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Nos enorgullece presentar el poemario Las entrañas de la duda (La pandemia que nos asola) del poeta y periodista cubano Roberto Cazorla, residente en Madrid.

En esta nueva entrega poética, concurren varias voces en unas palabras preliminares-que hacen de antesala del libro. Comienza, la poetisa Soledad Velázquez que manifiesta «Las entrañas de la duda se gesta en un período desolador para la humanidad: la pandemia que hemos vivido, la privación de libertad, la imposibilidad de abrazar a nuestros seres queridos, el miedo de no saber qué está sucediendo fuera de nuestras paredes y el bombardeo de noticias de personas que se iban de este mundo sin el calor de los familiares». A continuación el narrador  cubano Luis de la Paz, comenta de forma lapidaria:  «Estos poemas están escritos con mucha furia».   Le siguen las palabras del periodista Antonio Dopacio: «El poema en prosa «La primavera este año» tiene una fuerza trágica y honda de gran carácter. Uno ve en ella el COVID sin mencionar y el padecer de la gente en estos días. Un profundo y poético canto a toda la sinrazón que nos está tocando vivir / padecer».

Estos textos iniciales, prosiguen  con las palabras del poeta y periodista Raúl Tápanes Estrella: «Ahora el mundo sufre la pandemia del «coronavirus», y la incontenible y pródiga inspiración de mi amigo Roberto Cazorla, se lanza sobre nosotros». Y termina este apartado iniciático  con un certero vaticinio del pintor y periodista Leopoldo Fernández Ortega: «Dentro de algunos siglos, alguien en algún lejano país encontrará un poema titulado «La primavera este año» y sentirá un temblor en la piel porque ha descubierto la belleza concentrada de un puñal de palabras».

Además de esta intervención de ilustres amigos del poeta matancero, este libro de poema va acompañado de varias acuarelas (portada y páginas interiores) del pintor tinerfeño Domingo Cedrés Quesada,

Por lo tanto, estamos ante un bello libro -y una esmerada edición- que  configura uno de los mejores poemarios de Roberto Cazorla.

Como muestra del buen quehacer poético de Cazorla, les brindamos algunos de sus poemas, de su prosa poética, incluidos en Las entrañas de la duda:

LA PRIMAVERA ESTE AÑO

Nunca la primavera había irrumpido oliendo a cadáveres,
con la incertidumbre sustituyendo a las flores y con el rocío ensangrentado.
La primavera, tan femenina, apareció vestida de minero,
lésbica, escupiendo el pavimento
como el general que había pernoctado en el cuartel de la luna,
y es que el dolor de los cementerios prohíbe que celebremos su llegada,
porque sería el insulto vomitándole encima;
los niños odiosos pisoteándoles el aroma.
La primavera este año es una herida subyacente,
el parto en el que mueren la madre y el hijo sin la ayuda de un resplandor.
La primavera llegó con muletas, anciana desahuciada,
con un un gorrión muriéndose entre los senos,
con una tarántula en la venganza,
como una derrota en el aire que también han confiscado,
igual que un latigazo en el primer latido del alba;
con la incertidumbre de un girasol muriéndose de ictericia.
La primavera este año es un galimatías;
el manto de una virgen que había sido meretriz.
Cómo duele esta Primavera;
repartiéndole odio al jurado que la condenó a no despedirse de los que se fueron sin enterarse.
La primavera ya no creerá en sí porque le decomisaron la fragancia,
perforándosela cuando aún no había despertado.
La vida sin ella resulta una jaula vacía de corazones,
no le interesa vivir,
porque las abejas pactaron el suicidio con el azufre.
¡Qué desaliento provoca ver pasar el cadáver de la Primavera!
Sin ella la tierra se muere primero,
los atardeceres renuncian y los parques se convierten en paredones de fusilamiento.
¡Qué desierto de colores es sin ancianos robándoles el perfume!
¿Qué patrulla belicosa ha violado este año a la Primavera?
Una primavera sin halagos ni testigos,
es el pasillo de la muerte creyéndose una luciérnaga,
un parque desnudo de primavera,
infectado por la tristeza letal,
puede convertirse en un aluvión de latidos disparándonos al corazón.
No podemos desampararla porque las demás estaciones
la pueden sustituir por una patrulla de relámpagos.
¡Dios dice que, sin la primavera, prefiere que le den el tiro de gracia!

TENEMOS DERECHO

Tenemos el derecho de saber cuánto duele el mundo.
De tomarle el peso a la pena de muerte.
El mundo es una ráfaga constante de presagios,
una guerra que se inició con el convencimiento de no terminar jamás;
es un verdugo con los labios cosidos,
el patriarca que huele a ilusión incinerada.
culpable de que no sepamos la nacionalidad de lo perenne,
ni de sus artimañas;
somos el grito que recorre cada glóbulo de esperpento
que somos entre los pechos de lo desconocido,
censurado el verso que resulta una azucena
cuando hace el amor con la puntualidad del sereno,
y de extirpar al hombre las glándulas del odio;
es una eclosión de temblores provocados por la lluvia
cuando fecunda a la tierra
y los celajes se desnudan a ritmo de lo que quisiéramos saber.
¡El mundo no es el diseño que Dios había dibujado!
Por eso pedimos que nos expliquen cómo funcionan las vísceras de la crueldad.
¡Estamos a mil quejidos del nivel del mundo!

HOLOCAUSTO

¿Cuándo los cadáveres van a desfilar por la pasarela de la venganza?
¿Cuándo los causantes de un holocausto de lentejuelas y reflectores
se van a aplicar el mea culpa?
El deterioro está a punto de recibir su sentencia,
lo sabemos,
nos lo dijo en clave el terror de un idioma sin bautizar.
El ocaso de cada palabra tiene un escorpión tatuado,
esperando la orden para el fusilamiento de tanto padecer.

¿QUIÉN ME ESPERA?

Con la ambigüedad de la luna entre los muslos,
me asomo a las ojeras que empañaron la paz.
Paz ausente de sí.
Yo creía que era blanca, pero la nublaba un traje de mentiras.
Quiero ser un fragmento de aquel pueblo todavía secuestrado,
donde los grillos se casaban
y tenían descendientes que jugaban con nosotros.
¿A cuántas millas estoy del que fui?
¿Qué hago en este lúgubre rincón?
¿Cuándo tengo que desnudarme por dentro?
¿Por qué tengo este color que le corresponde al miedo?
Yo no quería  estar en esta selva de sonidos,
en estas calles diseñadas por apócrifos.
Quiero que una ballena reviente de burla,
que no sepa nadar,
que escupa el azul con fiebre de mi infancia.
Que alguien me ayude a subirme a la palabra recién inventada;
que mi pasaporte enloquezca,
que se borre del calendario el día que lo concedieron.
Me niego a ser este hombre.
Pido que los tornados no asusten al niño que tiene que parirme,
Necesito subir por el lado oeste de la consternación;
increpar a los que tienen la mirada sucia,
pero el dios que me asignaron es ludópata y no tiene cartílagos.

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Roberto Cazorla nació en Ceiba Mocha, Matanzas. Poeta, periodista y escritor cubano.
En Cuba fue un reconocido actor profesional, trabajando  en  la radio y la televisión nacional, y en  teatros de La Habana.

En 1963 salió de Cuba y, desde entonces, reside en Madrid.
En  España, como actor,  trabajó en doblaje de películas y series de TV e hizo una gira durante 9 meses representando la obra Fray Escoba con el actor cubano René Muñoz.
Jubilado -como periodista- de la conocida Agencia de Prensa EFE, donde trabajó durante 41 años.
Actualmente colabora con el semanario Libre de Miami.

Autor de una treintena de libros: poemarios, libros de cuentos y de relatos. Merece mención su autobiografía Ceiba Mocha(Betania, 1997) sobre sus años infantiles en Cuba.
Títulos de sus últimos poemarios: Ciudadano de un archipiélago de ternura (2014), La isla que je llamaré siempre (2016) y Perdido en la placenta del tiempo (2017).
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LAS ENTRAÑAS DE LA DUDA (La pandemia que nos asola) de Roberto Cazorla
Textos preliminares de: Soledad Velázquez, Antono Dopacio, Luis de la Paz, Raúl Tápanes Estrella y Leopoldo Fernández Ortega.
2021,  136 pp. Colección Betania de Poesía.
ISBN: 978-84-8017-441-1.
PV: 15.00 euros ($20.00).


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Con sumo gusto presentamos la edición digital e impresa del poemario Perdido en la placenta del tiempo del poeta y periodista cubano Roberto Cazorla, residente en Madrid desde 1963.

En esta nueva entrega poética se suceden haikús libres, un soneto, poemas, prosas poéticas y dos cuentos breves que componen el libro. Como muestra del buen quehacer lírico del bardo matancero, les ofrecemos a nuestros lectores unos breves textos:

 

 

HAIKÚS LIBRES

Serás poeta cuando

soportes que un soneto te vomite

encima.

= = =

Nací en una acuarela

que se parece a una isla.        

 = = =

Hasta en mi casa oigo el silencio

que acobardaba a mi pueblo.

= = =

Hoy la mañana es un abanico

compitiendo con la brisa

isleña que me convirtió

en apátrida.

= = =

El tiempo:

estrecho dedal, ciega-luz,

un grano de arroz muriéndose

de soledad.

 

SONETO

Estoy en la frontera de la duda,

mirando el horizonte de aspereza,

me pisa hasta la vida, ya no reza

mi endeble voluntad de susto y viuda.

 

Me anida la confianza siempre crudas

rajándome la luz con fiel certeza,

que ya de ser tan pobre la pereza,

hasta la voz de Dios se le desnuda.

 

Con una Biblia el mundo se me hunde

tratando de apagar una centella

para al que soy, el miedo no le inunde.

 

¡Si pudiera lanzar una botella

con el SOS que difunde

el delirante olor de una doncella!

 

POEMA

 

 Ellos,

que cuando caminan

producen el efecto de la piel enjuta

de los cocodrilos,

se liberan de todo expresando las palabras I’m sorry.

Es el cuño que ponen con sus pies recolectados

sobre los que fuimos concebidos

cuando la luna se vistió de sal y de chantaje.

I’m sorry,

excuse me:

palabras que producen el temblor eterno de mi arteria aorta.

I’m sorry,

pero te eructan en la frente

y te salpican con saliva amarillenta,

te reparten por la ira

la sensación del nuevo diluido.

I’m sorry,

¡y te tumban de la cuerda que te pertenece!

Excuse me,

¡y te saludan por la mañana con la pornografía

vestida de café con leche!

I don’t know,

y sí saben que el ombligo no les pertenece,

que por dentro de cada masculina acción

llevan una lentejuela brillante

y con olor azufre.

I’m sorry,

excuse me,

palabras que supieron alentar a la pastilla,

que castraron el camino lógico

de estrechar la mano.

I’m sorry con sabor a whisky.

Excuse me entrelazado con la hierba.

I done’t know congelado entre el sexo y la tristeza.

I’m sorry me asesina todas las mañanas,

y excuse me me obliga a viajar por el pedazo de tierra

que tienen reparado.

I dont’t know me traspasa la glándula de estaño

que tengo por la boca,

pero me anchan el yo desesperado,

comprendo, pienso,

¡y marcho hacia el número tres

para afiliarme!

                                                                                                 Chicago, 1972.

 

PROSAS POÉTICAS

Se partió mi casa

Sin ti sobra vida; falta el paisaje sustituto de tu ausencia.

La soledad duplica su colección de puñales; me desintegra,

incinera el alma que escondo. Se partió mi casa: me resigno

en la matriz del dolor que me llamaré hasta que vuelvas.

 

El día calumnia

Mañana es el día calumnia de la semana, el amanecer será

un anciano, y la esperanza la minusvalía de una mosca desahuciada.

Mañana es el día adecuado para fundir la envidia y para que la

muerte recuerda al suicidio.

 

La venganza del salitre

En este amanecer renegado, con la malicia del cadáver agradecido,

sostengo el peso de mi isla; pájaro agonizando en el recuerdo, eslabón

crápula del primer suspiro. ¿Recuerdas cuando me quité la vida con el

arma que fue mi hasta nunca? Aunque te dejé mi nombre escrito en los

muros de la lactancia, sé que para ti soy un difunto vivo. Cuba, banquete

de sangre, torbellino incesante, siervo suplicando el tiro de gracia; agonía

del leproso heredero de la luna. Cuba, nublada por el vaho de tu historia.

¿Volverás a competir con la majestuosidad del pavo real?

 

CUENTO

Los hombres andan por arriba

Mi compañero de cuarto me comentó que la noche anterior yo había

tenido pesadillas. Subrayé la realidad de mi estómago. Salí a la calle.

El sol me hizo pensar que Madrid era La Habana. Tuve deseos de rebe-

larme, no sabía contra quién. Lo hice contra mí mismo. Me paré en una

de las esquinas que parecían zarandearse. La Gran Vía era una piel agu-

sanada. Los hombres parecían hongos al revés. ¿Qué rumbo tomar? El

reloj de una joyería, y el tiempo, no eran adolescentes. Eché a andar.

Era difícil no tropezar con alguien. Me encaminé hacia el comedor de

Auxilio Social para degustar la comida que nos daban a los refugiados.

Era escasa, triste como la necesidad. La cola de personas se extendía

adquiriendo la figura de una serpiente inexcusable. Las protestas, trans-

formadas en estiletazos, se esculpían en mis oídos.

Tras larga espera entramos al comedor un grupo de hambrientos. Me

senté. De pronto un plato se alojó frente a mí. Una mueca usurpó mis

labios: ¡El plato era azul; como un fragmento del cielo cubano! Una ni-

ña con una cesta de pan comenzó a repartir. Una monja con voz de ge-

peral de caballería, agarró a la niña por un brazo diciéndole mientras la

sacudía como si fuera una marioneta: Niña, ¿qué haces? ¿Cómo te atre-

ves a repartir el pan antes de rezar! La niña que, disimuladamente, es-

condía un pedazo de pan, cayó al suelo por la violencia con que la sacu-

dió la monja, que tenía la acritud arañándole el rostro. La pequeña se ha-

bía adelantando porque tenía tanto hambre como todos. No tenía más de

seis años.

Terminé de comer. Salí a la calle. Hubiese querido tener una peseta y

cincuenta céntimos para ir en el Metro hasta mi casa. Estaba cansado

por dentro. (El Metro me producía una sensación inédita). ¡Saber que

se movía por debajo de la tierra era nuevo para mí! ¡Hermoso saber

que los hombres andaban por arriba!

En la acera una mujer abofeteaba a un niño porque éste lloraba por

unas patatas fritas. Me pregunté algo que nadie pudo contestarme. Fue

como si hubiese soñado que la mentira vistiera sotana. Automática-

mente, me detuve delante de una vidriera que exhibía armas de fuego…

¡Pero eran de juguetes!

 

                                                                                                                          Madrid, 1964

* * *

En la portada, como en las páginas interiores, se reproducen acuarelas del pintor tinerfeño Domingo Cedrés Quesada.


Roberto Cazorla. Poeta, periodista y actor cubano. Nació en  Matanzas. Desde 1963 reside en España.  Trabajó durante cuarenta y un años en la Agencia EFE. Actualmente es corresponsal y colaborador del semanario Libre, publicado en Miami. Autor de una treintena de libros: de poesía, de cuentos y de relatos. En 1997 publicó Ceiba Mocha,  reconocida  autobiografía de su niñez cubana. Sus últimos títulos publicados son: Ciudadano de un archipiélago de ternura (2014) y La isla que me llamaré siempre (2016).


Perdido en la placenta del tiempo

de Roberto Cazorla.

2017; 112 pp. Colección Betania de Poesía.

ISBN: 978-84-8017-394-0.

PV: 12.00 euros ($15.00).


Pedidos directamente a: editorialbetania@gmail.com


EDITORIAL BETANIA (fundada en 1987).

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la-isla_cazorlaNos complace presentar la edición digital e impresa del poemario La isla que me llamaré siempre del poeta cubano Roberto Cazorla, nacido en Matanzas y residente en la capital española, desde 1963.

Esta nueva entrega poética de este prolífico bardo matancero y exiliado político -53 sin regresar a su patria- contiene desde haikús y poemas en prosa, hasta  varios magistrales sonetos y estremecedores Cantos a España que emocionan nada más leerlos. Además, como postre, se incluye un delicioso cuento.

En La isla que me llamaré siempre se plasma toda la nostalgia acumulada durante tantos años de destierro, pero, como buen poeta al fin, Cazorla está convencido de que ya ha regresado a esa Isla a la que tanto añora y ama  -a la que jamás ha vuelto a ver físicamente, salvo en sus sueños- y que ahora visita -a hurtadillas- con sus poemas.

Reconocido como poeta y periodista (trabajó desde su llegada a España en la  internacional Agencia EFE y actualmente es corresponsal del semanario Libre publicado en Miami), Roberto Cazorla también posee una larga trayectoria como talentoso actor con mucha experiencia profesional en la radio, teatros y en la televisión, tanto cubana como española.  Ha publicado 29 libros: la mayoría de poesía y es autor de varios libros de cuentos. Su autobiografía Ceiba Mocha (Betania, 1997) fue un éxito editorial y se convirtió en su mejor best seller.

Como muestra del buen quehacer lírico de Roberto Cazorla,  brindamos a nuestros lectores uno de sus poemas:

 

Aquí estoy

Aquí estoy, en el andén de la tristeza,

esperando que cese la lluvia para que no se me pudran las raíces del alma,

que pase un pájaro y me pregunte si mi onomástico es de azúcar o de azufre;

esperando lo que no todos pueden, porque también esperar es un privilegio.

No sé si todavía estoy naciendo

o si he envejecido por debajo del tiempo.

Aquí estoy con la ilusión de que me broten alas

y despertarme posado en el pararrayos de una palma real;

quedarme hipnotizado por la mezcla de sol cubano

y la aristocracia de un flamboyán;

con la sensación de que nunca tuve un apellido,

y sin entender porqué son tan prudentes las hormigas.

Aquí estoy esperando un desfile de versos y arrebatos,

sin el billete para regresar al polen de mi infancia.

 

Para complementar estos versos, se reproduce en la portada una bella acuarela del pintor Domingo Cedrés.

 


Roberto Cazorla. Poeta y periodista cubano. Reconocido actor profesional por su trayectoria artística en Cuba: en teatros de Matanzas y de La Habana, como por sus trabajos en la Radio (radionovelas) y Televisión cubana (telenovelas). Salió al exilio en 1963, cuando destacaba como galán joven en la farándula cubana y, desde entonces, reside en España. Trabajó durante 41 años, hasta su jubilación,  en la Agencia EFE. Actualmente es corresponsal del semanario Libre, publicado en Miami.


La isla que me llamaré siempre, de Roberto Cazorla.

2016; 104 pp. Colección Betania de Poesía.

ISBN:   978-84-8017-383-4.

PV: 15.00 euros ($20.00).

 

 

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EL PEN CLUB DE ESCRITORES CUBANOS DEL EXILIO

se complace en invitar a la presentación del poemario

Ciudadano de un archipiélago de ternura

(Poemas y prosas, 2013-2014)

(Editorial Betania, 2014)

del poeta cubano Roberto Cazorla

Presenta: Ángel Cuadra

Día: sábado 8 de noviembre de 2014 Hora: 3.00 de la tarde.

Lugar: West Dade Regional Library: 9445 Coral Way y 94 Ave. Miami.Ciudadanxxo

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CiudadanxxoNos complace anunciarles la publicación digital e impresa del poemario Ciudadano de un archipiélago de ternura (Poemas y prosas, 2013-2014) del reconocido poeta cubano, radicado en España, Roberto Cazorla.

En esta nueva entrega poética, el bardo matancero nos brinda 134 poemas breves que titula “Puntadas”, donde se palpa una gran nostalgia por Cuba y plasma el desgarro estremecedor de todo exiliado. Le sigue el segundo apartado “Prosa poética” con 34 poemas donde el canto a todo lo cubano se evidencia junto a una temática más existencial. El libro termina con un poema-carta, titulado “Lucía” que es una alabanza a la amistad..

 

Como muestra de este buen quehacer lírico, les brindamos el poema “Hoy es lunes” (pág. 43):

 

Hoy es lunes: las iglesias se están derritiendo;

se  terminó la madera, pero hay ataúdes sobrantes

para que los niños crean que son botes salvavidas.

 

Hoy es lunes y cada balcón es una sonrisa dinamitada;

el lunes es el perdón pidiéndose perdón;

la mirada diabólica de un obispo,

y produce  temblores en el paladar;

es un grillete enquistándose la energía;

un erizo bajándonos por la garganta;

odioso como el funeral de un payaso.

 

Pocos saben que se apellida repulsivo.

Mide lo mismo que la pobreza

y tiene el complejo de la traición.

Es redondo como la angustia.

 

El lunes es el aburrimiento derretido,

una alfombra bisexual,

el reloj octogenario que se olvida de la hora;

una hiena con insaciable apetito.

 

El lunes es de plomo las veinticuatro horas,

agresivo, alcohólico, vomita

y es triste como el poema escrito

y no tienes a quién enseñárselo.

 

El lunes es el hijo bastardo de la semana.

 

*  *  *

 

En la portada de este libro se reproduce una acuarela original del pintor español Domingo Cedrés.

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Roberto Cazorla. Nació en Ceiba Mocha, Matanzas. Poeta, periodista y actor cubano. Desde muy joven trabajó en la radio y televisión cubana, además de actuar en diferentes teatros de la Isla.  Reside en España desde 1963. En 1965 comenzó a trabajar como periodista en EFE. Actualmente está jubilado y es corresponsal del semanario Libre de Miami. Autor de más de una docena de poemarios, su libro más célebre es su autobiografía Ceiba Mocha (Betania, 1997).

 

Ciudadano de un archipiélago de ternura (Poemas y prosas. 2013-2014), de Roberto Cazorla.

2014, 96 pp. Colección Betania de Poesía.

ISBN: 978-84-8017- 345-2.

PV: 12.00 euros ($15.00).

 

Pedidos directamente a Betania: ebetania@terra.com

Distribuidor en España: MAIDHISA: ismaroto@hotmail.com

Exportadores:  CELESA: pedidos@celesa.com  y PUVILL: info@puvill.com

 

 

 

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cuando-el-mundo-se-afeita_rcazorla

Reseña del poeta cubano José Abreu Felippe en  el Nuevo Herald

Si hay algo que sorprende en la poesía del prolífico Roberto Cazorla (Ceiba Mocha, Matanzas, Cuba, 1936) es su facilidad para las asociaciones metafóricas inquietantes. Basta echar una mirada a su vasta producción más reciente para tropezarse con títulos como Se ríe de esquina peligrosa, ¿Qué porcentaje de erotismo tiene tu saliva?, Una cruz de ceniza en el aliento, No sé si soy de agua o de tu ausencia, Que un gallo me cante para morir de colores, o Le puse alas al mar para que vinieras a verme.

En todos estos títulos y, sobre todo, en lo que guardan o encierran, las palabras se interrelacionan, se cazan, de forma provocativa, desafiante, innovadora; pugnan por imponer un orden que, en poesía, se remonta a los orígenes mismos de la palabra. La metáfora aquí no puede ser una ingeniosa contradicción, un simple juego de palabras o una asociación en alguna medida eficaz, no. El objetivo parece ser abrir puertas, despertar los sentidos, propiciar la facultad de observar desde otro ángulo, un hecho simple, cotidiano. Darle vuelta a la materia de modo que el interior sea la superficie y viceversa. El poeta explora, pero también conquista, “recrea”, es decir vuelve a crear. Revive. Es como un hechizo verbal palingenésico.En Cuando el mundo se afeita la tristeza (Betania, 2012), como en todos los libros de Cazorla, hay dos temas básicos que son la esencia misma de su poesía: el exilio y la nostalgia. No quiere decir esto, desde luego, que otros temas fundamentales no afloren aquí o allá o que en algunos casos no asuman el mando, el protagonismo, como ocurrió con el amor en varios textos recientes, pero es evidente en esta nueva entrega –que recoge poemas escritos entre octubre de 2011 y agosto de 2012–, en cada página, el dolor sembrado por tantos años de exilio y la nostalgia por una Cuba que el poeta no ha vuelto a ver y que quizás ya sólo existe en su memoria o en su imaginación. Exilio y nostalgia, que ya son casi una marca de fábrica en una parte considerable de la literatura cubana que se ha escrito fuera de la isla en los últimos 54 años. Se dice y se escribe fácil, pero no lo es visualizar el horror acumulado en todo ese tiempo.

Exilio y nostalgia aparecen en casi todas las páginas: en un sitio recreado, en el nombre de un río, en un recuerdo trasvasado a imágenes, en una playa, en una figura humillada. En el poema titulado La noche, Cazorla escribe: “De noche la muerte es más muerte que al amanecer”. Para agregar a continuación: “Es cuando lloran las almohadas que duermen solas, cuando el mundo se afeita la tristeza, y un niño da a luz a la madre que le pertenece”. En Desde entonces, apunta: “Los jazmines emigraron hacia la frontera que teníamos entre la audacia y la soledad”. Y más adelante agrega: “A partir de entonces apareció un tumulto de alas que quieren vivir conmigo, y el Canímar desemboca en el calor de mi almohada”. De Mi locura se aprende esto: “No hay locura más locura que la que se aferra a la soledad, ni hay soledad más solitaria que la que define la palabra exilio”.

Cuando el mundo se afeita la tristeza es un texto donde la perfección del soneto ( El ángel que renuncia, Demente de la mañana), armoniza con largos poemas en prosa, pero en todos priman las imágenes y las metáforas. “La luz patentizó el azul que comenzó a temblar”. “El humo no cupo en la memoria”. “Yo aprendí a llorar en el idioma de mi madre”. “Las paredes de mi casa no conocen la cal, pero sí la humedad del beso y la ternura”. “Coleccionan gallos que se exiliaron conmigo”. “Allá no se acabó para mí. Entra y sale de mi osamenta siempre que me despierto”. “El exilio está hecho de un metal contaminado e indefinido; no alcanzan los números para detallar lo que pesa”. “Cuando llueve, en sus cristales se reflejan los barcos descansando en la bahía de Matanzas…” El libro termina con Cuatro poemas adolescentes, piezas tempranas en la andadura poética de Cazorla, y con lo que es una verdadera primicia: el primer capítulo de la segunda parte de Ceiba Mocha. La primera parte de estos relatos autobiográficos se publicó con gran éxito en 1997.

Roberto Cazorla se exilió en 1963, después de una breve pero fructífera labor en Cuba dentro de la radio, la televisión y el teatro. En España fue corresponsal de EFE por más de cuatro décadas. Entre sus libros destaca, además de los mencionados, Subir de puntos (1978).•

domingo 16 de junio de 2013


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EL PEN CLUB DE ESCRITORES CUBANOS DEL EXILIO

Y LA TERTULIA LA OTRA ESQUINA DE LAS PALABRAS

Se complacen en invitarle a la presentación del poemario Cuando el mundo se afeita la tristeza  (Betania, 2012) del poeta cubano Roberto Cazorla.

Palabras iniciales de Joaquín Gálvez.

Presentación de  Ángel Cuadra

  • Día:  viernes 2 de noviembre de 2012
  • Hora:  7.00 p.m.
  • Lugar: Café Demetrio

300 Alhambra Circle, Coral Gables (Miami)

Teléfono: 305-448-4949.

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Nos complace comunicarles la publicación del nuevo poemario del poeta, periodista y actor cubano Roberto Cazorla. Su título Cuando el mundo se afeita la tristeza (Betania, 2012).

Roberto Cazorla nació en Matanzas (en Ceiba Mocha) y emigró siendo muy joven a La Habana, donde estudió y trabajó en  varias emisoras de radio y canales de televisión.  Tras su partida, en Cuba dejó años de intensa y fecunda labor en la radio y televisión cubana, así como en el teatro, tanto en provincias como en la capital cubana, trabajando en más de una veintena de escenarios habaneros.

Radicado en España, desde 1963, trabajó -hasta hace muy poco- en la Agencia de Prensa EFE y actualmente es corresponsal del periódico hispano Libre de los EE.UU.

Autor de más de una veintena de poemarios, de cuatros libros de cuentos y relatos, resaltamos su célebre autobiografía, titulada Ceiba Mocha (Betania, 1997).

En esta nueva entrega lírica, desde los iniciales sonetos hasta la prosa poética que constituyen  la mayoría de los poemas de este libro (que termina con cuatro poemas adolescentarios y un fragmento del primer capítulo de la segunda parte de su ya mencionado libro autobiográfico Ceiba Mocha), su autor nos regala su verso encendido que plasma en estos espléndidos poemas;  constituyendo un ramillete, un arcoirís de lo mejorcito de su  habitual poesía a la que nos tiene ya acostumbrados.

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Cuando el mundo se afeita la tristeza, de Roberto Cazorla

2012, 88 pp. Colección Betania de Poesía

ISBN: 978-84-8017-315-5.

PV: 12,00 euros ($15.00).

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