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Nos complace presentar la 2º edición (digital e impresa) del libro El único José Martí: principal opositor a Fidel Castro del poeta y escritor cubano Ismael Sambra, residente en Canadá.

Este libro fue escrito durante los cuatro años que su autor sufrió el presidio político del castrismo (1993-97) y publicado, en una primera edición, por nuestra casa editora en el año 2000.

Esta nueva entrega se abre con las sugerentes palabras preliminares del Dr. Eduardo Lolo: “Sambra estudia, reflexiona, y profundiza en el ideario del Apóstol como su razón de ser en tanto que preso político del totalitarismo. Su postura disidente y la incongruente derivación de vivir en libertad estando encarcelado, parten del ejemplo y las enseñanzas de Martí. Consecuentemente, Fidel Castro emerge como el indiscutible antípoda del Apóstol y no como su seguidor histórico, según intenta adoctrinar la historiografía oficialista del régimen castrista”.

 En el Prólogo (a la primera edición, que también se incluye en este tomo), el poeta  cubano Orlando Fondevila, acierta a decir: “Este es un libro iluminador que desmonta una a una todas las falacias con las que pretende legitimarse Castro. Para ello, Sambra se vale, además de sí mismo, de la palabra siempre sugestiva, vigorosa y orientadora de José Martí”.

Le siguen los textos del autor, que componen este libro, y se desglosan de la siguiente manera:

— Introducción del autor

— Capítulo I: Usted nos enseñó a opinar.

— Capítulo II: Usted negó la lucha de clases y el comunismo.

— Capitulo III: Usted vivió en el monstruo.

— Capítulo IV: Usted tuvo fe en el mejoramiento humano.

— Apéndice: La voluntad creadora de José Martí en los Versos Libres a través del análisis del poema “Pórtico”.

Este último trabajo (añadido a esta segunda edición) fue premiado en el VI Seminario Nacional de Estudios Martianos (La Habana, enero de 1977) y publicado en la revista literaria La Palma (Santiago de Cuba, número 3, 1982).

En definitiva, una documentada denuncia contra el intento del castrismo de presentar a Martí como su referencia intelectual y donde se desmantelan las falacias ideológicas del régimen del 59.


Ismael Sambra (Santiago de Cuba, 1947).  Poeta, narrador y escritor cubano. Licenciado en Literatura y Lengua Hispánica. Trabajó como actor teatral y en la televisión regional cubana , como guionista y asesor. Ex preso político del castrismo (1993-97), hoy reside en Canadá, donde creó la Fundación  Cubano Canadiense (FCC) y el periódico trilingüe de Canadá: Nueva Prensa Libre. Es miembro de Honor del PEN Club de Escritores de Canadá.

Autor de los poemarios: Hombre familiar o Monólogo de las Confesiones (1999). Prólogo de Guillermo Rodríguez Rivera, Los ángulos del silencio (2001) y  Bajo lámparas festivas (2004). Prólogo de León de la Hoz. Tiene publicados tres libros de narrativa: Viviendo lo soñado. Cuentos breves (2002). Prólogo de Daniel Iglesias Kennedy y Epílogo de Rafael Carralero, Cuentos de la prisión más grande del mundo (2015) y coautor  (junto a Manuel Gayol Mecías) de la antología Cuentos erróticos  (2018). También hay que resaltar  los libros de relatos para niños: Las cinco plumas y la luz del sol (1987),  The Five Feathers  (2010) y La couleur de la pluie (2018), bilingüe: español-francés. Su Docu-novela-testimonio Procesado en el Paraíso  se encuentra en proceso de edición.

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El único José Martí, principal opositor a Fidel Castro, de Ismael Sambra.

Prefacio del Dr. Eduardo Lolo.

Prólogo de Orlando Fondevila.

2018, 164 pp. Colección ENSAYO.

ISBN: 978.84-8017- 404-6.

PV: 15.00 euros ($20.00).

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Reseña de la poeta cubana Lilliam Moro del libro de relatos Invisibles triángulos de Muerte. Con Cuba en la memoria (Betania, 2017) del poeta y editor cubano Felipe Lázaro (Güines, 1948), publicada recientemente (2018) en: Crear en Salamanca (Salamanca, febrero): http://www.crearensalamanca.com/sobre-inivisibles-triángulosdemuerte-de-felipe-lazaro-comentario-de-lilliam-moro, Havana Times (La Habana, junio): http://havanatimes.org/sp/?p=134046 y en Neo Club Press (Miami, junio): http://neoclubpress.com/por-imperativo-categorico-no-olvidar-0646744.html

 

 

 

POR IMPERATIVO CATEGÓRICO: NO OLVIDAR

 

Hay quienes escriben memorias para preservar ciertos momentos vividos que consideran tan preciados como para compartirlos con un lector generalmente ajeno a los hechos y circunstancias narradas. Y hay otros escritores que se empeñan en el angustioso afán de que no se olviden vivencias que consideran una obligación dar a conocer, movidos por un imperativo categórico. La imposibilidad de comunicarlas puede desembocar en una amargura que se arrastrará toda una vida, pero esa impotencia puede volverse un grito de rebeldía contra la impunidad.

Las narraciones recogidas en INVISIBLES TRIÁNGULOS DE MUERTE, de Felipe Lázaro, contienen una recreación de un paraíso perdido detenido en el tiempo, escritas tratando de mantener la mirada diáfana de un joven que de pronto se quedó sin futuro y tuvo que abandonar su pueblo natal, Güines, en una dolorosa iniciación a la vida, arrancado de sus referencias inmediatas. Y el adulto que las escribe logra en muchos momentos transmitir la magia del deslumbramiento infantil y juvenil, como en “El viejo Chon”, que conserva todo el asombro del joven que ahora el autor adulto nos entrega, como una coloreada postal que ha guardado con verdadera devoción en algún bolsillo de su memoria.

Otros cuentos del libro también luchan contra el olvido, y se recrean en sus líneas y en las fotos que acompañan la edición: ciertas calles, establecimientos comerciales, escuelas, vecinos, parientes y amigos, aunque, como diría ese verso de Pablo Neruda: “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”, y mucha de esa humanidad se halle desperdigada en el exilio, quizás esté envejeciendo, o incluso muerto, y las calles estén ahora sucias y descuidadas, y en ruinas las edificaciones, y los negocios ya inexistentes, y todo el pueblo carcomido por la desidia, como la historia gráfica de la decadencia. Pero el recuerdo permanece intacto, suspendido en una impronta adánica, porque el adulto escribe desde la mirada intacta del joven que fue.

Pero en esta obra no todo es recreación de las vivencias amables. La faceta combativa del imperativo categórico de “no olvidar” está presente de manera implícita, en algunos casos de forma tan evidente como en “Entrevista a una heroína”, donde el diálogo ficcional se convierte en una lección de historia política y social de las casi seis décadas transcurridas desde el inicio de la nefasta Revolución (que yo prefiero llamar Involución, así también con mayúsculas) de 1959. Es el recuento movido por la indignación del autor ante la ignorancia de las generaciones cubanas actuales —y de la mayor parte del mundo en general— que desconocen los hechos fundacionales y truculentos de más de medio siglo de castrismo.

INVISIBLES TRIÁNGULOS DE MUERTE es, ante todo un libro necesario porque la labor llevada a cabo por la Revolución de 1959 tiene en su esencia un propósito más perverso: despojar a una nación de su pasado. Y cuando esta dinámica se lleva a cabo el pueblo va perdiendo su identidad esencial y se convierte en un conglomerado que solo tiene como referencia el Estado opresor que les va inculcando una historia manipulada y con grandes espacios vacíos, con el peligro intrínseco de que la falta del pasado real que formó la nación sea sustituida con la entelequia fabricada por el opresor, lo que significa la pérdida del alma nacional. Y un pueblo sin alma es un pueblo sin futuro, encadenado a un presente detenido, como una muerte prolongada.

Hay que seguir poniendo las cosas en su sitio para destruir los mitos y la perversión como modus operandi del régimen castrista, y es lo que se ha propuesto Felipe Lázaro en sus INVISIBLES TRIÁNGULOS DE MUERTE.


Lilliam Moro (La Habana, 1946). Poeta y narradora cubana, residente en Miami. Perteneció al grupo de las Ediciones de El Puente (1961-65) en La Habana.  Sus últimos títulos publicados son: Contracorriente (2017), El silencio y la furia (2017), Tabla de salvación (2018) y la separata poética  El viaje al horror (2018).


 

Más información sobre Invisibles triángulos de muerte:

 

Sandrasalamandra. De Sandra, lotos, ceibas y mucho más. ExIlio-En(in)Illio. Cuentos (Sonia Bravo Utrera)

 

“La gnosis es una enseñanza cósmica que aspira a restituir dentro de cada uno la capacidad de vivir consciente e inteligentemente”.
  Samuel Aun Weor

 

Este texto fue publicado el pasado 6 de julio (2018) en el blog El copo y la rueca de la escritora cubana María Gabriela Díaz Gronlier, residente en Madrid.

Sandrasalamandra es un libro emocionalmente intenso. La protagonista es como un jagüey cuyas barbas crecen y crecen sin poder alcanzar la tierra, que es el destino natural de las raíces aéreas.

Sandrasalamandra es cubana. Sandra representa el estado de ánimo de una gran mayoría de sus compatriotas, ya vivan en su lugar de origen o fuera de él. La psiquis que es sometida a una dictadura o al exilio sufre convulsiones de tal envergadura que sólo aquel que las padece puede aliviarlas, aunque no curarlas. Aliviarlas con la ayuda del amor propio, del pudor, de su fuerza de voluntad y del poder que otorga la supervivencia; es decir, la existencia sometida al peligro permanente. La víctima persigue no mostrar sus pústulas. La protagonista de las historias recogidas en este libro sobrevive a la frustración que la persigue.

Sandra se transmuta, muda. Pero el esfuerzo que esta tarea conlleva la va desgastando por dentro. La transmutación no es más que una estrategia para poder subsistir en los lugares que habita físicamente, porque, emocionalmente, Sandra es fiel a sus raíces, rellena el vacío con recuerdos que la fustigan. Cada historia de este libro tiene como protagonista a una Sandra aparentemente distinta. Pero todas las Sandras son una sola Sandra, que se desdobla en función de las circunstancias.

Los cuentos recogidos en Sandrasalamandra logran trasladar al lector la angustia que rige la vida de los cubanos. Sandra transmite su ansiedad al leyente. Sandra no puede establecer las directrices básicas de su vida a mediano y largo plazo. No puede, porque, al no poder exteriorizar lo que verdaderamente siente, los anhelos frustrados la van consumiendo por dentro y le impiden adaptarse.

La frustración es un sentimiento invisible y demoledor que horada el alma como el cáncer agujerea el cuerpo. Hay que ser muy fuerte para resistir. Pero Sandrasalamandra se resiste al poder de la inconformidad. Ella piensa que su Yo se quebraría si lo cede todo. Ella cree que se diluiría en infusiones de yerbas extrañas y, entonces, se quedaría sin nada -verdadera razón de su inadaptación-. Sandra abdica sólo por necesidad. Cede lo justo y, así, mantiene vivo lo que considera suyo.

Sonia Bravo Utrera juega con la cábala. La autora nos indica en el índice que el uno pertenece a la experiencia en soledad, que el tres son las visiones y el cinco los purgatorios. En cuanto al nueve, son nueve las historias que trenzan la cuerda de su existencia. Nos dice Raúl Flores en relación a los arcanos mayores: “Los números 1 al 9 representan lo que una persona o entidad parece ser a los ojos de otras personas o del mundo, son los números de la individualidad y la personalidad”.

Sandra -las Sandras- consigue mantener vivas estas cualidades -individualidad y personalidad- en los dos ámbitos en los que transcurre su vida: en la Cuba castradora y en el exilio. Y lo hace sirviéndose de los recursos de la ironía, la retrospectiva y el juego de voces. Sandra cuenta y cuenta Sonia. Ambas juegan al pimpón y se muestran avaras con los signos de puntuación y, en ocasiones, casamenteras con las frases, ofreciendo destellos de la conciencia mediante palabras corridas. Pongo un ejemplo: “(…) SandratuprofesorademarxismoyaenMiami explicando hace siglos lo que fue el terror rojo(…)”

Sandrasalamandra está publicado por Betania en español e inglés. Es una edición bilingüe. El libro comienza con una introducción instructiva y amena. En ella se informa al lector de donde le viene al cubano su linaje.

En el preámbulo, escribe Sonia que sus compatriotas tienen: “un modo de ver y asumir la vida, una forma de hablar, un modo de pensar de altos vuelos al calor de una universidad tricentenaria y, ¿por qué no?, un modo también de danzar con los ojos y la cintura”. Habla de historia, de ritos africanos, de dogmas cristianos, de chinos poseedores de sabores insólitos y de judíos y árabes que “vendían bueno, bonito y barato”. Revela las claves del mestizaje cubano.

Sandrasalamandra nos dice que el conocimiento que tenemos de nosotros mismos es el recurso más valioso que poseemos para hacer frente a la adversidad.

Nos enorgullece presentar Viaje hacia el horror (Betania, 2018) de la poeta cubana Lilliam Moro (La Habana, 1946), que publicamos en la Colección Separatas, en forma digital. Actualmente la autora reside en Miami después de vivir cuatro décadas en España.

Homenaje a las víctimas que murieron al ser hundido el remolcador donde intentaban huir de Cuba pacíficamente el 13 de julio de 1994.

Esta entrega poética se centra en conmemorar (y recordar), a los 24 años transcurridos del criminal suceso, el hundimiento del remolcador 13 de Marzo por las fuerzas armadas del régimen castrista (el 13 de julio de 1994) donde viajaban 72 ciudadanos cubanos que huían de Cuba hacia la Florida. De estos, murieron asesinadas 37 personas, incluidos 10 niños. ¡Uno de los crímenes más execrables del régimen del 59 en estas seis décadas plagadas de horror, sufrimientos y atropellos contra el pueblo cubano!

Esta separata se puede leer y descargar GRATIS pinchando la portada, por lo que animamos a su difusión.

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Lilliam Moro: poeta y narradora cubana. Ha publicado los poemarios: La cara de la guerra (Madrid, 1972), Poemas del 42 (Madrid, 1989), Cuaderno de La Habana (Madrid, 2005), Obra poética casi completa (Miami, 2013), Contracorriente (Salamanca, 2017), El silencio y la furia (Miami, 2017), Tabla de salvación (Madrid, 2018) y Viaje hacia el horror (Madrid, 2018). Es autora de En la boca del lobo, Premio de Novela (Madrid, 2004).

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Reseña del poeta canario Antonio Arroyo Silva sobre el poemario Los cuervos y la infamia (Betania, 2018) del poeta cubano Félix Anesio (Guantánamo, 1959), residente en Miami. Este texto fue publicado en El Diario.es (La Palma, 30 de junio de 2018).

DE CUERVOS Y DE INFAMIAS EN LA CÁMARA POÉTICA DE FÉLIX ANESIO

Por Antonio Arroyo Silva

 

En la entrevista de la poeta Lilian Moro que sirve de prólogo a esta edición de Los cuervos y la infamia, Félix Anesio, autor de dicho poemario le responde que los cuervos representan en sus poemas el desconcierto y el horror y, sobre todo, un enigma indescifrable. Por otro lado, define la infamia como el polo opuesto de aquellos ideales humanistas que suponen el honor, la bondad y la nobleza. Esto ya me da una idea de cómo abordar la obra y desarrollar estas notas que vienen a continuación que no tienen mayor aspiración que ser mi propia lectura

Mientras leía Los cuervos y la infamia me vino la sensación de película en blanco y negro, algo así entre el cine de Fellini de sus primeros tiempos neorrealistas y Bergman. Sobre todo, el segundo al que el autor reconoce como maestro. No es gratuito afirmar que la relación y el diálogo de las artes ha sido bastante fructífera para el desarrollo de la creación en la cultura occidental. En Félix Anesio vemos reflejado esto claramente: esa relación entre su poesía y el cine hace que la progresión de sus imágenes sea visual y cinestésica: imagen en movimiento constante y distintos planos. El ojo del poeta tras la cámara. También se observa cierta influencia del expresionismo alemán, no solo en lo cinematográfico sino también del poético y pictórico (Münch). En esa sala de espera del poema «El callejón de los vencidos» se intuye la sonrisa morbosa de un Gottfried Benn y, por supuesto, la presencia de Bruno Schulz—de ahí la dedicatoria—.  De hecho, el propio Félix Anesio se pregunta en un breve poema de la primera parte:

 

¿Es misión del artista desentrañar

la oculta belleza de lo horrendo?

 

Como Benn en su libro Morgue y otros poemas que ve la belleza en un áster que crece en el interior del pecho de un cadáver:

 

Lo instalé entre virutas

en la cavidad del tórax

mientras lo cosíamos.

¡Bebe hasta el hartazgo en tu florero!

¡Descansa en paz

pequeña áster!

 

No obstante, Anesio nos expresa a los lectores la cuestión en forma de pregunta que produce un tono reflexivo y abierto.

Así llegamos al poema «Rara avis» que trata de la figura del famoso Hombre Elefante; pero está basado en la película de David Lynch — por cierto, rodada en blanco y negro –, pues se alude a John Merrick y no al personaje real, de nombre Joseph.

Los poemas de Los cuervos y la infamia parecen un montaje de producción cinematográfica. De hecho, esta es una característica del poemario que apoya lo que decía antes de la relación de este libro con el cine. El poeta no es un pintor ni un músico, sino un cinéfilo que aspira a rodar una película que, a la postre, se transforma en un libro de poemas, en blanco y negro. Todo alude a esta antítesis de los tonos que van del blanco al negro: los cuervos, la infamia, las escenas de la sala de espera, el pez abisal, el poeta muerto…

Pero todo no se queda en un mero devaneo entre la realidad y la ficción, en un mundo descolorido e impersonalizado que ocupa las partes I y II de la obra. También está ese sujeto lírico que entra en escena para equilibrar esa tremenda caída al infierno de Dante que es, en la segunda parte, el poema antes aludido «El callejón de los vencidos». Un infierno queda atrás y Félix Anesio asume su condición de trasterrado, sin evitar ese tono existencialista de abandono. En la tercera parte del libro, el tono, el ritmo y el registro cambian y el poema disminuye considerablemente hasta llegar a un solo verso. Poemas con tendencia al aforismo reflexivo con un toque de ironía y crítica social (de forma indirecta en las partes precedentes) a cierto régimen que le tocó vivir y del que ahora sufre las consecuencias en su exilio. Léase «Clase de historia en Cuba, 1960»:

 

Una mano escribe en la pizarra: «El Imperialismo se derrumba.

El futuro pertenece por entero al Socialismo».

Hace ya muchos años que la profesora descansa en paz.

 

O el extremo existencialismo contenido en el poema «Ceremonial litúrgico» que llega a su punto más alto, pues ya viene siendo una tónica a lo largo del libro:

 

Nos consumimos

como cirios

en el altar de nadie

 

No obstante, este Los cuervos y la infamia se cierra con un poema en prosa que, según mi punto de vista, resume todo lo anterior. Pero esta vez recurre a la analogía musical: «Todo un complejo entramado para crear un arte, en el que se hace   indispensable   el silencio».

Lean esta obra con hilatura magistral, aunque, como se dice en el poema inicial «Los seminaristas», les pueda llenar de turbación la imagen que recuerden. ¿Pero que sería de la poesía sin este estado de turbación? ¿Qué sería de la belleza si no estuviera en los lugares más inimaginables como la pobreza y la podredumbre del ser humano? ¿Qué sería de Baudelaire, de Poe, de Rimbaud, de Ingmar Bergman?

Lo dice el poeta Félix Anesio desde su atenta vigilia, que se confiesa creyente: siempre queda una luz de esperanza. Como William Carlos Williams, cree que aún en el infierno crece la flor del asfódelo.

 


Antonio Arroyo Silva. Nacido en Santa Cruz de La Palma en 1957, es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de la Laguna. Ha sido colaborador de revistas nacionales e internacionales como La palabra y el Hombre. Ha publicado libros de poemas: Las metamorfosis, Esquina Paradise, Caballo de la luz, Symphonia, No dejes que el arquero, Sísifo Sol, Subirse a la luz. Antología esencial 1982-2014, (español-rumano), Poética de Esther Hughes, Mis íntimas enemistades, Ardentía y Fila cero. Las plaquettes Material de nube y Un paseo bajo los flamboyanes. En ensayo, La palabra devagar.   Ha participado en varios festivales internacionales de poesía como la «XXII Cita en Berlín», invitado por la Universidad Humboldt como representante de NACE. Es miembro de la Nueva Asociación Canaria de Escritores (NACE). Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez 2018 por Las horas muertas.

Reseña del profesor Emelio Betances (Gettysburg College) del libro de ensayos Desigualdad y clases sociales (Betania, 2016) del sociólogo dominicano Carlos Julio Báez Evertsz, publicada en la revista GLOBAL de la Fundación Global Democracia y Desarrollo, volumen 15 Nº 80 enero-febrero 2018. www.editorialfunglode.com 

Las grandes obras nos permiten reflexionar y nos llevan a leer libros nuevos, que amplían nuestra comprensión y profundizan nuestro conocimiento sobre un tema en particular. También nos hacen pensar sobre el estado de nuestra profesión y cómo ha sido moldeada por debates abiertos. Más importante aún, los grandes libros nos hacen volver a los temas y teorías estudiadas recientemente, nos obligan a echar un vistazo fresco a los temas que creíamos haber entendido. Esto es lo que Carlos Julio Báez Evertsz (CJBE) nos ofrece en su monumental Desigualdad y clases sociales, una interesante y oportuna crítica integral de las teorías de las clases sociales. Este es un libro que busca describir el sujeto del cambio social de nuestro tiempo, uno que tiene el potencial de sustituir el capitalismo neoliberal y que podría comenzar a construir el socialismo participativo o la democracia igualitaria.

La primera parte del libro (capítulos 1 y 2) abre con una investigación de la desigualdad social, donde se revisan los trabajos más importantes sobre el tema (V. Pareto, T. Piketty, A. Atkinson, B. Milanovic, etc.) y advierte que «la lucha por reducir la desigualdad implica estar conscientes que tocar los intereses de la superclase que controla parte de la riqueza mundial es un camino lleno de obstáculos. Exigir la igualdad es de hecho proponer un cambio radical en la organización de las relaciones sociales que deberá llevarse a cabo en una larga marcha en la cual habrá avances y retrocesos, conflictos sociales diversos no solo entre “los que tienen y los no tienen”, sino entre los que se resisten a aceptar los cambios necesarios para una redistribución de la riqueza y los ingresos, aunque estos les vaya a beneficiar» (Báez Evertsz, 2016: 72-73).

Carlos Julio Báez Evertsz

El análisis continúa con un debate sobre la visión de Karl Marx sobre las clases sociales. Para Marx, las clases tienen posiciones objetivas en estructuras sociales derivadas de un modo particular de producción. Las relaciones de explotación y dominación política son fundamentales para definir una clase social, y las luchas de clases son el núcleo del análisis del desarrollo histórico. Por su parte, Max Weber desafía la visión de Marx argumentando que las clases sociales se basan en «condiciones determinadas por el mercado». Mediante el uso de conceptos como clase, estatus y partidos políticos, desarrolló un enfoque tridimensional para estudiar la estratificación social. En consecuencia, cada dimensión ejerce influencia sobre la otra, pero nunca se expresa como una forma de lucha de clases. Las diferentes interpretaciones de las propuestas de Marx y Weber marcaron el tono del debate sobre las clases sociales en el siglo XX y más allá.

El segundo segmento (capítulos 3-10) del libro pasa revista a teóricos funcionalistas como T. Parsons, R. Merton, K. Davis, W. Moore, B. Malinowski, A. R. Radcliffe-Brown, R. Dahrendorf a G. Lensky y S. Ossowski. Todos estos autores tienen una cosa en común: trataron de refutar la visión de Marx sobre las clases sociales y propusieron teorías alternativas basadas en el enfoque tridimensional de Weber sobre la estratificación social. Los funcionalistas desarrollaron teorías que propusieron la existencia de un continuo que va desde las clases bajas hasta las clases medias y altas. Reconocen los estratos, pero no las clases. Para ellos es inconcebible considerar la idea de clase social y lucha de clases. De acuerdo con el pensamiento de Weber, los funcionalistas reconocen la existencia de conflictos en la sociedad, pero no las clases como una expresión de las relaciones de explotación y dominación.

La tercera sección (capítulos 11 y 12) pasa a diseccionar los escritos de Marx sobre la formación social histórica para explicar su concepto de clases sociales. CJBE encuentra que el método dialéctico de Marx muestra en cada punto que la explotación y dominación capitalista siempre están en el centro del análisis. Pasa una buena cantidad de tiempo discutiendo la importancia del trabajo productivo e improductivo para definir las clases sociales. Marx fue el primero en considerar el hecho de que la aplicación capitalista de la tecnología al proceso de trabajo iba a disminuir el tamaño de la clase trabajadora productiva, pero advirtió que los trabajadores improductivos en el comercio, las finanzas, los servicios, etc. también eran miembros de la clase trabajadora. Por lo tanto, si tenemos en cuenta este análisis, la clase trabajadora en su conjunto no está disminuyendo, sino que se está ampliando como trabajador colectivo (ver más adelante).

La cuarta parte del libro (capítulos 13 a 16) examina las teorías neomarxistas sobre las clases sociales. Señala los trabajos de G. Carchedi, N. Poulantzas y E. O. Wright. Estos escritores hacen contribuciones significativas sobre la definición de pequeña burguesía o nueva clase media. Mientras Carchedi y Wright se centraron en la ubicación contradictoria de clase de la nueva pequeña burguesía o la nueva clase media, Poulantzas, utilizando una perspectiva estructural, divide una formación social en tres ámbitos: económico, político e ideológico. Poulantzas tiende a privilegiar la esfera ideológica al discutir el lugar en el debate de la pequeña burguesía o la nueva clase media. Lo significativo de las contribuciones de estos tres autores neomarxistas es que buscan definir el sujeto del cambio social. Si la clase obrera industrial se redujera, argumentaron, ¿debería aliarse con la pequeña burguesía o la nueva clase media para que tenga éxito la revolución?

La quinta unidad (capítulos 17-19) se centra en los teóricos neoweberianos, que incluyen a John H. Goldthorpe, Anthony Giddens y Frank Parkin. Estos tres notables sociólogos británicos hacen grandes contribuciones al estudio de las clases sociales, y comparten una perspectiva similar basada en la perspectiva de Weber sobre las clases sociales. A Goldthorpe se le atribuye el desarrollo del «esquema de clase Goldthorpe», que en su última versión incluye 11 clases, pero en la representación de datos empíricos se pueden agrupar en tres categorías: servicio, intermedio y clases trabajadoras. A pesar de que Goldthorpe afirma que su marco no está condicionado por ninguna teoría macrosociológica, Giddens y Wright afirman que tiene una clara identificación neoweberiana porque define las clases en función del mercado y la ocupación. De manera similar, el enfoque teórico de Giddens está en deuda con Weber porque para él, una clase es un efecto del mercado en el sentido más amplio del término, aunque menos determinada por los modos de producción. No obstante, reconoce que las sociedades capitalistas están claramente definidas como sociedades de clase en comparación con las sociedades feudales y de otro tipo. En cuanto a Parkin, considera que el enfoque de Weber sobre la clase es más pertinente que el de Marx, pero reconoce que la desigualdad es sistemática y está anclada en el orden material. Al igual que los marxistas, considera que la clase social es el núcleo de la estructura social de las compensaciones, pero sigue a Weber al definir la clase a partir del mercado y el orden ocupacional. A pesar de su endeudamiento con el enfoque de Weber sobre la clase social, Parkin y Giddens están relativamente cerca del marxismo en su preocupación por abordar el orden material de la clase y su centralidad en las sociedades contemporáneas.

La sexta porción del texto se enfoca en estudios culturales (capítulos 20 y 21). La investigación se concentra en los trabajos de E. P. Thompson, Stuart Hall, Terry Eagleton y Pierre Bourdieu. Estos autores centran su atención en la relación entre cultura y clase social. Aunque Thompson es reconocido como uno de los historiadores marxistas británicos más notorios y ha sido miembro del Partido Comunista Británico, trató de distanciarse de lo que él llamaba «determinismo económico marxista». Definió la clase en términos de experiencia, mientras que Stuart Hall introdujo la idea de identidad y raza como elementos significativos necesarios para comprender la clase social. Eagleton retoma la llamada reducción de la clase obrera y afirma que, lejos de desaparecer, está aumentando debido a la incorporación de las mujeres a la fuerza de trabajo. Bourdieu recurre tanto a Marx como a Weber para tratar de definir las clases sociales, pero se mantiene más cerca de Weber mediante el uso de la noción de legitimidad. Para él, la aceptación o el rechazo del mundo social se basa en la legitimidad y, por lo tanto, las relaciones de clase no pueden reducirse exclusivamente al poder. Bourdieu introduce los conceptos de capital cultural, social y simbólico y, como tal, amplía la definición de clase social, lo que nos permite capturar elementos culturales que están ausentes en el concepto de clase de Marx.

El último segmento del estudio (capítulos 22-24) se centra en el posmodernismo y su afirmación de que las clases sociales han desaparecido. En su tratamiento de la posmodernidad, CJBE ofrece un estudio profundo de las obras de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe y las de Michael Hardt y Tony Negri. Estos dos pares de autores eran marxistas, pero se alejaron progresivamente del marxismo hacia lo que llamaron posmarxismo. En ambos casos se basaron en el análisis lingüístico y discursivo para afirmar que el análisis de la clase social ya no es una lente útil para observar las sociedades contemporáneas. Laclau y Mouffe proponen una teoría del discurso que niega el peso de la realidad y la reemplaza por discursividad. Según Norman Geras, esto los lleva al relativismo debido a su afirmación de que todos los objetos obtienen su existencia gracias a los discursos. Esto implica que no existe la objetividad, sino una realidad prediscursiva (Báez Evertsz, 2016: 591). Por su parte, Hardt y Negri proponen el concepto de multitud para reemplazar a la clase social. Según Negri, «es un concepto de clase, una nueva versión de la clase […] Implica que las clases trabajadoras están en minoría […] Se convierten en mayoría, cuando se le añaden a todos los trabajadores que realizan trabajo intelectual, inmaterial, autónomo, sea este más directivo y creativo o de tareas rutinarias, inevitablemente subordinado […]» (citado en Báez Evertsz, 2016: 616). Debido a su vaguedad, este concepto ha sido identificado con el pueblo, los sectores populares o la plebe.

En contraste, CJBE propone el concepto de trabajador colectivo como el sujeto de los cambios que potencialmente podrían conducir al socialismo participativo o la democracia igualitaria. El trabajador colectivo constituye «esa mayoría social que compone una parte importante de la población económicamente activa y no activa, de trabajadores intelectuales, manuales, industriales, de los servicios, profesionales, de medios de comunicación, de la enseñanza en todos los niveles, de la sanidad, de los servicios públicos, las mujeres, los precarios, los desempleados, los jubilados, los trabajadores autónomos e incluso, la llamada por algunos sociólogos ‘subclase’ de los actuales excluidos sociales […]» (Báez Evertsz, 2016: 673). Esta definición amplía la clase trabajadora al incluir el trabajo productivo e improductivo para definir el sujeto del cambio social de nuestros tiempos.

El trabajador colectivo construye el poder social, que consiste en la capacidad de movilizar a las personas para llevar a cabo acciones colectivas voluntarias y diversas en la sociedad civil. El poder social es diferente del «poder económico», que se basa en la propiedad y el control de los recursos económicos. Por otro lado, el poder estatal ejerce control a través del uso de reglas (leyes y estatutos) y su capacidad para hacerlas cumplir a través de su «monopolio del uso de la violencia legítima». Luego, para lograr la democracia igualitaria o el socialismo participativo, es necesario vincular el poder social con el poder estatal de tal forma que este último se subordine al primero. Se sigue que la combinación del poder social y estatal, a su vez, subordinaría el poder económico en la sociedad (p. 671). CJBE concluye que los intereses vitales del trabajador colectivo o la clase trabajadora deben sustituir al capitalismo neoliberal. Este es el hilo conductor de cualquier movimiento o partido político cuyo objetivo sea construir el socialismo participativo.

Para concluir, Desigualdad y clases sociales es una obra oportuna publicada en un momento en que el tema de la desigualdad social se ha convertido en una amenaza para la democracia. Nos recuerda que el concepto de clase sigue siendo pertinente para analizar las sociedades modernas y que la clase trabajadora ha sido en gran medida transformada por el capitalismo en una clase media asalariada. Las distinciones por ingreso, credencial, género, raza, etnia u orientación sexual diluyen el hecho de que la gran mayoría de la clase media es, esencialmente, la clase trabajadora, el sujeto estratégico del cambio social, es decir, el trabajador colectivo. En resumen, una revolución social no está fuera de escena, pero, por el momento, lo más importante es producir cambios que puedan generar reformas sociales que contribuyan a mejorar la vida de los trabajadores, ya sean asalariados o autónomos.

 

Nota. Texto traducido del inglés al español por Giselle Rodríguez Cid.

Emelio Betances es catedrático de Sociología y Estudios Latinoamericanos en el Gettysburg College. Entre sus publicaciones se encuentran las siguientes: State and Society in the Dominican Republic (Westview Press, 1995), The Catholic Church and Power Politics in Latin America: The Dominican Case in Comparative Perspective (Rowman and Littlefield, 2007, traducido y publicado por Funglode en 2009 y aumentado, corregido y reeditado en 2017 (Funglode) con el título La Iglesia católica y la política de poder en América Latina: el caso dominicano en perspectiva comparada, y En busca de la ciudadanía: los movimientos sociales y la democratización en la República Dominicana (Archivo General de la Nación, 2016). En colaboración con Carlos Figueroa-Ibarra, Emelio Betances también publicó Popular Sovereignty and Constituent Power in Latin America: Democracy from Below (Palgrave, 2016).

Nos complace presentar el libro de ensayo Apocalipsis bolivariano (Betania, 2018) del  escritor y jurista venezolano Enrique Viloria Vera (Caracas, 1950), residente en la ciudad  española de Salamanca.

En este libro, su autor reúne 65 artículos (publicados previamente en portales digitales de América Latina) sobre la dramática situación que se vive actualmente en Venezuela y que representa un duro alegato contra el régimen dictatorial de Maduro. Él mismo lo corrobora en las palabras iniciales de esta nueva entrega: “Este es el séptimo libro de una saga que nunca hubiera deseado escribir, es la triste y dramática historia de la destrucción de un país, mi país, por parte de los cabecillas de un depredador socialismo del siglo XXI, quienes –amparados en una utópica y decimonónica Revolución bolivariana-, transformaron la Venezuela próspera y boyante en una pobre nación del IV mundo, en un país para saquear y enriquecerse a costa de los recursos de todos los venezolanos”. (Pág. 33).

A los textos de Viloria Vera, le precede un largo y brillante Prólogo (Pág. 9-31) del jurista e historiador venezolano Allan R. Brewer-Carías donde señala que estos artículos recopilados en Apocalipsis bolivariano “muestran en todo su contorno el apocalipsis de un régimen que ya está en estado de apoptosis, y con los días contados”. (Pág. 30-31).

Entre los sesenta y cinco artículos breves y punzantes que conforman este retablo de verdades y sufrimientos del pueblo venezolano, merece la pena citar a: “Plegaria a un venezolano en la indigencia”, “Nuevos bonos maduristas”, “Diplomacia bolivariana: del insulto al puñetazo”, “La Revolución de los peores”,  “Ofrendas al Dios bolivariano”, “¡Un país para saquear!”, “Ira boliviarina”, y otros textos que dan una idea del conjunto  de estas reflexiones, que tienen un marcado tono tragicómico.


Enrique Viloria Vera  (Caracas, 1950). Escritor venezolano. Abogado por la Universidad Católica Andrés Bello (1970), obtuvo un Máster en el Instituto Internacional de Administración Pública de París (1972) y es Doctor en Derecho Público por la Universidad de París (1979).

Durante años, ejerció como profesor universitario en Venezuela, donde ocupó cargos administrativos en diversas instituciones docentes. Autor de casi un centenar de libros de diferentes temáticas: Derecho, Gerencia, Administración Pública,  Ciencias Políticas, Economía e Historia. Además, cultiva la poesía, la crítica literaria, las artes visuales y el humorismo.

En 2009, el Centro de Estudios Ibéricos y Americanos de Salamanca creó un apartado en su colección digital editorial con el título de Obra de Enrique Viloria Vera.

Últimos títulos publicados: Gastón Baquero: La poética del mestizaje (Salamanca, 2014), Villas, pueblas y escritores /Salamanca, 2017).


Apocalipsis bolivariano de Enrique Viloria Vera.

Prólogo de Allan R. Brewer-Carías.

2018,  158 pp. Colección ENSAYO.

ISBN: 978-84-8017-399-5.

PV: 15.00 euros ($20.00).

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