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Reseña del poeta canario Antonio Arroyo Silva sobre el poemario Los cuervos y la infamia (Betania, 2018) del poeta cubano Félix Anesio (Guantánamo, 1959), residente en Miami. Este texto fue publicado en El Diario.es (La Palma, 30 de junio de 2018).

DE CUERVOS Y DE INFAMIAS EN LA CÁMARA POÉTICA DE FÉLIX ANESIO

Por Antonio Arroyo Silva

 

En la entrevista de la poeta Lilian Moro que sirve de prólogo a esta edición de Los cuervos y la infamia, Félix Anesio, autor de dicho poemario le responde que los cuervos representan en sus poemas el desconcierto y el horror y, sobre todo, un enigma indescifrable. Por otro lado, define la infamia como el polo opuesto de aquellos ideales humanistas que suponen el honor, la bondad y la nobleza. Esto ya me da una idea de cómo abordar la obra y desarrollar estas notas que vienen a continuación que no tienen mayor aspiración que ser mi propia lectura

Mientras leía Los cuervos y la infamia me vino la sensación de película en blanco y negro, algo así entre el cine de Fellini de sus primeros tiempos neorrealistas y Bergman. Sobre todo, el segundo al que el autor reconoce como maestro. No es gratuito afirmar que la relación y el diálogo de las artes ha sido bastante fructífera para el desarrollo de la creación en la cultura occidental. En Félix Anesio vemos reflejado esto claramente: esa relación entre su poesía y el cine hace que la progresión de sus imágenes sea visual y cinestésica: imagen en movimiento constante y distintos planos. El ojo del poeta tras la cámara. También se observa cierta influencia del expresionismo alemán, no solo en lo cinematográfico sino también del poético y pictórico (Münch). En esa sala de espera del poema «El callejón de los vencidos» se intuye la sonrisa morbosa de un Gottfried Benn y, por supuesto, la presencia de Bruno Schulz—de ahí la dedicatoria—.  De hecho, el propio Félix Anesio se pregunta en un breve poema de la primera parte:

 

¿Es misión del artista desentrañar

la oculta belleza de lo horrendo?

 

Como Benn en su libro Morgue y otros poemas que ve la belleza en un áster que crece en el interior del pecho de un cadáver:

 

Lo instalé entre virutas

en la cavidad del tórax

mientras lo cosíamos.

¡Bebe hasta el hartazgo en tu florero!

¡Descansa en paz

pequeña áster!

 

No obstante, Anesio nos expresa a los lectores la cuestión en forma de pregunta que produce un tono reflexivo y abierto.

Así llegamos al poema «Rara avis» que trata de la figura del famoso Hombre Elefante; pero está basado en la película de David Lynch — por cierto, rodada en blanco y negro –, pues se alude a John Merrick y no al personaje real, de nombre Joseph.

Los poemas de Los cuervos y la infamia parecen un montaje de producción cinematográfica. De hecho, esta es una característica del poemario que apoya lo que decía antes de la relación de este libro con el cine. El poeta no es un pintor ni un músico, sino un cinéfilo que aspira a rodar una película que, a la postre, se transforma en un libro de poemas, en blanco y negro. Todo alude a esta antítesis de los tonos que van del blanco al negro: los cuervos, la infamia, las escenas de la sala de espera, el pez abisal, el poeta muerto…

Pero todo no se queda en un mero devaneo entre la realidad y la ficción, en un mundo descolorido e impersonalizado que ocupa las partes I y II de la obra. También está ese sujeto lírico que entra en escena para equilibrar esa tremenda caída al infierno de Dante que es, en la segunda parte, el poema antes aludido «El callejón de los vencidos». Un infierno queda atrás y Félix Anesio asume su condición de trasterrado, sin evitar ese tono existencialista de abandono. En la tercera parte del libro, el tono, el ritmo y el registro cambian y el poema disminuye considerablemente hasta llegar a un solo verso. Poemas con tendencia al aforismo reflexivo con un toque de ironía y crítica social (de forma indirecta en las partes precedentes) a cierto régimen que le tocó vivir y del que ahora sufre las consecuencias en su exilio. Léase «Clase de historia en Cuba, 1960»:

 

Una mano escribe en la pizarra: «El Imperialismo se derrumba.

El futuro pertenece por entero al Socialismo».

Hace ya muchos años que la profesora descansa en paz.

 

O el extremo existencialismo contenido en el poema «Ceremonial litúrgico» que llega a su punto más alto, pues ya viene siendo una tónica a lo largo del libro:

 

Nos consumimos

como cirios

en el altar de nadie

 

No obstante, este Los cuervos y la infamia se cierra con un poema en prosa que, según mi punto de vista, resume todo lo anterior. Pero esta vez recurre a la analogía musical: «Todo un complejo entramado para crear un arte, en el que se hace   indispensable   el silencio».

Lean esta obra con hilatura magistral, aunque, como se dice en el poema inicial «Los seminaristas», les pueda llenar de turbación la imagen que recuerden. ¿Pero que sería de la poesía sin este estado de turbación? ¿Qué sería de la belleza si no estuviera en los lugares más inimaginables como la pobreza y la podredumbre del ser humano? ¿Qué sería de Baudelaire, de Poe, de Rimbaud, de Ingmar Bergman?

Lo dice el poeta Félix Anesio desde su atenta vigilia, que se confiesa creyente: siempre queda una luz de esperanza. Como William Carlos Williams, cree que aún en el infierno crece la flor del asfódelo.

 


Antonio Arroyo Silva. Nacido en Santa Cruz de La Palma en 1957, es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de la Laguna. Ha sido colaborador de revistas nacionales e internacionales como La palabra y el Hombre. Ha publicado libros de poemas: Las metamorfosis, Esquina Paradise, Caballo de la luz, Symphonia, No dejes que el arquero, Sísifo Sol, Subirse a la luz. Antología esencial 1982-2014, (español-rumano), Poética de Esther Hughes, Mis íntimas enemistades, Ardentía y Fila cero. Las plaquettes Material de nube y Un paseo bajo los flamboyanes. En ensayo, La palabra devagar.   Ha participado en varios festivales internacionales de poesía como la «XXII Cita en Berlín», invitado por la Universidad Humboldt como representante de NACE. Es miembro de la Nueva Asociación Canaria de Escritores (NACE). Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez 2018 por Las horas muertas.

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El pasado viernes 9 de marzo se presentó el poemario Los cuervos y la infamia (Betania, 2018) del poeta cubano Félix Anesio (Guantánamo, 1950) en la librería Altamira de Coral Gables, Miami. Presentó la poeta y escritora cubana Lilliam Moro. Dicho acto contó con la asistencia de un concurrido público.

PALABRAS DE PRESENTACIÓN DE LILLIAM MORO

LOS CUERVOS Y LA INFAMIA

 

Este nuevo poemario de Félix Anesio, Los cuervos y la infamia, se asienta en el concepto del símbolo, ya utilizado en su anterior libro, El ojo de la gaviota. Así que para hablar de su poética nos gusta utilizar la frase: “En el principio fue el símbolo”, en este caso como complemento del bíblico Verbo.

Más que una metáfora, el símbolo alcanza el grado de imagen, es decir, logra la imagen poética superando cualitativamente la metáfora, como un salto pictórico o verbal en el vacío.

Cuando el sustento del hombre primitivo dependía de la caza, dibujaba bisontes y venados en las paredes de las cuevas de Altamira y Lascaux, es decir, expresaba su necesidad básica representándola pictóricamente. Pero este acto encerraba también una especie de magia propiciatoria pues lo representado constituía un símbolo, lo mismo que los poetas, desde los albores de la civilización, utilizamos el símbolo como un discurso retórico, como si cristalizáramos una metáfora para convertirla en imagen, síntesis del verbo creador.

Pero por su carácter sintético, el símbolo también posee las limitaciones de la dualidad. Así vemos la dicotomía de los colores negro y blanco en el ying y el yang de las culturas orientales, pero que no implica aspectos negativos ni positivos: son las dos caras de la vida. Parece ser que somos occidentales los que atribuímos cualidades al color, de ahí que el luto se represente con vestimentas negras y la pureza con el color blanco; la Paz y el Espíritu Santo se simbolizan con una paloma blanca, mientras que la maldad y los malos presagios con el cuervo, ave que popularizó Edgar Allan Poe en su poema y la terrible realidad de la película Los pájaros, de Alfred Hitchcock, aunque debemos señalar que Poe trasciende el símbolo primario del cuervo cuando dice que esta ave se posa en un busto de Palas Atenea, la diosa griega de la sabiduría, dándole así un carácter metafísico al ave.

Parece que el ser humano siente cierta fascinación por las aves cuando admira el frágil aleteo del colibrí o la belleza ostentosa del pavo real, pero yo me atrevo a creer que en el fondo hay cierta envidia por la capacidad de volar asociado con el sentimiento de la libertad plena, ya manifestada en la leyenda de Ícaro en la Antiguedad y en las ideas de Leonardo da Vinci en el Renacimiento. Los seres humanos sólo logramos construir la Torre de Babel y con ese afán soberbio de trascendencia lo único que conseguimos fue la confusión de las lenguas.

Félix Anesio recuerda a su padre al mirar el ojo de un ave en su anterior poemario El ojo de la gaviota, y ahora en este que presentamos hoy, Los cuervos y la infamia, el símbolo se hace múltiple, con variados matices, con lo que logra trascender el esquematismo; muestra el lado oscuro del ser humano pero es un símbolo de múltiples posibilidades, es decir, trasciende la obviedad.

Por ejemplo, en el primer poema del libro “Los seminaristas”, donde describe y narra el paso de los aspirantes a sacerdote por la habanera calle Obispo, no menciona el color negro de las sotanas pero la atmósfera que los envuelve al caminar bajo el sol, el olor a sudor, el sexo que se esconde bajo el pudor y la pesada vestimenta, expresan un ambiente mórbido, lo que remata con el verso final: Aún nos puede llenar de turbación la imagen que recuerdo, O sea, el lado oscuro de las pasiones no se manifiesta por el color, sino por la imagen de lo oculto, lo arcano en el ser humano.

O bien en el poema “En las altas horas” la noche es el momento del encuentro a solas del individuo consigo mismo, propicio para la poesía.

En el poema “Rara Avis” donde se detiene en los pormenores de la triste vida marginal del deforme John Merrick, el lado oscuro del corazón se manifiesta también a plena luz del día cuando las burlas y el escarnio escenifican la falta de compasión, todavía más evidente en el poema “El Callejón de los Venidos”, un amplio desfile de almas muertas que habitan cuerpos decadentes que esperan el final de los finales.

Es decir, en el poemario Los cuervos y la infamia el símbolo se amplifica porque trasciende la obviedad. Cuando Félix Anesio escribe un poema de tres versos que considero muy logrado: “Ceremonial litúrgico”: Nos consumimos/como cirios/en el altar de nadie, añade la frustración a la soledad, al desamparo, a la ausencia de compasión y a la turbulencia oculta de las pasiones en los poemas citados anteriormente. ¿Qué es, si no, esta imagen: Un hombre en una esquina del mundo/permanence en silencio? O bien, la frustración explícita de este verso final: Esta noche no soñaré, no debo.

Todo poeta incluso el más rompedor, es un moralista. Quiere crear en sus poemas una alternativa ética, deseable, utópica, diferente a la realidad que rechaza. Y Félix Anesio nos muestra en Los cuervos y la infamia, su ética existencial: la infamia es la ausencia de la compasión, incluso hacia uno mismo cuando la contención se impone, y en esta situación el cuervo —aquel posado en el busto de la diosa griega de la sabiduría— quizás no sea la oscuridad sino la luz que ha de venir tras “la noche oscura del alma” ya expresada por San Juan de la Cruz, el patrón de los poetas.

Y que mejor final para esta presentación que el mágico verso de José Lezama Lima: Un pájaro y otro ya no tiemblan.

Miami 9 de marzo de 2018

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Entrevista al poeta cubano Félix Anesio (Guantánamo, 1950) en Radio Martí, realizada por el escritor cubano Luis Felipe Rojas (Miami, 8 de marzo de 2018).

http://www.martinoticias.com/a/163727.html

 

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BETANIA PRESENTA LIBRO EN MIAMI

editorial  BETANIA

se complace en invitarle a la presentación del poemario

LOS CUERVOS Y LA INFAMIA

del poeta cubano Félix Anesio

Presentación: Lilliam Moro

 

Lugar: Librería ALTAMIRA219 Miracle Mile. Coral Gables, FL 33134.

Día: Viernes, 9 de marzo de 2018.

Hora:  8.00 p.m. (20.00 horas).

 

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Deseándoles lo mejor en este nuevo año, nos complace presentar las ediciones (impresa y digital) del poemario Los cuervos y la infamia (Betania, 2018) del poeta cubano Félix Anesio (Guantánamo, 1950), radicado en la ciudad de Miami.

Con prólogo y epílogo de los poetas cubanos Lilliam Moro y Félix Luis Viera, respectivamente, en esta entrega poética se reproducen -en la portada y en páginas interiores- obras del pintor cubano Juan José Miranda Hernández, residente en Argentina.

Este es el segundo libro de poesía de Félix Anesio que publica nuestra casa editora, siendo el primero El ojo de la gaviota (2015), aunque su poesía ya fue seleccionada con anterioridad en el libro Bojeo de la isla infinita, Antología de 6 poetas cubanos (2013) con introducción y selección de Arístides Vega Chapú, que reúne a poetas residentes en la Isla y en el exilio.

Como muestra del buen quehacer lírico de Anesio, les ofrecemos varios poemas del mencionado nuevo libro:

 

En las altas horas

El refugio de la noche es pródigo en sucesos.

 

Bajo la luz de una lámpara se agrupan

los medicamentos y numerosas cuentas.

 

Una cortina roja, unos libros y un reloj

como salidos de una película de Bergman

son la escenografia de un viaje,

de un laberinto sin regreso.

 

En las altas horas de la noche se escribe el verso.

 

 

Clase de Historia en Cuba, años 60

Una mano escribe en la pizarra:

 

“El Imperialismo se derrumba.

El futuro pertenece por entero al Socialismo”.

 

Hace ya muchos años que la profesora descansa en paz.

 

 

Despedida del poeta maldito

                                         Toda luna es atroz y todo sol amargo.
                                                                                                A Rimbaud

He visitado catedrales imponentes

donde la luz traspasa al sesgo los vitrales

y me he visto envuelto en esa magia

como ángel o demonio.

 

He visto el mar y conozco sus misterios.

he conocido espléndidas criaturas

que exploraron mi piel hasta el espanto

y me dieron amor; no les di nada.

 

He sentido el sudor en mis zapatos

viajeros y el gentil aroma de un jazmín;

el sabor del café en la madrugada

mientras el gallo canta siete veces.

 

El rumor ancestral de la muerte me corteja:

de ahora en lo adelante vagaré azaroso

sin brújula, ni mapa, ni destino propio;

los vientos seguiré, leve como una nube.

¡Vengase cuando quiera la parca!

 

 

Bajo un sol de otoño

No ha de perderse en mí

todo el sabor del vino.

No ha de perderse en mí

todo el aroma del sexo,

ni el color de las flores,

ni la gracia del canto.

Yacen, aún latentes,

bajo la  hojarasca,

como las setas de otoño.

 

* * *

Es importante resaltar que tanto el autor (Félix Anesio) como la prologuista (Lilliam Moro) de este libro residen en Miami, que quien firma el epílogo (Félix Luis Viera) radica en México y que el pintor (Juan José Miranda Hernández), cuyas obras se reproducen,  vive desde hace años en Argentina. Es decir, todos son intelectuales cubanos desterrados que con su cotidiana labor literaria y artística enriquecen a la plural cultura cubana.


Félix Anesio (Guantánamo, 1950).  Poeta cubano e ingeniero de profesión. Ha publicado el libro de relatos Crónicas aldeanas (2009 y 2011) y su versión en inglés A Tale of Two Villages (2012) y los poemarios El ojo de la gaviota (2015) y Los cuervos y la infamia (2018). Su poesía fue seleccionada en Bojeo de la isla infinita. Antología de 6 poetas cubanos  (2013), introducción y selección del poeta cubano Arístides Vega Chapú.  Dirige el blog Crónicas aldeanas: www.cronicasaldeanas.blogspot.com

Reside en Miami.


Los cuervos y la infamia de Félix Anesio

Prólogo de Lilliam Moro.

Epílogo de Félix Luis Viera

ISBN: 978-84-8017- 397-1.

80 pp. 2017. Colección Betania de Poesía.

PV: 12.00 euros. ($15.00).

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El ojo de la gaviota_ebook_7 copiaNos complace presentarle la edición digital (ebook) del poemario El ojo de la gaviota (Betania, 2016) del poeta cubano Félix Anesio, residente en Miami.

En las palabras que preceden al libro, la reconocida poeta cubana Lina de Feria señala: “El sistema de idealización dentro de la lingüística necesariamente debe tender a un sentido moderno. No obstante ello, no resulta casi siempre así y surgen poetas cansinos que lamentablemente afectan la concepción de la poesía. En el caso de Félix Anesio, partiendo de la base que es un poeta con intríngulis, sucede todo lo contrario: la realidad le produce a lo íntimo de su creación una novedad en el uso de la palabra. Permeado de lecturas sólidas e infinitas, Anesio corresponde al tipo de creador que no deja su literatura sino que asimilado todo se coloca en las filas de una ficción particular (…) El ojo de la gaviota tiene un punto de partida extremadamente verídico hasta llegar a ser el ojo mortalmente vulnerable del padre que lo recicla a uno continuamente. Sin embargo, los postulados de esa teoría se amplían enormemente con temas múltiples que hablan del grado de sensibilidad de su creador. Él no se queda en una figura altamente mítica, sino que diversa y casi inexpresable la vida emerge en cada poema…”.

En ésta, su segunda entrega poética (su primer libro de poesía La cosecha lo publicó en 2013), Félix Anesio nos sorprende con el fervor que fueron escritos estos intensos poemas que atrapan al lector nada más iniciada la lectura de este ya indispensable libro de la actual lírica cubana.

Como bien señalan varios poetas y críticos,  la poesía de Anesio: “se sustenta en una filosofía donde los vórtices son necesarios. La muerte pudiera figurar sobre su mano pero no en su corazón. La palabra que asume es un mapa donde los territorios son tan precisos como la felicidad”. (Luis Manuel Pérez Boitel). “Su poesía atravesada por la melancolía, tiende al yo romántico –y al yo en definitiva, que es lo importante-, y así resulta sentenciosa y tendenciosa” (Félix Luis Viera). “La voz de Félix Anesio, plena de una vena indagatoria, que camina entre la perplejidad y la revelación. De tal dicotomía surge su autenticidad, porque su construcción nos acerca a un sugestivo caudal de imágenes, donde lenguaje y vida crean una tensa emoción que estiliza la escritura”. (Jorge de Arco).

En la portada se reproduce la obra Round Poetry de Wassily Kandinsky.

La versión digital betaniana (2016)) de esta obra se puede leer o descargar (gratuitamente) pinchando en la ventana EBOOK de este blog y buscando el título del poemario. Hay una primera edición (impresa) publicada en Miami: Publicaciones Entre Líneas (2015). Ambas ediciones (impresa y digital) se pueden adquirir también en: http://www.amazon.com.


Félix Anesio (Guantánamo, 1950). Poeta y narrador cubano. Reside en Miami desde el año 2000. Es autor de los poemarios La cosecha (Miami: Publicaciones Entre Líneas, 2013) y El ojo de la gaviota, edición impresa (Miami: Publicaciones Entre Líneas, 2015) y edición digital (Madrid: Betania, 2016). Ha publicado los libros de relatos Crónicas aldeanas y su versión en inglés A tale of Two Villages (Miami: Voces de Hoy, 2011-2012).  Su poesía ha sido seleccionada en las antologías:   Bojeo a la isla infinita (Madrid: Betania, 2013 y Miami: Publicaciones Entre Líneas, 2013); Puede parecer un bosque (Cuba: La Ínsula Barataria, 2014); Antología Poetas del siglo XXI (España: Editor Fernando Sabido); Balseros (Miami: Entre Línea, 2015). Aparece reseñado en el Diccionario de escritores guantanameros (Cuba: Ed. El Mar y la Montaña, 2012).


 

El ojo de la gaviota de Félix Anesio.

Prólogo de Lina de Feria.

2016, 65 pp. Colección Betania de Poesía.

ISBN: 978-84-8017-367-4.

EBOOK.

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