) . En proceso de edición Oficio de lectora (ensayos). Ha sido traducida a diversas lenguas. Sus poemas aparecen en numerosas antologías, entre ellas, Catedral Sumergida (2014).

 

 

 

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tiempo-de-exilio_p1Reseña del poeta español Jorge de Arco publicada en Corresponsales ACPI (Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana): www.corresponsalesacpi.es y en Granada Cultural (enero-febrero de 2017).

Con el título de Tiempo de exilio (Betania, 2016), ve la luz una atractiva antología de Felipe Lázaro. Este cubano, nacido en Güines en 1948, abandonó su isla en 1960 y tras residir hasta 1967 en Puerto Rico, llegó a España, donde se licenció en Ciencias Políticas y Sociología, participó en múltiples actividades como promotor cultural y fundó la editorial Betania, que actualmente dirige.

Este florilegio, que abarca cuarenta años de creación poética (1974-2014) –y amplía la que se editase trece años atrás, Fecha de caducidad, 1974-2004, contiene un anexo, que recoge 16 poemas publicados en revistas, compilaciones o libros dedicados a otros autores, bajo el epígrafe de “Tiempo de exilio”.

El resto del conjunto reúne textos integrados en los otros cinco volúmenes publicados por Felipe Lázaro hasta la fecha: Despedida del asombro (1974), Las aguas (1979), Ditirambos amorosos (1981), Los muertos están cada día más indóciles  (1987) y Un sueño muy ebrio sobre la arena (2003).

Su condición de exiliado ha marcado en buena medida la identidad lírica de Felipe Lázaro:

 

Todo exiliado es un sobreviviente

que rescata del naufragio la patria

convirtiéndola en su única balsa,…

 

escribe en el poema “Fecha de caducidad”.

En el prefacio a esta renovada edición, Francis Sánchez ahonda en las claves líricas del vate cubano. Además de la ya anotada temática del exilio, advierte de que su poesía va refrenando “los sentimientos dramáticos” y se inclina hacia tonos de aliento festivo, irónico, donde surge “la búsqueda de la felicidad sin el plomo de la política”. Los textos de trama amatoria constituirían el tercer apartado argumental.

La relectura de estos textos me ha devuelto el son acompasado, revelador y valiente de un poeta que apuesta por llamar las cosas por su nombre, y que batalla, por igual, en pro de la justicia y de la integración, de la felicidad y la esperanza:

 

Al final, somos como líneas paralelas,

la nada más matemática y plural:

intentar siempre un idilio que nunca termine.

 

Los versos del vate cubano se suceden y se crecen con la necesaria hondura que la poesía necesita, con el latido veraz que haga removerse y conmoverse al lector:

 

Tan fría es la ausencia

que hasta el silencio

                                se hiela.

 

Al decir de Felipe Lázaro, se une otro aspecto relevante: la nostalgia, la cual agrandándose al par del tiempo vívido y vivido y que torna ansiedad la memoria. Y hay espacio, también, para la existencia, para el olvido, para el dolor, para la ternura, para el deseo…:

 

Eres mar y tierra a la vez:

mujer poblada de la más estricta belleza.

Eres una larga y pausada sonrisa

o una tierna mirada sedienta de placer.

 

(…)

 

Y aún así seremos lo que quisimos ser:

amor y algo más que amor,

sexo y algo más que sexo,

hueco o relleno,

furia o abismo.

 

Felipe Lázaro ha ido trascendiendo su voz, madurando su cántico, y esa depuración verbal ha derivado en un verso de mayor rotundidad, de sonora dicción. Todo ello, resulta aún más palpable, cuando el poeta afronta el tema de la mortal existencia, cuya sombra sobrevuela con intensidad esta antología: La muerte espera apacible su mejor hora (…) como una gata en celo aúlla su vaticinio, / me cerca las cejas hasta poblarlas de espanto, / cerciorándose de que no escape a sus llamadas.

Al cabo, una antología enriquecedora e ininterrumpida, gratamente humana, dadora de verdades y de enigmas.


Jorge de Arco (Madrid, 1969). Poeta, crítico literario  y traductor español. Licenciado en Filología Alemana por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor universitario de Literatura Española.

Entre sus últimos poemarios publicados, destacan: La casa que habitaste (Premio Internacional de Poesía “San Juan de la Cruz”), Las horas sumergidas (2013, Premio Internacional de Poesía “José Zorrilla”) y La lluvia está diciendo siempre (Premio de Poesía “Rafael Morales”). Desde hace una década es Director de la revista de poesía Piedra de Molino, publicada en  Arcos de la Frontera, Cádiz.

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tiempo-de-exilio_p1Reseña de la poeta cubana Ena Columbié, publicada en el periódico El Nuevo Herald  (Miami, 9 de febrero de 2017). 

Cuando termina un año, generalmente se quedan fuera algunos títulos de última hora, como es el caso de la segunda edición de Tiempo de exilio. Antología poética (1974-2014) del poeta, escritor y editor Felipe Lázaro (Güines, 1948), director de la ya legendaria editorial Betania.

Lázaro salió de Cuba en 1960, es Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y graduado de la Escuela Diplomática de España. Fundó la editorial Betania en 1987 y ese mismo año obtuvo la Beca Cintas. Fue uno de los fundadores de las revistas Testimonio (1968), La Burbuja (1984) y Encuentro de la cultura cubana (1996), y del periódico La Prensa del Caribe (1997).

Tiempo de exilio tuvo su primera edición en el 2014 en Francia, bajo el sello Hoy no he visto el paraíso, dirigido por la escritora y artista Margarita García Alonso. Esta nueva edición está ilustrada por el pintor Andrés Lacau, nacido en Santiago de Cuba. El óleo, que no tiene título, pertenece a la espectacular serie Texaureos Colecction, en la que Lacau integra la poesía a la imagen del desnudo para mostrar la existencia del hombre sin dobleces, sin velos, en competencia con la creación del propio hombre.

La antología recoge 50 poemas de varios libros publicados, entre las fechas que nos muestra en el título. Tiene como tema central el desarraigo, el tremendo proceso de reubicación del hombre cuando ha sido arrebatado de su suelo, como si fuese arrancado de las entrañas de la madre: Todo exiliado es un sobrevivienteque rescata del naufragio la patriaconvirtiéndola en su única balsa… y la forma en que se asimila ese desarraigo para poder vivir el día a día: Los arrastrados pasos/ con ansias de no proseguir.

Es sintomático, en el caso cubano, como una buena parte de los exiliados que salen de aquella isla (zona de tierra más o menos firme, más o menos extensa, rodeada completamente por una masa de agua y sin seguridad de nada) llegan a un continente y generalmente se sienten inseguros, consideran que no pisan tierra firme, como en un cachumbambé en el que hay que buscar el equilibrio para mantenerse estable, y con la sensación de que todo puede venirse abajo en cualquier momento. Este abismo de la extrañeza/ el estar fuera/ el brusco cambio/ costumbrarse a través del silencio/ robot atónito de la nostalgia.

El choque de los cuerpos en la búsqueda y el reconocimiento, los amigos, la muerte y el tiempo, son algunos de los subtemas en ese andar: La nada acumulándose a pasos agigantados/ estériles segundos que apenas se suceden/ cuando el calendario pesa más que la vida/ y es incierto el respirar constante.

Recuerda a los amigos en infortunio, solidarizándose con su dolor, como en el caso del también poeta Jorge Valls, cuando refleja con suma brevedad el severo mundo de la cárcel: un camastro,/ una mesita,/ unos libros,/ poca luz./ Una ventana con barrotes mohosos, o como en “Un sueño muy ebrio sobre la arena” en que recuerda a muchos, en una gran fiesta donde Las grandes jarras hermanan brazos. Una gran fiesta donde ya faltan muchos nombres.

El sudor como leit motiv se presenta en diferentes formas una y otra vez; en forma de descarga de energías: se bañan en sudor yes un sudor un alivio y una inmensasatisfacción jugar con el sudor, como elemento del amor: cuerpo sudorosamente amado; como segunda piel: Todo comenzó con un estremecimiento del sudor; como parte del trabajo: sudorosa ante la altivez de una solitaria carretilla; humanizado: destilan sudor ebrio de felicidad…

Es Felipe Lázaro un poeta que se adentra en los problemas del hombre, que se hiere con ellos, pero siempre se reivindica con el amor: Amar es dejar de sersin excusas pasajeras.

 

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tiempo-de-exilio_p1Aprovechando las fiestas navideñas, Betania regala otro libro a sus lectores, como los 20 ebooks  que se pueden leer o descargar gratuitamente pinchando en las ventanas EBOOK de nuestro blog EBETANIA: https://ebetania.wordpress.com.

En esta ocasión se trata de la 2º edición de Tiempo de exilio. Antología poética (1974-2014) del poeta cubano Felipe Lázaro (Güines, 1948), editor-director de la editorial Betania, fundada en 1987. La primera edición (2014) de este libro corrió a cargo de la casa editora francesa  Editions Hoy no he visto el Paraíso, que dirige la poeta y pintora cubana Margarita García Alonso en Le Havre. No obstante, Tiempo de exilio es la tercera antología poética de Lázaro, precedida por Data de Scadenza (Trieste, 2003) traducción al italiano del poeta Gaetano Longo y Fecha de caducidad (Madrid, 2004) con prólogo del poeta cubano Efraín Rodríguez Santana.

Como bien señala, en el Prólogo, el poeta y escritor cubano Francis Sánchez: “Unos 50 poemas, pertenecientes a seis libros publicados, sintetizan la obra de Felipe Lázaro (…), retazos de una vida arrojada fuera de la patria. Así el poeta ensarta su dilatado exilio en la aguja de un verso adaptado al exacto existir, a la experiencia emocional y cultural más perceptible, sin que le tiemble el pulso al guiarse siempre por la sajadura del desprendimiento, la condición de exiliado como hilo conductor que lo perdió y al mismo le ha permitido encontrarse con la poesía”. Según el prologuista: “Llama la atención que, a pesar de salir de Cuba con solo 12 años (1960), Felipe Lázaro reclame el término “exilio”, cargado de connotaciones políticas, lo que imprime un nivel de coherencia a la problemática de su visión literaria desde su primer libro hasta esta selección personal que no ha podido recibir mejor título”.

En un texto escrito para la primera edición y que en esta nueva conforma el Prefacio, la editora Margarita García Alonso señalaba lo siguiente: “El libro nos llega como frisón de una tela, el instante sonoro que da paso a la intimidad. Aúna poemas que han trascendido en la memoria; otros, totalmente inéditos, juegan con la tipografía, cual diablillos que habitan al poeta-editor de tantos cubanos, de numerosos libros y poetas que forman parte de la biblioteca imprescindible de la literatura cubana y universal. (…) En Tiempo de exilio, un hombre frente al tiempo cuenta cómo ha podido sobrevivir y reafirma que tiene fe en las palabras”.

El propio poeta (Felipe Lázaro) nos señala en dicho Prefacio: “Toda antología es la suma de una constancia literaria. Por eso, Tiempo de exilio –donde reúno poemas de mis seis libros, más otros inéditos- no es más que el resumen de la labor poética de los últimos 40 años. (…) En este sentido, pertenezco a la generación de poetas cubanos formados y surgidos en el exilio, los que salimos siendo niños, como: Maya Islas, Gustavo Pérez Firmat, Lourdes Gil, Iraida Iturralde, Alina Galliano, Laura Ymayo, María Elena Blanco y muchos más. Sin olvidar a los dos grandes exponentes de la poesía de nuestro éxodo, como son José Kozer y Magali Alabau y a los fallecidos: Luis Cartañá, David Lago González y Amando Fernández, entre otros. Incluso, para ser justos, tendría que mencionar a los poetas que han publicado sus libros en el destierro y que conforman una nutrida relación de autores que reflejan el quehacer poético fuera de la Isla desde el mismísimo 1959 a nuestros días”.

Como muestra de esta nueva entrega poética, les brindamos un poema de dicha antología:

 

Díptico del eterno exiliado

 

Para José Mario, in memoriam

 

Soy un exiliado total

GUILLERMO ROSALES

 

 

I

 

Nos quedamos con tantas dudas e interrogantes

que faltó más de una conversación

con la frecuencia del abrazo que todo lo sella.

 

No obstante, ahora revives en la cercanía de nuestra memoria,

justo cuando has iniciado un viaje sin retorno

con tus ciudades amadas como equipaje:

esas interminables calles neoyorquinas,

tus sueños en un tranvía lisboeta,

taciturno quizá en Cafe de Flore

o la presencia en Praga del verdadero rostro humano

sesenta y ocho veces congelado.

Hasta tu cotidiano caminar por los madriles

-de Lavapiés a Sol y viceversa-

donde repites con la ebriedad de tus versos

la travesía de los deseos.

 

Pero aún falta regodearte en otras latitudes

que reclaman tu regreso

en este preciso instante

cuando deambulas en la nada.

 

Ahora que no necesitas ningún trámite

para volver a tu Isla,

porque ya llevas su mapa incrustado en tus neuronas.

 

Y así trasnochas como fantasma en tu Habana,

ansioso de recuperar todo aquello que te sostuvo en vida:

El Gato Tuerto, La Roca, el puerto;

El Pastores o la Rampa,

hasta la escalinata que libertino frecuentabas

con la lucidez de tus poemas más subversivos,

irremediablemente proféticos de tu posterior destino:

¡Un Rimbaud que ardía en el trópico

mientras toda querencia se convertía en cenizas!

 

Necesitabas volver a ese espacio vital

de tu primer bautizo amoroso,

como el alegre y travieso adolescente

que asombraba a su entorno familiar leyendo a Proust.

 

Sentar tu precocidad en la lujuria del Malecón

y ver escapar los abrazos idos

que retornan con la incertidumbre del oleaje,

donde el susurro de otras voces

danzan en la intimidad de un caracol

y repiten con la sonoridad de la nostalgia

el ceremonial de esas canciones

-preferiblemente de Bola de Nieve o de Vicentico Valdés-

grabadas en la lluvia de tus recuerdos

en un bar sin nombre

de una esquina cualquiera…

 

 

II

 

Tan caro precio pagaste por el amor a ese paisaje

que tan solo se escucha el triste eco solitario de tu voz.

 

Con tu poesía rodeas la escena del verdor insular,

vitral ausente de todo tipo de emblemas patrios.

Sin datos inscritos en tu pasaporte

deshaces la telaraña de tus ensueños

y confirmas la más trágica verdad:

los hombres son más libres después de muertos.

 

Al final, quemaste tu vida a grandes sorbos:

rebelde, iconoclasta irreverente,

doblemente exiliado,

poeta maldito en tu tierra y en el destierro.

 

Precursor de tantos enfrentamientos,

rechazas la fugacidad de las vanidades

-incluido los transitorios ismos-

y nos dejas tu paso por ese mundo

como un enigma injustamente inacabado.

 

Portador de la más cínica sonrisa,

ya saltas y brincas a tu libre albedrío,

a carcajadas te retuerces

de toda pequeñez humana.

Repiensas tu vida como un misterio

al borde del más inusual abismo.

Rehaces tus huellas

Como testigo de una época

teñida de sangre a borbotones:

¡Ay Cuba!

La historia se equivoca tantas veces. *

 ————–

*  José Mario

 

En la portada de la presente edición se reproduce una obra del pintor cubano Andrés Lacau, residente en Miami, que a todas luces enriquece este libro.

La versión digital (ebook) se puede leer o descargar gratuitamente en nuestro blog EBETANIA: http://ebetania-wordpress.com   pinchando en la segunda ventana EBOOK.


Felipe Lázaro (Güines, 1948). Poeta y editor cubano. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Graduado de la Escuela Diplomática de España. Fundó la editorial Betania en Madrid (1987).  Sus últimos libros publicados son: Indómitas al sol. Cinco poetas cubanas de Nueva York (2011), Conversaciones con Gastón Baquero (2013 y 2014) y  Tiempo de exilio, 1974-2014 (2014).


Tiempo de exilio. Antología poética, 1974-2014 de Felipe Lázaro.

Prólogo de Francis Sánchez.

Prefacio de Margarita García Alonso.

136 pp., 2016. Colección Antologías.

ISBN: 978-84-8017-385-8.

PV:   15.00 euros ($20.00)


 

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Ensayos sobre arteEl pasado miércoles 11 de mayo se inauguró una exposición con una retrospectiva de la obra del pintor cubano Waldo Balart (Banes, 1931), en la reconocida galería madrileña Guillermo de Osma: c/ Claudio Coello 4,  que reúne 29 cuadros pintados durante la década de 1979-1989 y que se podrá visitar hasta el 22 de julio de 2016.

Con una asistencia masiva, que abarrotó las dos salas donde se exponen sus obras, Balart departió con amigos y asistentes durante las dos horas que duró el evento.  Puede decirse, sin lugar a dudas, que fue una inauguración exitosa no solo por la asistencia de público, sino por la cordialidad reinante, donde el pintor se sintió arropado por familiares, amigos y amantes de la pintura.

¡Felicidades, Waldo!

 

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De izquierda a derecha: Pío E. Serrano, Felipe Lázaro, Waldo Balart, Víctor Batista Falla y Efraín Rodríguez.

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Público en una de las dos salas dedicadas a Waldo.

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De izquierda a derecha: León de la Hoz, Felipe Lázaro y Víctor Batista Falla.

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De izquierda a derecha: León de la Hoz, Teresa García, Felipe Lázaro, Pío E. Serrano y Efraín Rodríguez.

 

 

 

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A finales del año 2011,  Betania inició una política de regalar sus libros electrónicos  (ebooks) de dos formas: 1) desde nuestro blog, donde se pueden leer y descargar gratuitamente en la ventana EBOOK y 2)  difundiendo -por e-mail-  todos nuestros libros  en su versión digital, con la idea de servir de forma más eficiente y moderna a la cultura hispanoamericana, en general, y a la cubana, en particular.

En este sentido, Betania ha sido pionera en los envíos digitales gratuitos a Cuba porque, desde hace 4 años, nuestros ebooks circulan entre usuarios y lectores, aunque no solo llegan a la Isla, sino también se difunden en el exilio. Desde entonces, son muchos los e-mails que recibimos de los más diversos países y cada vez son más los lectores de todo el mundo hispano que nos escriben interesados en recibir otros libros (digitales e impresos) publicados por nuestra editorial.

Hoy, a inicios del 2015, nos sentimos muy orgullosos de enumerar los 10 libros que se pueden descargar gratis en nuestro blog, solicitar por e-mail  a nuestra editorial o bien adquirir en AMAZON:

 

2011:

La espléndida Ciudad. Compilación ensayos, 2004 – 2008, de Julio Pino Miyar. 2011, 178 pp. ISBN:LA-ESPLENDIDA-CIUDAD 978-84-8017-308-7.

 

 

 

 

2012:

 * Vidas de Gulliver, de León de la Hoz.  2012, 106 pp. ISBN: 978-84-8017-321-6.Vidas de Gulliver_LEON DE LA HOZ_Página_001

 

 

 

 

 

Conversación con Gastón Baquero (3ª edición), de Felipe Lázaro. Prólogo de Alfredo Pérez  Alencart,Conversaciones con GB_ebook_OK_Página_01 Prefacio de Jorge Luis Arcos y Epilogo de León de la Hoz. 2012, 80 pp. ISBN: 978-84-8017-318-6. Recientemente publicamos la 4º edición (2014), digital e impresa, de este título para conmemorar el Centenario del nacimiento de Gastón Baquero

 

 

2013:

 

Bojeo_cover_frontback_Página_1

*  Bojeo a la Isla Infinita. Antología de 6 poetas cubanos. Introducción y selección de Arístides Vega Chapú. (Contiene poemas de: Sergio García Zamora, Ihosvani Hernández, Sonia Díaz Corrales, Juan Carlos Recio Martínez, Arístides Chapú y Félix Anesio). 2013, 96 pp. ISBN: 978-84-8017-325-4

 

 

Lenguaje_pdf_Página_01

* Lenguaje de mudos, de Delfín Prats. Prólogo de Ronel González Sánchez. 2013, 58 pp. ISBN: 978-84-8017-330-8.

 

 

 

 

 

la necesidad de escribir_ebook8_Página_001

*   La necesidad de escribir. Ensayos literarios, de Julio Pino Miyar. 2013, 184 pp. ISBN: 978-84-8017-319-3.

 

 

 

 

El centeno que corta el aire.ebook_7_Página_01*   El centeno que corta el aire, de Margarita García Alonso. 2013, 94 pp. ISBN: 978-84-8017-334-6. Este libro, también, se puede adquirir en: http://www.amazon.com

 

 

 

2014:

El libro de las conversiones_p*   El libro de las conversiones imaginarias , de Jorge Luis Arcos. Prólogo de Efraín Rodríguez Santana. 2014, 112 p. ISBN: 978-84-8017-340-7.

 

 

 

 

Un puente contracorriente_ebook_Página_001

 

*   Un Puente Contracorriente: Un esfuerzo literario dentro y fuera de Cuba, de Marlies Pahlenberg. 2014, 104 pp. ISBN: 978-84-8017-342-1.

 

 

 

Los indignados españolesxp0*   Los indignados españoles: Del 15 M a PODEMOS, de León de la Hoz. 2014, 200  pp.  ISBN: 978.84-8017-350-6.

 

 

 

Para el 2015, tenemos en preparación: 

  • El poemario Los cristales que te hincan de Lina de Feria con Prólogo de Yoandy Cabrera .
  • La novela  Oración por el tiempo de las amigas, de Julio Pino Miyar.
  • El poemario Cuba. Poema mitológico, de Guillermo Rodríguez Rivera. Prólogo de Jorge Luis Arcos y Epílogo de Milena Rodríguez Gutiérrez.
  • El libro de cuentos El regalo, única obra publicada por Nelson Rodríguez Leyva, joven narrador cubano fusilado en La Habana en 1972, con Prólogo del profesor Rafael E. Saumell y textos de Reinaldo Arenas.

 

Además, tenemos en proyecto otros poemarios  y antologías poéticas de reconocidos poetas cubanos e hispanoamericanos.

Con estos aportes conformamos nuestra ya veterana Colección Digital  que esperamos ir ampliando en los próximos años junto con las publicaciones impresas de nuestro fondo editorial,  que ya asciende a más de 500 títulos editados desde nuestra fundación en 1987.


Nota: Estos libros digitales se pueden leer o descargar gratis en nuestro blog: https://ebetania.wordpress.com, buscando en la ventana EBOOK el título deseado y pinchando el mismo. También se pueden pedir a través de un e-mail  a:  ebetania@terra.com y se les enviará el PDF sin gasto alguno.


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El editor y escritor Felipe Lázaro. cortesía J. Rodríguez

El editor y escritor Felipe Lázaro. Cortesía J. Rodríguez

Entrevista de Luis de La Paz en el NUEVO HERALD ( Miami) el pasado 4 de enero

Poeta y editor; atento a su tiempo y siempre logrando estar un paso a la vanguardia, el escritor cubano Felipe Lázaro (Güines, 1948), ha residido gran parte de su vida en España, donde está al frente de la Editorial Betania (ebetania@terra.com).

El catálogo de Betania es muy internacional, aunque con un énfasis en la literatura cubana. Gastón Baquero, Daína Chaviano, Dulce María Loynaz y Reinaldo Arenas, entre otros, conforman el fondo editorial, en el que destacan varias antologías que brindan una panorámica de etapas y grupos de escritores. Como editor, Felipe Lázaro se ha ajustado a los tiempos y los ebooks se integran y se acomodan a la modernidad.

¿Cuándo comienza a escribir? “Me inicié escribiendo poesía en mi adolescencia, ya en el exilio. Salí de Cuba con 12 años de edad (1960). De esa época infantil solo recuerdo algunas lecturas escolares de poemas de Martí o de Gustavo Adolfo Bécquer y las declamaciones de poemas de José Ángel Buesa que eran muy frecuente en fiestas y cumpleaños. Pero, en realidad, comencé a escribir poemas en mi destierro puertorriqueño (1961-67) y, más concretamente, a mi llegada a Madrid (1967) para realizar mis estudios universitarios. Ya en España comencé a publicar poemas en revistas literarias y edité mi primer poemario Despedida del asombro (1974). Desde entonces, publiqué varios poemarios hasta la reciente publicación de Tiempo de exilio. Antología poética: 1974-2014, que reúne cuarenta años de mi poesía. No obstante, sin falsa modestia, puedo decirte que me considero un aprendiz de poeta y mi trayectoria lírica solo debe entenderse como una constancia poética en el tiempo”.

¿Cuándo comienza a tomar vida el proyecto de la Editorial Betania? “A Betania la fundo en 1987, en la capital española, y se inicia con el libro Conversación con Gastón Baquero. Inmediatamente, le siguieron poemarios, libros de cuentos, obras de teatro, novelas y ensayos de muchísimos escritores españoles e hispanoamericanos, pero, sobre todo, de jóvenes poetas cubanos que nos apoyaron y forman parte de nuestros inicios en los años 80, como: Carlota Caulfield, Rafael Bordao, Gustavo Pérez Firmat, Maya Islas, Alina Galliano, Magali Alabau, Lourdes Gil, Iraida Iturralde, Laura Ymayo y Elías M. Muñoz, entre otros”.

¿De dónde surge el nombre? “Opté por Betania porque es donde nació Lázaro (el amigo de Jesús y hermano de Martha y María, que aparecen en los relatos evangélicos del Nuevo Testamento) y, como sabes, es mi segundo nombre. Además, Betania me sonaba bien, tiene muchas vocales. Pero los nombres se hacen, llegan a sonar con el tiempo, por su uso”.

Betania ha sido un referente de autores cubanos. ¿Cuál es el fondo editorial? “Es difícil resumir una labor editorial de 27 años –desde 1987– con más de 500 títulos publicados (impresos y digitales) y con 13 colecciones donde se publican todos los géneros literarios, además de libros de temática histórica, de arte, de ciencias sociales, etc. Actualmente, nuestro fondo editorial está representado mayoritariamente por escritores cubanos (más de 100). Pero, si algo nos ha caracterizado es que de la misma forma que hemos publicado a casi toda la nueva generación de escritores cubanos surgida en el exilio, en estas casi tres décadas, también supimos romper con esa dicotomía infernal que impuso el castrismo en sus inicios, dividiéndonos en cubanos de dentro y en cubanos de fuera. En este sentido, Betania fue una de las primeras casas editoras del exilio que publicó no solo a jóvenes exiliados (muchos de los cuales se iniciaron en nuestra editorial, como los fallecidos Roberto Valero, Luis Cartañá y David Lago), sino que hemos editado libros de nuestros hermanos residentes en la Isla, como los disidentes Raúl Rivero o Leonel Morejón Almagro, entre otros.

El mundo editorial ha cambiado y los libros electrónicos y las ediciones por demanda casi ocupan el concepto editorial contemporáneo. Betania se ha adaptado a los tiempos, ¿cómo se siente como editor ante esta circunstancia? “Siento que vamos avanzando día a día, pues hace ya cuatro años (en el 2011) que iniciamos la conversión digital de nuestro fondo editorial y nos incorporamos al mundo de las redes sociales: Primero, con la creación de un blog de la editorial: https://ebetania.wordpress.com y segundo, con las ediciones en versión digital (ebook) de todos los libros publicados en papel.

Pero, además, hemos creado una colección digital (que ya consta de 9 títulos) con unas ediciones electrónicas para su difusión masiva y gratuita. Los dos títulos más recientes de esta colección son el poemario El libro de las conversiones imaginarias, del poeta cubano Jorge Luis Arcos, que reside en Argentina, y el libro de ensayo Un Puente Contracorriente. Ediciones El Puente: Un esfuerzo literario dentro y fuera de Cuba, de la investigadora alemana Marlies Pahlenberg”.

En los últimos años, la editorial ha tomado una mayor presencia, ¿a qué la atribuye? “Sinceramente, lo atribuyo a la trayectoria de estos 27 años de labor editorial y al respetable fondo que ya tenemos, que conforman un catálogo apreciable. Ahora bien, es indudable que nuestra mayor presencia internacional se ha debido a nuestra incursión en el mundo digital con la actividad de nuestro blog, con las versiones digitales (ebook) de todos nuestros libros publicados en papel y con la creación de la colección Digital donde desarrollamos una difusión masiva y gratuita de los libros publicados en esa colección. Y de toda esa evolución hacia lo digital, hemos aprendido algo vital: cuanto más ebook se regalan, más libros impresos se venden”.

¿Trabaja en algún proyecto personal? “Por supuesto, tengo en preparación un poemario, Daiquirí nostálgico y otros tragos, un libro de relatos, Invisibles triángulos de muerte, y trabajo desde hace años en un voluminoso Diccionario Bibliográfico de poetas cubanos del exilio (1959- ) que como observarás no delimito, pues el exilio no ha terminado y es muy probable que, muchos de nosotros, no veamos su final”.
http://www.elnuevoherald.com/vivir-mejor/artes-letras/article5120256.html

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