CONVOCATORIA de manifestación cubana en Madrid este domingo 25 de julio a las 14 horas (2 de la tarde) en la Plaza de Cibeles. El recorrido será de Cibeles a Callao
¡PATRIA Y VIDA!

NOS VEMOS EN CIBELES…

A continuación dos textos del cubano Manuel Díaz Martínez y el canario Joaquín Nieto Reguera leídos en la presentación del libro La punzada del guajiro (Betania,2021), de la escritora cubana Belkys Rodríguez Blanco, en la Biblioteca del Estado en Las Palmas, Islas Canarias.

para entender La Habana multicolor

Hace unas semanas que Belkys Rodríguez Blanco me había pedido que presentara su nuevo libro LA PUNZADA DEL GUAJIRO Y OTROS CUENTOS. Y hace unas semanas que he trabajado en ello. En los casos en los que presento libros la dinámica es siempre la misma leo, tomo nota y saco conclusiones. Esta vez la autora me ha dado el tiempo necesario para leer, tomar nota e investigar para aprender, algo que agradezco de corazón.

A mi amiga creo haberle presentado dos libros anteriormente, este sería el tercero, cuestión que me ayudó a consolidar las ideas que ya tenía de su quehacer literario y de su personalidad. Todos sabemos que Bel es una guajira de sentimientos profundos. Buena mujer, con todo lo que eso conlleva, y además buena amiga. Y a mí me honra estar en ese círculo de amistades y personas queridas que me hace conocerla más íntimamente.

Sabía ya, por ello, del amor a sus abuelos, a sus padres, a su Cuba natal, a su pueblo Batabanó, a su cubanía  y de la magua o morriña que produce emigrar de su tierra, quedando marcado para siempre por los recuerdos, imágenes y vivencias que con en el tiempo y la distancia se hacen más profundos y desgarradores.

Viví yo siempre con verdadero interés la Historia de Cuba. Es extraño que en una familia canaria no haya un emigrante que se radicara en Cuba y que algunos de ellos volvieran a la isla como indianos de poder lucir sus fortunas, o sencillamente otros, los más, con las manos puestas una delante y otra detrás, como decimos en estas tierras tan iguales a las del Caribe. Por ello, manera de hablar, dejes, refranes y costumbres se han asemejado históricamente, aunque también es verdad que con este libro he aprendido, como decía, muchas cosas nuevas.

Antes de empezar con mi trabajo, indagué en lo que significaba “La punzada del guajiro” para saber a qué me enfrentaba, ya que jamás lo había oído y Belkys lo explica meridianamente claro: “Cuando Amanda tomaba helado le daba la punzada del guajiro, igualito que cuando él la miraba. Era un dolor agudo y penetrante que la aguijoneaba desde el cuello hasta la cabeza. Eso solo le sucedía a la gente de campo que, sin costumbre de beber cosas frías, las tomaban muy rápido y luego sufrían el enfriamiento”.

 A ese relato o cuento, como ella define a este, y a los treinta y tres restantes, me enfrenté dispuesto a indagar y a disfrutar de la lectura y del aprendizaje. Y entre tantas páginas y tantos relatos encontré la ya consabida presencia en el recuerdo constante de sus abuelos, de sus padres, de su observación como buena periodista de la manera de ser de los guajiros, de aquellos cubanos rubios de ojos azules que parecieran llegados de París o del resto del continente europeo, o negros de color azabache, y también de mulatas y mulatos, mestizos en general, pues es que como bien ella dice: “aquí el que no tiene de congo tiene de carabalí”.

Y en los diferentes relatos o cuentos, se para ella a observar con agudeza lo insospechado, unas veces para darle vida a la “casta” mujer que lleva doble vida, a la abuela que tira los caracoles con el puro entre sus labios, a la niña con poderes heredados que desvía la tormenta, o una estrella que ha de convertirse en una princesa y acaba como estrella de luces por un padre malvado; o acaso una engañadora y reina del relleno y lo postizo que acaba en sorpresa, entre otros tantos personajes imposibles de enumerar.

Tengamos entre nuestras manos este libro para entender La Habana multicolor de la alegría y de las desgracias. Situémonos en el Barrio de Jesús María donde todo puede pasar, o acerquémonos al Malecón de la mano de una señorita que su abuela sueña con príncipes que la hagan feliz para que la acompañen toda la vida, si bien ella sufre más de un desengaño. Paseemos por Prado y Neptuno y vivamos la vida en forma de alegría caribeña, que no hay forma más feliz de hacerlo.

Acompañemos al guajiro socarrón y rápido de reflejos que igual mata de amor que de una puñalada o de un disparo a boca jarro. A ese mismo que es tuerto y que jamás enderezó el rumbo en su corta vida, o al barbero que conoce quién es quién, y por qué no al camarero capaz de servir y aprovecharse en un baile bien agarrado, o al podólogo depravado que colecciona uñas de mujer en una caja de zapatos.

Dispongámonos a temblar de pavor si conviviéramos con una lámpara de lágrimas negras compradas en Estambul que cuelga del techo y que tiene la facultad de escuchar, moverse y clavar sus lágrimas en los habitantes díscolos por solo nombrarla. Nos iremos  a acompañar a una bella mujer en una travesía llena de muertes, o otra joven que acompaña a un fenecido en una habitación donde huele a más de un muerto.

Leamos con interés como el amor, el sexo, el erotismo, el deseo, juegan un papel importante en la vida de los cubanos. El piropo que se deja caer con gracia, la sonrisa amable con trasfondo, los signos y miradas de admiración ante la belleza, el contacto y los sentimientos placenteros, la lascivia y la traición en un juego a más de dos, las caricias y besos con sabor a mango. Las habladurías sobre la madre que desea mantener a sus hijos vírgenes para gozo personal. La prescripción facultativa del psiquiatra, según el cual la neurosis se cura con caricias y pongan ustedes, que me escuchan y que leerán, toda su imaginación hacia una sanación totalmente erótica. Y como no, la decisión de mantener unas nupcias en solitario, con ceremonia religiosa y cajita con sorpresa para el uso y disfrute.

Abramos nuestros recuerdos musicales en toda una época que marcó historia y que perdura en el tiempo. La música es un eje importantísimo en esta entrega literaria. Creo que no podía ser de otra forma. La autora encuentra en sus títulos y temas de fondo contenido para crear sus historias. La rumba, el Chachachá, el son suena tras cada uno de los relatos como fondo o guía de la lectura. “Cachita está alborotá y baila el chachachá” del puertorriqueño Rafael Hernández el Jibarito. Y que llegó a los oídos de Belkys de la mano de la famosa Orquesta Aragón quienes  tuvieron el honor de ocupar lugar en el Hall de la Fama de la Música Latina de Nueva York (1999) y Las Vegas (2012).  La UNESCO, además, la declaró como Patrimonio de La Humanidad en 2005. La Engañadora es otro de los títulos musicales que usa Belkys para crear una trama.  La Orquesta América tocó este chachachá, creado por el violinista Enrique Jorrín en 1953, sencillo que vendió más de doce mil discos en Cuba, todo un éxito. Bésame, bésame mucho… El bolero de Consuelito Vázquez es uno de los más versionado de la historia de la música latina y que se deja oír en el cuento “Un bolero para Sandra” y que alternaba con el otro gran éxito de Usted del mexicano Ruiz Galindo y cuya letra se inicia en el relato como un suspiro de aliento y esperanza: Usted es el  culpable de todas mis angustias y todos mis pesares…

[Abro un paréntesis para trascribir literalmente este juego de imágenes que suena tras el bolero y que me parece condensador de toda esta historia y cargado de belleza literaria con significado: “En el malecón ella cantaba un bolero mientras la lluvia y la oscuridad se iba tragando la silueta de una mujer que navegaba a la deriva…” Muy a lo Belkys, cuadrando música, momentos, imágenes y sentimientos, muy bello.]

Entrañable el bolero “Felipe amor de mi bohío, tu linda guajirita te espera bajo la ceiba a la hora de la siesta” y que me llevó a pensar en un doble juego con el músico Flores, su autor, y sus abuelos queridos Felipe y Lita, al adaptar Belkys la letra verdadera que cantara Omara Portuondo: Es mi vivir una linda goajirita / La cosita más bonita, trigueña. /Es todo amor, lo que reina en mi bohío/ Donde la quietud del río se ensueña./ Y al brotar la aurora sus lindos colores/ Matiza de encantos mi nido de amores/ Y al despertar a mi linda goajirita/  Dejo un beso en su boquita que adoro. Me arriesgo, al pensarlo y exponerlo, pero…

¿Escucharon alguna vez a la Orquesta Los Zafiros? Pues fue el primer grupo orquesta vocal que se formó en Cuba al estilo de Los Platters de aquel  Only you. Y muy dado a que con sus voces las parejas se acercaran bailando y se produjera el milagro del feeling y, según la autora, los besos supieran a mango. Y si en Cuba echan una moneda en cualquier vitrola de un bar es muy seguro que entre los sones salte aquel que dice: “Mamá yo quiero saber de dónde son los cantantes… ¡Qué linda casualidad que esa misma pregunta le hiciera a la autora, sentada aquí a mi lado, hace años y por Facebook y ella me respondiera con toda rotundidad: Son de la loma, Guajiro,  y cantan en el llano…

No se olvida Belkys de su Islandia, lugar frío de cálida acogida y Gran Canaria, lugar cálido de cálida acogida. Y dedica algunos relatos como agradecimiento a su paso o estancia. Ni tampoco olvida a su esposo Ramón, andaluz con el que comparten caminos, vuelos y vida. Así como a un tal Joaquín Nieto en Cartas a Marina, nombre que toma su madre y a quien el susodicho en su adolescencia enviaba letras que ella compartía con las vecinas.  Y también expone en metáforas a nuestro gran maestro, poeta él cubano, don Manuel Díaz Martínez quien deja en el prólogo una décima maravillosa a su estilo (y con un aire calderoniano) y que merece ser leído para disfrute de todos los presentes:

Estas páginas traviesas/ que aletean en tus manos, / habitadas de cubanos/ 
y de cubanas sorpresas, / sé que te atraparán. Presas/ de ellas verás tu razón,/ tus sueños, tu corazón,
/ y te dirás al momento: /
la vida no será un cuento, / mas los cuentos vida son.

Y en este libro, al igual que en anteriores,  Belkys precisa seguir viviendo en su mundo, pues para ello necesita ver volar las mariposas, planear las gaviotas en la costa, sentir la lluvia en su cuerpo, la sal del mar en sus labios y disfrutar del colorido de las flores, que al fin y al cabo es el colorido de la vida.

No podría dejar de decir aquí en público lo que en la intimidad de la conversación literaria tantas veces le he dicho: “Belkys con la pluma en la mano eres una gamberra adorable”. Leerte es aventurarte a no saber nunca cuál es el final, ni dónde me llevará tu alocado ingenio. La pregunta que le hago es: ¿de dónde sacas, guajira esa creatividad tan bella y pícara”.

Termino, no les canso más. Tienen ustedes en este libro la oportunidad de reencontrarse con Belkys, con su pluma motivadora, con su capacidad infinita para crear situaciones y tramas inesperadas, con su estilo valiente para ahondar en donde otros no somos capaces ni sabemos hacerlo.  A los canarios este libro nos hará pensar en seres queridos que nos hablaron de nuestra isla hermana. A los cubanos, de aquí y de todo el mundo, los llevará a disfrutar con orgullo de las estampas, imágenes y vivencias que muchos disfrutaron, o que acaso han tenido que dejar de gozar por verse obligados a vivir fuera de su tierra.

Le deseo a mi amiga Belkys que disfrute mucho con la acogida de este libro “La Punzada del Guajiro y otros cuentos”  y le doy las gracias por poner su confianza en mí, de nuevo, para una de sus presentaciones.

Muchas gracias.

Joaquín Nieto Reguera

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SALUDO A LOS CUENTOS DE LA GUAJIRA

Cuando Belkys Rodríguez Blanco me dio a conocer su libro de cuentos –éste al que ahora le damos la bienvenida, ya bellamente impreso–, hacía mucho tiempo que yo no tenía contacto con ningún texto de la narrativa cubana. De modo que adentrarme en las páginas de LA PUNZADA DEL GUAJIRO Y OTROS CUENTOS significó para mí un súbito reencuentro con el cuento cubano. En la literatura de aquella isla que a Belkys y a mí nos vio nacer y nos vio partir, el cuento compite con la poesía. Ha de saberse que, en la cultura cubana, el relato y el verso parecen decididos a no perder el puesto de privilegio que en ella ocupan desde el DIARIO DE A BORDO, del descubridor Cristóbal Colón, y el ESPEJO DE PACIENCIA, del bardo grancanario Silvestre de Balboa. O sea, desde siempre.

Al terminar la lectura de este libro tan variopinto y desenfadado, tuve la sensación de haber hecho un recorrido tanto por la obra de algunos narradores latinoamericanos ya clásicos –el colombiano Gabriel García Márquez y los cubanos Onelio Jorge Cardoso, Eliseo Diego, Virgilio Piñera– como por el caudaloso acervo de nuestra narrativa anónima, ésa de procedencia popular, transmitida oralmente y muy trabajada con amor por el gran Samuel Feijóo. Belkys Rodríguez ha tenido el acierto –que sus lectores agradecemos– de darle a esta colección de relatos el encanto de una acertada riqueza de formas, tonalidades y temas, demostrando así que ha bebido en buenas y distintas fuentes y es una indudable creadora cargada de recursos.

Agradezco a Belkys Rodríguez que nos haya obsequiado con un hermoso además de divertido manojo de cuentos bien pensados, bien contados, bien escritos y, lo más importante, animados por un transparente humanismo que palpita en cada uno de ellos, ya vengan del realismo mágico, del realismo a secas, del surrealismo o de cualquiera de las variantes que la autora haya escogido. Es por ello que mi prólogo a este libro es la siguiente décima criolla:

Estas páginas traviesas

que aletean en tus manos,

habitadas de cubanos

y de cubanas sorpresas,

sé que te atraparán. Presas

de ellas verás tu razón,

tus sueños, tu corazón,

y te dirás al momento:

la vida no será un cuento,

mas los cuentos vida son.

Manuel Díaz Martínez   

4/06/2021  Biblioteca Pública del Estado LPGC

Ant-inocturnos del caribe_P

Nos complace presentar el poemario Anti-nocturnos del Caribe (Betania, 2021)del poeta cubano Jorge Gabriel M. Vera (La Habana, 1984), residente en Madrid.

Gastón Baquero tenía razón cuando expresó en la dedicatoria  de su emblemático libro  Poemas Invisibles  (1991): “A los poetas que llegan y seguirán llegando. A los muchachos y muchachas nacidos con pasión por la poesía en cualquier sitio de la plural geografía de Cuba, la de dentro de la Isla y la fuera de ella”, porque Jorge Gabriel M. Vera es de esos bardos cubanos que “llegan y seguirán llegando”, sumándose y enriqueciendo la continuidad de la lírica cubana.

En esta entrega, su opera prima, Jorge Gabriel reúne 48 desgarradores poemas que se ven acompañados por unas bellas lustraciones (portada y páginas interiores) del pintor cubano Dayron Gallardo (La Habana, 1986), residente en La Habana.

Como muestra del buen quehacer poético de Jorge Gabriel M. Vera ofrecemos  a nuestros lectores cuatro poemas suyos:

Estoy allí pescando sobre la tarde

Impotente el cuerpo
pero insisto,
estoy allí sentado
y el malecón bajo mis pies.
Oceánidas, Áticas
me ofrecen un Caribe virgen de tiempo.

Allá un farol, un bote,
y un viejo lanza su nylon
que tal vez se enganchará en la noche;
sueña encontrar doradas,
estrellas que decidieron ser peces.

Estoy “allí”
desde el irrefutable
aquí Patético.

Sin un Caronte
la lanchita de Regla
está maldita como Sísifo.

Ahora las mulatas las han embotellado
para que puedan ser rechazadas alguna vez.
Quiero estar allí en el firmamento que se
rompe por el periodo especial
y gritar la libertad que nos roban,
ondular banderas que difieren
en los gestos. 


Me atrapan los espectros

Aquel patio de la niñez
vuelve hacia el último día en lo oculto, vuelve.
Losas rotas, país de hormigueros por la tarde, hormigueros.
La pelota en la esquina solitaria, la pelota.
Espectros atrapados en el tiempo, espectros.
Resistiendo la bendición del olvido, resistiendo.
El bate que hospeda al comején, el bate.
Todo emancipado de la función que tuvo alguna vez, emancipado.
Grieta, eres ya sujeto del que se predica una pared, grieta.
Las sobras que pueblan las moscas, las sobras.,
hoy me salen todas del pecho
reclamando tal o cual error
que, entre mis contadas
pero agotables decisiones,
formulé el número exacto,
mas no repetido de encrucijadas,
intersticios de un Telos ahogado en los mares del azar.

Y en el allí de un allá,
que huye desnudo,
persigo el cuerpo
entre las ruinas desesperadas
de una calzada de baches infinitos.
Sé que no encontraré el regreso,
Los odiseos jamás superaron melodías de sirenas.

¡Qué todo es canto y muerte de estrellas!

¿Hay alguien ahí?

Hasta el eco se pierde en el abismo.,..
mi escena de la niñez.
¿Qué cruel dirección te trajo a proscenio?
¿Podré con este yacer, desterrado del fanguizal, descalzo,
Acechando el descaro de palmas encueras bajo la noche de cocuyos?


Arqueros que perdieron

Arqueros, lancen los días sobre el cuerpo…
Ese es el dictado del tiempo,
Inapelable, sordo
Y un poco cruento.
Arqueros, lancen la vida sobre los momentos…
Así el concurso de la existencia,
Amurallada de dolor,
Incontrolable
Y a veces ciega.
Arqueros, ¿no ven el fuego?
Ya son estáticos, no lanzan lo que antaño,
Martirio y hierro fueron,
Heridas del suelo.
Una flecha atraviesa las fronteras que viajan.
Ya son incontables los huesos.


Un regalo de muerte

Un gallo sin cabeza,
Una herradura,
Una cruz,
Siete tiras rojas
Y dos velas intactas,
Todo dentro de un saco
Que recorrerá el río Quibú,
Y otro ceremonial bajo una Ceiba,
Que en su lomo milenario,
Lleva grabados de firmas desconocidas
En una lengua que no llegó a babel.
El cielo es un círculo,
La lluvia es el sudor de los ancestros,
Hoy, luchadores frente a un olvido blanco,
Tenebroso, sellado en el paquete
De un regalo de navidad.


Jorge Gabriel M. Vera (La Habana, 1984). Poeta y actor cubano. Reside en Madrid desde el año 2013. Diplomado en Teología por la Universidad de Salamanca a distancia, mediante el Centro Fray Bartolomé de las Casas de los Dominicos en El Vedado, Cuba Participó en el taller literario “El cuento latinoamericano” de la Casa de la Cultura de la Víbora (La Habana, 2009). Integrante en la capital cubana de la compañía aficionada de Teatro Musical Habana Joven (2010-2013). Ya en España, creó el blog Ágora y Omega que pasaría a llamarse Anarcos  por Cuba:  www.anarcosporcuba.com

Aunque Anti-nocturnos del Caribe es su primer libro de poesía publicado, Jorge Gabriel M. Vera fue finalista en el certamen I Premio “Nueve Musas Poesía” (2020) con su poemario Los umbrales y el tanka sordo.

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Anti-nocturnos del Caribe de Jorge Gabriel M. Vera

2021, 94 pp. Colección Betania de Poesía.

ISBN: 978-84-8017-435-0.

PV: 15.00 euros ($20.00)

Uno de nuestros mayores éxitos editoriales, con mayor interés bibliográfico, siempre ha sido la obra anónima El cocinero de los enfermos, convalecientes y desganados. Manual de cocina cubana, 1862 (Betania, 2002) que fue nuestro libro más vendido el pasado año 2020. Se trata, pues, de una joyita del siglo XIX cubano.

En la primera edición habanera de 1862, en su subtítulo se lee: “Arte de preparar varios caldos, atoles, sopas, jaleas, gelatinas, ollas, ajiacos, frituras, asados, &c. Dulces, pastas, cremas, pudines, masas, pasteles, &c Dedicado a las madres de familias, arreglado todo al gusto de la Isla de Cuba”. Tomo que fue publicado -por primera vez- en La Habana  decimonónica en la imprenta y librería LA CUBANA de la calle O’Reilly 52.

Para la segunda edición facsimilar, en Betania (1996), se mantuvo la tipografía original  y se reprodujo en portada la obra cubanísima ¿Quiere más café, Don Nicolás? del pintor cubano Antonio Gattorno (1904-1980). Además, se añadió un brevísimo Prólogo de Eusebio Leal, historiador de la ciudad de La Habana. Ya en nuestra  tercera edición (2002) se mantuvo esa portada, se eliminó el Prólogo y se le sumó un Glosario (179-183 pp.) de términos gastronómicos cubanos para facilitar su comprensión a lectores de otras nacionalidades. Este Glosario lo confeccionó el amigo sindicalista español Antonio (One) Pérez Ortega (qepd), asiduo visitante de Cuba.

Esta última edición de El cocinero…  se terminó de imprimir el día 20 de mayo de 2002, Centenario de la República de Cuba y disponemos de ejemplares que pueden ser adquiridos por los lectores.

En estos tiempos de pandemia global, nada mejor que un libro de buena cocina criolla para regocijo y cuidado de nuestros cuerpos. Por lo tanto, los invitamos a su amena y útil lectura.


El cocinero de los enfermos, convalecientes y desganados. Manual de cocina cubana (1862) de autor anónimo.

2002 (3ª edición facsimilar): 184 pp. Colección DOCUMENTOS.

ISBN: 84-8017-174-X.

Formato:   10  X 13 cms.

PV: 10.00 euros ($15.00).

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Pedidos directamente a Betania: editorialbetania@gmail.com

Distribuidor: MAIDHISA: ismaroto@hotmail.com

Con sumo orgullo presentamos el libro Rosa Luxemburgo hoy. Su legado para una izquierda democrática (Betania, 2021) del politólogo y sociólogo dominicano Carlos Julio Báez Evertsz, residente en Madrid..

Como bien señala su autor, Rosa Luxemburgo fue una de las principales teóricas de la Segunda Internacional, en la denominada “Edad de Oro” del marxismo. Nacida en Polonia, emigró a Zúrich donde realizó sus estudios universitarios. Posteriormente se trasladó a Alemania donde militó en el Partido Social Demócrata. Allí destacó por su combatividad política, pero, sobre todo, por sus trabajos teóricos donde destacan Reforma o revolución, La crisis de la socialdemocracia, Huelga de masas, partido y sindicatos y La acumulación del capital.

 En el libro Rosa Luxemburgo hoy, no sólo se exponen los hitos de su biografía, sino que se hace un estudio crítico de su pensamiento político y económico sobre: La cuestión nacional. La lucha contra el revisionismo y el reformismo. La obra económica. Crítica de los métodos de la revolución bolchevique. La revolución alemana de 1918-1919.

También se lleva a cabo un análisis del llamado luxemburguismo y del espontaneísmo que se le atribuye a Rosa Luxemburgo. El autor hace una exposición de lo que estima pertinencia actual de su pensamiento en un mundo en acelerada transformación económica y tecnológica, que considera nos conduce hacia una sociedad postcapitalista.

Así pues, este libro es, como señala su autor: “una introducción a la vida y al pensamiento de Rosa Luxemburgo, a su concepción de un socialismo democrático, alejado tanto de una socialdemocracia que renunció a cuestionar el capitalismo, como de un “comunismo” que degeneró en un capitalismo planificado de Estado”.

“Un socialismo que reconcilia el marxismo con la democracia y los avances científicos, para un futuro que está próximo: el de la cibernética, la inteligencia artificial, la robótica y la automatización, que puede crear un mundo de relativo bienestar y de amplias libertades”.


Carlos Julio Báez Evertsz.  Nació en La Vega, República Dominicana. Doctor en Sociología (Universidad de Bucarest) y Doctor en Ciencias Políticas y Sociología  por la Universidad Complutense de Madrid, donde también se licenció en esa carrera y terminó un postgrado en Comunicación Política. Fue funcionario de carrera del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado de España.

Es autor de Reflexiones sobre el presente y el futuro dominicano (2020), Desigualdad y clases sociales (2016),  La modernización fallida (2012), Partidos políticos y movimiento popular en la República Dominicana (2011), Dominicanos en España, españoles en Santo Domingo (2001) y La comunicación efectiva (2000), entre otras publicaciones. Edita el blog-revista Un mundo por ganar: https://unmundoporganar.org

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Rosa Luxemburgo hoy. Su legado para una izquierda democrática

de Carlos Julio Báez Evertsz

2021,  254 páginas. Colección CIENCIAS SOCIALES.

ISBN: 978-84-8017-429-9.

PV: 15.00 euros ($20.00).

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Nos complace presentar el poemario bilingüe Ángeles y peces: Los mitos y el misterio (Betania, 2021) de la poeta y profesora cubana Laura Ymayo Tartakoff , residente en Cleveland, donde enseña en el Departamento de Ciencias Políticas en  Case Western Reserve University.

Laura Ymayo pertenece a la generación de poetas cubanos que se formaron y surgieron en el exilio al salir como niños de Cuba, en los primeros años 60, como: Gustavo Pérez Firmat, Lourdes Gil, Iraida Iturralde, Maya Islas, Robert Lima, María Elena Blanco, Mercedes Limón, Alina Galliano (qepd) y Felipe Lázaro, entre otros, y que hoy se suman a los cientos de poetas cubanos exiliados desde 1959 a nuestros días.

Hace años, el dramaturgo cubano Eduardo Manet, desterrado durante muchos años en París, comentó sobre una de las primeras entregas poética de Laura: “Es raro leer, en estos tiempos que corren, pequeñas joyas literarias, como lo son estos poemas: inspiración, delicadeza, brío…”.  Y, según el crítico literario cubano Carlos Espinosa Domínguez en El Peregrino en comarca ajena, se descubre  en la obra de Ymayo Tartakoff  “un caluroso lirismo respaldado por una indeclinable apuesta vital”.

En este breve libro de poesía bilingüe (español / inglés), su autora reúne 29 delicados poemas, de los que les ofrecemos cuatro, como una pequeña muestra de su buen quehacer poético.

 

Verano

El verano huele en Cleveland

a hierba húmeda

y árbol empinado.

Es un santuario

bajo robles verde

y un cercano

arce japonés.

Todo pequeño milagro

Es grandísimo.

 

Summer

Summer in Cleveland

has the savory smell of wet grass

and tall trees.

It is a sanctuary

under green oaks

and a nearby

Japanese maple.

Every small miracle

is limitless.

 

Anulación

La cigarra canta

y hay fulgor de cocuyos

por doquier.

Con ellos borro y anulo

el miedo

que la incertidumbre

sin bochorno

a cualquier hora

otorga

y proclama.

 

Annulment

Grasshoppers sing

and fireflies flicker

everywhere.

With them I erase and annul

the fear

that uncertainty

shamelessly

bestows

and proclaims.

 

La oruga

La oruga

camuflajea

secretos

y hasta se esconde de mí.

A la mariposa como a mí

le gusta volar bajito

aunque puede

como un colibrí,

pausar en nubes

y alcanzar los cielos.

 

Caterpillars

Caterpillars

camouflage

secrets

and hide even from me.

I also protect myself

almost always.

Butterflies

like to fly low

trough they

like hummingbirds,

may pause on clouds

and reach the heavens.

 

Casa Harcourt

La fuente apaga

el ruido de los autos.

El jardín sin ángeles

cuenta niños traviesos

y pájaros políglotas

flores

árboles

y plegarias.

Esta casa no necesita

nombre ni palabra.

 

Harcourt House

The fountain

turns off

the noise of the cars.

The garden without angels

has naughty children

polyglot birds

flowers

trees

stones

and prayers.

Harcourt House does not need

a name or a word.

 


Laura Ymayo Tartakoff. (Santiago de Cuba, 1954). Poeta y profesora cubana. Es licenciada en Estudios Internacionales por Georgetown University (Washington, D.C.) y graduada  de Derecho y Diplomacia de la Fletcher School en Medford, Massachussetts, y del Instituto de Altos Estudios Internacionales en Ginebra, Suiza.

Ha publicado cinco  poemarios: Mujer martes (Playor, 1977), Entero lugar (Betania, 1994), Íntimo color (Betania, 2002), Inventario y otros poemas (Verbum, 2012) y Ángeles y peces: Los mitos y el misterio (Betania, 2021).

Obtuvo la Beca Oscar B.Cintas, coeditora de Poesía y política: poemas escogidos de Heberto Padilla (1974) y editora de Con todos y para el bien de todos: el pensamiento político y social de José Martí (2003).

Su poesía ha sido incluida en Burnt Sugar / Caña Quemada (2006) de Lori Marie Carlson y Oscar Hijuelos y en la Antología de la poesía cubana del exilio (Aduana Vieja, 2011) de Odette Alonso Yodú.


Ángeles y peces: Los mitos y el misterio de Laura Ymayo Tartakoff.

2021, 84 pp. ISBN: : 978-94-8017-431-2. Colección Betania de Poesía.

PV: 15.00 euros ($20.00).

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CARTAS DE LUIS RAFAEL

Texto del poeta y crítico literario cubano Virgilio López Lemus (La Habana, 1946) donde reseña el poemario Cartas a mi madre (Betania, 2020) del poeta y editor cubano Luis Rafael, Director de la editorial madrileña Verbum.

No es el género epistolar. No son exactamente misivas para echar en un correo postal. El poeta Luis Rafael (Cuba, 1974) se desenvuelve con un lenguaje lírico muy peculiar, en el que los signos de puntuación apelan a un protagonismo a veces insólito, como si fuesen influidos de las vanguardias del siglo xx, con mirada dirigida a cierta zona de la poesía de Guillaume Apollinaire, pero con un sentido post moderno de la experimentación versal, y una vuelta al verso iniciado por mayúscula, más típico de la poesía decimonónica. Así, en esa fusión de temporalidades expresivas el poeta desea diluir lo muy sensitivo y emotivo de sus poemas, que este fragmento ilustra con delicadeza y azar:

 

Nací

: Con la sien —tatuada

/ Por mis uñas —nonatas

La marca distintiva

: Fugó su huella

: Y sembró de azoro

Mi rostro

En la incertidumbre

/ De los días

En la maleza (Negra)

 / Del bosque (Sígnico)

Olvidé las claves (Mágicas)

/ De la reflexión (Amniótica).

 

Esa fusión de innovación con tradición (tradición y ruptura) le ofrece al conjunto una lectura sincopada, más lenta que cualquier composición neorromántica, y a la vez viva por vital, por expresar sentimientos que no quieren hundirse en patetismos. La emoción asume así un papel expresivo intrapoético, y no una pasión externizadora, de arrobamiento romántico. Porque es muy difícil entrar en terrenos a veces trillados, como el canto a la madre, y salir con ganancia expresiva de calidad lírica y novedad formal.

El poeta quiere escapar de toda sensiblería apoética, quiere huir con su voz por medio de una sentimentalidad raigal pero a la vez de tono arduo, o sea, de búsqueda formal para que lo que quiere y tiene que decir se disuelva en la aprehensión estética y no en la mera extroversión pasional. Ternura sí, melodramatismo, no. El poeta se hace dueño del lenguaje, no permite que él lo domine, lo quiebra y lo violenta con mano suave pero firme. Quiere hacer con él un objeto y no un mero medio de «mensajes», de modo que lo que dice se subordina a cómo lo dice, y no por ello apela a un frío formalismo.

Puede decirse que hay sabiduría escritural, porque el poema es sin dudas una escritura, se vierte en un código, traduce y expresa. Hay timón que dirige, no con la espontaneidad de la poesía repentizada, sino con la mano firme del artista que no solo quiere decir, sino que se preocupa en cómo decirlo.

No se crea que el poeta hace solo un monográfico sobre la madre, la maternidad o la infancia bajo el seno materno, pues también filosofa, también comenta y mira al mundo desde un prisma que bien ilustra el poema «La vida», casi al final del libro, y que trae versos de raíces conceptuales, sobre la base del símil acerca de lo que es la vida:

 

Como esa brizna

De polvo

/Que huye

De la lluvia (Inminente)

Y se eleva

-Punzando el espacio

-Soñando ser

: Un planeta

Lleno de

Vida.

 

Luis Rafael Hernández tiene el don poético ligado con la epicidad de un narrador y con el juicio de un crítico literario, por lo que quizás cuando escribe su poesía, cuando cambia hacia la aprehensión lírica del mundo, sentimos un Quevedo de fondo.  Ha publicado una sucesión de poemarios que van desde En la Casa del Hombre (1995), Cartas al padre (2000), Colómbico (2003), Crece en mi cuerpo el mundo (poesía para niños, 2005), Cartas al hijo (2008), Babel (2011), Poemas de amor y desamor (2013), El mirador del cielo (2014), hasta este reciente Carta a una madre (2020), y en todos ellos se enuncia una identidad como poeta, un sello propio, alguien que no quiere ser un poeta-eco, un versificador de escaso mérito, e irrumpe en el arte por excelencia de la palabra para hacer vibrar su lirismo, pero asimismo para contribuir al desarrollo formal de lo que dice. La poesía, hecha sobre la base de la palabra, cuenta con ese lo que dice como esencia expresiva inalienable.

Ya en Colómbico, larguísimo poema-libro, vimos a un Luis Rafael esforzadísimo en su ardor creativo, buscando derroteros, caminos que si fuesen sobre la mar dejasen estela por largo tiempo. En ese poemario, el poeta crece en su plenitud lograda, de modo que no es raro que en Cartas a la madre se manifieste algo más que la madurez creativa por medio del pleno consenso entre contenido y forma. Todos los rejuegos formales y el amplio uso de los signos de puntuación conducen a un nuevo sentido, a una expresión más acorde con los rejuegos del monólogo interior, en que el cerebro dicta al corazón incluso cómo debe leerse el poema.

Creo que Luis Rafael no inicia su poemario de forma gratuita con la evocación de una libélula como alegorema que ya apunta hacia el ser femenino, hacia la madre leve pero eficaz, y vamos a ver a lo largo del libro cómo usa la alegoría como tropo a veces desterrado por la poesía contemporánea, pero de gran impulso a la hora de expresar realidades que no quieren revestirse de excesos de emotividad. Claro que el tema elegido anota el rasgo emocional de la personalidad, pero justo los juegos con las formas, con los signos y con la estructura versal redimen al poeta y a su voz de las trampas de la ingenua emoción. No que se aleje de ella, no se puede cartear a una madre sin el impulso amoroso, sin el ardor de las sentimientos, aunque es visible que Luis Rafael no quiere anotarse como poeta sentimental. En todo este sentido en que el poeta frena estéticamente el impulso comunicativo, veamos este pasaje de «Nunca más», donde puede ejemplificarse lo antes dicho y advertir la poderosa elegía explícita:

 

Nunca más

-Escucharé tu voz

: Llamándome

Aunque

Tu última palabra

Haya sido

/ Mi nombre

 

Detengo la cita, pero lo citado muy bien refleja la intensión e incluso la tensión contenida de esta poesía que barroquiza su lenguaje pero no hacia el hermetismo, sino hacia una inevitable carga conceptual contenida, no exactamente reprimida sino comedida en sí, para hablarnos del gran tema inevitablemente eterno que es el de la existencia (y el amor) de la madre.

Con la poesía de Luis Rafael se puede dialogar sin acudir al lenguaje conversacional, él arma con su obra poética un mundo propio que no dista del nuestro, que se integra, y por ello la facilidad de lectura no queda entorpecida por la parafernalia formal con que se trabaja el texto. La amable voz de este poeta ya ha cantado al padre, al hijo, y a la madre ahora, siempre bajo el valor del espíritu, siempre bajo la advocación principal de la transformación poética del mundo.

 La Habana, noviembre pandémico de 2020.

Nos complace presentar la segunda edición de Cuerpo divinamente humano (Betania, 2021), de León De la Hoz.

Este libro reaparece en nuestra propia editorial al cabo de veintidós años con un nuevo diseño, que aprovecha mejor la intención de que el libro se leyera como si fuera un largo poema en el cual las distintas sexualidades y el deseo se cruzan en el límite de lo existencial, como se deduce de su lectura y la que hizo el autor del prólogo, el poeta, narrador y ensayista César López (1933-2020).

Estamos ante la presencia de un libro único en la literatura cubana, que además cuenta con la visión del pintor Roberto Fabelo, autor de los dibujos realizados para una edición dentro de la isla que nunca se llegó a finalizar, cuyo título era El libro oscuro del deseo. A esta edición se han incorporado dibujos que no fueron utilizados en la primera edición (Betania, 1999).

Puede que no sea fácil acompañar al poeta, como lo advierte César López, pero quizás para los lectores de poesía valga la pena adentrarse “por un túnel de calles podridas, entre sombras, / costillas de un cuerpo abandonado en la noche, / hacia la luz donde espera el cuerpo de su deseo.”:

“Este experimentado poeta cubano toma sin miedo la rosa y enhiesta, como ‘mancebo de la luna’ –Caballero de la Rosa a los acordes de Richard Strauss– la hace signo y no teme en transitar el laberinto de las casas convocadas por cuerpos, pastoras, espejos. No hay que negar lo deleitoso del tránsito, pero, sin embargo, el mismo autor lo ha advertido con terror en medio del placer (…) En el paraíso de esta colección de poemas está contenido el infierno y al parecer no se trata de pasar allí sólo una temporada, sino de permanecer en ese oscuro irradiante en el sentido de la ceniza quevediana.”

 

Esto cantaron. En tanto, coa Virxe despareceran os anxeliños, deixando en derredor noite espesa

 

Nuestro problema es el problema del deseo

y yo soy el monstruo. Me llaman demonio,

a pesar de que una lágrima cae al suelo

cuando en la mañana veo nacer una rosa.

No tengo nombre, ni apellido, ni color,

ni dónde morirme, ni quién muera por mí.

El deseo es mi único cielo y ahí reino.

Tu cuerpo es mi obra mejor y la más real

y en él quiero vivir los próximos siglos,

corriendo la larga calle de tu espalda

para ver su negro sol de los atardeceres.

Sé que estando en ti la vida es eterna,

nada importa que me cierren las puertas

de la ciudad en que me dieron destierro.

Yo siempre seré el invitado más deseado,

sé que alguien pensará en mí si no estoy,

que acariciará su cuerpo para recordarme

y me inventará cuando no pueda ser feliz.

Estaré en cualquier rincón de la ciudad

y no habrá sitio donde no me odien y amen,

a la hora en que la luz deje de serme hostil

para derramar la sangre y apropiarme el alma

de aquellos que dejaron de creer en Dios.

Nuestro problema y único destino, amor,

es el del deseo por el cual estoy penado.

Es la cruz que me pusieron en las manos

para culparme, castigarme y sacrificarme

por el tonto afán de desear más que Dios.

Ahora déjame dormir, corre las cortinas,

límpiate esa sangre que me produce náuseas.

No olvides que aún sigo siendo el ángel.

 


LEÓN DE LA HOZ (Santiago de Cuba, 1957). Ha publicado Coordenadas (La Habana, 1982); La cara en la moneda (La Habana, 1987); Los pies del invisible (La Habana, 1988); Preguntas a Dios (Madrid, 1994); La poesía de las dos orillas. Cuba (1959-1993); (Antología), (Madrid, 1994/2ed. 2018); Cuerpo divinamente humano (Madrid, 1999), ilustrado por Roberto Fabelo; La semana más larga (Madrid, 2007, 2018); Los indignados españoles: del 15-M a Podemos (Madrid, 2015); Vidas de Gulliver (Madrid, 2012, 2016, 2017 y 2018), La mano del hijo pródigo (Madrid, 2019); Ejercicio de convivencia (Madrid, 2020). En Cuba, entre otros premios nacionales, obtuvo el “David” (1984) y el  “Julián del Casal” (1987), ambos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba de la UNEAC y fue cofundador más tarde de Otrolunes en Madrid. También dirigió el Consejo Técnico Asesor del Ministerio de Cultura. Ha sido incluido en numerosas antologías, entre otras, Poesía cubana: La isla entera, Felipe Lázaro y Bladimir Zamora (Madrid, 1995); Los ríos de la mañana, Norberto Codina (La Habana, 1995) Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX, Jorge Luis Arcos (La Habana, 1999); Antología de la Poesía Cubana, Vol. IV, Ángel Esteban y Álvaro Salvador (Madrid, 2002) y Poemas cubanos del siglo XX, Manuel Díaz Martínez (Madrid, 2002). Escribe El Blog de León (https//leondelahoz. com).


Cuerpo divinamente humano, de León De la Hoz (2ª edición)

Prólogo de César López

Dibujos de Roberto Fabelo

106 p.p. Colección BETANIA de Poesía

I.S.B.N.: 978-84-8017-109-0.

P.V. $15.00


El libro se puede adquirir en

AMAZON

https://www.amazon.com/-/es/Leo%CC%81n-Hoz/dp/848017109X


 

 

 

 

Presentamos la 3ª edición del libro Tiempo de exilio. Antología poética (Betania, 2020) del poeta y editor cubano Felipe Lázaro.

A esta selección de poemas Tiempo de exilio, le precedieron la antología en italiano Data di Scandeza (Triestre, 2003) traducción del poeta italiano Gaetano Longo y  Fecha de caducidad. Antología poética, 1974-2004 (Madrid, 2004) con prólogo del poeta cubano Efraín Rodríguez Santana-

La primera edición de Tiempo de exilio se publicó en Francia  en las Ediciones Hoy no he visto el Paraíso en el 2014, dirigida por la poeta y pintora cubana Margarita García Alonso  y la segunda en nuestra casa editora (Madrid: Betania, 2016) con prólogo del poeta y escritor cubano Francis Sánchez y prefacio de la mencionada  Margarita García Alonso.

En un texto para la citada primera edición (2014) Margarita García Alonso, afirmaba: “El poeta muestra el desgarrón de su traje, desvela vivencias, amores y libros, y una intimidad desolada que fluye y se convierte  en cómplice de aquel niño que tuvo que abandonar su tierra y ha tenido que descifrar códigos para crecer, para comprender un destino marcado por las Letras. No falta el buen vino, el dulce licor de los amigos, o el amargo que viene con las dudas, la falta de esperanza sobre el fin del destierro. No falta la creencia, como si en cada libro que ha escrito o editado diera palabras a los desheredados. El tema, recurrente en la poesía cubana de estos últimos cincuenta años, alza al Hombre como causa, su nostalgia, su asombro. La angustia infinita, la tristeza recrea el País del exilio, como si fuese una isla que interpela a los barcos errantes”.

Y en las palabras iniciales a la segunda entrega (2016), Francis Sánchez señalaba: “Unos 50 poemas, pertenecientes a seis libros publicados, sintetizan la obra de Felipe Lázaro (…) retazos de una vida arrojada fuera de la patria. Así el poeta ensarta su dilatado exilio en la aguja de un verso adaptado al exacto existir, a la experiencia emocional y cultural más perceptible, sin que le tiemble el pulso al guiarse siempre por la sajadura del desprendimiento, la condición de exiliado como hilo conductor que perdió y al mismo le ha permitido encontrarse con la poesía”.

O como bien señala el propio autor de esta selección (Felipe Lázaro): “Toda antología es la suma de una constancia literaria. Por eso, Tiempo de exilio –donde reúno poema de mis libros, más otros textos inéditos- no es más que el resumen de mi labor poética de los últimos 40 años (…) En este sentido, pertenezco a la generación de poetas y escritores cubanos formados y surgidos en el exilio, los que salimos siendo niños, como: Maya Islas, Gustavo Pérez Firmat, Lourdes Gil, Iraida Iturralde, Alina Galliano, Laura Ymayo, María Elena Blanco y muchos más. Sin olvidar a los dos grandes exponentes de poesía de nuestro éxodo, como son José Kozer y Magali Alabau, y a los fallecidos Luis Cartañá, David Lago González y Amando Fernández, entre otros.. Incluso, para ser justo, tendría que mencionar a los poetas que han publicado todos sus libros en el destierro y que conforman una nutrida relación de autores que reflejan el quehacer poético fuera de la Isla desde el mismísimo 1959 a nuestros días”.

4 poemas de Felipe Lázaro

 

Díptico del eterno exiliado

 

Para José Mario, in memoriam

 

Soy un exiliado total

GUILLERMO ROSALES

 

I

Nos quedamos con tantas dudas e interrogantes

que faltó más de una conversación

con la frecuencia del abrazo que todo lo sella.

 

No obstante, ahora revives en la cercanía de nuestra memoria,

justo cuando has iniciado un viaje sin retorno

con tus ciudades amadas como equipaje:

esas interminables calle neoyorquinas,

tus sueños en un tranvía lisboeta,

taciturno quizá en Café de Flore

o la presencia en Praga del verdadero rostro humano

sesenta y ocho veces congelado.

Hasta tu cotidiano caminar por los madriles

-de Lavapiés a Sol y viceversa-

donde repites con la ebriedad de tus versos

la travesía de los deseos.

 

Pero aún falta regodearte con otras latitudes

que reclaman tu regreso,

en este preciso instante

cuando deambulas en la nada.

 

Ahora que no necesitas ningún trámite

para volver a tu Isla,

porque llevas su mapa incrustado en tus neuronas.

 

Y así trasnochas como fantasma en tu Habana,

ansioso de recuperar todo aquello que te sostuvo en vida:

El Gato Tuerto, La Rica, el puerto;

El Pastores o la Rampa,

hasta la escalinata que libertino frecuentabas

con la lucidez de tus poemas más subversivos,

irremediablemente proféticos de tu posterior destino:

¡Un Rimbaud que ardía en el trópico

mientras toda querencia se convertía en cenizas!

 

Volver a ese espacio vital

de tu primer bautizo amoroso,

como el alegre y travieso adolescente

que asombraba a su entorno familiar leyendo a Proust.

Sentar tu precocidad en la lujuria del Malecón

y ver escapar los abrazos idos

que retornan con la incertidumbre del oleaje,

donde el susurro de otras voces

danzan en la intimidad del caracol

y repiten con la sonoridad de la nostalgia

el ceremonial de esas canciones

-preferiblemente de Bola de Nieve o de Vicentino Valdés-

grabadas en la lluvia de tus recuerdos

en un bar sin nombre

de una esquina cualquiera…

 

II

Tan caro precio pagaste por el amor de ese paisaje

que tan solo se escucha el triste eco solitario de tu voz..

 

Con tu poesía rodeas la esencia del verdor insular,

Vitral ausente de todo tipo de emblemas patrios.

Sin datos inscritos en tu pasaporte

Deshaces la telaraña de tus ensueños

Y confirmas la más trágica verdad:

Los hombres son más libres después de muertos.

 

Al final, quemaste tu vida a grandes sorbos:

rebelde, iconoclasta irreverente,

doblemente exiliado,

poeta maldito en tu tierra y en el destierro.

 

Precursor de tantos enfrentamientos,

rechazas la fugacidad de las vanidades

-incluido los transitorios ismos-

y nos dejas tu paso por este mundo

como un enigma injustamente inacabado.

 

Portador de la más cínica sonrisa,

ya saltas y brincas a tu libre albedrío,

a carcajadas te retuerces

de toda pequeñez humana.

Repiensas tu vida como un misterio

al borde del más inusual abismo.

Rehaces tus huellas

como testigo de una época

teñida se sangre a borbotones:

¡Ay Cuba!

La historia se equivoca tantas veces. *

 ———

* José Mario

 

Fecha de caducidad

 

Para mis compatriotas que optaron por el destierro desde 1959.

 

Todo exiliado es un sobreviviente

que rescata la patria del naufragio

convirtiendo en espejo su única balsa.

 

Su zozobra le consume toda existencia

por donde discurre la odisea de los días.

 

Su tiempo, marcado por la fijeza,

pasa y no pasa.

Convertido en un mero espectador

se aferra al terruño como singular salvavidas

y desde las ruinas de su vida

sólo le queda un grito de libertad.

ante la impaciencia de las horas

y hasta de los segundos.

 

Extrañado hasta de su propia sombra

deambula desencajado con paso cansino.

Es el más puro de los murmullos-

Sin embargo, es solidario con Dios.

Presiente como suyo el dolor ajeno,

le aterran las más mínimas injusticias

y sabe que todo exilio es el  mayor castigo,

convertido en crimen.

 

Sus piernas de equilibrista consumado

añoran el ruido rompedor de las olas

o la frecuencia de la más leve brisa.

Su desdicha desterrada la supera a duras penas

con sus taciturnos monólogos

que reviven con pasión su pasado

-conservado como raíces tendidas al sol-

y siempre luce como perenne estandarte

la insistencia de sus deseos:

volver aunque sólo sea con sus recuerdos.

 

Este triste y  solitario náufrago

rememora su infancia

-su verdadero país-

mientras se niega a aceptar esta tragedia

impuesta por la Historia

-histerias patria-

y la lejanía no está en él

ni el espacio lo desune.

Más bien compensa su ausencia

con el nuevo hogar que ya es otra isla,

repleta las paredes de nostalgia:

el mar que siempre consuela

o un envejecido mapa con el paisaje de su niñez.

 

Y quizás como frágil esperanza

asuma el diario recopilar de noticias,

ansioso de todo acontecer insular,

pues hasta las más tibias reformas cuentan.

 

Históricamente optimista

se desespera por la ausencia prolongada

de una muerte anunciada

que ya no sorprenderá a nadie.

Y aún así se replanteará el posible regreso:

Siempre y cuando todo cadáver histriónico

tenga fecha de caducidad,

sino sólo le quedará retornar

con su cotidiana fantasía.

 

Espejo de impaciencia

 

Mi memoria prepara su sorpresa.

 JOSÉ LEZAMA LIMA.

 

Para Manuel Díaz Martínez.

 

I

No traigan al vidente Orlando a la gran fiesta.

Jamás a Silvia en cuyas piernas baila un colibrí.

 

Tampoco a Sergio, el tartamudo,

porque para palabras bastan las nuestras

y los oradores ya no son de esta época.

 

No digamos a la exquisita Matilde o al titiritero Osiris.

Aquí no necesitamos a los aguafiestas.

 

En este torbellino sucesorio ya somos jefes inmutables.

¡Eso nos basta!

 

Dictaremos las directrices maestras para el novísimo ismo

Perfeccionando nuestro más caprichoso ghetto.

 

Nosotros juzgamos según nuestro más íntimo pasado.

Algunos conversos agazapados

-el disfraz siempre ha sido muy útil en tiempos convulsos-

otros esperando

-siempre esperando-

el cambio de piel o la mejor marea,

soñando con propiedades, aunque –por ahora-

sólo sean ficticias.

Y  esas palabras disparatadas que suenan a ensoñación:

¡Jamás serán admitidas en nuestro nuevo Club social!

 

Queremos construir una nación casi perfecta

donde quizá exista toda arbitrariedad,

pero con mercado cautivamente atractivo.

 

Aspiramos a reunir a los más inútiles

para que nos sea más fácil toda posible permuta encubierta.

 

Y así poder vender la dichosa Isla por la levedad del peso

evitando la imparable tragedia

de una inmensa oleada tardía de futuros desterrados.

 

Los amantes amados de la patria

queremos construir un vergel dogmáticamente exclusivo

y ordenamos que en la nueva República sobrarán:

 

los colores ácrata del arcoíris,

todos los librepensadores,

algún que otro sospechoso por s caminar cadencioso,

las ninfas con su flor en la más íntima entrepierna

o los escribanos, los más temibles de todos.

Hasta los mudos, porque no podrán repetir consignas

y, sobre todo, los payasos,

capaces de escenificar nuestros horrores más sublimes.

 

No hablemos de los idealistas, esos son traidores de raíz.

Y de las musas, todo es opinable.

 

¡Ah, amor mío! Y de los poetas:

¡Di todo, di más! Si te atreves.

Esos son pequeños tiranos

y, a veces, hasta libertadores.

Son románticos de profesión,

taciturnos y rebeldes, siempre opositores,

y los inocentes jamás podrán reinar

pues de su canto sólo debe creerse

lo estrictamente necesario.

 

II

De la tartamudez de un pueblo

cuídense todos los caudillos,

las máscaras perdurarán hasta el instante oportuno.

 

Esas simples marionetas del capricho vitalicio

de un solo hombre,

se hundirán en el abismo absurdo

de un destino geopolítico.

 

Definitivamente, las revoluciones interminables han caducado.

 

Ha llegado la hora de la ciudadanía activa:

Ansias de ser algo más que un puñetero país

en un estercolero repleto de alacranes.

 

Poeta errante de todo bando

 

Para Carlos Julio Báez Evertsz.

 

…hasta escribir una carta es una cosa penosa

LUIS CERNUDA, una carta a José Lezama Lima ,  1953..

 

Desterrado de sí mismo

como una provocación más en su vida

siempre le acompañó el poder subversivo de un poema.

 

Lacerado hasta el infinito

-poeta errante de todo bando-

sufrió la censura de los sectarios

y el olvido impuesto en textos,

ya superados por la Historia.

 

Como una de sus destartaladas maletas

-siempre prestas tras la puerta-

Jamás logró el regreso ansiado.

 

Su vida trascendió rota

-perpetuándose como un dandy

poetizando a diestra y siniestra.

 

No obstante, comprendió a tiempo

Lo frágil que son las fronteras,

Incluido su mejor sueño o su mayor anhelo.

 

Este hombre masticó el exilio

y toda desesperanza le fue ajena.

 

*   *   *

 

La versión digital (PDF) de esta antología se puede leer y descargar GRATIS buscando el título de este libro y pinchándolo en una de las ventanas EBOOK de la cabecera de este blog. O directamente pinchando en este ENLACE:  Tiempo de exilio


Felipe Lázaro (Güines, 1948). Poeta y editor cubano. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Graduado de la Escuela Diplomática de España. Fue uno de los fundadores de las revistas cubanas: Testimonio (1968), La Burbuja (1984) y Encuentro de la cultura cubana (1996). Además de Jefe de Redacción del periódico antillano La Prensa del Caribe  (1997-98). Perteneció al Consejo Editorial de la Revista Hispano Cubana y del Boletín del Comité Cubano Pro Derechos Humanos. Obtuvo la Beca Cintas (1987-88) y fundó la editorial Betania en Madrid (1987).

Autor de seis poemarios, de varios libros de entrevistas y de diversas antologías sobre la poesía cubana del exilio, como: Poesía cubana: La Isla Entera (1995) en colaboración con Bladimir Zamora, y Al pie de la memoria. Antología de poetas cubanos muertos en el exilio, 1959-2002 (2003). Sus últimos títulos publicados son: el libro de relatos Invisibles triángulos de muerte (2017), la 5ª edición de Conversaciones con Gastón Baquero (2019) y esta antología poética Tiempo de exilio (2020).


Tiempo de exilio de Felipe Lázaro (3ª edición).

Prólogo de Francis Sánchez.

Prefacio de Margarita García Alonso.

136 pp. 2020. Colección ANTOLOGÍAS

ISBN: 978-84-8017-385-8.

PV: 15.00 euros ($20.00).

 

 

 

 

El pasado abril se cumplieron 40 años del masivo éxodo de ciudadanos cubanos, huyendo literalmente por el puerto del Mariel hacia el “enemigo del norte”, que representó un gigantesco puente marítimo de un pueblo que  escapaba del ya entonces fracasado modelo estalinista; copiado burdamente por el castrismo desde los años 60.

Los cubanos que entonces huyeron en ese post-revolucionario 1980 ya no eran batistianos ni siquiera latifundistas o burgueses. Mucho menos, comerciantes o propietarios, pues ya todos habían sido eliminados… En realidad, por el Mariel salió el pueblo llano y pobre (trabajadores, funcionarios, estudiantes…),  porque para esa fecha ya en Cuba no quedaba ningún vestigio del capitalismo prerrevolucionario (que fue erradicado entre 1960 y 1968). Tampoco había “cuentapropista” ni “emprendedores”, todo el pueblo cubano trabajaba para el Estado opresor  y, sencillamente,  esta descomunal huída a través del Estrecho de la Florida fue una gran espantada popular (unos 125.000 cubanos) que buscaban el camino de la libertad y el progreso que se les negaba en su patria..

En esa trayectoria de días (una verdadera odisea) salieron decenas de escritores, pintores y artistas cubanos. La lista de autores cubanos que salieron en esa inmensa huída ha crecido por su obra intelectual posterior y hoy son reconocidos en sus respectivos campos de creación, conformando orgullosamente la extraordinaria generación del Mariel.

No obstante, debemos recalcar, con cierta rotundidad, que estos compatriotas jamás fueron emigrantes, sino cientos de miles de nuevos exiliados políticos que se sumaron a un largo exilio histórico que ya contaba con varios millones…Vale recordar que la autoridades norteamericanas consideraron a esos ciudadanos cubanos, como solicitantes de asilo y no los catalogaron como refugiados económicos.

Solo la lista de creadores e intelectuales cubanos que lograron escapar en esa travesía  es una  muestra más de la gran pérdida de apoyo popular que ya afrontaba el régimen del 59 tras los sucesos de la embajada del Perú  y su consiguiente éxodo marítimo.

Reinaldo Arenas en Betania

Como nuestra casa editora se fundó siete años después de estos hechos históricos, en 1987,  no fue hasta esos años finales de los 80 y principio de los 90 que publicamos a algunos autores de ese valorado grupo exiliado, como  la poesía completa del icono de esa generación, el  narrador y poeta cubano Reinaldo Arenas (Holguín, 1943 – Nueva York, 1990). Poemarios, como: Voluntad de vivir manifestándose (1989) y Leprosorio. Trilogía poética (1990). Y  poemarios de Roberto Valero (1990) y Rafael Bordao (1988). Además, de Arenas publicamos otros dos libros: Conversación con Reinaldo Arenas (1990) del profesor cubano Francisco Soto y el libro de documentos Plebiscito a Fidel Castro (1990) con el reconocido pintor cubano Jorge Camacho, como coautor. La edición de este libro fue un proyecto personal de Arenas, el cual desarrolló con sumo ahínco en sus últimos meses de vida.

Ejemplares impresos de estos cuatro libros mencionados los recibió su autor en su apartamento de Nueva York (antes de su suicidio) y me consta –como editor-  que se involucró en su difusión y promoción, dentro de sus posibilidades de ese momento final de su vida, como su participación en la presentación del poemario Voluntad de vivir manifestándose en la famosa Tertulia Literaria Hispanoamericana que dirigía el ya fallecido poeta español Rafael Montesinos. Acto celebrado en noviembre de 1989 en el Instituto de Cooperación Iberoamericana de Madrid.

Como simpática anécdota de esa velada madrileña, donde asistió casi toda la nutrida colonia de intelectuales cubanos exiliados, encabezados por Gastón Baquero (sentado en primera línea), recordaré que en medio de la lectura se fue la luz y Reinaldo Arenas que leía con su cadencia usual, soltó, como horrorizado: “¡Dios mío, por un momento pensé que todavía estaba en Cuba!” y siguió declamando sus poemas  -de memoria, sin luz- lo que  motivó que tan pronto se acabó el apagón, un sonoro aplauso del público le premió que continuará leyendo a pesar de la adversidad de la oscuridad.

Además de estas obras de Reinaldo Arenas en Betania, hay que señalar la selección de su poesía para la antología Poetas cubanos en Nueva York (1988) con Prólogo del profesor cubano José Olivio  Jiménez (con los poemas: “Aportes”, Sinfonía”, “Premio”, “Cuando le dijeron”, “Un cuento”, Esas espléndidas diosas” y “Voluntad de vivir manifestándose”) y también poemas suyos en  Al pie de la memoria. Antología de poetas cubanos en el exilio, 1959-2002 (2003) con Prólogo-poema del poeta cubano Manuel Díaz Martínez (con los poemas: “Aportes”, “Voluntad de vivir manifestándose”; “Cuando le dijeron”. “Mar”, “El otoño me regala una hoja” y “Autoepitafio”);  ambos libros de Felipe Lázaro.

Referente al libro de poesía Voluntad de Vivir Manifestándose, este  se divide en cuatro partes: Esa sinfonía que milagrosamente escuchas, Sonetos desde el infierno, Mi amante el mar y El otoño me regala una hoja y en cuanto a Leprosorio. Trilogía poética  tiene tres divisiones: El Central (Fundación), Morir en junio y con la boca afuera (Ciudad) y Leprosorio (Éxodo). Como se lee,  Reinaldo Arenas sumó a esta segunda entrega betaniana su primer poemario publicado con anterioridad en España: El Central (Barcelona: Seix Barral, 1981). O sea, que estos dos poemarios citados reunían   toda la producción poética de Arenas, hasta la edición de Inferno. Poesía completa (Barcelona: Lumen 2001) y su segunda edición (Argentina, 2018) con Prólogo del escritor cubano Juan Abreu.

En este sentido, de Arenas se podría decir que es un poeta tardío, pues publicó su primer libro de poesía -el citado El Central (1981)- a sus 38 años, pero con toda certeza podemos afirmar que ya escribía poesía desde su llegada a La Habana a principio de los años 60, aunque no la publicase ni pudiese publicarla por la represión imperante. Como se sabe, él publica su primer libro con  24 años, su reconocida novela Celestino… en 1967 (único libro de Arenas publicado en la Cuba castrista), pues  su segunda novela El mundo alucinante (1969) ya la tiene que publicar en el extranjero, y con su exilio de 1980 publica (en cascada) toda su magnífica obra: innumerables novelas y libros de cuentos, ensayos y teatro… que suman una extensa bibliografía y lo convierten en unas de las voces literarias más representativas del siglo XX cubano Sin embargo, como autor cubano (él siendo cubanísimo, guajiro confeso) tuvo que publicar la mayoría de su obra literaria en el destierro hasta su temprana muerte a los 47 años en el exilio neoyorkino (1990) cuando hizo pública su estremecedora carta de despedida, donde culpaba al dictador Fidel Castro de su tragedia personal y la de todo su pueblo…

30º Aniversario de su muerte en el exilio

Al cumplirse otro aniversario del fallecimiento de Reinaldo Arenas (un 7 de diciembre, como la muerte de Maceo) hay que destacar que su trayectoria literaria  ya ha trascendido a su muerte con una obra espléndidamente lúcida y rebelde, atrevida y contestataria, profundamente cubana, de una constante oposición al régimen del 59… Su genuina literatura siempre ha sido disidente y su narrativa, poemas, ensayos y teatro han desafiado a todo poder represor, pero, sobre todo, su vida y sus obras son irrefutables testigos y veraces testimonios que condenan al Estado totalitario castrista que lo machacó sin piedad y lo trituró en vida, tanto en la Isla y como en el exilio.


 

3 POEMAS DE REINALDO ARENAS:

 

Aportes

Carlos Marx

no tuvo nunca sin saberlo unas grabadora

estratégicamente colocada en su sitio más íntimo.

Nadie lo espió desde la acera de enfrente

mientras a sus anchas garrapateaba pliegos y más pliegos.

Pudo incluso darse el lujo de maquinar

Pausadamente

contra el sistema imperante.

 

Carlos Marx

no conoció la retractación obligatoria,

no tuvo por qué sospechar  que su mejor amigo

podría ser un policía,

ni, mucho menos, tuvo que convertirse en policía.

La precosa para la cola que nos da derecho a seguir en la cola

donde finalmente lo que había eran repuestos para presillas

(“¡Y ya se acabaron, compañero!”)

le fue también desconocida.

Que yo sepa

no sufrió un código que lo obligase a pelarse al rape

o a extirpar su antihigiénica barba.

Su época no lo conminó a esconder sus manuscritos

de la mirada de Engels.

(Por otra parte, la amistad de estos dos hombres

Nunca fue “preocupación moral” para el Estado).

 

Si alguna vez llevó una mujer a su habitación

no tuvo que guardar sus escritos bajo la colchoneta

y, por cautela política,

hacerle, mientras la acariciaba, la apología al Zar de Rusia

o al Imperio Austrohúngaro

 

Carlos Marx

escribió lo que pensó.

Pudo entrar y salir de su país,

Soñó, meditó, habló, tramó, trabajó y luchó

contra el partido o la fuerza oficial imperante en su época.

 

Todo eso que Carlos Marx pudo hacer pertenece ya nuestra prehistoria.

Sus aportes a la época contemporánea han sido inmensos.

-La Habana, junio de 1969.-

 

Voluntad de vivir manifestándose

 Ahora me comen.

Ahora siento cómo suben y me tiran de las uñas.

Oigo sus roer llegarme hasta los testículos.

Tierra, me echan tierra

Y piedra

Que me cubre.

Me aplastan y vituperan

Repitiendo no sé qué aberrante resolución que me atañe.

Me han sepultado.

Han danzado sobre mí.

Han apisonado bien el suelo.

Se han ido, se han ido dejándome bien muerto y enterrado.

 

Este es mi momento.

-Prisión del Morro, La Habana, 1975.-

 

Mar

Ya no tenemos el mar,

Pero tenemos voz para inventarlo.

 

No tenemos el mar,

Pero tenemos mares que no podremos olvidar:

El mar encrespado de la cólera,

el mar viscoso del destierro,

el fúlgido mar de la soledad,

el mar de la traición y el desamparo.

 

No tenemos el mar,

pero tenemos mares.

Mares repletos de excrementos,

mares de gomas de automóviles

donde empecinadamente deriva un esqueleto

(las falanges aún aferradas a la cámara

y el fragor de la metralla en el oleaje).

 

No tenemos mar,

pero tenemos mares.

Mares de inescrupulosos traficantes,

mares de esbirros disfrazados de bañistas

y profesores que comercian con el crimen,

mares de playas convertidas en trincheras,

mares de cuerpos balaceados

que aún retumban en nuestra memoria salpicándola.

 

No tenemos mar,

pero tenemos náufragos,

tenemos uñas, tenemos dedos cercenados,

alguna oreja y un ojo que el ahíto tiburón no quiso aprovechar.

 

Tenemos uñas,

siempre tendremos uñas

y las aguas hirvientes de las furias,

y esas aguas, las pestilentes, la agresivas aguas,

se alzarán victoriosas con sus víctimas

hasta formar un solo mar de horror,

un mar unánime,

un mar sin tiempo y sin orillas sobre el abultado vientre del verdugo

-Nueva York, noviembre de 1983.-

Todos los poemas pertenecen al poemario Voluntad de vivir manifestándose (Betania, 1989).


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Bibliografía de Reinaldo Arenas (actualizada, 2020):

 Poesía: El Central (1981), Voluntad de vivir manifestándose (1989), Leprosorio. Trilogía poética (1990) e Inferno. Poesía completa (2001 y 2018).

Narrativa: Celestino antes del alba (1967), El mundo alucinante (1968 y 1969), Con los ojos cerrados (1972),  El palacio de las blanquísimas mofetas (1980), La vieja Rosa (1980), Termina el desfile (1981), Cantando en el pozo (1982), es otra edición de Celestino antes del alba,  Otra vez el mar (1982), Arturo, la estrella más brillante (1984), La loma del Ángel (1987), El portero (1989), Viaje a La Habana (1990),  El color del verano y El asalto (1991),  Antes que anochezca (1991), Adiós a mamá (1993), entre otras.

Ensayo: Necesidad de libertad (1986), Un plebiscito a Fidel Castro (1990)  con Jorge Camacho como coautor, Conversación con Reinaldo Arenas (1990) de Francisco Soto.

Teatro: Persecución (1986).

Revista:  Mariel (1983-1985).


Libros de Reinaldo Arenas en Betania (disponibles):

 * Voluntad de vivir manifestándose  (1989).

128 pp. Colección Betania de Poesía  ISBN: 84-86662-09-5. PV: 15.00 euros.

*  Leprosorio. Trilogía poética (1990).

144 pp. Colección Betania de Poesía. ISBN: 8486662-67-2.  PV: 15.00 euros.

*  Un plebiscito a Fidel Castro (1990) con Jorge Camacho (coautor).

152 pp. Colección Documentos. ISBN: 84-86662-68-0. PV: 15.00 euros.

*  Conversación con Reinaldo Arenas  (1990) de Francisco Soto

72 pp. Colección Palabra Viva.  ISBN: 84-86662-57-5. PV: 10.00 euros.

 

 

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