Nos complace presentar la edición digital del libro Hoy como ayer. Memorias (Betania, 2021) del Dr. Antonio “Tony” Guedes Sánchez, médico cubano jubilado, exiliado en Madrid desde 1981.

Estas remembranzas resumen la trayectoria vital de un luchador por las libertades y la vigencia de los Derechos Humanos en Cuba; de su lucha en la Isla y en el exilio.

Procedente de una familia de clase media (su padre bodeguero, perdió su negocio, expropiado  por el Estado castrista en los iniciales años 60 y su madre maestra, expulsada del sistema docente castrista en 1969), Guedes siempre ha mantenido una trayectoria de cristiano comprometido. En Cuba, pasó de seminarista católico (1969-72) a estudiante universitario (dirigente de la FEU) hasta su expulsión de la Universidad de La Habana (1980) por sus creencias religiosas (léase: católico). Al año, sale de Cuba e inicia su nueva vida de exiliado político en la España democrática de 1981, donde reanuda sus estudios de Medicina y se gradúa como médico de la Universidad Complutense de Madrid (1986).

Como político opositor cubano, el Dr. Guedes formó parte de la Plataforma Democrática Cubana (PDC) en 1992 (unión de liberales, demócratas cristianos y social demócratas cubanos) que plantearon -en ese entonces y con apoyo internacional- una transición pacífica hacia una democratización pluralista de Cuba. Iniciativa que fracasó por la cerrazón totalitaria del régimen del 59.

Esta voluminosa entrega de 790 páginas, encierra la historia de la Cuba ida, la arrasada y destruida, desde los año 60 (cuando se erradicó al capitalismo) a la implantacòn de un férreo totalitarismo en los años 70 que culmina con el éxodo del Mariel en 1980. Son las vivencias de un joven cubano (cristiano) en esos 21 años de asfixiante dictadura comunista hasta comenzar con  el duro oficio del exilio en el que ya lleva  40 años de su vida.

Estos recuerdos (vivencias de dentro y fuera de Cuba) son las memorias de todo un pueblo que sobrevive en las ruinas de todo lo construido en el período prerrevolucionario, en una Isla que se cae a pedazos y que entroncan con el reciente grito -espontáneo y popular- del 11J que nos vislumbra, por primera vez en muchos años de dictadura, una posible solución a ese callejón sin salida que ha creado el castrismo en estas seis décadas, obstruyendo todas las esperanzas del pueblo cubano.

Como señaló el escritor y periodista cubano Carlos Aberto Montaner: “Estas memorias, sorprendentes por el detalle y la memoria viva, fueron escritos con una impecable redacción, pero sin pretensiones literarias (…) son una acusación formal contra el régimen y una clara explicación de por qué se marchan los jóvenes de esa isla que deben leer todos los cubanos”. (Miami: EL NUEVO HERALD, 2021).

También José E. Roig (Premio Emmy como presentador de televisiòn) comentó que la “represión, el temor, la falta de esperanza y la falta de libertad son elementos constantes en Hoy como ayer, que no solo nos recuerda las necesidades materiales que por más de seis décadas han afectado al pueblo de Cuba, sino también las necesidades espirituales”.

Como una breve muestra de este testimonio del Dr Guedes, brindamos a nuestros lectores el capítulo 21. APESTADOS (páginas 183-191):


El régimen cubano y de una manera especial Fidel Castro, despreciando a todos aquellos que no simpatizaban con la dictadura comunista, nos llama “gusanos” (exactamente como Hitler se expresaba de los judíos), expresión que se acuñó en la década de los sesenta. Más tarde, en el año 1980, cuando los sucesos de la Embajada de Perú y el Mariel, añadió la palabra “escoria”. También usaba otros epítetos: “mala hierba”, “vendidos al imperialismo”, “lumpen”. ¡Un jefe de Estado y gobierno refiriéndose de esa manera a una parte de la población, y los demás vinculados al régimen repitiéndolo constatamente! Lo que no estábamos con ellos fuimos asumiendo esa catagoría de “gusanos” y la usábamos regularmente y casi sin complejos. Decíamos hablando de alguna persona: “este es un gusano”, “se viró y se convirtió (o se hizo) un gusano“, etc.

En septiembre de 1965 se habilita el Puerto de Camarioca, cerca de la playa de Varadero, en la provincia de Matanzas, para la salida, en pequeñas embarcaciones privadas, de miles de cubanos con el fin de reunirse con sus familiares en Miami. Esas embarcaciones venían desde EUA, conducidas o alquiladas por esos familiares que vivían allí. Las salidas directas desde Cuba a EUA estaban suspendidas desde hacía unos años (desde la crisis de 1962, cuando mi tío “Quique” Guedes, estando en el aeropuerto de La Habana ya para coger su vuelo, tuvo que dar vuelta atrás). Entonces, en septiembre de 1965, Fidel Castro dice de pronto: que “pueden venir a buscar a todos los familiares que quieran”, desde EUA, y tienen que hacerlo sólo por ese puerto. Tenía una razón de “válvula de escape”: cuando dentro de Cuba había crecido el descontento, la dictadura dejaba salir a un buen grupo de “conflictivos” poco reductibles y así disminuir la presión social. Muchos de esos que han decidido marcharse, van a dejar en manos del Estado sus casas, puestos de trabajo y sobre todo no  llegarán a pensar en hacer oposición dentro de Cuba. Cuando el régimen cubano vio la cantidad enorme de personas que quería marcharse, inmediatamente comienza a poner obstáculos. Impone la norma que los varones de 15 a 27 años no se pueden marchar con la excusa que “están en la edad militar”. Ciertos profesionales o los que ocupan determinados puestos de trabajo que al parecer se consideran significativos, tampoco pueden usar esa vía. En definitiva, ya no era que todo el mundo que quisiera se marchara. De esta forma impedía la salida no sólo a esas personas señaladas, sino creaban límites a los familiares, que se velian abocados a una separación forzosa o a rechazar la salida del país.

Mi tío Rafa llamó por teléfono a mi abuela María desde EUA (la llamada se recibió en casa del vecino Carlos Toraño), ofreciéndose para ir a buscar, al  menos, a algunos de la familia, pero mi abujela le contestó que “de ninguna manera”, por el riesgo que representaba el viaje. Hay que recordar que eran embarcaciones generalmente pequeñas. Mi tío finalmente no fue, no quiso disgustar a mi abuela. A las pocas semanas, el presidehte de EUA Lyndon B., Johnson autorizó la entrada de estas embarcaciones a su país.

Ya en noviembre del mismo año 1965, el régimen cubano suspendió los viajes por Camarioca, aludiendo al “mal tiempo en el Estrecho de la Florida”. En el mes de noviembre, a causa de ese riesgo y del poco control que estaba teniendo el gobierno norteamericano de los que llegaban al país, se firmó un acuerdo entre la dictadura cubana y el gobierno de EUA, para la autorización de la salida definitiva de Cuba a través de la vía aérea: los llamados Vuelos de la Libertad, entre la playa de Varadero y Miami. Se calcula que unos 300.000 cubanos salieron a través de esa vía. Los vuelos duraron hasta el el 6 de abril de 1973. Durante ese tiempo, los varones de 15 a 27 años siguieron sin poder salir. A los médicos les fue casi imposible: se les castigaba por años, durante períodos indefinidos en los que eran trasladados a puestos de trabajo inferiores y ubicados a veces a bastante distancia de la familia, esperando una autorización del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y el Departamento de Inmigración del Ministerio del Interior. Por supuesto, tampoco podían solicitar permiso de salida trabajadores que tuvieran cargos de cierta responsabilidad y no digamos a militares o miembros del Partido Comunista (el único existente en el país).

Durante el tiempo que duró la salida por esta vía, la mayoría de los adultos que se iban a marchar, luego de presentar la solicitud, debían esperar la autorización (siempre sin un plazo fijo) internados en unos campos de trabajos forzados. Los cubanos los llamaban “becarios de Johnson”, por el nombre el presidente que firmó el acuerdo con el régimen cubano. Los internaban para realzar trabajos en la agricultura: corte de caña, limpieza de campos, recogidas de fruta u hortalizas, café, tabaco, etc. Vivían en barracones, en unas condiciones infrahumanas, con muy poca higiene, comida mediocre o mala. Estaban obligados a permanecer en ellos durante toda la semana laboral, y los dejaban ir a sus casas los fines de semana o cada quince días. Muchos de estos campos estaban situados en otras provincias y prácticamente siempre en otros municipios distintos a donde se residía. La autorización de salida definitiva del país podía demorar en llegar meses o años. A todos se les expulsaba antes del centro y puesto de trabajo o, si acaso aún hacían algún trabajo por cuenta propia, se los expropiaba el Estado cubano (en ese momeno solo quedaban medianos o pequeños negocios particulares, el resto habían pasado al sector estatal, la dictadura los había expropiado sin dar indemnización).

A estos campos fueron familiares y amigos. Allí estuvieron “Quique” Guedes, Israel Guedes y Reynaldo González (mi tío políitico  casado con Angelina “Nena” Guedes) hasta que les llegó la autorización del gobierno para salir del país.  Hasta mi padre estuvo en esos campos forzados. A pesar de que yo había cumplido los 15 años de edad y entraba en la franja prohibida, corría el bulo popular de que nos dejarían salir de Cuba y mi padre, sin perder las esperanzas, aguantó en esos campos durante varios años por si así sucedía. Estuvo en la provincia de Camagüey y en otros municipios. Al menos papi de joven había trabajado en el campo de mi abuela, en la colonia , y le resultaba más llevadero, pero muchos no estaban preparados para ese tipo de trabajo y se veían obligados a cumplir unas metas y llevar una disciplina, de lo contrario podían desautorizarles la salida. Además, mi papá no quería renunciar a la salida para evitar que más adelante le negaran viajar, si se presentaba la oportunidad. A mi padre, que conservaba aún entonces la bodega, se la quitan antes de enviarlo a los campos de trabajo. Esto fue un tiempo antes de la Ofensiva Revolucionaria (1968), donde terminaron de expropiar todo tipo de actividad mercantil, incluso los oficios individuales.

A estos campos de trabajo forzado tuvieron que ir familiares de Lourdes; años después cuando la conoci lo supe. Entre esos familiares de Lourdes en esa situación estuvieron María Laura Ojeda, la hija de Ruperto Ojeda, y Marta “Martica” Curbelo González hija de Mirta González. Ambas sufrieron las vejaciones, el internado olbligatorio, los trabajos extenuantes, la alimetación deficiente, los calores insoportables en el campo, el transporte peligrioso en carretas y camiones atestados de personas por caminos de tierra sin condiciones, el ver pasar cangrejos cerca de sus camas (por la zona donde estaban sus albergues) y muchas cosas más hasta que les llegó la salida de Cuba.

Entre los hechos que recuerdo, antes qe mi padre perdiera la bodega, es cómo Saúl Laguillo (amigo de la familia y padre de Jorge Laguillo, el amigo mío de la infancia y de la Iglesia)., al perder su trabajo en las oficinas del Banco (ya los Bancos eran del Estado cubano) por haber presentado para marcharse del país, él, su esposa Esther y su suegra pereparaban unas croquetas para vender y así subsistir. Le pidieron a papi que les dejara vender las croquetas en la bodega. Semanas después envlan a Laguillo a los campos forzados y, un tiempo después a papi.

A mami la expulsan de su trabajo de maestra el 7 de enero de 1966, a mitad de curso, por haber solicitado la salida del país.  Una Resolución de la Dirección Regional de Educación de Unión de Reyes, firmada por María T. González Tejo -guardo la constancia escrita de esta condena-, que expresa entre otras cosas:

“(…) por cuanto: la conducta contrarrevolucionaria (…) por cuanto: resulta improcedente que continúe impartiendo la enseñanza (…) por cuanto: no puede ser educadira de los hijos del Pueblo (…) resuelve expulsar deshonrosamehte de la docencia a Eva Sánchez Ruiz”.

Sin embargo, a ella no se la llevaron al campo, como hicieron con muchas otras mujeres, quizás porque tenía una hija menor (mi hermana) y a mí a su cargo, y a papi ya lo habían llevado al trabajo forzado.  Fue una época que pasamos mucha estrechez económica, no sólo por la situación general del país, sino por la particularmente precaria en que quedaron mis padres: el único dinero que entraba era un salario mísero que recibía papi. La expulsión de su trabajo le produjo a mami un gran sufrimiento. No sabía cómo explicarle a su padre por lo que estaba pasando. Abuelo Rafael, siempre tuvo una gran ilusión que ella fuera maestra, esto lo sentía ella a pesar de que no era responsable de esa injusticia.

Durante ese período del puente aéreo de Varadero a Miami, se marcharon todos estos tíos míos y sus familias: Enrique Guedes y Rosa López con mis primos Alida, Albita y Enrique “Quiquito”. Israel Guedes y Nila Cores, sus hijos Israel “Israelito” y Ana María. Alfredo Guedes y Julia Cobo y el primo Alfredito. Los últumos, el 15 de julio de 1968, Angelina (Nena” Guedes y Reynaldo González con mis prumos mellizos Cristina y Jorge, acompañados por la mamá de Reynaldo, Angelina, ya que Pablo González había fallecido años antes.  Mi primo Reynaldito, se había ido solo antes, vía España, en agosto de 1966. También se marchó por este puente aéreo mi tía abuela Josefina Guedes. La tía Josefina fue antes a La Habana para despedirse de la familia que vivía en la capital.

Entre ellos se encintraba Eloísa Álvarez Guedes, artista que simpatizaba con el régimen. Cuando la tía abuela fue a despedirse, Eloísa le pide que no se marche de Cuba, que incuiso “venga a vivir a su casa, que la deja poner su altarcito con la Virgen y los Santos”, como Josefina tenía en su cuarto en casa de mis abuelos. Entre las razones que le dio Eloísa para que se quedara en Cuba fue el hecho que “ella cada vez se quedaba más sola”, la famiiia en su mayoría se había ido del país. El hermano de Eloísa, Guillermo Álvarez Guedes, también artista, ya se había exiliado.

Todo mis tíos se quedaban, como dije anteriormente, la última noche en casa de mis abuelos paternos y allí mis abuelos tenían que pasar por el dolor terrible de ver marcharse unos hijos y nietos, con grandes posiblidades de no verlos jamás. Como ocurrió realmente. El día que viajaban, sin variar, a mi abuela María (que padecía de hipertensión arterial), le subía la presión y mi abuelo iba por la noche a casa, a buscar a papá.
Abuelo Antonio tocaba la ventana de madera de mi cuarto, el primero de la casa, que daba para el portal, y ya yo sabía lo que ocurría. Esto estuvo pasando hasta que, en una ocasión, a mi abuela le dio un ictus y quedó en un sillón de ruedas, sin poder hablar.

De los Guedes, se quedaron y fallecieron en Cuba Marta Julia y Armando. Mis padres pudieron salir al fin el 23 de novienmbre de 1994 y llegaron a Madrid el 24 de noviembre.

(Al final de este capítulo se reproduce copia facsímilar de la “Resolución de expulsión deshonrosa de la docencia” de Doña Eva Sánchez Ruiz,  madre del autor de este libro, emitida por el Ministerio de Educación del Gobierno Revolucionario. en enero de 1969).

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Dejamos constancia  al amigo Rogelio Quintana, autor del diseño gráfico de este libro, por su excelente trabajo.

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Antonio “Tony” Guedes Sánchez
(Unión de Reyes, Matanzas, 1951). Médico y político cubano. Desde 1981 reside en Madrid con su familia.

Fue presidente de la Unión Liberal de Cuba (ULC), partido político cubano fundado en 1990 y miembro de la Internacional Liberal.  En 1992 fue uno de los dirigentes de la Plataforma Democrática Cubana (PDC).

Destacado miembro del Comité Cubano Pro Derechos Humanos que dirigía la doctora Martha Frayde (qepd) en Madrid (años 90) y Presidente de la Asociación Iberoamericana por la Libertad (AIL).
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HOY COMO AYER. MEMORIAS de Tony Guedes.
2021, 790 pp. Colección NARRATIVA.
ISBN: 978-84-8017-434-3.
EBOOK. gratuito. Se puede leer y descargar GRATIS en este blog, pinchando en este enlace:; HOY COMO AYER

También se puede adquirir ejemplares impresos en AMAZON (www.amazon.com):
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Nos enorgullece presentar el poemario Las entrañas de la duda (La pandemia que nos asola) del poeta y periodista cubano Roberto Cazorla, residente en Madrid.

En esta nueva entrega poética, concurren varias voces en unas palabras preliminares-que hacen de antesala del libro. Comienza, la poetisa Soledad Velázquez que manifiesta “Las entrañas de la duda se gesta en un período desolador para la humanidad: la pandemia que hemos vivido, la privación de libertad, la imposibilidad de abrazar a nuestros seres queridos, el miedo de no saber qué está sucediendo fuera de nuestras paredes y el bombardeo de noticias de personas que se iban de este mundo sin el calor de los familiares”. A continuación el narrador  cubano Luis de la Paz, comenta de forma lapidaria:  “Estos poemas están escritos con mucha furia”.   Le siguen las palabras del periodista Antonio Dopacio: “El poema en prosa “La primavera este año” tiene una fuerza trágica y honda de gran carácter. Uno ve en ella el COVID sin mencionar y el padecer de la gente en estos días. Un profundo y poético canto a toda la sinrazón que nos está tocando vivir / padecer”.

Estos textos iniciales, prosiguen  con las palabras del poeta y periodista Raúl Tápanes Estrella: “Ahora el mundo sufre la pandemia del “coronavirus”, y la incontenible y pródiga inspiración de mi amigo Roberto Cazorla, se lanza sobre nosotros”. Y termina este apartado iniciático  con un certero vaticinio del pintor y periodista Leopoldo Fernández Ortega: “Dentro de algunos siglos, alguien en algún lejano país encontrará un poema titulado “La primavera este año” y sentirá un temblor en la piel porque ha descubierto la belleza concentrada de un puñal de palabras”.

Además de esta intervención de ilustres amigos del poeta matancero, este libro de poema va acompañado de varias acuarelas (portada y páginas interiores) del pintor tinerfeño Domingo Cedrés Quesada,

Por lo tanto, estamos ante un bello libro -y una esmerada edición- que  configura uno de los mejores poemarios de Roberto Cazorla.

Como muestra del buen quehacer poético de Cazorla, les brindamos algunos de sus poemas, de su prosa poética, incluidos en Las entrañas de la duda:

LA PRIMAVERA ESTE AÑO

Nunca la primavera había irrumpido oliendo a cadáveres,
con la incertidumbre sustituyendo a las flores y con el rocío ensangrentado.
La primavera, tan femenina, apareció vestida de minero,
lésbica, escupiendo el pavimento
como el general que había pernoctado en el cuartel de la luna,
y es que el dolor de los cementerios prohíbe que celebremos su llegada,
porque sería el insulto vomitándole encima;
los niños odiosos pisoteándoles el aroma.
La primavera este año es una herida subyacente,
el parto en el que mueren la madre y el hijo sin la ayuda de un resplandor.
La primavera llegó con muletas, anciana desahuciada,
con un un gorrión muriéndose entre los senos,
con una tarántula en la venganza,
como una derrota en el aire que también han confiscado,
igual que un latigazo en el primer latido del alba;
con la incertidumbre de un girasol muriéndose de ictericia.
La primavera este año es un galimatías;
el manto de una virgen que había sido meretriz.
Cómo duele esta Primavera;
repartiéndole odio al jurado que la condenó a no despedirse de los que se fueron sin enterarse.
La primavera ya no creerá en sí porque le decomisaron la fragancia,
perforándosela cuando aún no había despertado.
La vida sin ella resulta una jaula vacía de corazones,
no le interesa vivir,
porque las abejas pactaron el suicidio con el azufre.
¡Qué desaliento provoca ver pasar el cadáver de la Primavera!
Sin ella la tierra se muere primero,
los atardeceres renuncian y los parques se convierten en paredones de fusilamiento.
¡Qué desierto de colores es sin ancianos robándoles el perfume!
¿Qué patrulla belicosa ha violado este año a la Primavera?
Una primavera sin halagos ni testigos,
es el pasillo de la muerte creyéndose una luciérnaga,
un parque desnudo de primavera,
infectado por la tristeza letal,
puede convertirse en un aluvión de latidos disparándonos al corazón.
No podemos desampararla porque las demás estaciones
la pueden sustituir por una patrulla de relámpagos.
¡Dios dice que, sin la primavera, prefiere que le den el tiro de gracia!

TENEMOS DERECHO

Tenemos el derecho de saber cuánto duele el mundo.
De tomarle el peso a la pena de muerte.
El mundo es una ráfaga constante de presagios,
una guerra que se inició con el convencimiento de no terminar jamás;
es un verdugo con los labios cosidos,
el patriarca que huele a ilusión incinerada.
culpable de que no sepamos la nacionalidad de lo perenne,
ni de sus artimañas;
somos el grito que recorre cada glóbulo de esperpento
que somos entre los pechos de lo desconocido,
censurado el verso que resulta una azucena
cuando hace el amor con la puntualidad del sereno,
y de extirpar al hombre las glándulas del odio;
es una eclosión de temblores provocados por la lluvia
cuando fecunda a la tierra
y los celajes se desnudan a ritmo de lo que quisiéramos saber.
¡El mundo no es el diseño que Dios había dibujado!
Por eso pedimos que nos expliquen cómo funcionan las vísceras de la crueldad.
¡Estamos a mil quejidos del nivel del mundo!

HOLOCAUSTO

¿Cuándo los cadáveres van a desfilar por la pasarela de la venganza?
¿Cuándo los causantes de un holocausto de lentejuelas y reflectores
se van a aplicar el mea culpa?
El deterioro está a punto de recibir su sentencia,
lo sabemos,
nos lo dijo en clave el terror de un idioma sin bautizar.
El ocaso de cada palabra tiene un escorpión tatuado,
esperando la orden para el fusilamiento de tanto padecer.

¿QUIÉN ME ESPERA?

Con la ambigüedad de la luna entre los muslos,
me asomo a las ojeras que empañaron la paz.
Paz ausente de sí.
Yo creía que era blanca, pero la nublaba un traje de mentiras.
Quiero ser un fragmento de aquel pueblo todavía secuestrado,
donde los grillos se casaban
y tenían descendientes que jugaban con nosotros.
¿A cuántas millas estoy del que fui?
¿Qué hago en este lúgubre rincón?
¿Cuándo tengo que desnudarme por dentro?
¿Por qué tengo este color que le corresponde al miedo?
Yo no quería  estar en esta selva de sonidos,
en estas calles diseñadas por apócrifos.
Quiero que una ballena reviente de burla,
que no sepa nadar,
que escupa el azul con fiebre de mi infancia.
Que alguien me ayude a subirme a la palabra recién inventada;
que mi pasaporte enloquezca,
que se borre del calendario el día que lo concedieron.
Me niego a ser este hombre.
Pido que los tornados no asusten al niño que tiene que parirme,
Necesito subir por el lado oeste de la consternación;
increpar a los que tienen la mirada sucia,
pero el dios que me asignaron es ludópata y no tiene cartílagos.

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Roberto Cazorla nació en Ceiba Mocha, Matanzas. Poeta, periodista y escritor cubano.
En Cuba fue un reconocido actor profesional, trabajando  en  la radio y la televisión nacional, y en  teatros de La Habana.

En 1963 salió de Cuba y, desde entonces, reside en Madrid.
En  España, como actor,  trabajó en doblaje de películas y series de TV e hizo una gira durante 9 meses representando la obra Fray Escoba con el actor cubano René Muñoz.
Jubilado -como periodista- de la conocida Agencia de Prensa EFE, donde trabajó durante 41 años.
Actualmente colabora con el semanario Libre de Miami.

Autor de una treintena de libros: poemarios, libros de cuentos y de relatos. Merece mención su autobiografía Ceiba Mocha(Betania, 1997) sobre sus años infantiles en Cuba.
Títulos de sus últimos poemarios: Ciudadano de un archipiélago de ternura (2014), La isla que je llamaré siempre (2016) y Perdido en la placenta del tiempo (2017).
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LAS ENTRAÑAS DE LA DUDA (La pandemia que nos asola) de Roberto Cazorla
Textos preliminares de: Soledad Velázquez, Antono Dopacio, Luis de la Paz, Raúl Tápanes Estrella y Leopoldo Fernández Ortega.
2021,  136 pp. Colección Betania de Poesía.
ISBN: 978-84-8017-441-1.
PV: 15.00 euros ($20.00).


Nos complace presentar la 4º edición del poemario Cuba en verso: La isla entre rejas  (Betania, 2021) de la poeta y escritora cubana Ada Bezos, residente en Miami.

Este libro es un recuento en verso de hechos significativos en la historia del castrismo en Cuba.

Como bien, señala la escritora y periodista cubana Olga Connor:  “Es una poesía estilo romancero, para contar las tribulaciones de la desgraciada isla. Son cantares adoloridos y testimoniales sobre una historia que ha marcado a un pueblo sufriente”. ( EL NUEVO HERALD)

La obra la componen 23 desgarradores poemas que van acompañados de 39 excelentes fotos que resaltan aún más la riqueza de este tomo.

En la primera parte (HUELLAS DEL CASTRISMO) ese libro comienza con temas iniciales de la Revolución cubana, como: el primero de enero del 59, los tribunales revolucionarios, los juicios sumarísimos, el paredón  de fusilamiento y, al final. se pasa al resultado final de estas seis décadas: una Cuba decrépita, pobre y sin libertades ni Derechos.

En la segunda parte (TRIBUTO A LOS MÁRTIRES DEL CASTRISMO) se incluyen una serie de cantos a los héroes que cayeron fusilados (como los guerrilleros anticastrista de las montañas del Escambray, entre otros, el capitán negro Thondike) o que cumplieron décadas de prisión política (como los oficiales del Ejército Rebelde, capitán Eusebio Peñalver o el comandante Mario Chanes de Armas) y quienes fallecieron tras sendas huelgas de hambre en la prisión castrista, como el líder estudiantil Pedro Luis Boitel y el obrero Orlando Zapata Tamayo. Además del crimen de varios notables dirigentes anticastristas camagüeyanos, fusilados en 1964 (Alberto Fernández Medrano, Marcelino Martínez Tapia y Manuel Paradela Gómez) Sin olvidar, el estremecedor poema sobre las victimas (varias familias cubanas) del remolcador “13 de marzo” (1994) uno de los crímenes más horrendos del castrismo o la implacable denuncia de los campos de concentración en Cuba (UMAP) desde 1964 al 68, más o menos.

En definitiva, es el resumen de sesenta y dos años de luchas y opresión que ha sufrido un pueblo digno como el cubano. Es el balance de un régimen totalitario que no merece otro calificativo que el de DICTADURA.


Ada Bezos (Camagüey, 1948)  Salió de Cuba en 1966 y se graduó en la Universidad de Maryland. Ejerció una larga carrera en el área de Desarrollo Internacional en Washington D.C.
En 2010, recibió el Premio Internacional de Poesía “Yo soy mujer” de Mujeres Poetas Internacionales en la República Dominicana. En 2014 fue galardonada con el premio “Décima al Filo” en Cuba.
Es autora del poemario Cuba en verso: La isla entre rejas (2011 y 2012) con una edición en inglés  Cuba in verse: The Island Behind Bars (2018) y de la novela Palo Seco y la historia de Inés (2017).


Cuba en verso: La isla entre rejas  (4º edición)
de Ada Bezos.
ISBN: 978-84-8017-436-7.
128 pp. , 2021, Colección Betania de Poesía.
PV:  20.00 euros ($25.00).

CONVOCATORIA de manifestación cubana en Madrid este domingo 25 de julio a las 14 horas (2 de la tarde) en la Plaza de Cibeles. El recorrido será de Cibeles a Callao
¡PATRIA Y VIDA!

NOS VEMOS EN CIBELES…

A continuación dos textos del cubano Manuel Díaz Martínez y el canario Joaquín Nieto Reguera leídos en la presentación del libro La punzada del guajiro (Betania,2021), de la escritora cubana Belkys Rodríguez Blanco, en la Biblioteca del Estado en Las Palmas, Islas Canarias.

para entender La Habana multicolor

Hace unas semanas que Belkys Rodríguez Blanco me había pedido que presentara su nuevo libro LA PUNZADA DEL GUAJIRO Y OTROS CUENTOS. Y hace unas semanas que he trabajado en ello. En los casos en los que presento libros la dinámica es siempre la misma leo, tomo nota y saco conclusiones. Esta vez la autora me ha dado el tiempo necesario para leer, tomar nota e investigar para aprender, algo que agradezco de corazón.

A mi amiga creo haberle presentado dos libros anteriormente, este sería el tercero, cuestión que me ayudó a consolidar las ideas que ya tenía de su quehacer literario y de su personalidad. Todos sabemos que Bel es una guajira de sentimientos profundos. Buena mujer, con todo lo que eso conlleva, y además buena amiga. Y a mí me honra estar en ese círculo de amistades y personas queridas que me hace conocerla más íntimamente.

Sabía ya, por ello, del amor a sus abuelos, a sus padres, a su Cuba natal, a su pueblo Batabanó, a su cubanía  y de la magua o morriña que produce emigrar de su tierra, quedando marcado para siempre por los recuerdos, imágenes y vivencias que con en el tiempo y la distancia se hacen más profundos y desgarradores.

Viví yo siempre con verdadero interés la Historia de Cuba. Es extraño que en una familia canaria no haya un emigrante que se radicara en Cuba y que algunos de ellos volvieran a la isla como indianos de poder lucir sus fortunas, o sencillamente otros, los más, con las manos puestas una delante y otra detrás, como decimos en estas tierras tan iguales a las del Caribe. Por ello, manera de hablar, dejes, refranes y costumbres se han asemejado históricamente, aunque también es verdad que con este libro he aprendido, como decía, muchas cosas nuevas.

Antes de empezar con mi trabajo, indagué en lo que significaba “La punzada del guajiro” para saber a qué me enfrentaba, ya que jamás lo había oído y Belkys lo explica meridianamente claro: “Cuando Amanda tomaba helado le daba la punzada del guajiro, igualito que cuando él la miraba. Era un dolor agudo y penetrante que la aguijoneaba desde el cuello hasta la cabeza. Eso solo le sucedía a la gente de campo que, sin costumbre de beber cosas frías, las tomaban muy rápido y luego sufrían el enfriamiento”.

 A ese relato o cuento, como ella define a este, y a los treinta y tres restantes, me enfrenté dispuesto a indagar y a disfrutar de la lectura y del aprendizaje. Y entre tantas páginas y tantos relatos encontré la ya consabida presencia en el recuerdo constante de sus abuelos, de sus padres, de su observación como buena periodista de la manera de ser de los guajiros, de aquellos cubanos rubios de ojos azules que parecieran llegados de París o del resto del continente europeo, o negros de color azabache, y también de mulatas y mulatos, mestizos en general, pues es que como bien ella dice: “aquí el que no tiene de congo tiene de carabalí”.

Y en los diferentes relatos o cuentos, se para ella a observar con agudeza lo insospechado, unas veces para darle vida a la “casta” mujer que lleva doble vida, a la abuela que tira los caracoles con el puro entre sus labios, a la niña con poderes heredados que desvía la tormenta, o una estrella que ha de convertirse en una princesa y acaba como estrella de luces por un padre malvado; o acaso una engañadora y reina del relleno y lo postizo que acaba en sorpresa, entre otros tantos personajes imposibles de enumerar.

Tengamos entre nuestras manos este libro para entender La Habana multicolor de la alegría y de las desgracias. Situémonos en el Barrio de Jesús María donde todo puede pasar, o acerquémonos al Malecón de la mano de una señorita que su abuela sueña con príncipes que la hagan feliz para que la acompañen toda la vida, si bien ella sufre más de un desengaño. Paseemos por Prado y Neptuno y vivamos la vida en forma de alegría caribeña, que no hay forma más feliz de hacerlo.

Acompañemos al guajiro socarrón y rápido de reflejos que igual mata de amor que de una puñalada o de un disparo a boca jarro. A ese mismo que es tuerto y que jamás enderezó el rumbo en su corta vida, o al barbero que conoce quién es quién, y por qué no al camarero capaz de servir y aprovecharse en un baile bien agarrado, o al podólogo depravado que colecciona uñas de mujer en una caja de zapatos.

Dispongámonos a temblar de pavor si conviviéramos con una lámpara de lágrimas negras compradas en Estambul que cuelga del techo y que tiene la facultad de escuchar, moverse y clavar sus lágrimas en los habitantes díscolos por solo nombrarla. Nos iremos  a acompañar a una bella mujer en una travesía llena de muertes, o otra joven que acompaña a un fenecido en una habitación donde huele a más de un muerto.

Leamos con interés como el amor, el sexo, el erotismo, el deseo, juegan un papel importante en la vida de los cubanos. El piropo que se deja caer con gracia, la sonrisa amable con trasfondo, los signos y miradas de admiración ante la belleza, el contacto y los sentimientos placenteros, la lascivia y la traición en un juego a más de dos, las caricias y besos con sabor a mango. Las habladurías sobre la madre que desea mantener a sus hijos vírgenes para gozo personal. La prescripción facultativa del psiquiatra, según el cual la neurosis se cura con caricias y pongan ustedes, que me escuchan y que leerán, toda su imaginación hacia una sanación totalmente erótica. Y como no, la decisión de mantener unas nupcias en solitario, con ceremonia religiosa y cajita con sorpresa para el uso y disfrute.

Abramos nuestros recuerdos musicales en toda una época que marcó historia y que perdura en el tiempo. La música es un eje importantísimo en esta entrega literaria. Creo que no podía ser de otra forma. La autora encuentra en sus títulos y temas de fondo contenido para crear sus historias. La rumba, el Chachachá, el son suena tras cada uno de los relatos como fondo o guía de la lectura. “Cachita está alborotá y baila el chachachá” del puertorriqueño Rafael Hernández el Jibarito. Y que llegó a los oídos de Belkys de la mano de la famosa Orquesta Aragón quienes  tuvieron el honor de ocupar lugar en el Hall de la Fama de la Música Latina de Nueva York (1999) y Las Vegas (2012).  La UNESCO, además, la declaró como Patrimonio de La Humanidad en 2005. La Engañadora es otro de los títulos musicales que usa Belkys para crear una trama.  La Orquesta América tocó este chachachá, creado por el violinista Enrique Jorrín en 1953, sencillo que vendió más de doce mil discos en Cuba, todo un éxito. Bésame, bésame mucho… El bolero de Consuelito Vázquez es uno de los más versionado de la historia de la música latina y que se deja oír en el cuento “Un bolero para Sandra” y que alternaba con el otro gran éxito de Usted del mexicano Ruiz Galindo y cuya letra se inicia en el relato como un suspiro de aliento y esperanza: Usted es el  culpable de todas mis angustias y todos mis pesares…

[Abro un paréntesis para trascribir literalmente este juego de imágenes que suena tras el bolero y que me parece condensador de toda esta historia y cargado de belleza literaria con significado: “En el malecón ella cantaba un bolero mientras la lluvia y la oscuridad se iba tragando la silueta de una mujer que navegaba a la deriva…” Muy a lo Belkys, cuadrando música, momentos, imágenes y sentimientos, muy bello.]

Entrañable el bolero “Felipe amor de mi bohío, tu linda guajirita te espera bajo la ceiba a la hora de la siesta” y que me llevó a pensar en un doble juego con el músico Flores, su autor, y sus abuelos queridos Felipe y Lita, al adaptar Belkys la letra verdadera que cantara Omara Portuondo: Es mi vivir una linda goajirita / La cosita más bonita, trigueña. /Es todo amor, lo que reina en mi bohío/ Donde la quietud del río se ensueña./ Y al brotar la aurora sus lindos colores/ Matiza de encantos mi nido de amores/ Y al despertar a mi linda goajirita/  Dejo un beso en su boquita que adoro. Me arriesgo, al pensarlo y exponerlo, pero…

¿Escucharon alguna vez a la Orquesta Los Zafiros? Pues fue el primer grupo orquesta vocal que se formó en Cuba al estilo de Los Platters de aquel  Only you. Y muy dado a que con sus voces las parejas se acercaran bailando y se produjera el milagro del feeling y, según la autora, los besos supieran a mango. Y si en Cuba echan una moneda en cualquier vitrola de un bar es muy seguro que entre los sones salte aquel que dice: “Mamá yo quiero saber de dónde son los cantantes… ¡Qué linda casualidad que esa misma pregunta le hiciera a la autora, sentada aquí a mi lado, hace años y por Facebook y ella me respondiera con toda rotundidad: Son de la loma, Guajiro,  y cantan en el llano…

No se olvida Belkys de su Islandia, lugar frío de cálida acogida y Gran Canaria, lugar cálido de cálida acogida. Y dedica algunos relatos como agradecimiento a su paso o estancia. Ni tampoco olvida a su esposo Ramón, andaluz con el que comparten caminos, vuelos y vida. Así como a un tal Joaquín Nieto en Cartas a Marina, nombre que toma su madre y a quien el susodicho en su adolescencia enviaba letras que ella compartía con las vecinas.  Y también expone en metáforas a nuestro gran maestro, poeta él cubano, don Manuel Díaz Martínez quien deja en el prólogo una décima maravillosa a su estilo (y con un aire calderoniano) y que merece ser leído para disfrute de todos los presentes:

Estas páginas traviesas/ que aletean en tus manos, / habitadas de cubanos/ 
y de cubanas sorpresas, / sé que te atraparán. Presas/ de ellas verás tu razón,/ tus sueños, tu corazón,
/ y te dirás al momento: /
la vida no será un cuento, / mas los cuentos vida son.

Y en este libro, al igual que en anteriores,  Belkys precisa seguir viviendo en su mundo, pues para ello necesita ver volar las mariposas, planear las gaviotas en la costa, sentir la lluvia en su cuerpo, la sal del mar en sus labios y disfrutar del colorido de las flores, que al fin y al cabo es el colorido de la vida.

No podría dejar de decir aquí en público lo que en la intimidad de la conversación literaria tantas veces le he dicho: “Belkys con la pluma en la mano eres una gamberra adorable”. Leerte es aventurarte a no saber nunca cuál es el final, ni dónde me llevará tu alocado ingenio. La pregunta que le hago es: ¿de dónde sacas, guajira esa creatividad tan bella y pícara”.

Termino, no les canso más. Tienen ustedes en este libro la oportunidad de reencontrarse con Belkys, con su pluma motivadora, con su capacidad infinita para crear situaciones y tramas inesperadas, con su estilo valiente para ahondar en donde otros no somos capaces ni sabemos hacerlo.  A los canarios este libro nos hará pensar en seres queridos que nos hablaron de nuestra isla hermana. A los cubanos, de aquí y de todo el mundo, los llevará a disfrutar con orgullo de las estampas, imágenes y vivencias que muchos disfrutaron, o que acaso han tenido que dejar de gozar por verse obligados a vivir fuera de su tierra.

Le deseo a mi amiga Belkys que disfrute mucho con la acogida de este libro “La Punzada del Guajiro y otros cuentos”  y le doy las gracias por poner su confianza en mí, de nuevo, para una de sus presentaciones.

Muchas gracias.

Joaquín Nieto Reguera

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SALUDO A LOS CUENTOS DE LA GUAJIRA

Cuando Belkys Rodríguez Blanco me dio a conocer su libro de cuentos –éste al que ahora le damos la bienvenida, ya bellamente impreso–, hacía mucho tiempo que yo no tenía contacto con ningún texto de la narrativa cubana. De modo que adentrarme en las páginas de LA PUNZADA DEL GUAJIRO Y OTROS CUENTOS significó para mí un súbito reencuentro con el cuento cubano. En la literatura de aquella isla que a Belkys y a mí nos vio nacer y nos vio partir, el cuento compite con la poesía. Ha de saberse que, en la cultura cubana, el relato y el verso parecen decididos a no perder el puesto de privilegio que en ella ocupan desde el DIARIO DE A BORDO, del descubridor Cristóbal Colón, y el ESPEJO DE PACIENCIA, del bardo grancanario Silvestre de Balboa. O sea, desde siempre.

Al terminar la lectura de este libro tan variopinto y desenfadado, tuve la sensación de haber hecho un recorrido tanto por la obra de algunos narradores latinoamericanos ya clásicos –el colombiano Gabriel García Márquez y los cubanos Onelio Jorge Cardoso, Eliseo Diego, Virgilio Piñera– como por el caudaloso acervo de nuestra narrativa anónima, ésa de procedencia popular, transmitida oralmente y muy trabajada con amor por el gran Samuel Feijóo. Belkys Rodríguez ha tenido el acierto –que sus lectores agradecemos– de darle a esta colección de relatos el encanto de una acertada riqueza de formas, tonalidades y temas, demostrando así que ha bebido en buenas y distintas fuentes y es una indudable creadora cargada de recursos.

Agradezco a Belkys Rodríguez que nos haya obsequiado con un hermoso además de divertido manojo de cuentos bien pensados, bien contados, bien escritos y, lo más importante, animados por un transparente humanismo que palpita en cada uno de ellos, ya vengan del realismo mágico, del realismo a secas, del surrealismo o de cualquiera de las variantes que la autora haya escogido. Es por ello que mi prólogo a este libro es la siguiente décima criolla:

Estas páginas traviesas

que aletean en tus manos,

habitadas de cubanos

y de cubanas sorpresas,

sé que te atraparán. Presas

de ellas verás tu razón,

tus sueños, tu corazón,

y te dirás al momento:

la vida no será un cuento,

mas los cuentos vida son.

Manuel Díaz Martínez   

4/06/2021  Biblioteca Pública del Estado LPGC

Ant-inocturnos del caribe_P

Nos complace presentar el poemario Anti-nocturnos del Caribe (Betania, 2021)del poeta cubano Jorge Gabriel M. Vera (La Habana, 1984), residente en Madrid.

Gastón Baquero tenía razón cuando expresó en la dedicatoria  de su emblemático libro  Poemas Invisibles  (1991): “A los poetas que llegan y seguirán llegando. A los muchachos y muchachas nacidos con pasión por la poesía en cualquier sitio de la plural geografía de Cuba, la de dentro de la Isla y la fuera de ella”, porque Jorge Gabriel M. Vera es de esos bardos cubanos que “llegan y seguirán llegando”, sumándose y enriqueciendo la continuidad de la lírica cubana.

En esta entrega, su opera prima, Jorge Gabriel reúne 48 desgarradores poemas que se ven acompañados por unas bellas lustraciones (portada y páginas interiores) del pintor cubano Dayron Gallardo (La Habana, 1986), residente en La Habana.

Como muestra del buen quehacer poético de Jorge Gabriel M. Vera ofrecemos  a nuestros lectores cuatro poemas suyos:

Estoy allí pescando sobre la tarde

Impotente el cuerpo
pero insisto,
estoy allí sentado
y el malecón bajo mis pies.
Oceánidas, Áticas
me ofrecen un Caribe virgen de tiempo.

Allá un farol, un bote,
y un viejo lanza su nylon
que tal vez se enganchará en la noche;
sueña encontrar doradas,
estrellas que decidieron ser peces.

Estoy “allí”
desde el irrefutable
aquí Patético.

Sin un Caronte
la lanchita de Regla
está maldita como Sísifo.

Ahora las mulatas las han embotellado
para que puedan ser rechazadas alguna vez.
Quiero estar allí en el firmamento que se
rompe por el periodo especial
y gritar la libertad que nos roban,
ondular banderas que difieren
en los gestos. 


Me atrapan los espectros

Aquel patio de la niñez
vuelve hacia el último día en lo oculto, vuelve.
Losas rotas, país de hormigueros por la tarde, hormigueros.
La pelota en la esquina solitaria, la pelota.
Espectros atrapados en el tiempo, espectros.
Resistiendo la bendición del olvido, resistiendo.
El bate que hospeda al comején, el bate.
Todo emancipado de la función que tuvo alguna vez, emancipado.
Grieta, eres ya sujeto del que se predica una pared, grieta.
Las sobras que pueblan las moscas, las sobras.,
hoy me salen todas del pecho
reclamando tal o cual error
que, entre mis contadas
pero agotables decisiones,
formulé el número exacto,
mas no repetido de encrucijadas,
intersticios de un Telos ahogado en los mares del azar.

Y en el allí de un allá,
que huye desnudo,
persigo el cuerpo
entre las ruinas desesperadas
de una calzada de baches infinitos.
Sé que no encontraré el regreso,
Los odiseos jamás superaron melodías de sirenas.

¡Qué todo es canto y muerte de estrellas!

¿Hay alguien ahí?

Hasta el eco se pierde en el abismo.,..
mi escena de la niñez.
¿Qué cruel dirección te trajo a proscenio?
¿Podré con este yacer, desterrado del fanguizal, descalzo,
Acechando el descaro de palmas encueras bajo la noche de cocuyos?


Arqueros que perdieron

Arqueros, lancen los días sobre el cuerpo…
Ese es el dictado del tiempo,
Inapelable, sordo
Y un poco cruento.
Arqueros, lancen la vida sobre los momentos…
Así el concurso de la existencia,
Amurallada de dolor,
Incontrolable
Y a veces ciega.
Arqueros, ¿no ven el fuego?
Ya son estáticos, no lanzan lo que antaño,
Martirio y hierro fueron,
Heridas del suelo.
Una flecha atraviesa las fronteras que viajan.
Ya son incontables los huesos.


Un regalo de muerte

Un gallo sin cabeza,
Una herradura,
Una cruz,
Siete tiras rojas
Y dos velas intactas,
Todo dentro de un saco
Que recorrerá el río Quibú,
Y otro ceremonial bajo una Ceiba,
Que en su lomo milenario,
Lleva grabados de firmas desconocidas
En una lengua que no llegó a babel.
El cielo es un círculo,
La lluvia es el sudor de los ancestros,
Hoy, luchadores frente a un olvido blanco,
Tenebroso, sellado en el paquete
De un regalo de navidad.


Jorge Gabriel M. Vera (La Habana, 1984). Poeta y actor cubano. Reside en Madrid desde el año 2013. Diplomado en Teología por la Universidad de Salamanca a distancia, mediante el Centro Fray Bartolomé de las Casas de los Dominicos en El Vedado, Cuba Participó en el taller literario “El cuento latinoamericano” de la Casa de la Cultura de la Víbora (La Habana, 2009). Integrante en la capital cubana de la compañía aficionada de Teatro Musical Habana Joven (2010-2013). Ya en España, creó el blog Ágora y Omega que pasaría a llamarse Anarcos  por Cuba:  www.anarcosporcuba.com

Aunque Anti-nocturnos del Caribe es su primer libro de poesía publicado, Jorge Gabriel M. Vera fue finalista en el certamen I Premio “Nueve Musas Poesía” (2020) con su poemario Los umbrales y el tanka sordo.

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Anti-nocturnos del Caribe de Jorge Gabriel M. Vera

2021, 94 pp. Colección Betania de Poesía.

ISBN: 978-84-8017-435-0.

PV: 15.00 euros ($20.00)

Uno de nuestros mayores éxitos editoriales, con mayor interés bibliográfico, siempre ha sido la obra anónima El cocinero de los enfermos, convalecientes y desganados. Manual de cocina cubana, 1862 (Betania, 2002) que fue nuestro libro más vendido el pasado año 2020. Se trata, pues, de una joyita del siglo XIX cubano.

En la primera edición habanera de 1862, en su subtítulo se lee: “Arte de preparar varios caldos, atoles, sopas, jaleas, gelatinas, ollas, ajiacos, frituras, asados, &c. Dulces, pastas, cremas, pudines, masas, pasteles, &c Dedicado a las madres de familias, arreglado todo al gusto de la Isla de Cuba”. Tomo que fue publicado -por primera vez- en La Habana  decimonónica en la imprenta y librería LA CUBANA de la calle O’Reilly 52.

Para la segunda edición facsimilar, en Betania (1996), se mantuvo la tipografía original  y se reprodujo en portada la obra cubanísima ¿Quiere más café, Don Nicolás? del pintor cubano Antonio Gattorno (1904-1980). Además, se añadió un brevísimo Prólogo de Eusebio Leal, historiador de la ciudad de La Habana. Ya en nuestra  tercera edición (2002) se mantuvo esa portada, se eliminó el Prólogo y se le sumó un Glosario (179-183 pp.) de términos gastronómicos cubanos para facilitar su comprensión a lectores de otras nacionalidades. Este Glosario lo confeccionó el amigo sindicalista español Antonio (One) Pérez Ortega (qepd), asiduo visitante de Cuba.

Esta última edición de El cocinero…  se terminó de imprimir el día 20 de mayo de 2002, Centenario de la República de Cuba y disponemos de ejemplares que pueden ser adquiridos por los lectores.

En estos tiempos de pandemia global, nada mejor que un libro de buena cocina criolla para regocijo y cuidado de nuestros cuerpos. Por lo tanto, los invitamos a su amena y útil lectura.


El cocinero de los enfermos, convalecientes y desganados. Manual de cocina cubana (1862) de autor anónimo.

2002 (3ª edición facsimilar): 184 pp. Colección DOCUMENTOS.

ISBN: 84-8017-174-X.

Formato:   10  X 13 cms.

PV: 10.00 euros ($15.00).

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Pedidos directamente a Betania: editorialbetania@gmail.com

Distribuidor: MAIDHISA: ismaroto@hotmail.com

Con sumo orgullo presentamos el libro Rosa Luxemburgo hoy. Su legado para una izquierda democrática (Betania, 2021) del politólogo y sociólogo dominicano Carlos Julio Báez Evertsz, residente en Madrid..

Como bien señala su autor, Rosa Luxemburgo fue una de las principales teóricas de la Segunda Internacional, en la denominada “Edad de Oro” del marxismo. Nacida en Polonia, emigró a Zúrich donde realizó sus estudios universitarios. Posteriormente se trasladó a Alemania donde militó en el Partido Social Demócrata. Allí destacó por su combatividad política, pero, sobre todo, por sus trabajos teóricos donde destacan Reforma o revolución, La crisis de la socialdemocracia, Huelga de masas, partido y sindicatos y La acumulación del capital.

 En el libro Rosa Luxemburgo hoy, no sólo se exponen los hitos de su biografía, sino que se hace un estudio crítico de su pensamiento político y económico sobre: La cuestión nacional. La lucha contra el revisionismo y el reformismo. La obra económica. Crítica de los métodos de la revolución bolchevique. La revolución alemana de 1918-1919.

También se lleva a cabo un análisis del llamado luxemburguismo y del espontaneísmo que se le atribuye a Rosa Luxemburgo. El autor hace una exposición de lo que estima pertinencia actual de su pensamiento en un mundo en acelerada transformación económica y tecnológica, que considera nos conduce hacia una sociedad postcapitalista.

Así pues, este libro es, como señala su autor: “una introducción a la vida y al pensamiento de Rosa Luxemburgo, a su concepción de un socialismo democrático, alejado tanto de una socialdemocracia que renunció a cuestionar el capitalismo, como de un “comunismo” que degeneró en un capitalismo planificado de Estado”.

“Un socialismo que reconcilia el marxismo con la democracia y los avances científicos, para un futuro que está próximo: el de la cibernética, la inteligencia artificial, la robótica y la automatización, que puede crear un mundo de relativo bienestar y de amplias libertades”.


Carlos Julio Báez Evertsz.  Nació en La Vega, República Dominicana. Doctor en Sociología (Universidad de Bucarest) y Doctor en Ciencias Políticas y Sociología  por la Universidad Complutense de Madrid, donde también se licenció en esa carrera y terminó un postgrado en Comunicación Política. Fue funcionario de carrera del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado de España.

Es autor de Reflexiones sobre el presente y el futuro dominicano (2020), Desigualdad y clases sociales (2016),  La modernización fallida (2012), Partidos políticos y movimiento popular en la República Dominicana (2011), Dominicanos en España, españoles en Santo Domingo (2001) y La comunicación efectiva (2000), entre otras publicaciones. Edita el blog-revista Un mundo por ganar: https://unmundoporganar.org

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Rosa Luxemburgo hoy. Su legado para una izquierda democrática

de Carlos Julio Báez Evertsz

2021,  254 páginas. Colección CIENCIAS SOCIALES.

ISBN: 978-84-8017-429-9.

PV: 15.00 euros ($20.00).

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Nos complace presentar el poemario bilingüe Ángeles y peces: Los mitos y el misterio (Betania, 2021) de la poeta y profesora cubana Laura Ymayo Tartakoff , residente en Cleveland, donde enseña en el Departamento de Ciencias Políticas en  Case Western Reserve University.

Laura Ymayo pertenece a la generación de poetas cubanos que se formaron y surgieron en el exilio al salir como niños de Cuba, en los primeros años 60, como: Gustavo Pérez Firmat, Lourdes Gil, Iraida Iturralde, Maya Islas, Robert Lima, María Elena Blanco, Mercedes Limón, Alina Galliano (qepd) y Felipe Lázaro, entre otros, y que hoy se suman a los cientos de poetas cubanos exiliados desde 1959 a nuestros días.

Hace años, el dramaturgo cubano Eduardo Manet, desterrado durante muchos años en París, comentó sobre una de las primeras entregas poética de Laura: “Es raro leer, en estos tiempos que corren, pequeñas joyas literarias, como lo son estos poemas: inspiración, delicadeza, brío…”.  Y, según el crítico literario cubano Carlos Espinosa Domínguez en El Peregrino en comarca ajena, se descubre  en la obra de Ymayo Tartakoff  “un caluroso lirismo respaldado por una indeclinable apuesta vital”.

En este breve libro de poesía bilingüe (español / inglés), su autora reúne 29 delicados poemas, de los que les ofrecemos cuatro, como una pequeña muestra de su buen quehacer poético.

 

Verano

El verano huele en Cleveland

a hierba húmeda

y árbol empinado.

Es un santuario

bajo robles verde

y un cercano

arce japonés.

Todo pequeño milagro

Es grandísimo.

 

Summer

Summer in Cleveland

has the savory smell of wet grass

and tall trees.

It is a sanctuary

under green oaks

and a nearby

Japanese maple.

Every small miracle

is limitless.

 

Anulación

La cigarra canta

y hay fulgor de cocuyos

por doquier.

Con ellos borro y anulo

el miedo

que la incertidumbre

sin bochorno

a cualquier hora

otorga

y proclama.

 

Annulment

Grasshoppers sing

and fireflies flicker

everywhere.

With them I erase and annul

the fear

that uncertainty

shamelessly

bestows

and proclaims.

 

La oruga

La oruga

camuflajea

secretos

y hasta se esconde de mí.

A la mariposa como a mí

le gusta volar bajito

aunque puede

como un colibrí,

pausar en nubes

y alcanzar los cielos.

 

Caterpillars

Caterpillars

camouflage

secrets

and hide even from me.

I also protect myself

almost always.

Butterflies

like to fly low

trough they

like hummingbirds,

may pause on clouds

and reach the heavens.

 

Casa Harcourt

La fuente apaga

el ruido de los autos.

El jardín sin ángeles

cuenta niños traviesos

y pájaros políglotas

flores

árboles

y plegarias.

Esta casa no necesita

nombre ni palabra.

 

Harcourt House

The fountain

turns off

the noise of the cars.

The garden without angels

has naughty children

polyglot birds

flowers

trees

stones

and prayers.

Harcourt House does not need

a name or a word.

 


Laura Ymayo Tartakoff. (Santiago de Cuba, 1954). Poeta y profesora cubana. Es licenciada en Estudios Internacionales por Georgetown University (Washington, D.C.) y graduada  de Derecho y Diplomacia de la Fletcher School en Medford, Massachussetts, y del Instituto de Altos Estudios Internacionales en Ginebra, Suiza.

Ha publicado cinco  poemarios: Mujer martes (Playor, 1977), Entero lugar (Betania, 1994), Íntimo color (Betania, 2002), Inventario y otros poemas (Verbum, 2012) y Ángeles y peces: Los mitos y el misterio (Betania, 2021).

Obtuvo la Beca Oscar B.Cintas, coeditora de Poesía y política: poemas escogidos de Heberto Padilla (1974) y editora de Con todos y para el bien de todos: el pensamiento político y social de José Martí (2003).

Su poesía ha sido incluida en Burnt Sugar / Caña Quemada (2006) de Lori Marie Carlson y Oscar Hijuelos y en la Antología de la poesía cubana del exilio (Aduana Vieja, 2011) de Odette Alonso Yodú.


Ángeles y peces: Los mitos y el misterio de Laura Ymayo Tartakoff.

2021, 84 pp. ISBN: : 978-94-8017-431-2. Colección Betania de Poesía.

PV: 15.00 euros ($20.00).

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CARTAS DE LUIS RAFAEL

Texto del poeta y crítico literario cubano Virgilio López Lemus (La Habana, 1946) donde reseña el poemario Cartas a mi madre (Betania, 2020) del poeta y editor cubano Luis Rafael, Director de la editorial madrileña Verbum.

No es el género epistolar. No son exactamente misivas para echar en un correo postal. El poeta Luis Rafael (Cuba, 1974) se desenvuelve con un lenguaje lírico muy peculiar, en el que los signos de puntuación apelan a un protagonismo a veces insólito, como si fuesen influidos de las vanguardias del siglo xx, con mirada dirigida a cierta zona de la poesía de Guillaume Apollinaire, pero con un sentido post moderno de la experimentación versal, y una vuelta al verso iniciado por mayúscula, más típico de la poesía decimonónica. Así, en esa fusión de temporalidades expresivas el poeta desea diluir lo muy sensitivo y emotivo de sus poemas, que este fragmento ilustra con delicadeza y azar:

 

Nací

: Con la sien —tatuada

/ Por mis uñas —nonatas

La marca distintiva

: Fugó su huella

: Y sembró de azoro

Mi rostro

En la incertidumbre

/ De los días

En la maleza (Negra)

 / Del bosque (Sígnico)

Olvidé las claves (Mágicas)

/ De la reflexión (Amniótica).

 

Esa fusión de innovación con tradición (tradición y ruptura) le ofrece al conjunto una lectura sincopada, más lenta que cualquier composición neorromántica, y a la vez viva por vital, por expresar sentimientos que no quieren hundirse en patetismos. La emoción asume así un papel expresivo intrapoético, y no una pasión externizadora, de arrobamiento romántico. Porque es muy difícil entrar en terrenos a veces trillados, como el canto a la madre, y salir con ganancia expresiva de calidad lírica y novedad formal.

El poeta quiere escapar de toda sensiblería apoética, quiere huir con su voz por medio de una sentimentalidad raigal pero a la vez de tono arduo, o sea, de búsqueda formal para que lo que quiere y tiene que decir se disuelva en la aprehensión estética y no en la mera extroversión pasional. Ternura sí, melodramatismo, no. El poeta se hace dueño del lenguaje, no permite que él lo domine, lo quiebra y lo violenta con mano suave pero firme. Quiere hacer con él un objeto y no un mero medio de «mensajes», de modo que lo que dice se subordina a cómo lo dice, y no por ello apela a un frío formalismo.

Puede decirse que hay sabiduría escritural, porque el poema es sin dudas una escritura, se vierte en un código, traduce y expresa. Hay timón que dirige, no con la espontaneidad de la poesía repentizada, sino con la mano firme del artista que no solo quiere decir, sino que se preocupa en cómo decirlo.

No se crea que el poeta hace solo un monográfico sobre la madre, la maternidad o la infancia bajo el seno materno, pues también filosofa, también comenta y mira al mundo desde un prisma que bien ilustra el poema «La vida», casi al final del libro, y que trae versos de raíces conceptuales, sobre la base del símil acerca de lo que es la vida:

 

Como esa brizna

De polvo

/Que huye

De la lluvia (Inminente)

Y se eleva

-Punzando el espacio

-Soñando ser

: Un planeta

Lleno de

Vida.

 

Luis Rafael Hernández tiene el don poético ligado con la epicidad de un narrador y con el juicio de un crítico literario, por lo que quizás cuando escribe su poesía, cuando cambia hacia la aprehensión lírica del mundo, sentimos un Quevedo de fondo.  Ha publicado una sucesión de poemarios que van desde En la Casa del Hombre (1995), Cartas al padre (2000), Colómbico (2003), Crece en mi cuerpo el mundo (poesía para niños, 2005), Cartas al hijo (2008), Babel (2011), Poemas de amor y desamor (2013), El mirador del cielo (2014), hasta este reciente Carta a una madre (2020), y en todos ellos se enuncia una identidad como poeta, un sello propio, alguien que no quiere ser un poeta-eco, un versificador de escaso mérito, e irrumpe en el arte por excelencia de la palabra para hacer vibrar su lirismo, pero asimismo para contribuir al desarrollo formal de lo que dice. La poesía, hecha sobre la base de la palabra, cuenta con ese lo que dice como esencia expresiva inalienable.

Ya en Colómbico, larguísimo poema-libro, vimos a un Luis Rafael esforzadísimo en su ardor creativo, buscando derroteros, caminos que si fuesen sobre la mar dejasen estela por largo tiempo. En ese poemario, el poeta crece en su plenitud lograda, de modo que no es raro que en Cartas a la madre se manifieste algo más que la madurez creativa por medio del pleno consenso entre contenido y forma. Todos los rejuegos formales y el amplio uso de los signos de puntuación conducen a un nuevo sentido, a una expresión más acorde con los rejuegos del monólogo interior, en que el cerebro dicta al corazón incluso cómo debe leerse el poema.

Creo que Luis Rafael no inicia su poemario de forma gratuita con la evocación de una libélula como alegorema que ya apunta hacia el ser femenino, hacia la madre leve pero eficaz, y vamos a ver a lo largo del libro cómo usa la alegoría como tropo a veces desterrado por la poesía contemporánea, pero de gran impulso a la hora de expresar realidades que no quieren revestirse de excesos de emotividad. Claro que el tema elegido anota el rasgo emocional de la personalidad, pero justo los juegos con las formas, con los signos y con la estructura versal redimen al poeta y a su voz de las trampas de la ingenua emoción. No que se aleje de ella, no se puede cartear a una madre sin el impulso amoroso, sin el ardor de las sentimientos, aunque es visible que Luis Rafael no quiere anotarse como poeta sentimental. En todo este sentido en que el poeta frena estéticamente el impulso comunicativo, veamos este pasaje de «Nunca más», donde puede ejemplificarse lo antes dicho y advertir la poderosa elegía explícita:

 

Nunca más

-Escucharé tu voz

: Llamándome

Aunque

Tu última palabra

Haya sido

/ Mi nombre

 

Detengo la cita, pero lo citado muy bien refleja la intensión e incluso la tensión contenida de esta poesía que barroquiza su lenguaje pero no hacia el hermetismo, sino hacia una inevitable carga conceptual contenida, no exactamente reprimida sino comedida en sí, para hablarnos del gran tema inevitablemente eterno que es el de la existencia (y el amor) de la madre.

Con la poesía de Luis Rafael se puede dialogar sin acudir al lenguaje conversacional, él arma con su obra poética un mundo propio que no dista del nuestro, que se integra, y por ello la facilidad de lectura no queda entorpecida por la parafernalia formal con que se trabaja el texto. La amable voz de este poeta ya ha cantado al padre, al hijo, y a la madre ahora, siempre bajo el valor del espíritu, siempre bajo la advocación principal de la transformación poética del mundo.

 La Habana, noviembre pandémico de 2020.

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