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Nos complace presentar la edición digital e impresa del poemario Primer Labio (Betania, 2018) de la poeta española María José Mures (Córdoba, 1970), residente en Ciudad Real donde trabaja como maestra.

Como señala el dramaturgo español Jesús Pérez García en las palabras iniciales de este libro, los poemas de esta entrega poética se transforman “en un dispositivo, en un cuerpo que proyecta sueños y deseos, porque ese cuerpo es un alma, un alma de carne y hueso, de una carne y hueso hecha de vivencias y recuerdos”. Para el prologuista,  “Primer Labio nos muestra un camino en el que se van procesando las emociones, y por eso  va cargándose cada vez más de sabiduría (…) Hay también una tierna reiteración propia de los cuerpos enamorados cuando sienten estar enamorados, un deseo de captar todos los detalles, todos los destellos de sus almas anhelantes la una de la otra, y de instantes únicos en ese único y fugaz periodo en que son vividos y pasan, apenas vividos, a proyectarse como pasado”. Además, amplia su razonamiento diciendo que este libro de poesía “es como una película, como una pieza teatral, en cinco actos, cuyos tránsitos se caracterizan por un dominio de los tiempos que refleja ese presente absoluto del inicio y el pasado que ya antecede al final –al momento en que todo se acaba- y del espacio, difuso en los primeros poemas y vacío de todo cuanto estaba lleno al inicio, que –entendemos después- era el cuerpo del ser amado”. Y finaliza Pérez García: “Los versos que nos disponemos a leer son como una hendidura, como un surco, de una corporeidad candente, un deseo de asir el momento y la cualidad de María José (Mures) es transmitir con palabras y hacer sentir esa corporeidad y ser capaz de hacerlo sin juegos de postración y ocultación, usando la primera persona para poner en palabras esa vivencia que todos y todas hemos vivido o soñado vivir en algún momento”.

Como muestra del buen quehacer poético de María José Mures, ofrecemos un poema de cada una de las cinco partes que componen este poemario:

 

Sin letrero

 

No hay letrero

de coto privado de caza,

pero son tuyas,

en la piel están las caricias,

las ternuras y humedades

de tu reserva y la mía.

 

Vivir para tenerte,

vivir esos cinco minutos,

donde redondeas

mis ovillos de placer.

 

 

Éxtasis mudo

 

En la noche me deshago

me vuelvo humana salvajemente

no sé qué azar reaparece

cuando sin buscarte llegas

justo en éxtasis mudo.

 

Es mía tu mano en mi pecho,

mía la del sexo…

es la fuerza que se inculca

y en espiral se encuentra con sentido

destensando preocupaciones,

agotando todo,

es tu mejilla en mi vientre cuando inspiras

quedando sin aliento.

 

 

Incumplimiento

 

Prométeme no tocarme

ni mirarme tan siquiera

no hables cuando calle,

sal, lleves o no

mis pensamientos,

¡ves!

debí no decirlo,

nada has cumplido.

 

 

Barca roja llena de luz

 

Sujeta y en el balanceo del mar

sin ver nada, mas amarrada a tu luz,

los días vienen como se van

yo varada acechándote

esperando el instante

en el que tú te enciendas de noche.

 

 

Punto

 

He perdido el miedo a lo conocido

delante de mí te encuentro

sin conocerte

tus labios besan

 

borrando una historia

que sin saberlo y sin dictado

tiene punto

final.

 

La poeta y profesora cubana Aimée G. Bolaños señala en la contraportada de este libro:

Primer Labio se deja leer como un diario de amor que registra momentos, estados, transformaciones, aberturas, superaciones, caídas. El poemario recorre las estaciones del amor, integrando lo literal y simbólico; viaje de los sentidos y la afectividad, de elevación y profundidad al dar fe de la pasión amatoria. Conquista por su puro fuego que se va haciendo cada vez más reflexivo, sin perder la corporeidad, ni la llama. Que es libro de piel, del sexo, de los labios todos, del alma enamorada, que cuando carnal, más plena y arrasadora. Alma carnal que en la poesía de María José Mures resplandece”.

En la portada se reproduce la obra  Lady Godiva de John Collier y en páginas interiores obras de  Sandro Botticelli,  Paul Rason, Gustav Klimt, August Rodin y Charo Mures.


María José Mures  (Fernán Núñez, Córdoba, 1970). Maestra de Educación Especial e Infantil. Máster en Logopedia. Enseña en Ciudad Real, donde reside.

Autora de los poemarios: Antes del amor (2001), Zahorí, Leyendas (2004) y Cambalache (2005). Sus versos  aparecen en la Antología de poetas de Fernán Núñez  (2006). Colaboró en la edición del libro Romances y canciones de Amor II (2006) y fue directora adjunta de la Revista de Feria.


Primer Labio de María José Mures

Prólogo de Jesús Pérez García

2018, 116 pp. Colección Betania de Poesía

ISBN: 978-84-8017-408-4

PV: 12.00 euros ($15.00)

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Es un placer presentar a los lectores la segunda edición de La poesía de las dos orillas. Cuba 1959-1993, de León de Hoz publicado por esta casa cuando se cumplen 25 años de su primera edición (Madrid: Libertarias/Prodhufi, 1994).

No es una antología cualquiera. Hace casi tres décadas uno de los problemas más debatidos en los escenarios intelectuales y políticos cubanos era la existencia o no de una cultura dividida a causa de una Cuba partida en dos desde el triunfo de la Revolución en 1959. Hasta entonces fueron pocos los intentos por reunir y comprender la poesía de dentro de la isla y su exilio, no fue una tarea fácil porque las relaciones entre la Cuba de dentro y la de fuera ideologizadas y politizadas se dirimían en el terreno de los enemigos. Esta antología, a pesar de haber salido por primera vez 35 años después de haber triunfado la Revolución, es una de las primeras que aborda y estudia la poesía “dividida” desde el punto de vista del análisis de esas complejas relaciones y como muestrario de ese quehacer.

La antología cuenta con 36 poetas y un promedio sustancial de 10 páginas por cada uno. La selección abarca la creación de aquellos poetas que empiezan a dar a conocer su obra en los albores de la Revolución y termina con la llamada generación de los 80. Como reconoce el autor en su análisis, no están todos los que podrían y por eso al final hay una lista de poetas que pueden servir de guía para lectores interesados. Además del conocido estudio sobre la poesía del periodo que el autor divide por características afines en Movimientos poéticos de los 60, 70, 80 y del Exilio, en vez de la división al uso en generaciones. La nueva edición incluye un análisis del autor del contexto en que preparó el libro y también de las actuales circunstancias de expansión del exilio y la convivencia de esas dos orillas que motivaron la antología.

En esta nueva edición también De la Hoz nos ha dejado una actualización de las fichas de los autores, muchos de ellos fallecidos o en el exilio en este momento, y ha incorporado dos novedades gráficas, una de indudable valor testimonial es la carta en el Apéndice que Gastón Baquero le envió al poeta español Jesús Munarrriz, editor de Hiperión en la que destaca la importancia de que se hubiera publicado un libro con esas características, y la otra novedad son las fotos que hace el hijo del poeta a quien estaba dedicado el libro cuando éste aún era un niño que iba a crecer en esa Cuba dividida. Independientemente de la importancia que tuvo en su momento, la antología es un homenaje a la poesía total cubana y a los poetas que vivieron esa época condicionados por una realidad política que ha cambiado en los últimos años.

La parte inicial de análisis del desarrollo de las generaciones o movimientos poéticos, como prefiere llamarlo De la Hoz, y su relación con el contexto cultural, social y político consta de las siguientes partes, con sus correspondientes notas:

 Veinticinco años después,

Generaciones, degeneraciones, regeneraciones,

Movimiento poético de los 60,

Movimiento poético de los 70,

Movimiento poético de los 80, y

Movimiento del Exilio. La otra orilla.

Los poetas que aparecen, algunos fallecidos o que ya no viven en Cuba, son:

Magaly Alabau, Rafael Alcides Pérez, Armando Álvarez Bravo, Cira Andrés, Antón Arrufat, Miguel Barnet, Belkis Cuza Malé, Manuel Díaz Martínez, Rolando Escardó, Ángel Escobar, Lina de Feria, Pablo Armando Fernández, Amando Fernández, Roberto Fernández Retamar, Emilio García Montiel, Raúl Hernández Novás, Fayad Jamís, José Kózer, Felipe Lázaro, César López, Luis Marré, Carlos Martí Brenes, Lilliam Moro Núñez, Luis Rogelio Nogueras, Francisco de Oraá, Herberto Padilla, Gustavo Pérez Firmat, José Pérez Olivares, Delfín Prats, Andrés Reynaldo, Raúl Rivero, Isel Rivero, Reina María Rodríguez, Efraín Rodríguez Santana, Alberto Rodríguez Tosca y Pío E. Serrano Castellanos.

Con La poesía de las dos orillas. Cuba, 1959-1993 (Betania, 2018),  León de la Hoz  no solo nos aporta su selección de la poesía de este periodo, sino que pasados 25 años vislumbra un nuevo panorama cultural que ha unido a ambas orillas en una sola, donde se plasma la ya innegable pluralidad de todo lo cubano frente a las trasnochadas e ineficaces políticas represivas del régimen del 59.


LEÓN DE LA HOZ (Santiago de Cuba, 1957). Poeta y escritor cubano.

Ha publicado Coordenadas (La Habana, 1982); La cara en la moneda (La Habana, 1987); Los pies del invisible (La Habana, 1988); Preguntas a Dios (Madrid, 1994); La poesía de las dos orillas. Cuba (1959-1993); (Madrid, 1994 y 2018); Cuerpo divinamente humano (Madrid, 1999), ilustrado por Roberto Fabelo,  La semana más larga (novela) (Madrid, 2007 y 2018). Los indignados españoles: del 15M a Podemos (Madrid, 2015), Vidas de Gulliver (Madrid, 2012, 2016, 2017 y 2018).

En Cuba, entre otros premios nacionales, obtuvo los premios “David” (1984) y “Julián del Casal” (1987), ambos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba y fue cofundador y director de la revista online Otrolunes.

Ha sido incluido en numerosas antologías, entre otras, Poesía cubana: La isla entera, Felipe Lázaro y Bladimir Zamora (Madrid, 1995); Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX, Jorge Luis Arcos (La Habana, 1999); Antología de la Poesía Cubana, Vol. IV, Ángel Esteban y Álvaro Salvador (Madrid, 2002) y Poemas cubanos del siglo XX, Manuel Díaz Martínez (Madrid, 2002).

Escribe El blog de León en https://leondelahoz.com/


La poesía de las dos orillas. Cuba, 1959-1993. (Antología) de León de la Hoz.

2ª Edición (2018)

2018, 440 pp. Colección Antologías.

ISBN: 978-84-8017-406-0.

PV: 20.00 e  (libro impreso)

EL LIBRO SE PUEDE ADQUIRIR EN AMAZON EN LA SIGUIENTE DIRECCIÓN:

https://www.amazon.es/poes%C3%ADa-las-orillas-Cuba-1959-1993/dp/8480174064/ref=sr_1_2?s=books&ie=UTF8&qid=1543826386&sr=1-2&keywords=la+poesia+de+las+dos+orillas

Otros libros de León de la Hoz que se pueden adquirir en Amazon:

La semana más larga (Novela)

https://www.amazon.es/semana-mas-larga-Leon-Hoz/dp/8480172525/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1543930054&sr=1-1&keywords=leon+de+la+hoz+la+semana+mas+larga

Vidas de Gulliver (Poesía)

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Reseña del escritor cubano Alexis Romay,  publicada en Diario de Cuba (20 de noviembre de 2018) en la sección “De Leer”: www.ddcuba.com

Tengo el hábito —la buena o mala costumbre, según se mire— de leer como quien repasa un palimpsesto, inmerso en ver con quién dialoga —implícita y explícitamente— el texto que tengo en mis manos. Me permito esta salvedad pues Pablo Medina, incluso antes de dar paso a su voz poética, nos muestra un mapa posible, una clave de lectura de su texto, al iniciar sus Soledades (Betania, 2017) con una cita de un hermoso verso de Antonio Machado: “Lejos quedó —la pobre loba— muerta”. Destaquemos, antes que nada, el contexto. La cita de Antonio Machado proviene de su primer poemario, publicado, en 1902, con el título de Soledades (que sufriría ligeros ajustes en ediciones posteriores). El poema del que el escritor cubano toma en préstamo el endecasílabo se titula “El viajero”; el verso que le antecede, reza: “¿Lamentará la juventud perdida?”.

Esa “pobre loba” —la irrecuperable juventud—, suelta un aullido inteligible que abarca las Soledades de Medina. Sin embargo —como leer es también una forma de reescribir—, mientras me regodeaba en cada lectura y relectura en la imagen de Machado, ahora recuperada por mi compatriota, no pude evitar sustituir alguna que otra palabra para adaptarla a esa condición crónica que llamamos exilio cubano, que Medina y yo padecemos en mayor o menor cuantía. Y claro, no me queda otro remedio que leer el verso así:

Lejos quedó —la pobre isla— vacía.

O así:

Lejos quedó —la pobre isla— inerte.

Medina con Machado, explora la ausencia del viajero, ausente de todo y, claro, ausente de sí mismo; en sus palabras: “revela un alma casi toda ausente”.

No hay que olvidar que en sus orígenes, el exilio —en la realidad, la literatura, el mito— era entendido e impuesto como un castigo. Desde la primera y más famosa expulsión de la que se tiene noticia en la cultura judeo-cristiana —la de Adán y Eva del paradisíaco Jardín del Edén— pasando por el éxodo de los hebreos del antiguo Egipto, los destierros a que eran forzados los nobles en la Roma imperial, el periplo del Cid Campeador, la humillación de Napoleón en Santa Elena, las fugas de los esclavos de los barracones, haciendo escala en el contemporáneo e interminable catalógo de exilio político (que nos incluye a todos los cubanos), como dan fe estos ejemplos —arbitrarios como toda lista que se respete—, el exilio no siempre tuvo un carácter punitivo: en algún momento se transmutó en refugio. Y desde ese refugio, Medina se asoma y canta.

Soledades se compone de cinco partes. La primera: “Hacia la isla” —que impone un aquí y un allá: el aquí implícito en el punto de partida; el allá, la isla que se repite—; la segunda: “El sueño de la razón” (y el torbellino que genera); la tercera: “Manual de estrellas” —en donde el poeta se adentra lo mismo en la paradoja de Epiménides (el cretense que propuso que todos los cretenses mienten) que en la naturaleza de la fenomenología (esa proyección poética del solipsismo) a la que el cubano reprende con un cariñoso sopapo: “No hables más que secas el pozo de la razón”, le dice Medina a Edmund Husserl y pasa la página, que el fin del mundo se avecina. En esta sección, el poeta regala prendas de diverso rango. De todas, me quedo con esta: “El conjunto de todos los conjuntos/ es la guaracha de todas las guarachas”. Y me la quedo por melódica y por rítmica y porque se explica sola y, claro, por mezclar la teoría de conjuntos y la fragmentada realidad de nuestra tierra y, faltaría más, porque es parte de un poema titulado “Georg Cantor llevado a la música cubana” y ese matrimonio feliz es, en sí, memorable. El libro prosigue con “El gran despertar” (de aquel sueño de la razón antes mencionado), del que cito toda una estrofa, justificándome en esa evocación de la isla y en lo mucho que me gusta un zeugma bien logrado:

Ayer tenía fe y hoy tengo calambres,

siete platos rotos, una ciudad fiada,

otra perdida, un techo que se derrumba,

un hormiguero, un pulpo, una mujer

que se fugó con un marino.

Y luego de ese gran despertar —al que el poeta identifica como la nada—, Soledades culmina con un “Cuaderno de bitácora” (que glosa, entre otros temas, a Nietsche y la muerte de Dios).

Escribir es darle la cara a la soledad, hacerle frente, tutearla. O, para ser precisos, a las soledades en plural, que estas páginas tienden a agolparse unas con otras y por eso no nos matan. Y si el de Medina es un libro de soledades, es también, precisamente por ello, un libro de fugas. Medina confiesa que viaja “de una nostalgia querida a otra que desconozco”.

Por más que explore cuestiones ontológicas, el texto se ocupa de materia mundana. (¿Acaso hay algo más propio a la ontología que la mera existencia en un cuerpo que añora, siente, sueña y envejece?). Allí donde García Márquez divaga sobre Remedios la bella, Medina retrata a Dolores la estupenda; si la virginal habitante de Macondo sale volando —para recordarnos que el (abuso del) recurso de deus ex machina demuestra una profunda pereza intelectual—, la musa del cubano se pasea por las calles “manoseando la soledad/ fusilera en busca de las liebres”.

El poemario está lleno de luces y sombras. Esto lo digo en sentido metáforico y literal. El sol se cuela en las primeras tres letras del título y después, una luz tropical que no es propia de la costa noreste de Estados Unidos —donde vive el poeta— asola las páginas del libro, haciendo más luminoso “el concierto de la indiferencia” e iluminando la vida de un sujeto poético que se declara “hermano del quinqué”. Hay voces que descubren el solticio. Y el mar. El mar está en todas partes, a veces con el telón de fondo de la costa de Massachussetts, en otras ocasiones con el oleaje de aquel malecón que se cae en pedazos.

Si es efectiva la combinación del claroscuro en el libro, también lo es la mezcla de lo leve y lo pesado. Dice Medina en “Fatalismo crónico”: “Los globos en su peso/ dominan la gravedad de las cosas// y el niño que los lleva/ distribuye su labor, aspira// aire puro, juguetón, asume/ la levedad de no ser”.

Soledades es un artefacto que dialoga también con lo cubano en el terreno visual. Intercaladas entre sus páginas encuentran cabida fotos del artista Geandy Pavón, pertenecientes a las series “Quo Vadis Cuba” y “The Cuban American” (de esta última, en las páginas finales del libro, me descubrí en la sala de la familia Del Risco, bailando un rumbón). Versos y fotos tienen un sinfín de puntos de contacto, pero destaco el esencial: en las imágenes de esa nación en ruinas que producen ambas poéticas, a decir de Medina: “hay zapatos, pero se agotó el betún”.

Es de todos sabido que el sueño de la razón produce monstruos. La pesadilla de Francisco de Goya reaparece en los versos de Medina con el despertar de “los monstruos de la codicia” y con un tirano que sueña con ciegos marinos armados de puñales de sal, esos balseros que nunca tocaron tierra firme y ahora regresan en su duermevela a ajustarle cuentas.

A veces quien habla es la propia isla en peso. En “Islote entre dos luces”: “El sol y la luna/ me llevan a la intemperie/ donde brota la sonrisa oscura/ que sembraron en el mar/ los signos enormes/ de la alegría y el estornudo”.

El bilingüismo que aparece a cuentagotas en el libro y que se anuncia desde el poema inicial (“Entre dos lenguas viene el paso de una sombra”), llega a su máxima y más profunda, dolorosa, humorística e irónica expresión en el poema titulado “Habana”, un retrato de la depauperada capital de Cuba escrito en el Spanglish que cae con esa fuerza más sobre las tierras de nuestra América. Este desvarío lingüístico halla su razón en el desvarío físico del poeta, que confiesa andar “perdido/ en las calles de Whitman,/ los callejones de Martí”.

Una sombra —un alter ego— se manifiesta una y otra vez en el libro: el escritor misterio. Esta figura, como el encapuchado de T.S.Eliot, se desliza por los confines de Soledades hasta dar con la tumba de sus padres, en donde prende un cigarro y descubre que ni ayer ni mañana existen.

También, como Eliot, Medina entiende que escribir —acaso vivir— es mezclar memoria y deseo, “porque uno nunca sabe cuando viene/ la bárbara verdad con sus hordas chabacanas/ a imponer su imperio de cristal”. Solo una cosa es cierta: el poeta cubano sabe ocupar su tiempo, para beneficio propio y ajeno, en su Nueva Inglaterra, “cuando es tarde y nos llama el olvido”.


Alexis Romay. Poeta y escritor cubano, residente en Nueva Jersey. Autor de las novelas La apertura cubana (2013) y Salidas de emergencia (2007), del libro de sonetos Los culpables  (2010) y la compilación de décimas satíricas Diversionismo ideológico (2012). Dirige el blog Belascoain y Neptuno: https://belascoainyneptuno.com

 

Nos complace presentar la edición digital e impresa del libro de poesía Amadoro (Betania, 2018) del reconocido poeta y editor español Pepe Varos, residente en su Granada natal.

Esta nueva entrega poética se compone de 60 poemas cortos y 6 bellas ilustraciones interiores del autor. En la portada se reproduce una obra de Azahar Montes.

Como muestra del buen quehacer lírico de Varos, les ofrecemos unos cinco poemas:

 

(Muerte por miedo)

Cómo no morder

al miedo,

y por asalto

herir la tarde,

y ayer a Calixto

ahogado

por su crisis

de juego

de dados.

 

Cómo no olvidar

al sonajero

de cristal

roto.

 

(Suceso de muerte)

Sucedió en otro vientre

cambiado en el viaje de la ignorancia:

Las agujas que marcaron

la soledad absurda de una muerte

tristísima a la primera histeria.

 

(Tiempo de coros)

Con los bolsillos llenos de arena,

abandoné otra cama y al vino

en una tarde de hechuras de frío.

 

Pero otra vez más, perdido

regresé a la lágrima

que vigilaba mi tiempo

de confusiones: Un griterío

inmenso y abrazado a la cara.

 

(Un brindis)

Es el final.

Aquí, mi gesto a brindis,

el abrazo rodando,

el vientre mojado,

la pasión inventada,

la caricia confusa,

la carcajada

y el invento a la nada.

 

(Humedad)

El instante se acaba

en una humedad

revuelta a cualquier gesto

de las manos,

e ignorado al tiempo

de la secta

de un perro callejero

que a plazos

inventa una guerra de acacias.


Pepe Varos (José Luis López-Varos, Granada, 1949). Reconocido poeta y editor español, pertenece a la generación granadina de poetas de los años 70. Ha desarrollado su actividad literaria en diferentes colectivos: Aleph (Granada, 1970), Pit de Roure (Mallorca, 1976), El Lobey (Tenerife, 2003) e Islavaria (Tenerife, 2004 y Huelva, 2012).

Ha sido colaborador en prensa y publicaciones literarias, como: Diario de Mallorca, El Faro de Motril, Arrecife, La Opinión de Tenerife, Alhucema, entre otros. En 1982, expuso sus collages surrealistas (Sala Trui, Palma de Mallorca).

Autor de los títulos: Como en un profundo círculo (Sevilla, 1974), Andando por la autopista (Mallorca, 1975), El espía condenado (Mallorca, 1977), En eco inaplastante (Bilbao, 1979), El libro de Ohc (Mallorca, 1982),  Villamara (Mallorca, 1987), La casa amanecida (Madrid, 1988), Cartas a Oria (Santa Cruz de Tenerife, 1990), El invitado (Madrid, 2003),  Cartas a Oria, desde Andyamar (Santa Cruz de Tenerife, 2005) y Del aceite al amarillo (Madrid, 2018).


Amadoro de Pepe Varos.

2018, 80 pp. Colección BETANIA de Poesía.

ISBN: 978-84-8017- 407-7.

PV: 12.00 euros ($15.00).

Reseña del profesor y escritor venezolano Enrique Viloria Vera sobre la antología hispano italiana Para después / Peri l domani (Hebel / Betania, 2018) del poeta peruano salmantino Alfredo Pérez Alencart (Puerto Maldonado, 1962), publicada el 20 de septiembre de 2018 en Crear en Salamanca.

 

 

 

 

Ver taimado, como elipse, el tuyo.

¿Acaso finges no ver, ciego ya para no sentir?

Alfredo Pérez Alencar

Finamente editada por las editoriales Hebel y Betania, con una portada que es una exaltación del amor y de la vida simple, correctamente traducida al idioma hermano por un grupo de escritores solidarios que no confirmaron el viejo aforismo latino, en efecto, no traicionaron la palabra del poeta peruano salmantino, los versos se leen con deleite tanto en el español de Cervantes, Quevedo, Vallejo, Baquero y de Gabriela Mistral como en el italiano de Dante, Ungaretti, Montale, Pavese y María Luisa Spaziano.

Confieso que, en una primera aproximación a esta antología poética, me sorprendió su título: Para después / Per il domani, debido a que no se me correspondía con el quehacer de nuestro poeta que anda siempre inmerso en plurales emergencias existenciales; pensé que Alencart proponía-por el contrario-, una lasitud vital, una posposición de propósitos, un dejar para mañana lo que se puede hacer hoy. Afortunadamente los propios versos de nuestro poeta místico, aclararon prontamente la duda. Leamos:

 

PARA DESPUÉS

Cuando ya no esté ni emocionado pueda verlos porque mi alma salió,

no lloren por el ayer que fui hacia arriba o hacia abajo.

Dos partes hagan de las cenizas.

Aviéntenlas luego a los ríos que me surcaron el corazón.

Y díganme adiós con un salmo de aquel que venció a Goliat.

Así abriré la ventana ciega con mi alma recostada en un olivo de Getsemaní.

 

En esta nueva antología Pérez Alencart confirma que no es un escritor de pocos y limitados temas que voltea, ensancha, encoge, pone de frente o de perfil, adorna, emperifolla, para que los poemarios -en principio diversos-, sean siempre la misma tesitura con diferente nombre. Nuestro poeta reitera que es un bardo de lo humano, a quien nada de lo que acontece al ser humano le es ajeno; en consecuencia, ofrece poemas de diferente alcance: amatorios, familiares, sociales, religiosos, de denuncia, laudatorios y agradecidos, humanitarios, de aquende y allende, de continua religación con el hombre –Dios que lleva en alma y conciencia.

En esta ocasión, vamos a referirnos a los poemas que en el capítulo Virgiliana evocan abiertamente la obra del poeta latino por antonomasia, y en la intimidad son sentido y merecido homenaje a su maestro Don Alfonso, fallecido recientemente y quien, tempranamente, lo enseñó a abrevar en las fuentes del saber occidental.

Bucólicamente, reposado, el poeta celebra que no pugna, combate, por lujos y prebendas, y prefiere reposar en dorados campos y canturrear en baja voz salmos que sosiegan el espíritu y le otorgan paz en tiempos de incomprensibles guerras.

Descreído de gangas, pasa de fotos, flash y paparazis, añorando la parusía de Píndaro y Virgilio a fin de que lean sus maduros versos y les den cobijo en sus obras inmortales.

Exalta sin ambages las amistades de Horacio y Virgilio, inculcadas por su maestro y amigo Alfonsus, quien sobrevivió los últimos años de su fructífera existencia, alejado de la memoria, pero no de la conciencia exigente de amor, paz y justicia. Nuestro poeta no admite desalmados en la patria de la amistad, en la que existe una placa para celebrar la dolorosa partida del fraterno poeta Eduardo Chirinos.

Detesta y combate la envidia que para muchos es el motor fundamental de la vida, les comunica sin alfeñiques que es inmune a las pedradas que le lanzan y les advierte que no sólo les dolerán las manos, sino que también es posible que esos pedruscos de innecesaria rivalidad pueden ser bumeranes justicieros que de regreso pueden dejar ciego a quien los lanza.

Versos desazonados, rabiosos, escribe Pérez Alencart para denunciar a los patronos explotadores que conciben a sus trabajadores como revividos siervos de la gleba. Se lamenta el poeta, se preocupa vivamente, porque el pan nuestro de cada día “dejó de ser esfuerzo y se ha vuelto lágrima”.

No podían faltar versos de amor para su mujer de los cien nombres, aquella que ronda donde el poeta yace, emborrachándolo con su olor almibarado, ahora su Jacqueline de siempre -princesa, morena, gacela-, se transforma por su reiterada entrega en una versión contemporánea de Dídimo, el de Cartago.

 

¡AUGURI CARO AMICO! 


Enrique Vitoria Vera (Caracas, 1950). Autor de innumerables libros, su último título publicado es el libro de ensayos Apocalipsis Bolivarianos (Betania, 2018).

Reseña de la poeta y escritora cubana Ena Columbié sobre el libro de relatos Invisibles triángulos de muerte. Con Cuba en la memoria (Betania, 2017) de Felipe Lázaro. Texto publicado en el blog El Exégeta: http://elexegeta.blogspot.com  (Miami, 26 de julio de 2018).

LA NOSTALGIA QUE SOMOS, INVISIBLES TRIÁNGULOS DE MUERTE

El viaje a la nostalgia es un viaje al pasado, un desplazamiento inútil, que en muchos casos alimenta el espíritu pero que también puede destruirlo. Cómo saber qué recuerdo puede ser positivo si la nostalgia es pena y tristeza, es melancolía y añoranza. La nostalgia es también anhelo y sufrimiento por lo que se perdió y no volverá a ser. Ese sentimiento sin embargo, es capaz de provocar múltiples situaciones en el universo emocional de quien lo usa, y para los escritores, es sin dudas una de las arma indispensable en la creación.

Invisibles triángulos de muerte (Betania, 2017) de Felipe Lázaro, es un libro de relatos que trata sobre la nostalgia. “Reúno este puñado de relatos como una forma de rescatar la memoria de mi niñez en Cuba” dice el autor en sus palabras iniciales y sentencia “Más bien son textos testimoniales, de denuncia, que a lo sumo encierran una gran dosis de nostalgia, de recuerdos juveniles, donde la memoria y la “autoficción” se aúnan para conformar este retablo de relatos”

Digamos que estos “textos personales” viajan desde el relato de la vida real del autor a la ficción creada por su mente, donde vive él como protagonista y otros que están mimetizados con un sistema de camuflaje o adaptación. Imágenes, ecos, palabras y recuerdos que se mezclan junto a la vida sucedida y se alinean en una y otra historia, para instalarse en las páginas que conforman definitivamente estos 14 relatos que suceden en Güines, la ciudad donde nació del autor entre las décadas del 50 y 60 del pasado siglo. Las narraciones no tienen la prontitud del presente, lo que las hace más valiosas, han reposado por largos años permeándose de la madurez intelectual y del conocimiento de ese pasado y sus consecuencias, para entregarnos una obra literaria.

“La tienda de Chon era un mundo especial, no solo por el montón de cosas que tenía, sino por su variedad (…) En jaulas más grandes en el suelo tenía cotorras y loros de varios tamaños. Y lo más fascinante eran unos inmensos frascos, en el gran mostrador de caoba, lleno de pececitos de colores.” ¿Quién no recuerda una vivencia así de niño llena de colores y vida? En este cuento, El viejo Chon, el bucolismo en el recuerdo logra montar imágenes cinematográficas que deleitan al lector y los remite a su propia niñez.

“En la victrola (sic) se oía a un estruendoso Benny Moré cantando Camarera, lo cual les hizo brillar un poco los ojos, entonando ambos el estribillo de la conocida:

Camarera, camarera

Tú eres la camarera

De mi amor”.

El fragmento anterior pertenece al cuento Aguafiesta y como se puede ver la melancolía nos acerca a los no tan jóvenes a ese punto narrativo de referencias que una vez formaron parte de una casa, un pueblo, un país.

Por último el cuento que da título al libro, Invisibles triángulos de muerte, nos envía de regreso a una narrativa oral repetida por varios, muchos de los familiares que pasaron por esta situación real desesperante. “Sudaba a chorros, un maloliente líquido le recorría todo el cuerpo cuando escuchó su nombre y  apellidos. ¡Le ha llegado su turno! (…) Ya pegado al paredón, sintió un escalofrío y simuló una mueca al pensar: “Esta es la Revolución por la que estuve dispuesto a dar tantas veces mi vida” (…) El estruendo de los fogonazos interrumpió el silencio macabro de aquella madrugada.”

No importa si los cuentos son políticos o no, si hay finales felices o no; en este libro lo importante es el rescate de las nostalgias, que son los recuerdos que hablan de eso que somos porque podemos vernos en ellos y de los trozos de historia con que nos fuimos haciendo.


Ena Columbié (Guantánamo, 1957). Poeta, escritora y artista cubana. Reconocida también como pintora y fotógrafa. Reside en Miami. Autora de varios libros de cuentos y de poesía. Sus títulos más recientes son: Sepia (2016) y Jazz (2018).

Nos complace presentar la 2º edición (digital e impresa) del libro El único José Martí: principal opositor a Fidel Castro del poeta y escritor cubano Ismael Sambra, residente en Canadá.

Este libro fue escrito durante los cuatro años que su autor sufrió el presidio político del castrismo (1993-97) y publicado, en una primera edición, por nuestra casa editora en el año 2000.

Esta nueva entrega se abre con las sugerentes palabras preliminares del Dr. Eduardo Lolo: “Sambra estudia, reflexiona, y profundiza en el ideario del Apóstol como su razón de ser en tanto que preso político del totalitarismo. Su postura disidente y la incongruente derivación de vivir en libertad estando encarcelado, parten del ejemplo y las enseñanzas de Martí. Consecuentemente, Fidel Castro emerge como el indiscutible antípoda del Apóstol y no como su seguidor histórico, según intenta adoctrinar la historiografía oficialista del régimen castrista”.

 En el Prólogo (a la primera edición, que también se incluye en este tomo), el poeta  cubano Orlando Fondevila, acierta a decir: “Este es un libro iluminador que desmonta una a una todas las falacias con las que pretende legitimarse Castro. Para ello, Sambra se vale, además de sí mismo, de la palabra siempre sugestiva, vigorosa y orientadora de José Martí”.

Le siguen los textos del autor, que componen este libro, y se desglosan de la siguiente manera:

— Introducción del autor

— Capítulo I: Usted nos enseñó a opinar.

— Capítulo II: Usted negó la lucha de clases y el comunismo.

— Capitulo III: Usted vivió en el monstruo.

— Capítulo IV: Usted tuvo fe en el mejoramiento humano.

— Apéndice: La voluntad creadora de José Martí en los Versos Libres a través del análisis del poema “Pórtico”.

Este último trabajo (añadido a esta segunda edición) fue premiado en el VI Seminario Nacional de Estudios Martianos (La Habana, enero de 1977) y publicado en la revista literaria La Palma (Santiago de Cuba, número 3, 1982).

En definitiva, una documentada denuncia contra el intento del castrismo de presentar a Martí como su referencia intelectual y donde se desmantelan las falacias ideológicas del régimen del 59.


Ismael Sambra (Santiago de Cuba, 1947).  Poeta, narrador y escritor cubano. Licenciado en Literatura y Lengua Hispánica. Trabajó como actor teatral y en la televisión regional cubana , como guionista y asesor. Ex preso político del castrismo (1993-97), hoy reside en Canadá, donde creó la Fundación  Cubano Canadiense (FCC) y el periódico trilingüe de Canadá: Nueva Prensa Libre. Es miembro de Honor del PEN Club de Escritores de Canadá.

Autor de los poemarios: Hombre familiar o Monólogo de las Confesiones (1999). Prólogo de Guillermo Rodríguez Rivera, Los ángulos del silencio (2001) y  Bajo lámparas festivas (2004). Prólogo de León de la Hoz. Tiene publicados tres libros de narrativa: Viviendo lo soñado. Cuentos breves (2002). Prólogo de Daniel Iglesias Kennedy y Epílogo de Rafael Carralero, Cuentos de la prisión más grande del mundo (2015) y coautor  (junto a Manuel Gayol Mecías) de la antología Cuentos erróticos  (2018). También hay que resaltar  los libros de relatos para niños: Las cinco plumas y la luz del sol (1987),  The Five Feathers  (2010) y La couleur de la pluie (2018), bilingüe: español-francés. Su Docu-novela-testimonio Procesado en el Paraíso  se encuentra en proceso de edición.

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El único José Martí, principal opositor a Fidel Castro, de Ismael Sambra.

Prefacio del Dr. Eduardo Lolo.

Prólogo de Orlando Fondevila.

2018, 164 pp. Colección ENSAYO.

ISBN: 978.84-8017- 404-6.

PV: 15.00 euros ($20.00).

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