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Archive for 18 mayo 2016

AMOR FATAL de Magali Alabau

Amor fatal_p2Nos complace presentar el poemario Amor fatal de la poeta cubana Magali Alabau (Cienfuegos, 1945) residente en Woodstock, Nueva York.

Como señala Manuel Adrián López en las palabras iniciales, “Magali Alabau no ha escrito un libro común sobre el amor, sin embargo desde los primeros versos se percibe ese agridulce sabor que está relacionado con el sentir y también el pensar. La fatalidad en las relaciones humanas, el desgaste que a veces nos lleva hasta los golpes, Ella poetiza una época, textos con ribetes biográficos, aunque no lo son en su totalidad. Tiene  el don de saber tejer magistralmente, e intercalar fragmentos de sueños esporádicos y ruidos de una ciudad que devora”. Al final de su Prólogo, este poeta cubano, sentencia: “Las páginas de Amor fatal arden entre mis dedos, queman con la misma rapidez que he sentido otras veces al leer la obra de esta poeta reclusa que siempre está a la vuelta de la esquina, mostrándonos en bandeja una pizca de un mundo tiznado entre el recuerdo y la fábula”.

Esta nueva entrega de Magali Alabau sale arropada de los  bellos dibujos (portada e interiores) de la pintora Sylvia Baldeón.

Para abrirles el apetito de la lectura, les ofrecemos el fragmento inicial de este poema-libro (pp. 15-16), que consagra a su autora como una de las mejores voces líricas de la actual poesía hispana:

¿Por qué una canción,

un rostro nos arroja hacia el pasado

que ya no puede recorrerse?

Apareces en pedazos de sueños.

Cobras vida por un momento.

Cuando despierto, siento tu amor.

El amor que tiene que perecer,

que no puede recrearse por el día

porque es como invocar un muerto.

Muerto que cava hoyos en el pecho,

huecos profundos de vergüenza.

Reconocerme en tus besos,

el toque mágico para poder seguir,

para levantarme y comer las estrellas.

Lo que he sido después, lo que he buscado

en esos espectros y radiologías del tiempo,

ha sido pretender odiarte y odiar todo.

Somos dos preparaciones para morir,

hasta el final tus ojos me persiguen.

Tu mirada hizo que escribiera una palabra

y luego dos que fuera la mejor o la peor.

Fueron tus pupilas laberintos en que nos encontramos.

Una historia se unió con la otra.

El deseo en cada una se vació

dejando un poco de ti en cada molde.

Tú, ahora, con ojos azules o grises,

yo, gritando barbaridades

por esta picazón constante de la vida.

Uno debe confesar en la cima,

sacar  fuerzas para recitar las últimas líneas del script.

Tocar el corazón una vez más, rescatarlo.


Magali Alabau. Reconocida poeta cubana. Reside en Nueva York desde 1966.  Autora de 10 libros de poesía: Electra, Clitemnestra (1986),  La extremaunción diaria (1986), Ras (1987), Hermana (1989), Hermana / Sister (Bilingüe, 1992), Hemos llegado a Ilión (1992 y 2013), Liebe (1993), Dos mujeres (2011), Volver (2012) y Amor fatal (2016).


Amor fatal de Magali Alabau.

Prólogo de Manuel Adrián López.

2016, 120 pp. Colección Betania de Poesía.

ISBN: 978-84-8017-371-1.

PV:   12.00 euros ($15.00).

La versión digital  (ebook) de este libro se puede adquirir en AMAZON: www.amazon.com

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Ensayos sobre arteEl pasado miércoles 11 de mayo se inauguró una exposición con una retrospectiva de la obra del pintor cubano Waldo Balart (Banes, 1931), en la reconocida galería madrileña Guillermo de Osma: c/ Claudio Coello 4,  que reúne 29 cuadros pintados durante la década de 1979-1989 y que se podrá visitar hasta el 22 de julio de 2016.

Con una asistencia masiva, que abarrotó las dos salas donde se exponen sus obras, Balart departió con amigos y asistentes durante las dos horas que duró el evento.  Puede decirse, sin lugar a dudas, que fue una inauguración exitosa no solo por la asistencia de público, sino por la cordialidad reinante, donde el pintor se sintió arropado por familiares, amigos y amantes de la pintura.

¡Felicidades, Waldo!

 

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De izquierda a derecha: Pío E. Serrano, Felipe Lázaro, Waldo Balart, Víctor Batista Falla y Efraín Rodríguez.

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Público en una de las dos salas dedicadas a Waldo.

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De izquierda a derecha: León de la Hoz, Felipe Lázaro y Víctor Batista Falla.

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De izquierda a derecha: León de la Hoz, Teresa García, Felipe Lázaro, Pío E. Serrano y Efraín Rodríguez.

 

 

 

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Bladimir-ZamoraLa isla entera 

La ideología de un poeta, por detestable que sea, no puede alejarnos de la consideración de su poesía”.

GASTÓN BAQUERO

Con sumo pesar nos ha golpeado la noticia del fallecimiento, el pasado 5 de mayo, de un buen amigo: el poeta y periodista cubano Bladimir Zamora Céspedes (Cauto del Paso, 1952 – Bayamo, 2016).

En la década de los  ’90, conocí a un nutrido y talentoso grupo de jóvenes escritores y poetas cubanos, residentes en la Isla, que comenzó a frecuentar las calles de Madrid: León de la Hoz, Efraín Rodríguez Santana, Nidia “Puchi” Fajardo (q.e.p.d.), Camilo Venegas, Alberto Lauro, Nelson Simón González y Bladimir Zamora Céspedes, entre otros. Llegaban a España  con la intención primordial de acercarse a la figura de Gastón Baquero y conocer al poeta ausente de Cuba desde 1959.

Entrevistas a Gastón BaqueroEn el caso de Bladimir,  no solo comenzó a ser asiduo de la calle Antonio Acuña 5, domicilio madrileño del poeta de Banes, sino que se incorporó a varios proyectos de Betania como coautor de la antología poética Poesía Cubana: La Isla Entera  (1995) y del libro Entrevistas a Gastón Baquero (1998). Además de asistir, durante sus prolongadas estancias en Madrid, a casi todos los actos de presentación de libros betanianos, como el de la antología poética antes citada en la madrileña Casa de América junto al diplomático español Ión de la Riva que moderó dicho acto.

Hasta nuestra participación de casi tres días en el “Homenaje Internacional a Gastón Baquero”, celebrado en Salamanca (1993), organizado por el amigo poeta Alfredo Pérez Alencart. Un año después colaboramos en la organización del evento madrileño “Jornadas de Poesía Cubana: La Isla Entera” en la Casa de América y la Universidad Complutense de Madrid (1994), auspiciado por la Secretaría de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, con la asistencia de 24 escritores y poetas cubanos: 12 residentes en Cuba: Rafael Alcides, Guillermo Rodríguez Rivera, Pablo Armando Fernández, José Prats Sariol, Cleva Solís, Jorge Luis Arcos, Efraín Rodríguez Santana, César López, Delfín Prats, Reina María Rodríguez, Enrique Saínz y Bladimir Zamora Céspedes  y  12  del exilio: Gastón Baquero, Heberto Padilla. Manuel Díaz Martínez, Nivaria Tejera, Pepe Triana, Mario Parajón, Pío E. Serrano, Orlando Rossardi, León de la Hoz, Alberto Lauro, José Kozer y Felipe Lázaro.

Desde esos años, fraguamos una gran amistad. Nos teníamos afecto, hermandad sellada por nuestro mutuo amor a todo lo cubano y a la poesía, a pesar de nuestras notables diferencias ideológicas. Respecto a nuestras diferencias de ideas, ambos  respetábamos nuestro personal pensamiento político  y eso nos permitió vislumbrar y alumbrar proyectos reconciliadores como la ya citada antología poética que  realizamos juntos en 1995. Personalmente, creo que nuestra amistad sincera se fundó en ese espíritu de “La Isla Entera” basado en el respeto de las diferencias y en la defensa de lo plural.

Recuerdo que,  en todos esos años de proyectos culturales compartidos, mantuvimos un fluido y respetuoso diálogo -no exento de encontronazos y discusiones casi bizantinas cuando profundizábamos en el tema cubano- cuyo hilo conductor puede resumirse en nuestro amor a Cuba y a la poesía.

Ante la noticia de su muerte,  puedo asegurar que nuestra relación personal fue fraterna y prevaleció nuestra hermandad frente a la evidente diferencia de posturas políticas de ambos, como claros adversarios políticos que éramos; lo cual  jamás  nos impidió proseguir con nuestras interminables conversaciones y, precisamente, esa libertad  y ese respeto mutuo permitió fraguar el “espíritu de la Isla Entera”.

Pienso que la fecha del fallecimiento de Bladimir, en estos días de mayo, no ha sido del todo una casualidad , sino más bien representa una gozosa y plausible señal, pues en un mes como éste también fallecieron sus dos grandes Maestros: Gastón Baquero -hace ya casi veinte años- y  José Martí en el siglo XIX; siendo ambos los poetas que más influyeron en la vida de mi buen amigo.

Como homenaje al poeta ido, publicamos un poema suyo:

 

CETRO DE LA IMAGINACIÓN

Para Gastón Baquero.

 

 

solo tiene una mesa y otros cuantos artilugios

traídos del rastro             de los sueños

y pretende contarme toda historia:

el tronco de la primera cuerda

el abismo donde se perdieron las amarras

y estos cabos sueltos donde ahora bailan nuestros cuerpos.

 

un hombrecito hecho apenas para lo imprescindible

derrama el mantel ante nosotros      nos vierte el agua.

lo ve marcharse    y hace un amplio acordeón con las manos

como si desplegara la cartografía de la isla

y se siente sobre la madera resobada

la sorda crepitación    las yerbas en andas

el descuelgue repentino de un remoto verano.

 

él es un cetro de la imaginación.

frota la voz entre sus dedos

y las fotos sujetas en el sepia

cobran otra vez el timbre de entonces:

se ve a los hombres que corren incesantes

por los camino        y cantan           y se complican

en un apretado y frágil remolino

como si fuera la tormenta del juicio final

y salen luego del mal paso con el espasmo de una carcajada.

corren           y cantan       y corren

siempre con una bandera clavada entre los hombros

cualquiera diría que repentinamente lloran

cuando en realidad sencillamente cantan.

 

las familias enteras trasiegan la carretera central

buscándose la vida

espantándose el polvillo impertinente de la incertidumbre

con las aves imprescindibles

el perro que siempre los prevendrá

de una mala curva en lo oscuro

y la imagen de la caridad que es definitivamente

la cuarta y providencial pata de la mesa.

 

tardan las carnes en su vuelta del horno y las guarniciones

por eso les brindo el vino de la casa

ha dicho el leve sirviente de antes

y se vuelve a perder en el humo zumbón de la cocina.

no le escuchamos

yo porque atiendo solo al tablado     interminable

donde él va colocando otras piezas y colocándose

en ese mecanismo invencible que es el hombre     haciendo lumbre

en sus paisajes

y él porque ya se apresta a dejar el reino del entonces

aquellos tranvías de tan generosa y lenta velocidad.

alza los brazos     como diciendo: estoy en vuelta abajo

entra de nuevo en la ciudad

la recorre con la misma fruición con que el ciego

dibuja en su tacto las aristas.

está otra vez sobre el labio del mar

y salta el pez de su memoria a saludarlo

sobre el misterioso bastidor de las sales.

 

voy tras él      soy el guajiro curioso

el recién llegado en aquella montaña de plátanos

y él luce desenvuelto         sonrisa y dril blancos.

 

hemos cogido a un tiempo las jarras pacientes del vino.

me incita a la barra de aquel bar de la calle concordia

que hace tiempo duele como una carie

las ruinas elevan el fuego fatuo de la victrola

y él pide aguardiente para mí.

brindamos sin impostación

estamos en la menuda fiesta que alumbra por encima de las viejas torres

un repique de manos que parece interminable.

 

vuelve al punto el hombrecito del fondo

con las carnes    las viandas   las verduras y otro palmo de vino.

él se levanta gracioso como un adolescente

mira con malicia el jolgorio de los alimentos y me dice:

arrímese que es con voluntad.

 

parece un sonero insinuándonos la clave.

 

(Bladimir Zamora Céspedes).

 

Poema tomado de la antología Poesía Cubana: La Isla Entera (Betania, 1995); págs. 223-228.

 

*     *     *                                *      *     *                              *     *      *

 

Desde este exilio ya vitalicio, me uno -con mi más sentido pésame- al dolor de su mamá, hermano y demás familiares de Bladimir. Extiendo mi abrazo fraterno al resto de amigos mutuos, como el cineasta Kiki Álvarez, los poetas Sigfredo Ariel y Arístides Vega Chapú, los diplomáticos españoles Fidel Sendagorta y Carlos Barbáchano, los pintores Waldo Balart, Xavier Guerra y  Zaída del Río, el cantautor Carlos Varela, el escritor Joaquín Borges, Deborah Fajardo, David Gastón Gall Concina y tantos otros que en España, Cuba o en el destierro recordamos hoy al amigo ausente.

¡Descansa en paz, amigo Bladi!

 

Felipe Lázaro

Mayo, 2016.

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Bladimir Zamora Céspedes (Cauto del Paso, 1952 – Bayamo, 2016). Poeta, periodista e investigador cubano. Licenciado en Estudios Cubanos por la Universidad de La Habana y especialista en programas de radio y televisión. Durante años ha ejercido el periodismo y la investigación histórica. Miembro de la UNEAC.

Desde los años 80, casi hasta su fallecimiento, colaboró en la revista  El Caimán Barbudo.  En Radio Ciudad de La Habana dirigió y condujo el programa “Pisando el césped”  y  el espacio “Entre 8 y 10”, que dirigió junto a Alejandro Zayas Bazán. Durante años colaboró en las revistas cubanas:   Casa de las Américas, Cine Cubano, Revolución y Cultura, La Nueva Gaceta, Santiago, La Gaceta de Cuba y la nicaragüense Nuevo Amanecer Cultural-

Trabajó como asesor de Semilla del son (Colección de música tradicional cubana, publicada en España a partir de 1992, bajo los auspicios del cantante español Santiago Auserón).  En 1993 coordinó el Encuentro del son cubano en la madrileña Casa de América y asistió al Homenaje Internacional a Gastón Baquero: Celebración de la existencia, celebrado en Salamanca. En 1994  participó  en las Jornadas de Poesía Cubana: La Isla Entera en la madrileña Casa de América y en la Universidad Complutense de Madrid y, ese mismo año, presidió la participación cubana del Primer Encuentro entre el son y el flamenco en Sevilla. También, en esa ciudad andaluza, creó la Fundación Afrohispanoamericana CEIBA en 1997.

Bibliografía: Sin puntos cardinales (La Habana, 1987) y Ejercicios del corazón (Madrid, 1998). Autor de la antología Cuentos de la remota novedad (La Habana, 1986),  del libro Papeles de Panchito (La Habana, 1988), compilación de los escritos de Francisco Gómez Toro, hijo de Máximo Gómez Báez y de los cancioneros:  Cualquier flor…de la Trova Tradicional Cubana (2005), Una guitarra, un buen amor (2007) y Trovadores de la herejía (2012).

Coautor, junto a Felipe Lázaro, de la antología Poesía Cubana: La Isla Entera (Madrid, 1995) y del libro Entrevistas a Gastón Baquero (Madrid, 1998).

Su poesía ha sido seleccionada en las antologías:   Nuevos poetas 1974 (La Habana, 1975), Poetas de la Colina (La Habana, 1977), Imágenes de la mujer (La Habana, 1980) Usted es la culpable. Nueva poesía cubana (La Habana, 1985), Poesía Cubana: La Isla Entera (Madrid, 1995) y en Poderosos pianos amarillos. Poemas cubanos a Gastón Baquero (Holguín, 2013), entre otras.

 

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