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RAÚL RIVERO, in memoriam

A todos los cubanos que el próximo 15 de noviembre (15N) se manifestarán en todo el mundo: en la Isla y en el exilio
por un cambio democrático y pluralista en Cuba.

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni se sienta en la mesa con los gánsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra.
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio.

ERNESTO CARDENAL


Betania se suma al dolor de la familia del poeta y periodista cubano Raúl Rivero Castañeda (Morón, Camagüey, 1945) fallecido recientemente en su último exilio miamense. ¡Otro poeta (otro cubano) que muere en el exilio!

La rica y extensa trayectoria vital de Raúl Rivero resume todas las posibles formas de haber vivido (y sufrido) estas seis décadas de infortunio histórico-político de Cuba: De revolucionario precoz, pro gubernamentalista (jovencísimo miliciano luchando contra los alzados anticastristas en las montañas del Escambray y uno de los jóvenes firmantes del Manifiesto «Nos pronunciamos» de El Caimán Barbudo en1966) a disidente opositor tardío. De poeta-periodista oficialista y burócrata de la UNEAC (fue Vicepresidente primero, por debajo de Nicolás Guillén) pasó a sufrir el presidio político castrista (condenado a 20 años) y, finalmente, desterrado de su patria por un régimen que apoyó en sus años iniciales de los 60 a los 80.

Su desencanto con la «Revolución» (o ya es mejor, decir: involución) se consumó con su renuncia a la UNEAC(1989)y su posterior participación en «La carta de los diez» (1991) junto a Manuel Díaz Martínez y María Elena Cruz Varela, entre otros. Fue fundador de la prensa independiente en Cuba, creando la Agencia de Prensa CUBA PRESS (1995), primera después del 59 totalitario, y contribuyó a la creación de la revista habanera De Cuba. En el 2001, fundó la Sociedad de periodistas independientes «Manuel Márquez Sterling» en La Habana.

La poesía de Raúl Rivero en Betania

La primera presencia del bardo de Morón en Betania data de1995 cuando se seleccionaron varios poemas suyos para la antología Poesía cubana: La Isla Entera (Betania, 1995) de Felipe Lázaro y Bladimir Zamora Céspedes. Obra de 392 páginas que reúne a 54 poetas cubanos que entonces residían dentro y fuera de la Isla.

En 1998, dos buenos amigos (el ya mencionado Raúl Rivero y el escritor y crítico literario cubano José Prats Sariol) contactan con Betania para plantear las posibilidades de publicar una antología poética de Rivero con palabras iniciales de Prats Sariol. El libro se titulaba Herejías Elegidas y estaba prácticamente preparado, desde 1989, por encargo de la UNEAC, pero jamás lo publicaron; pues, desde hacía varios años, Rivero era censurado en su patria y, en esos años, solo pudo publicar Firmado en La Habana en Miami (1996) y la antología betaniana.

Dicha obra: Herejías Elegidas (Antología poética) de Raúl Rivero se publicó en dos ediciones: una primera coedición Betania / Fundación Hispano Cubana (1998) y una segunda solamente publicada por Betania (2003). En la primera, anteceden unas Palabras Liminares de Felipe Lázaro y un Prefacio y Prologo de José Prats Sariol, y en la segunda, una introducción de Felipe Lázaro, repitiendo Prats Sariol sus textos iniciales.

Como homenaje a nuestro amigo fallecido, reproducimos las palabras preliminares de nuestro director en la segunda edición de dicha antología y, posteriormente, les ofrecemos una breve selección de algunos poemas de Rivero.


Una introducción necesaria*

Raúl Rivero es uno de los poetas más sobresalientes de las letras cubanas actuales, a pesar de que la censura castrista lo sumergió en el insilio desde finales de los años ochenta. Galardonado dos veces con Premios de Poesía por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de la que fue miembro y directivo hasta su ruptura en 1989, este camagüeyano, nacido en 1945, publicó además sus primeros seis poemarios en las editoriales estatales de su país. Por lo tanto, el autor de esta antología no sólo pertenece a la Primera Promoción de jóvenes poetas de la Revolución, sino que con su trayectoria como intelectual cubano creyó, durante dos décadas, en el mismo régimen que hoy lo ha condenado a una severísima pena de prisión.


Sin embargo, pese a su actual situación, su poesía ya está inscrita en la historia literaria cubana: desde los poemas de su primera etapa, como: «Hotel Amistad», «Sobre los imposibles», «Dazibao», «Poema pedagógico» y «Oda a la intriga» (Tengo para mis detractores y enemigos / estos versos que lleno de ternura.) hasta sus poemas cercanos en el tiempo: «Matar a un poeta», «Suite de la muerte», «La canción de los perdedores», «Suite de la paciencia» o «Preguntas» (Por qué me tengo que morir / no en mi patria / sino en las ruinas de este país / que casi no conozco.). Pero, además, Rivero es un periodista profesional. Graduado de Periodismo por la Universidad de La Habana, trabajó en diarios y revistas cubanas desde los años sesenta hasta los ochenta y, a partir de esa fecha, se convirtió en uno de los fundadores -y más activos impulsores-  del periodismo independiente en Cuba.


Lamentablemente a su faceta de gran poeta, a su excelente historial como perspicaz periodista y defensor de la prensa libre en la Isla, a su cubanísimo apodo de «gordo», al militante revolucionario y al socialista -es decir, al intelectual de izquierdas que todavía es-, al disidente y consecuente opositor, hay que añadirle ahora la condición de PRESO POLÍTICO; sumando su nombre a esa larguísima lista de cubanos que han padecido, o actualmente sufren, el presidio político desde 1959. Hoy, en este doloroso abril para la nación cubana, Raúl Rivero ha sido condenado por ser escritor y por ejercer su profesión de informador independiente, como bien señaló en su artículo «Monólogo del culpable»: Soy sólo un hombre que escribe.


Si el «caso Padilla» estremeció al mundo intelectual de los setenta y propició su ruptura con el castrismo por la detención de Heberto, cómo no condenar ahora la injustificable prisión de otro poeta cubano y nada menos que a 20 años de cárcel. Ante esta monstruosa injusticia ha llegado la hora precisa, el justo tiempo humano, de que todos los hombres de buena voluntad le reclamemos al Gobierno cubano la pronta liberación de Raúl Rivero y de TODOS los presos políticos cubanos. ¡Basta ya de presidio político, de sentencias de muerte y de exilio en la historia de Cuba!  Ya lo decía Heberto Padilla: A veces es necesario y forzoso / que un hombre muera por un pueblo, / pero jamás ha de morir todo un pueblo / por un hombre solo.


En Herejías Elegidas los lectores podrán apreciar la riqueza lírica de este brillante poeta, hoy encarcelado. Pero también comprobarán el extraordinario valor de su innegable obra poética, donde se plasman las ansias y esperanzas de casi toda una vida. En la totalidad de estos versos está su testimonio más sangrante, su poesía más comprometida con la humanidad, su fe en la libertad. En esta antología se presiente y se palpa al hombre libre, al poeta de siempre, que aspira a una sociedad democrática y pluralista, más de oportunidades que igualitaria, más solidaria que clasista. Aquí está, en cuerpo y alma, el cubano bueno que ama a su patria y desea un país próspero y en paz, donde los gobernados sean los verdaderos gobernantes. Aquí, en estas páginas, está representado el pueblo de Cuba que reclama con Martí que aún es necesaria una Revolución que no haga Presidente a su caudillo y, menos aún, que éste se eternice en el poder político como Jefe vitalicio.


Ahora, lector, a leer estos versos que son mensajes de libertad. Mientras, Raúl Rivero, junto a sus compañeros de infortunio, estarán padeciendo todo tipo de calamidades en las cárceles castristas. En esa Cuba de inicios del siglo XXI está el poeta preso, como lo estuvo Miguel Hernández en la España franquista. En su propio país está el periodista libertario, el escritor progresista, soportando la terrible injusticia de haber sido condenado sólo por opinar diferente. Este hombre honesto y valiente está solo, terriblemente solo, y su querida Isla se le ha quedado aún más pequeña, reducida a unos barrotes. Desde el fondo gris y triste de una prisión de Ciego de Ávila, su espacio vital, su tragedia, se ven retratadas en estos versos de Rainer Maria Rilke:  Su vista está cansada del desfile / de las rejas, y ya nada retiene./ Las rejas se le hacen innumerables, / y el mundo se le acaba tras las rejas.


Felipe Lázaro
abril 2003.

Esta segunda edición (2003) aparece tras su última detención en La Habana (aunque ya había sido arrestado en varias ocasiones con anterioridad, como en 1997, cuando iniciamos la primera edición de este libro) y el posterior juicio sumarísimo, sin garantías legales, que le condenó a 20 años de prisión.

10 POEMAS DE RAÚL RIVERO (Selección de Felipe Lázaro)

Hotel Amistad
No sabe que estoy viendo cómo tiemblan sus manos
cuando le digo en voz alta
que afuera llueve
que esta noche quisiera tragarme su respiración.

No importa siquiera
que aquí
frente a sus ojos
estoy llenando de ella este papel.

No puede
no quiere pensar
que la última noche
me la estoy llevando en un poema
que ahora cuando este cuarto deprimente
de la calle Industria
comience a ser olvido
ruidos de besos
nada
se hundirá para siempre nuestro pequeño reino
empezaremos a divulgar nuestros secretos
porque ya se cumplieron las tres horas.

Se rompió el hechizo
el posadero llama ruidosamente a nuestra puerta.

(Papel de hombre, 1969).

Para llevarlos conmigo
La gente que yo quiero no envejece.
Vive joven en una sola imagen que actualizo
cuando una fecha, un encuentro, una llamada por teléfono
me traen de pronto la suya verdadera, temporal y mutable.

Así, mamá tiene seis años y está sentada en su silla preferida
y luciendo aquellas trenzas, los zapatos nuevos, el lazo azul
habita la billetera de mi hermano que sorpresivamente
ha llamado un fotógrafo ambulante
y está de pie junto al árbol de navidad
que le preparan para despedir 1955.

Mi padre viste su traje blanco. Está al cumplir los veinte.
Sonríe mientras abraza a otro joven frente al Capitolio Nacional.
Bajo el sombrero de última moda sus sueños son posibles todavía.

Mi mujer está rodeada por los niños del barrio.
El pastel espera que ella baje el cuchillo.

Ha llorado un poco, pero ya se alegró
y ahora no hay quien le quite esa expresión feliz
que en realidad es triste.

De esta manera vive la gente que yo quiero
cada cual detenido, intemporal, eterno en la imagen que guardo
para llevarlos conmigo por la tierra.

(Poesía sobre la tierra, 1972).

Poema esperanzado
De niño, cuando en la mesa de mi casa
disimulaban el almuerzo
con un pan de austera transparencia
yo nunca protesté.
Escuchaba a mi madre otra vez el discurso
sobre las esperanzas
y sus palabras descendían sobre la soledad
de los platos ausentes
y en sus palabras había
un extraño sosiego a nuestro ayuno
una paz intocable y misteriosa
suprema y terrenal
que me quitaba el hambre.

De niño, y aún de joven
cuando no pude nunca estrenar mis libros de lectura
y adivinaba en los claros borrones de sus páginas
a mi madre con su viejo discurso de esperanza
tampoco dije nada.
En ese tiempo
al salir a las calles con las ropas
que estuvieron de moda años atrás
y ahora estaban zurcidas y arregladas
con esa hosca imperfección que logra la pobreza
llevaba en el corazón otro discurso esperanzado
esta vez de mi padre
que en la puerta de la casa
pasó su juventud mirando los cuatro puntos cardinales
a ver por dónde llegaba la justicia.

A Olivia
aquella niña que llené de poemas desastrosos y puros
le pedí el santo y seña del amor
y me dio una esperanza.

Sabedlo: así he vivido
esperanzado y pobre
y si hoy no tengo más que lo que necesito
es porque siempre tuve también la esperanza
de vivir así.

(Cierta poesía, 1981).

Sobre los imposibles
Para conquistarte
para llamarte la atención
junté versos de Guillén y de Neruda
de Gelman y Drumond
y te escribí un poema.
Para impresionarte
usé la vida de mis amigos
fragmentos de sus biografías
pedí prestadas insignias, boinas, balas.
Para disimular la torpeza con que visto
el mal gusto que tengo al combinar la ropa
me asesoré con el poeta más elegante de mi generación
quien me facilitó camisas, pantalones y zapatos.
Para ocultar ante tus ojos
mi tristeza, mi depresión casi constante
me aprendí varios chistes de memoria
juegos de palabras, frases chispeantes
y versos ingeniosos.
Para demostrarte que era un hombre importante
dejé de ir al trabajo en las mañanas
me hice fotografiar con un viceministro
me encerré dos semanas en mi casa
para hacerte creer que iba de viaje a Europa.
Pero todo fue en vano.
Sé que lees a Guillén, a Neruda
a Gelman y a Drumond
te he visto caminando por los parques
con el poeta elegante.
Me contaron que saliste con mis amigos héroes
y que a menudo cenas en un lujoso restaurante
con el viceministro que se fotografió conmigo.
Ah, este fracaso mío
si te llego a decir que soy mal poeta
si te entrego el poema que te hice yo con mis palabras
si te cuento mi vida
si te llego a ti desaliñado y torpe
si te hablo de mis tristezas
de mi trabajo y mis problemas
estoy seguro de que tampoco me habrías amado.

Dazibao
Que las masas populares odien a esta mujer
y los organismos del Estado
rompan por derecho especial
sus contactos con ella.
Que pierda a toda prisa su personalidad jurídica
sus derechos ciudadanos
su libreta de abastecimientos
y su carnet de identidad.
Que el folio y el tomo de su inscripción de nacimiento
sean desaparecidos de los empolvados
cuadernos del Juzgado Municipal.
En este muro la denuncio ante el pueblo
aquí expongo que me dejó una tarde
sin previo aviso
sin habla
y sin amor.
En este muro inscribo toda su belleza
y apago, con gesto de suicida, el fulgor de sus ojos
en esta pared suspendo el fuego de su boca y de su cuerpo
tiendo sus piernas largas
detengo el movimiento de sus manos de pianista adolescente
y grabo el mundo complicado de su cabello.
Aquí la dejo para que la veais
junto a este reclamo
a este anuncio contra la soledad
a este grave conflicto social que sufro solo
y me convierte, al menos esta noche
en un hombre peligroso en la ciudad.

(Poesía pública, 1984).

Materia de olvido
Dejé en tu casa
toda tu casa
y una camisa azul
mis espejuelos rotos
con los que solía
mirar la vida
color de rosa.
Dejé un poema muerto
un letrero que escribí borracho
la noche que me iba.
Olvidé ex profeso
todos los mensajes que te envié
y los dejé con tristeza y todo
junto a las piedras
los centenares de rosas
los sueños donde soñé
que nos amábamos
y de los que despertaba
sombrío y ajeno
porque era en esos sueños
donde más nos queríamos.
Dejé también -no lo dudes-
amor
y sobre todo absolutamente todo
tu vacilante corazón
dejé el amor también.

Elogio de la pobreza
Una pobre mujer llega a mi vida
con toda su pobreza de mujer
no sabe lo que hizo, ni qué hacer
no sabe si está muerta o si está herida.

Llegó sola, desierta, desvaída
vacía, desangrada, sin querer
quedarse, sin irse, sin volver
a mostrar su corazón suicida.

Desolada llegó, rota en pedazos
como se rompen siempre los espejos
llegó para entregarme voz y nombre

y vino a naufragar entre mis brazos
que son los brazos débiles y viejos
de un cansado, fatal y pobre hombre.

(Escribo de memoria, 1985).

Preguntas
Por qué, Adelaida, me tengo que morir
en esta selva
donde yo mismo alimenté
las fieras
donde puedo escuchar hasta mi voz
en el horrendo concierto de la calle.

Por qué aquí donde quisimos árboles
y crecieron enredaderas
donde soñamos ríos
y despertamos enfermos
en medio de pantanos.

En este lugar al que llegamos
niños, inocentes, tontos
y había instalada ya una trampa, una ciénaga
con un cartel de celofán
que hemos roto aplaudiendo
a los tramposos.

Por qué me tengo que morir
no en mi patria
sino en las ruinas de este país
que casi no conozco.

Atención al hombre
Es muy vieja esta casa
aquí murió su constructor
un emigrante desconocido
que se niega a dejarla
y me despierta de madrugada
dando portazos y blasfemando
por los pasillos.

Aquí murió mi padre
en esta misma cama
sin opción, sin pulmones
descreído y febril
seguro de que era algo pasajero.

Y lo era
porque, ¿no es acaso el paso de una sombra
nuestras vidas?

Es muy vieja esta casa
tanto que una Brigada del Estado
la apuntala escrupulosamente cada año
y así en las fechas de júbilo
en los acontecimientos importantes
en las celebraciones de la Revolución
otra Brigada viene
y engalana los apuntalamientos
con violentas consignas
y alegres banderolas.

Orgullo nacional
Ninguno de nuestros ministros es rico.
Ninguno tiene fincas, fábricas ni propiedades.
Ninguno tiene cuenta en los bancos de Suiza.
¡Ni falta que les hace!

(Firmado en La Habana, 1996).



En la portada de la antología Herejías Elegidas (1998 y 2003) se reproduce la bella obra Serie Carnaval del pintor cubano Lorenzo Mena (La Habana, 1929) fallecido en Madrid, donde residía desde 1973.

Raúl Rivero Castañeda (Morón, Camagüey, 1945- Miami, 2021).  Poeta y periodista cubano. Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana, trabajó en varios periódicos cubanos, como: El Mundo, Tribuna de la Habana, Juventud Rebelde (en el suplemento literario EL CAIMÁN BARBUDO), Granma, Adelante, en la revista Cuba Internacional y fue corresponsal de PRENSA LATINA en Moscú (1973-76). Colaboró en las revistas cubanas Unión, Casa de las Américas, La Gaceta de Cuba. Verde Olivo, UPEC, Revolución y Cultura, Combatiente, etcétera.
En la  Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) fue Jefe de Relaciones Internacionales y Vicepresidente primero.
Como poeta obtuvo dos reconocidos Premios nacionales:  DAVID (1969) y JULIÁN DEL CASAL (1972) con sus poemarios: Papel de hombre y Poesía sobre la tierra, respectivamente.
Ya en el exilio español (desde 2005 al 2015) , trabajó en el periódico El Mundo y colaboró con El País. Patrono de la Fundaciòn Hispano Cubana, perteneció al Consejo Editorial de las revistas Hispano Cubana y Encuentro con la cultura cubana. Fue uno de los fundadores del portal digital Diario de Cuba (www.ddcuba.com).
Los últimos años residió en Miami, donde falleció el sábado 6 de noviembre.
BIBLIOGRAFÍA: Poesía: Papel de hombre (La Habana, 1969), Poesía sobre la tierra (La Habana, 1972), Corazón que ofrecer (La Habana, 1980), Cierta poesía (La Habana, 1981), Poesía pública (La Habana, 1984), Escrito de memoria (La Habana, 1985), Firmado en La Habana (Miami, 1996), Herejías Elegidas (Madrid, 1998 y 2003), Puente de Guitarra (México, 2002), Orden de registro (París, 2003), Recuerdos olvidados  (Madrid, 2003), Corazón sin furia (Logroño, 2005), Vidas y oficios. Los poemas de la cárcel (2016). y Contraseña para la última estación (2018). Poemario bilingüe (español / francés): Mandat de perquisition (París, 2003), traducción de Jacobo Machover y el poemario en francés Signé à la Havane (París, 1996) traducción de Eduardo Manet.
Prosa: La nieve vencida (La Habana, 1980), Sin pan y sin palabras (Barcelona, 2003), Pruebas de contacto (Miami, 2003), Lesiones de Historia (Valencia, 2005).
En colaboración con German Piniella compiló poemas y cuentos de jóvenes escritores cubanos bajo el título Punto de partida  (La Habana, 1970).



Herejías Elegidas (Antología Poética) de Raúl Rivero.
Introducción de Felipe Lázaro
Prefacio y Prólogo de José Prats Sariol
184 pp. 2003. Colección ANTOLOGÍAS.
ISBN: 84-8017-179-9.
PV: 15.00 euros ($20.00).

1ª edición (1998): agotada.
2ª edición (2003): disponible.
Pedidos (de libro impreso) a: editorialbetania@gmail.com


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El libro que resultó más vendido en el pasado mes de septiembre correspondió a la antología poética Herejías Elegidas del poeta y periodista cubano Raúl Rivero (Camagüey, 1945).

Este título se publicó por primera vez en 1998, en coedición con la madrileña Fundación Hispano Cubana, con un prólogo de 1989 ( preparado para una supuesta primera edición cubana en la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), pero que nunca se llegó a publicar en la Isla) y un Prefacio, textos ambos del escritor y crítico literario cubano José Prats Sariol.

A la segunda edición de 2003 se le añadió al volumen una introducción del Editor- Director de Betania, al ser una edición netamente betaniana, que se publicó al conocerse la noticia de que el poeta Raúl Rivero había sido condenado a 20 años de presidio político.

En esas dos primeras ediciones, tanto  el autor como el prologuista  residían todavía en Cuba: uno, como miembro activo de la disidencia pacífica interna  y otro, desde el inxilio cultural. Pasados los años,  ambos creadores se han sumado al geográficamente disperso exilio cubano: el poeta en España, laborando en el periódico El Mundo,  y  el novelista y ensayista,  como profesor universitario en Arizona.

La idea de esta poesía reunida, como de la selección de los poemas,  fueron tanto del autor como del crítico que reunieron los libros de Rivero ordenándolos desde los más recientes hasta terminar con la opera prima del poeta: Desde Estudios de la Naturaleza (1997), Firmado en La Habana (1996),  Escrito de memoria  (1985), Poesía pública (1984), Cierta Poesía (1981)  a Papel de hombre (1969).

O sea, desde sus reconocidos poemas “Hotel Amistad” y Poema Pedagógico”, de sus inicios poéticos, a los relativamente más recientes:  “Suite de la paciencia” , “Matar a un poeta” y , sobre todo,  “ Preguntas” con su demoledora  última estrofa: “Por qué me tengo que morir /no en mi patria / sino en las ruinas de este país / que casi no conozco”.

En la portada se reproduce la obra Serie carnaval del pintor cubano Lorenzo Mena, residente en Madrid desde 1973.

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Raúl Rivero Castañeda (Camagüey, 1945). Poeta y periodista cubano. Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Fue uno de los firmantes del Manifiesto de los jóvenes poetas “Nos pronunciamos” de El Caimán Barbudo (1966). En 1969 recibió el premio DAVID por su poemario Papel de hombre y en 1972 obtuvo el premio JULIÁN DEL CASAL por su libro Poesía sobre la tierra, ambos galardones otorgados por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), institución donde ocupó el cargo de Jefe de Relaciones Internacionales.

Como periodista trabajó en diversos diarios nacionales y colaboró con las más importantes revistas literarias de la Isla, siendo nombrado corresponsal en Moscú de la agencia cubana de noticias Prensa Latina.

En 1991 firmó la Carta de los diez, junto a otros intelectuales cubanos, pidiendo reformas al régimen castrista. Fundador de la agencia Cuba Press (1995).  En el 2002 fundó en La Habana la Sociedad de Periodistas Independientes “Manuel Márquez Sterling”. En  el año 2003 fue, otra vez, detenido y sometido a juicio sumarísimo donde lo condenaron a 20 años de prisión, junto a 75 pacíficos opositores en lo que se denominó como la “primavera negra”.

Tras su liberación y su llegada al exilio, se estableció en España.  Autor de los libros: Pruebas de contacto, Recuerdos olvidados, Sin pan y sin palabras, Corazón sin furia (todos de 2003)   y Lesiones de Historia (2005, etc.. También formó parte del equipo de redactores de la revista Encuentro de la Cultura Cubana y actualmente es miembro del Consejo Editorial de la madrileña Revista Hispano Cubana.

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Herejías elegidas (antología poética)

de Raúl Rivero.

Introducción de Felipe Lázaro.

Prefacio y Prólogo de José Prats Sariol.

184 pp., 2003. Colección Antologías.

ISBN: 84-8017-197-9.

PV:  15.00 euros ($20.00).

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