La tertulia LA OTRA ESQUINA DE LAS PALABRAS (dirigida por el poeta cubano Joaquín Gálvez) presenta:

Memorias de cubanos, con el lanzamiento de los libros De mis días en la televisión cubana de Oscar López y Recuerdos de un niño cubano. Fotos de familia en Placetas (Editorial Betania, 2021), de Fernando Torre Balmaseda.
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LUGAR: Museo Americano de la Diáspora Cubana
1200 Coral Way, Miami, FL 33145.
Teléfono: (305) 529-5400.
DÍA: Viernes 12 de agosto / 7:30 pm

El periodista, escritor y poeta cubano Alberto Muller (La Habana, 1939) firmará dos libros suyos, recientemente publicados,  en la caseta de la Distribuidora de libros MAIDHISA en el Parque del Retiro  (Nº 25): sábado 28 de mayo, de 11.00 a 15.30 horas.

Alberto Muller destacó como líder estudiantil católico en la Universidad de La Habana en los años 1959 y 1960, de donde fue expulsado conjuntamente con otros estudiantes por organizar la manifestación de protesta estudiantil contra la visita de Anastas Mikoyan a Cuba. Fundó y dirigió en la citada Universidad el periódico estudiantil  Trinchera y en 1960, en Miami, el Directorio Revolucionario Estudiantil (DRE) en una asamblea unitaria de estudiantes.

En 1961 se alzó  en la Sierra Maestra, junto a un nutrido grupo de estudiantes y campesinos convertidos en guerrilleros, contra el giro totalitario del castrismo. Capturado, lo condenaron a 15 años de presidio político. En su primera noche como prisionero fue sometido a un simulacro de fusilamiento. Durante sus años de presidio sufrió maltratos, golpizas y aislamiento.

Reside en Miami, donde ejerce el periodismo y dirige el Programa «Cuba y su Historia»  en un canal de Televisión Pública de esa ciudad.

Libros que firmará el sábado 28 de mayo (de las 11.00 a 15.30 horas):

¡Pobre Cuba!  Mis Memorias (Universal, 2021); 362 pp. PV: 25,00 euros.

* ¿Por qué Fidel abandonó al Che? (Betania / Universal, 2022); 232 pp. PV: 19,00 euros.


No obstante, estos dos libros estarán disponibles en la caseta Nº 25 de MAIDHISA durante toda la Feria del Libro en Madrid; desde su inauguración (viernes 27 de mayo) hasta su clausura (domingo 12 de junio).

El próximo 20 de mayo se presentan en Madrid dos libros del poeta cubano Gastón Baquero (Banes, 1914-Madrid, 1997):

Entrevistas a Gastón Baquero (Betania / Ayuntamiento de Arona, 2021) de VV. AA. ( Felipe Lázaro, Carlos Espinosa Domínguez, Bladimir Zamora Céspedes, Efraín Rodríguez Santana, Alberto Díaz Díaz, Niall Binns y Alberto Linares) con Prólogo de Pedro Shimose y Epílogo de Pío E. Serrano; 168 pp. (2ª edición).

La mítica ciudad llamada La Habana (Lobey ediciones, 2021), de Alberto Linares.

Participan: Pío E. Serrano, León De la Hoz, Alberto Linares y Felipe Lázaro.

Lugar: Biblioteca Pública Elena Fortún

c/ Doctor Esquerdo 189. Madrid 28027.

Hora: 18.30.

Metro: Pacífico.

Betania invita a la presentación del libro de poesía Multiverso Infinito, de Maya Zalbidea Paniagua, el próximo 23 de abril a las 7 de la tarde, en la librería Vergüenza Ajena, sito en la calle Galileo, 56. Madrid.

Aforo máximo de 34 personas

Maya Zalbidea es poeta y profesora española. Doctora en Literatura de países de habla inglesa. Trabaja como profesora asociada  en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid e imparte clases  de inglés en el Instituto Público Bilingüe Joaquín Turina de la capital española. Ha sido investigadora visitante dentro del grupo de investigación de literatura electrónica de la Universidad de Bergen, Noruega.

Es autora de los poemarios: Danza submarina (Editorial Huega y Fierro, 2015) y Multiverso infinito (Betania, 2020).

Reproducimos la reseña del poeta y crítico literario español Jorge de Arco sobre el poemario Memoria (Betania, 2021) de la poeta cubana Laura Domingo Agüero, publicada en la revista literaria Otrolunes (Berlín: Nº 62, febrero de 2022).

Lo que más me gusta de la poesía de Laura Domingo Agüero (La Habana, 1985) es que utiliza la metáfora  para aventar certidumbres. Las palabras le sirven para recoger su cúmulo de recuerdos y enfocarlos hacia una especie de paisaje donde estalla la brisa de la vida no tan alegre. Ni mucho menos. Ella misma afirma: “En mi libro Memoria se tejen una serie de recuerdos que duran lo que una tormenta de verano en el Trópico”. Las lluvias tropicales son habituales y abundantes y, reconozcámoslo, amenazadoras.

La poeta abre su Memoria (premio “Calendario” 2021) con una cita de César Vallejo: “Si lloviera esta noche, retiraríame/ de aquí a mil años”. Esto supone su declaración de intenciones a la inversa. Por mucho que llueva sobre el corazón, las gotas de lo inolvidable, bueno o malo, siguen mojando desde el primer suspiro de su conciencia. Se olvida lo que se puede, así que ella transita descubierta por el bosque de las evocaciones, solo revestida con el poder de las palabas limpias, directas, algunas novedosamente poéticas, hasta hallar la enésima, recóndita, cueva del alma y de los sentidos. Allí, por ejemplo, encuentra refugio, que no liberación, en una conmovedora instantánea de niñez o juventud, transferible a un álbum de fotografías color sepia: “Unas manos colocan el pollo y el arroz/ sobre la mesa./ Un trozo y no hay más/ -yo siempre quiero más-./ Me agotan la tristeza y el ahorro”.

Sea como fuere, la escritora habanera quiere depositar su amor en un sitio colmado de futuros, en la ventana más alta; busca el deseo de seguir viviendo a partir de “nuestras danzas acuáticas tan fugaces” (además de poeta, Laura es coreógrafa); pretende palpar los relieves de la verdad en el rostro de la persona amada, y promete ser fiel a todo y a todos los que han ido habitándola de uno u otro modo a través del tiempo.

Hoy no estoy para cuentos, parece haberse dicho la habanera mirándose al espejo, antes de ponerse a escribir su Memoria, tan sincera como transida de una realidad peligrosa, pero siempre asediada por buenas intenciones y por el coraje irrenunciable de seguir viviendo. La poesía sirve para encauzar emociones. Y nos es útil hasta el punto de recoger del suelo un trozo de esperanza y enarbolarlo y hacerlo ondear al viento  del futuro traedor de lo amable y sencillo: “Mi padre disminuye la intensidad del bombillo/ y entramos en el paraíso./ Y esta única gloria es el reflector que alumbra/ las cosas que solo pueden verse/ cuando la lluvia nace para bautizar nuestros cuerpos”. Así sea.


Las ilustraciones de portada e interiores son de José Luis Fariñas (2021).

El PDF de este poemario se puede leer y descargar GRATIS en este enlace: Memoria
o buscando este título en una de las ventanas EBOOK de nuestro blog EBETANIA.


Laura Domingo Agüero (La Habana, 1985). Escritora y coreógrafa. Egresada del Insttuto Superior de Arte (ISA) de La Habana.
Autora de De invocaciones y otros límites (México, 2014, Cuba, 2015 y España, 2016), País sobre las aguas (Cuba, 2019 e Italia, 2021) y Memoria (Premio Calendario, Cuba, 2021).


Memoria de Laura Domingo Agüero
2021, 48 pp. Colección Betania de Poesía
ISBN:  978-84-8017-444-2.
Ebook gratuito

El Centro Cultural Cubano de Nueva York acaba de conceder el Premio EL TITÁN al poeta y editor cubano Felipe Lázaro (Güines, 1948) por el 35º Aniversario de la editorial Betania creada por él, su trayectoria poética y su lucha por una Cuba pluralista y democrática.
Dicho acto se celebró el sábado 22 de enero de 2022 en Nueva York y se puede seguir en el siguiente vídeo:

ENLACE (LINK): TRIBUTO A FELIPE LÁZARO Incluye: introducción de la Dra. Mariela Gutiérrez y su entrevista a Felpe Lázaro; más unos diez testimonios (Juan Manuel Salvat, Luis García de la Torre, Jorge Luis Arcos, León De la Hoz, Gaetano Longo, Maya Islas, Pablo Medina, Gladys Triana, Manuel Díaz Martínez y Pío E. Serrano) con palabras sobre el galardonado. 
Queremos dejar constancia de nuestro más profundo agradecimiento al Centro Cultural Cubano de Nueva York, a su presidenta Iraida Iturralde y a todos los participantes en dicho evento.
Este premio representa para nuestra casa editora un honor y un orgullo que compartimos con todos los autores de Betania, quienes formamos una gran familia editorial. ¡Este galardón es de todos los betanianos!

A CONTINUACIÓN REPRODUCIMOS ALGUNOS DE LOS TEXTOS LEÍDOS EN EL ACTO


Homenaje a Felipe Lázaro

Pío E. Serrano

Durante su infancia, Felipe Lázaro correteaba por las calles de Güines. Los ojos abiertos y los oídos atentos. Lo observaba todo con curiosidad: al amable anciano chino Chon, que vendía papalotes; se movía entre los empleados del almacén de su familia aprendiendo de ellos el secreto mundo de los mayores y haciéndose el mismo mayor. Asumiendo, temprano, esa madurez que todavía se aprecia en la cordialidad de su mirada. Supo de la violencia de la policía de Batista y conoció héroes locales que se enfrentaron a ella. Supo también del despojo y la arbitrariedad que llegó con el castrismo, y guardó en la memoria el asesinato de los nuevos héroes. Su libro Invisibles triángulos de la muerte. Con Cuba en la memoria da cuenta de todo ello, con fervor y calidez, y con rabia también.

El exilio, iniciado en 1960, lo trajo a Madrid, donde realizó estudios de Ciencias Política, Sociología y Administración de Empresas, entre otros; al tiempo que ya participaba en grupos estudiantiles de resistencia a la dictadura cubana, una actitud de firme oposición que nunca ha abandonado.

Una vez asaltado por su pasión por la literatura y despierta su vocación de editor, comenzó a publicar sus primeros libros de poesía en la década de los 70. Funda varias revistas y da sus primeros pasos como editor, hasta que desde 1987 convierte la editorial BETANIA en uno de los referentes obligados de la literatura cubana del exilio, expresada en cualquiera de sus géneros, atento también a los autores que desde Cuba no pueden publicar sus obras. Felipe, como Baquero, posee la gallardía de no discriminar los de ‘dentro’ de los de ‘fuera’, ni siquiera pregunta de qué lado están. Como Martí, sueña con una Cuba libre y democrática “con todos y para el bien de todos”.

Mientras, su escritura, su obra personal, se multiplica en sus libros de poesía, en la narrativa y el ensayo, como conferenciante en diversos foros internacionales, como antólogo de importantes compilaciones de la poesía cubana, como colaborador en numerosas publicaciones culturales y políticas. Añádase a su perfil la lealtad a la amistad y el respeto por Gastón Baquero, recogidos en sus imprescindibles libros de entrevistas y conversaciones con el poeta de “Testamento del pez”.

He sido un privilegiado observador y compañero de la generosidad de su bonhomía al recibir en Madrid a los escritores cubanos, errantes por el disperso archipiélago en que ha devenido la Isla, en noches de vino y fraternidad. Lo he sido también ante su enorme y fervorosa tarea como como editor, y compañero suyo en varios proyectos políticos y culturales desde Madrid. Desde sus inicios formamos parte de la Revista Hispano Cubana, del Boletín del Comité Cubano Pro derechos Humanos en Cuba y en la revista Encuentro de la Cultura Cubana.

Se impone, pues, felicitar a Felipe Lázaro, hoy el mejor embajador de la Cuba cultural y democrática en España, por el merecido reconocimiento que le concede la recepción de este Premio Titán, pues titánica ha sido su labor.

(Madrid, 16 de enero, 2022)


Palabras para homenaje a Felipe Lázaro

Jorge Luis Arcos

Recuerdo que poco a poco comenzaron a llegar a Cuba las ediciones de poesía de la Editorial Betania. Betania, nombre de lugar antiguo y misterioso. Ya hoy día el catálogo de esta editorial es imprescindible para estudiar el corpus de la poesía cubana de las últimas cuatro décadas de la literatura insular. Aunque acaso su centro esté en el libro talismán, Conversaciones con Gastón Baquero, donde colaboré, y que no por casualidad cuenta con varias ediciones. Centro (o borde) irradiante y ecuménico, como lo fue el poeta de “Palabras escritas en la arena por un inocente”. Poesía sobre todo de la llamada diáspora, o exilio, o poesía del destierro. Pero ya se sabe que el poeta es siempre un peregrino. Peregrino fue desde niño Felipe Lázaro, aunque encontró su centro en Madrid. Caballero de la noche de Madrid fue Felipe, y siempre niño, y siempre extrañado de una pérdida inexplicable. Como se extravío su patria la buscó en la noche, acaso para ser fiel a la concurrencia de Martí: “Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche, o ¿son una las dos?”. Luego, sobrevinieron la amistad y las conversaciones. Felipe hizo de la amistad un estilo del alma. La poesía cubana le debe mucho a este poeta silencioso, a ese niño que, como en el poema de Vallejo, se escondió una noche, al alborear…

(Bariloche, 16 de enero, 2022)

Al cumplirse los 50 años del fusilamiento de Nelson Rodríguez Leyva y de su amigo, el jovencísimo poeta Ángel López Rabí,  editamos una tercera edición (revisada y aumentada) del libro de cuentos El regalo (Betania, 2021), único libro publicado por Rodríguez Leyva.

Esta nueva entrega, basada en la primera edición cubana de 1964  en las Ediciones R (a cargo de Virgilio Piñera), se ve enriquecida con textos de Felipe Lázaro, Rafael E. Saumell, Reinaldo Arenas y Jorge Domingo Cuadriello.

Esta edición ha sido seleccionada como uno de los 5 mejores libros del año (2021) por ZOÉPOST (París, diciembre de 2021).

Este libro se puede leer y descargar GRATIS en el enlace siguiente:
El regalo
(o buscando dicho título de una de las ventanas EBOOK).

Nelson Rodríguez Leyva (Las Villas, 1943-La Habana, 1971). Estudió el Bachillerato en el Colegio de los Maristas en la capital cubana. Fue Maestro voluntario en la Sierra Maestra (1960) y participó en toda la Campaña de Alfabetización en 1961.

En 1965, fue internado en un campo de concentración de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) en la provincia de Camagüey. Tras tres años de trabajos forzados, salió «libre» -con problemas mentales- al cerrar el régimen castrista dichos centros de reclusión dada la condena internacional.

Ya en la Isla-cárcel se dedicó a sobrevivir en La Habana de la Ofensiva Revolucionaria, de la microfracción y del bochornoso apoyo de Fidel Castro a la invasión de Checoslovaquia por los tanques soviéticos (1968).

En 1971, junto a su amigo Ángel López Rabí (de 16 años de edad) intentaron secuestrar un avión de CUBANA y desviarlo a la Florida. Fracasaron. Nelson tiró una granada de mano que estalla, pero fueron reducidos por los escoltas militares de la aeronave. Ya detenidos, se les juzgó sumariamente y fueron condenados a la pena de muerte por fusilamiento. A ambos los fusilaron en la Fortaleza habanera de La Cabaña el 7 de diciembre de 1971. (Nelson tenía 28 años de edad y Ángel solo 16).

Una tercera persona, el escritor Jesús Castro Villalonga, quien no iba en el avión, pero conocía el plan. fue condenado a 30 años de prisión, los cuales cumplió íntegramente y, posteriormente, se exilió.

La intención de Betania con la publicación de esta 3ª edición del libro de cuentos del escritor cubano Nelson Rodríguez Leyva es no solo rescatar a este autor del olvido, sino que representa una firme condena de la pena de muerte, contra ese fatídico paredón que no debe volver a repetirse jamás en la historia de Cuba.


El regalo de Nelson Rodríguez Leyva
Introducción de Felipe Lázaro
Prólogo de Rafael E. Saumell
Epílogo de Reinaldo Arenas
Precisiones de Jorge Domingo Cuadriello
2021, 98 pp. Colección NARRATIVA
ISBN: 978-84-8017-361-2
2ª edición impresa (2015): PV: 15.00 euros.
3ª edición digital (2021): gratuita.

Pedidos a:
editorialbetania@gmail.com


Anunciamos la 4º edición revisada del libro Tiempo de exilio. Antología poética (Betania, 2021), cuyos ejemplares impresos se pueden adquirir en AMAZON.

ENLACE DE DESCARGA DESDE AMAZON: TIEMPO DE EXILIO


Otro libro de Felipe Lázaro en AMAZON: Conversaciones con Gastón Baquero  (Betania, 2019).
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TIEMPO DE EXILIO. ANTOLOGÍA POÉTICA de Felipe Lázaro
Prólogo de Francis Sánchez
Prefacio de Margarita García Alonso
2021, 140 pp. Colección ANTOLOGÍAS
ISBN: 978-84-8017-385-8.
Ilustración de portada del pintor cubano Andrés Lacau, residente en Miami.

Reproducimos la reseña que escribió el profesor y critico literario cubano Carlos Espinosa Domínguez sobre la obra de teatro La casa encantada (Betania, 2021) del dramaturgo español Diego París López  (Madrid, 1972); publicada en CUBAENCUENTRO (www.cubaencuentro.com) el 19 de noviembre de 2021.

En las últimas temporadas, Federico García Lorca ha cobrado vida en los escenarios. Pero no lo ha hecho a través de sus obras, que se representan continuamente, sino como personaje teatral. Cuando redacto este trabajo, se está presentando en el madrileño Teatro Español En tierra extraña, texto que firman José María Cámara y Juan Carlos Rubio. Narra el encuentro ficticio de García Lorca y la cantante Concha Piquer, propiciado por el poeta y letrista Rafael de León.

Semanas atrás, el actor Juan Diego Botto recibió el Premio Nacional de Teatro por su monólogo Una noche sin luna, que se centra en los últimos años del poeta y dramaturgo granadino. Unos años antes, Alberto Conejero acumuló numerosos premios con la obra La piedra oscura. Se inspira en la vida de Rafael Rodríguez Rapún, estudiante de Ingeniero de Minas, secretario de La Barraca y compañero de Federico García Lorca en los últimos años de sus respectivas vidas.

En esa misma etapa se centraron los argentinos Germán Akis y Raúl Baroni para escribir El último amante de Federico García Lorca, estrenada en Buenos Aires en 2013. Recrea la relación que mantuvieron oculta el poeta granadino y Juan Ramírez de Lucas, el “rubio de Albacete”, quien entonces tenía diecisiete años. Y si nos remontamos un poco más atrás en el tiempo, otros autores se habían acercado también a la figura del autor de Yerma. Lo hicieron, entre otros, José María Camps (Viznar o Muerte de un poeta), José Antonio Rial (La muerte de García Lorca), Lorenzo Piriz-Carbonell (Federico) y César Oliva (El sueño de Federico García Lorca).

La más reciente incorporación a esa lista es La casa encantada (García Lorca visita a los Loynaz en La Habana)(Editorial Betania, Madrid, 2021, 107 páginas), que firma el teatrista Diego París López (Madrid, 1972). Como actor, ha participado en películas como El CoverVentajas de viajar en trenOroGente de mala calidad y Días de fútbol, así como en una decena de series de televisión. En teatro, ha tomado parte en varios montajes del grupo Animalario y en producciones del circuito comercial de Madrid. Como dramaturgo, ha estrenado las obras De garrulos y gaisLos camionerosEl secreto de mi vecina y Arrabales de Nueva York, todas las cuales además ha dirigido.

La casa encantada es su segundo acercamiento a García Lorca. En Arrabales de Nueva York hizo una versión libre de Poeta en Nueva York, el poemario que el escritor publicó tras su visita a esa ciudad, entre 1929 y 1930. La obra objeto de estas líneas tuvo su origen en una conversación que París López sostuvo con su colega Lander Otaola. En el prólogo que redactó para la edición de La casa encantada, este comenta que una noche, tras finalizar una sesión de rodaje de una película, los dos se pusieron a charlar. Apunta que en algún momento salió a colación la estancia de García Lorca en Cuba, a donde viajó desde Nueva York. Y recuerda Otaola: “Yo le dije que ahí había una historia que por desconocida y fascinante debía ser contada, no ya como homenaje a uno de los grandes literatos del siglo XX en España, sino como obligación y reconocimiento a una familia de ascendencia vasca que tuvo una grandísima influencia en muchos aspectos culturales que han llegado hasta nuestros días (…) Los Loynaz eran unos adelantados a su tiempo a los que la Historia no ha hecho justicia. Tenían la magia cubana y la fuerza de los vascos. Eran una bomba a punto de estallar”.

Conviene decir que París López no ha escrito una obra documental, ni una biografía dramatizada, ni una función de homenaje a García Lorca. Partió, sí, de un hecho real: durante las semanas que este pasó en Cuba, entre marzo y junio de 1930, estableció una gran amistad con los hermanos Loynaz (Dulce María, Flor, Enrique y Carlos Manuel), y en los días que permaneció en La Habana los visitó casi todas las tardes en la mansión que tenían en El Vedado. Pero lo que se narra en la obra, lo advierte su autor, es pura ficción.

Un reencuentro que tal vez sea el último

Los cinco personajes que aparecen en la obra, García Lorca y los cuatro hermanos Loynaz, se vuelven a encontrar al cabo de un siglo de que el escritor español arribara a Cuba. Todos están ya muertos, y el reencuentro es posible gracias a un conjuro que García Lorca y Carlos Manuel hicieron durante su visita a Santiago de Cuba. Sus espíritus van llegando uno a uno a la casa de El Vedado, que ahora se halla en ruinas. El último en hacerlo es Carlos Manuel, pues perdió el pergamino que le entregó la santera y eso invirtió el orden en que todos deberían llegar. A lo largo de los dos actos de la obra, los cinco evocan los días que pasaron juntos en 1930, al tiempo que se ponen al día de lo que después acaeció a cada uno.

La casa en ruinas de los Loynaz sirve de escenario a unas conversaciones que conservan algo del espíritu de las tertulias que allí tuvieron lugar cien años atrás. Dan pie además a que en ese reencuentro, que tal vez sea para ellos el último, traten varios temas. Aparecen, como es natural, la poesía y el arte, que sirvieron para unirlos y hacerlos realmente libres. Hablan también de los lazos amistosos, el paso del tiempo, el amor, los grandes avances tecnológicos del presente. Y por supuesto, dialogan sobre la muerte, que como reconocen, en el caso de García Lorca fue tan injusta. Este no ha podido acostumbrarse a la soledad, que le pesa “como un cántaro lleno de tierra mojada en los hombros de una niña” y se le “clava en el estómago como alfileres de plata en una mejilla”.

A través de Dulce María, García Lorca se entera sorprendido de que en Cuba hubo una revolución. Acerca de ellos, la escritora le comenta: “El tiempo para mí, después de la revuelta, no existía. «Viví dentro de mi casa y era preferible no mirar fuera. Opté por eso». Y doy gracias a Dios por haber sido una protegida. Aunque hubo algún allanamiento de morada en mi casa, a mí se me respetó, y mi prudencia me hizo ser aún más respetada por esa revolución anquilosada. En ese sentido tuve suerte; otros, no tanto”.

En esas conversaciones, afloran también cosas que no se dijeron en vida. Así, tras discutir García Lorca y Enrique a propósito de un poema escrito por este último al que el autor de Yerma quiere agregarle una frase, el cubano le confiesa: “Federico, nunca se me había ocurrido decírtelo cuando estábamos vivos, pero ahora que estamos muertos, ya me da igual y te lo voy a decir. No soportaba cuando siempre tenías que llevar la razón. Y tampoco me gustó nada, que lo sepas, cuando desapareciste sin avisar y te fuiste a Santiago de Cuba”. Y le reprocha que Carlos Manuel y él se fuesen en un tren destartalado, en lugar de haber viajado los tres en su coche.

En su acercamiento a la figura de García Lorca, París López dio primacía a lo imaginativo. Juega a contrapelo y ha escrito una obra que se aparta de la caligrafía teatral preceptiva. La ha despojado de elementos y recursos que la harían más atractiva, pero a costa de hacerla perder los ingredientes surgidos de la poesía. Asimismo, rehúye la espectacularidad y busca sugerir más que representar.

El texto de La casa encantada tampoco posee gradación dramática al modo tradicional, pero a pesar de eso mantiene el interés, en este caso del lector. Es claro y comprensible, pero está lleno de matices. Sus personajes son escritores que dedican buena parte del tiempo a hablar sobre arte y literatura, mas pese a ello los diálogos están desprovistos de intelectualismo. Son, en resumen, las sólidas razones que hacen desear que la nueva obra de París López no demore en cobrar vida en el escenario.

Por Zoé Valdés

Toda una generación de poetas y escritores exiliados se conocía en La Habana, sus nombres sonaban ya en Cuba desde antes de yo exiliarme. Felipe Lázaro era uno de esos nombres. No hay escritor cubano que no haya pertrechado su biblioteca con sus libros, escritos por él y editados también por él, aunque de otros. Una obra vasta como escritor y editor, una obra contundente. Es probable que la Editorial Betania haya publicado más libros de autores cubanos que la oficialista y estatalista Letras Cubanas. Felipe Lázaro, gran poeta y narrador, recién cumple sesenta años de exilio. Esta es parte de su historia a la que ZoePost desea homenajear.

Zoé Valdés: Cumples 60 años de exilio. ¿Qué crees que alivia más a un exiliado, la memoria o la evasión?

Felipe Lázaro: Ninguna de las dos, pues no hay alivio posible para un desterrado. Desde la histórica Grecia, incluso muchísimo antes, el exilio siempre ha sido un castigo, una maldición…aunque, en realidad, es uno de los crímenes más horribles de unos hombres contra otros hombres.

De todas maneras, de ambos vocablos, prefiero la memoria… Esta nos ayuda a recordar -en nuestro caso particular- la historia cubana más reciente y nos obliga a no olvidar los atropellos de seis décadas del régimen del 59. Los crímenes del castrismo jamás deben quedar impunes…

ZV: Viviste en varios lugares, ¿de qué lugar te sientes más deudor y perteneciente?

Obviamente de mi Güines natal… Para mí es un orgullo permanente haber nacido -a finales de los 40- en ese valle fértilen una sociedad próspera (desde el siglo XIX) como la güinera . Quizá porque pertenecía a una familia numerosa de comerciantes asturianos (tres hermanos y dos primos, y sus hijos): unos bodegueros humildes, otros panaderos y los más ricos almacenistas de víveres, pero todos muy queridos en el pueblo con sus finquitas, sus propiedades y sus familias cubanas ya establecidas. Llegaron como adolescentes pobres a Cuba e hicieron fortuna a base de mucho trabajo y de invertir constantemente el dinerillo ahorrado. En ese sentido familiar, siempre me sentí arropado, querido y fui muy feliz.

Y, por supuesto, me siento deudor de Cuba: mi país y mi patria. Y a quienes niegan mi derecho de ser cubano porque salí de Cuba a los doce años, les recuerdo que a nuestro Martí lo desterraron con 16 años, residiendo casi toda su vida en el exilio y es el paradigma de la cubanidad. Otros, más jurídicamente técnicos, señalan el estatus de exiliado como un handicap o una condición que te elimina como cubano (o buen cubano). Ante estas dos injustas aberraciones habría que responder con Herberto Padilla, “si la condición de exiliado fuese excluyente, ni Heredia ni Martí serían cubanos”.

Pero además, Cuba ha crecido…hoy hay ciudadanos cubanos exiliados por todo el mundo. Ya no es solo Miami, hemos cubanizado un poco el mundo con nuestra música, nuestra comida, nuestra literatura y nuestra presencia cubana a todos los niveles

Portada fundacional de Editorial Betania fundada por Felipe Lázaro en 1987

 ZV: ¿Cuáles deberían ser los móviles de un poeta exiliado: la emoción de la presencia permanente o el olvido?

Pienso que la emoción de la presencia permanente, o sea los recuerdos, son un buen acicate para todo exiliado. Un instrumento para su labor cotidiana de recordar para no olvidar…

El poeta exiliado debe recordar y no olvidar, pues tiene un compromiso con lo vivido, lo sufrido. Es un notario de la Historia cercana que le ha tocado vivir y debe dar testimonio, dejar sus verdades (machadianas) para que los más jóvenes se percaten de qué fue lo que realmente aconteció.

Como paradigma del poeta exiliado, del poeta rebelde, del poeta subversivo y disidente, basta citar estos cuatro versos de nuestro Heberto Padilla: “A veces es necesario y forzoso / que un hombre muera por un pueblo. / Pero jamás ha de morir todo un pueblo / por un hombre solo”. Como verás, son versos lapidarios y resumen certeramente estos 62 años de castrismo, que ha degenerado en una casta familiar-militar que hoy se aprovecha miserablemente del pueblo cubano.

ZV: Has hecho una obra consistente y muy respetable como escritor. ¿Qué significó para ti editar a otros?

Restarme tiempo y dedicación a mi labor de escritor para dedicarlo a las obras de otros.

Pero, al final, puedo decirte que es muy satisfactoria la labor de un editor. Casi eres padre de muchísimos libros, pues aunque otros los escriban, yo los reviso y los mimo hasta que salen publicados. A veces sugiero y quito, otras añado… Es una labor muy fecunda y gratificante. Fíjate si es así, que asumo –como broma- el catálogo de Betania (más de 600 títulos en estos 34 años de labor editorial) como parte de mi bibliografía. Esos libros son tan míos como de sus autores (y espero que no me demanden por estas palabras). En definitiva, el catálogo es la bibliografía de un editor.

ZV: Si debieras volver, ¿a qué lugar volverías?

Pues, más que a un lugar a un tiempo: quizá, a mi infancia, a ese Güines de los años cincuenta y pico al 1960. Y no por añoranza, ni ocho cuartos, sino por volver a ver a mi familia reunida (que jamás volví a verla), ver otra vez a mis amigos de infancia y a mis vecinos, a los cuales jamás he vuelto a ver. Si pudiera viajar en una máquina del tiempo como en la novela La máquina del tiempo del inglés H.G. Wells, ese sería mi viaje… Y te diría más, quizás esa es mi verdadera nostalgia: esa niñez interrumpida, esas familias divididas para siempre, esos amigos y vecinos que jamás se volvieron a ver. Sin duda alguna, este es el gran coste de la Involución del 59 y uno de sus mayores crímenes.

 ZV: ¿… Y a qué punto de tu vida?

A ninguno, vivo muy bien en mi cotidianidad. No la cambiaría por nada…Incluso, no he tenido que adaptarme en este confinamiento pandémico, pues llevaba años de aislamiento voluntario en esta casa del campo toledano: leyendo y escribiendo… Por suerte, reuní -desde mis años universitarios (finales de los 60)- una buena biblioteca que me permite leer y releer a mansalva. Si a esto sumas, Internet podrás comprender que no me aburro, además de mi labor cotidiana en Betania.

ZV: ¿Cine o teatro para borrar tu existencia como proscrito? A mí el teatro me ayuda mucho ahora…

Desde muy niño fui muy cinéfilo, porque justo en la acera de enfrente de mi casa estaba el Cine Campoamor (en Güines) y era muy asiduo al mismo. Sobre todo, los domingo por las mañanas cuando pasaban dos películas… También asistía al otro cine del pueblo (Ayala)…Hoy en día, por la desidia castrista, ambos ya no son cines, los cerraron … Campoamor es una casa de décimas y en el Ayala venden CD para televisiones… Ambos son logros del estatalismo castrista en pleno 2021.

En Puerto Rico seguí frecuentando los cines comerciales por la zona de Santurce, hasta que comencé a asistir al cine de la Universidad de Puerto Rico (Río Piedras) con unos ciclos magníficos. Ya en mi Madrid universitario, además de los cines normales, me dedique en cuerpo y alma a asistir a los cines de Arte y Ensayo con películas francesas e inglesas, alemanas y suecas, etcétera (en versión original). Incluso en el Colegio Mayor Guadalupe donde residía funcionaba un CineClub y todos los viernes ponían una película. Recuerdo a ¡Bienvenido Mister Marshall!La calle Mayor y un documental de Ramón Barco, un joven cineasta cubano exiliado, que años más tarde fallecería en Nueva York.

Y respecto al Teatro, asistí mucho en los años 70 y 80 a funciones de teatro clásico español (Don Juan, La venganza de Don Mendo, La Celestina, El Lazarillo de Tormes, La vida es sueño, entre otras muchas) o a exitosas representaciones madrileñas de esa época (Tartufo, La dama de los anillos, entre otras). Incluso, recuerdo una obra que me impactó muchísimo: Marat-Sade, aunque debo confesarte que siempre he sido más de cine.

ZV: ¿Qué recuerdo más nítido conservas de Cuba?

Me repito: lo que recuerdo con mayor nitidez es el Güines de mi infancia (nací en 1948): desde mis 7 u 8 años hasta el 23 de agosto de 1960 que salí de Cuba con mi padre y hermanas con 12 años de edad. También recuerdo una Habana espléndida, luminosa., ruidosa y alegre… Tanto que el Madrid que conocí en el año 60 me pareció pacato y muy atrasado (piensa que en 1959 la renta per cápita de Cuba era de $400 dólares y la de España de $200 y, por esas fechas, Cuba tenía un 23% de analfabetismo y España tenía un 40% de analfabetos), no así Miami (que era como un Varadero a lo bestia) o mi adorada Nueva York (que siempre deslumbra). Incluso cuando llegué a Puerto Rico en 1961, San Juan me pareció un pueblito chiquito comparado con la gran Habana.

ZV: ¿Mar o montaña, y por qué?

Siempre el mar… Y te respondo así de contundente, porque siempre he sido muy playero… desde chiquitico.

En Cuba, recuerdo la playa Rosario al sur de Güines, (hoy totalmente en ruina, destruida por los años de castrismo), mi más frecuentada y querida Guanabo, la preciosa Varadero…

En Miami Beach, (finales de los años cincuenta) donde veraneaba con la familia en el Hotel Sand de Lincoln Road. Veraneos sucesivos hasta 1960 cuando salimos de Cuba vía Miami.

En Puerto Rico (1961-67); playas como el Condado, Isla Verde y la bella Luquillo, entre otras alrededor de la Isla que se puede recorrer en un día de coche.

Ya en España (1967 a nuestros días), en los finales de los años 60 me enamoré del mar bravío del Cantábrico, como mi preferida playa de Luarca (Asturias) y la de Santander, etc. Ya en los años 70 frecuente más el mediterráneo (Valencia y Alicante: Benidorm, la playa de Oliva)) y desde los 90, siempre he ido a veranear al sur -de Huelva a Tarifa-, sobre todo la zona de Cádiz con los espléndidos chiringuitos en Santi Petri.

Pero ya ves, ahora resido en el campo, en pleno Montes de Toledo, en esta fecunda tierra manchega con buenos quesos y mejores vinos.

ZV: ¿Qué es la patria?

Aunque te parezca mentira, yo no soy muy patriotero. Me refiero al patrioterismo de pacotilla o nacionalismo extremo que han hecho tanto daño a la Humanidad desde el Siglo XIX, pasando por todo el XX hasta el presente XXI que sumado a los viejos y nuevos populismos (de izquierda y de derecha) y a los ismos ya fracasados en la Historia (pero que algunos nostálgicos pretenden resucitar), nos pueden conducir a una debacle mundial…Por mí, ojalá se borrarán todas las fronteras y no existiesen pasaportes ni himnos… Como decía el filósofo judío alemán Walter Benjamín, “las únicas fronteras que deben existir son las de las mentes”. O me reafirmo en una profecía de otro gran pensador alemán, como Heidegger: “la apatricidad será destino universal”.

No obstante, mi patria es Cuba. Yo soy cubano por los cuatro costados…porque quiero a rabiar a ese archipiélago de islas: su historia y su cultura, sus costumbres y. su música, su literatura, y su cocina… Pero no amo a una Cuba pasada, sino a la por nacer: la Cuba plural, la Cuba que respete los Derechos Humanos y la vigencia de todas las libertades individuales, la que acepte la libertad de comercio y la libre empresa. Una Cuba verdaderamente democrática, con una ciudadanía participativa donde manden los votantes y no los gobernantes. Un país próspero, soberano y alegre.

De la misma manera que nada de lo cubano me es ajeno, cada vez me siento más ciudadano del mundo. Quizá porque con los años uno tiende a desnacionalizarse y se crea una perspectiva más universalista del mundo.

 ZV: ¿Tu idea de la libertad?

Para mí la verdadera libertad es convivir en paz con los demás, en una sociedad donde prime la armonía y la solidaridad, la Ley y el Derecho. No hacer lo que no te gusta que te hagan y amar al prójimo como a ti mismo. Respetar al que piensa diferente…. Sin estos principios éticos es muy difícil que cualquier sociedad sea libre y se aglutine en un proyecto común que tenga éxito para todos. Yo me he formado en firmes ideas cristianas (Maritain, Berdiaff, Mounier) y una Cuba inclusiva, diversa, sin exclusiones es la mejor solución para nuestra actual problemática nacional.

 Te diría más, pensando en la Cuba del 2021, y en cualquier aspecto de lo cubano, sin amor no se podrá construir la nueva República “con todos y para el bien de todos”. ¡Gracias!

 ZV: Muchas gracias.

Marzo, 2021.

Felipe Lázaro hoy

Felipe Lázaro (Güines, 1948). Poeta y editor cubano. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid..Graduado de la Escuela Diplomática de España. Como poeta cubano, obtuvo la Beca Cintas (Nueva York, 1987-88) y fundó la casa editora BETANIA en Madrid. Reside en España.

Autor de varios poemarios, de diversas antologías de la poesía cubana del exilio y de algunos libros sobre Gastón Baquero. Sus últimos títulos publicados son: el libro de relatos Invisibles triángulos de muerte. Con Cuba en la memoria (2017), la 5ª edición de Conversaciones con Gastón Baquero (2019) y la 3ª edición de la antología poética Tiempo de exilio (2020).

E-mail: editorialbetania@gmail.com

Blog EBETANIA: https://ebetania.wordpress.com


Libros de Felipe Lázaro:

Esta entrevista fue publicada en ZOÉ/POST (París, 17 de marzo de 2021).

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